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4.5 Q UERY AND REPORTING

4.5.1 Query design

(Índice 2000=100) a

Fuente: CEPAL, sobre la base de cifras de la Comisión de Comercio Internacional de los Estados Unidos. a Promedio móvil de tres meses de la serie desestacionalizada respectiva.

b Incluye Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, Jamaica, Nicaragua y República Dominicana. 85 90 95 100 105 110 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 1 2 3 4 5 2000 2001 2002 2003 Des de el M undo Des de México

b) Mercosur

Como puede apreciarse en el gráfico II.10, el otro rasgo saliente del comercio regional ha sido el notable aumento del valor de las exportaciones de los países del Mercosur en el 2003. Aunque la devaluación del peso en el 2002 no tuvo una incidencia inmediata en el total exportado por Argentina –cuyo monto más bien decreció– en el 2003 las ventas externas han mostrado una franca recuperación; las de manufacturas agropecuarias tuvieron un importante avance (9%) ya en el 2000. El núcleo de esta expansión se localiza en el complejo de la soja (grano, aceite y otros derivados), que se ha visto favorecido por una demanda mundial en aumento, la retracción de la producción en Estados Unidos y la consecuente elevación de los precios. En Argentina, al igual que en Brasil, no solo se ha aumentado el área de cultivo de la soja, sino que se han introducido mejoras tecnológicas y estas han permitido elevar los rendimientos por encima de los de Estados Unidos; en el 2001 la cosecha combinada de ambos países superó, por primera vez, la de Estados Unidos, que es el principal productor mundial.18 En el primer

semestre del 2003, las exportaciones de la Argentina crecieron un 16% y su tasa de expansión podría ser del 10% para el año en su conjunto, mientras que en el 2002 habían disminuido un 3,5%. La devaluación del peso rentabilizó diversas actividades, entre las cuales la más dinámica ha sido, nuevamente, la del complejo de la soja, que ha colocado varios productos a buenos precios en mercados no tradicionales, como China e India. La nota contrastante en este buen desempeño exportador provino de las manufacturas industriales de la Argentina, que no han dado señales de recuperación entre el 2002 y el 2003. Esto se debe en gran medida a la debilidad del mercado de Brasil, que por muchos años ha constituido su destino natural. Sin embargo, algunas han comenzado a colocarse en mercados alternativos, como la Unión Europea, Chile y la zona del Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte.19 Por otra parte, las

características del escenario posterior al término del

régimen de convertibilidad –importaciones reducidas, cesación parcial de pagos de la deuda externa, auge exportador e incluso entrada de capitales especulativos– determinaron una apreciación del peso a partir de julio del 2002, si bien el tipo de cambio aún se mantiene en niveles muy por encima de los que imperaban bajo el esquema de la convertibilidad.20 Esta apreciación,

aunada al mayor dinamismo de la actividad en el 2003, ha estimulado notoriamente las importaciones de la Argentina, que aumentaron un 38% en el primer semestre, marcadas por cuantiosos aumentos de las compras de bienes intermedios y de capital.

La contribución de Brasil al despegue exportador del Mercosur ha sido fundamental. En el 2003, las ventas externas del país podrían aumentar alrededor de un 15%, superando muy ampliamente el 3,7% del 2002. Como en Argentina, la soja y sus derivados han desempeñado un papel importante, pero debe agregarse también el aumento de las ventas del complejo siderúrgico, responsable del 40% de la expansión lograda en el 2002, mientras que a la soja y sus derivados les corresponde una tercera parte de esta. A diferencia de Argentina, en Brasil se realizó una corrección cambiaria en 1999, que elevó la rentabilidad del sector exportador. Aunque el tipo de cambio ha sufrido marcadas oscilaciones, se ha mantenido consistentemente por encima de los niveles anteriores a 1999.21 La importante devaluación registrada

en el 2002 estimuló aún más las exportaciones que, en los primeros siete meses del 2003, crecieron un 22% con respecto al mismo período del año anterior. En el primer semestre, las ventas externas del complejo de la soja se expandieron un 114%, las siderúrgicas, un 47%, y las de café, un 39%, en tanto que las de la industria automotriz se han reactivado debido a la recuperación de las compras de la Argentina (35%). El auge exportador de Brasil, conjugado con la escasa expansión del mercado interno y las importaciones –que tienden a bajar– ejerce, al igual que en Argentina, una presión hacia la apreciación del real que podría restar algo de vigor a las exportaciones en la última parte del año.

18 En el 2001, la cosecha de Estados Unidos representó un 39% de la producción mundial de soja, mientras que Argentina y Brasil lograron aportar un 16% y 26%, respectivamente.

19 Ya en el 2002 la reducción de las ventas de automóviles en Brasil fue parcialmente compensada gracias a un convenio preferencial suscrito con México en el 2001 en relación con este rubro.

20 Entre junio del 2002, cuando la devaluación llegó a su máximo, y mayo del 2003, el peso se apreció marcadamente: el tipo de cambio real efectivo se redujo 23%. Sin embargo, si se compara junio del 2003 con diciembre del 2001 (último mes en que rigió la convertibilidad), el tipo de cambio se multiplicó 2,1 veces.

21 La gran inestabilidad del real se puede apreciar en las siguientes cifras: el tipo de cambio efectivo se elevó 32% entre enero y octubre del 2001, disminuyó 23% entre este último mes y abril del 2002, y volvió a subir 60% entre abril y octubre del 2002, en medio del clima de incertidumbre inducido por las elecciones.

En los primeros cinco meses del 2003, las exportaciones de Paraguay aumentaron un 31% en relación con el mismo período del 2002, impulsadas por el algodón y la soja; las ventas de esta última se duplicaron, con notables incrementos de precio y volumen. Este auge exportador hace prever cierta recuperación de las importaciones para el año en su conjunto. En Uruguay, la mejoría de las exportaciones es aún incipiente, pero se encuentran ya en una trayectoria que, en comparación con los bajísimos niveles del 2002, permite anticipar su reactivación en el 2003.

c) Los países andinos

También en Chile y los países de la Comunidad Andina (excepto Venezuela) las exportaciones han tendido a aumentar en el 2003. Las ventas externas de Bolivia crecieron en el 2002, impulsadas por las de gas natural y productos de soja; estas últimas tendrán un comportamiento aún más dinámico en el 2003 y las exportaciones de algunos minerales recuperarán terreno. Las importaciones, en cambio, permanecerán estancadas debido a la debilidad de la actividad interna. En Chile, las exportaciones no se incrementaron en el 2002, debido a la retracción de las ventas de cobre, cuyo precio se ha mantenido bajo en los últimos años. En el 2003, sin embargo, se prevé un importante aumento de las ventas externas, inducido por una leve recuperación del cobre, de la celulosa y la madera, y una diversidad de productos en los que el país ha adquirido competitividad en los últimos años, y que son sensibles a la devaluación sufrida por el peso. También es posible anticipar una pronunciada recuperación de las importaciones, que en el primer semestre crecieron un 13% con respecto a igual período del año precedente. En el 2002, las exportaciones de Colombia disminuyeron un 3,8%; las ventas petroleras se redujeron un 0,3% (debido a la disminución

de su volumen) y las no petroleras un 4,3%. La recuperación en el 2003 será relativamente modesta y, además, estará muy determinada por la evolución del precio del petróleo; en la primera parte del año, las exportaciones no tradicionales se redujeron y, de hecho, la incierta situación de Venezuela también ha afectado a las ventas externas de Colombia. Las importaciones experimentaron un crecimiento excepcional durante el primer trimestre, lo que se hará notar en su tasa anual. El aumento del precio del petróleo influyó en la expansión de las exportaciones de Ecuador en el 2002 y la primera parte del 2003. A fines de año se espera que la entrada en funcionamiento del oleoducto de crudos pesados permita aumentar el volumen de estas ventas, aunque la tasa de aumento de las exportaciones podría ser inferior a la del 2002. Las importaciones, por su parte, se mantendrán estancadas en el 2003 debido a la desaceleración de la actividad económica. En Perú, la expansión exportadora exhibida en el 2002 y el 2003 se logró sobre la base de un gran incremento de los volúmenes exportados de algunos minerales, especialmente de cobre. En el 2003 se sumó el aumento de las ventas de oro, cuyo precio se ha elevado, de modo que representa actualmente una quinta parte de las exportaciones del país. También han evolucionado positivamente las exportaciones de harina de pescado y de prendas de vestir. Las excepcionales circunstancias por las que atravesó Venezuela en el 2002 y en lo que va del 2003 han repercutido marcadamente en su comercio exterior. En el 2002, sus exportaciones totales cayeron un 1,9% y las petroleras, un 1,2%. En el primer bimestre del 2003, estas últimas acusaron una reducción de cerca del 20% con respecto a igual período del año anterior. El efecto de este quiebre es tan importante que, incluso si se mantuviera la trayectoria de normalización iniciada en marzo, para el año en su conjunto es posible prever una disminución del 10% del total exportado.

7.

El comercio intrarregional

El bajo crecimiento a escala regional y, en especial, la retracción de la actividad económica en algunas

economías, tuvieron por resultado un descenso del 8% del comercio dentro de la región en el 2002.

Gráfico II.13

AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE: COMERCIO INTRARREGIONALa

(Tasas anuales de variación)

Fuente: CEPAL, División de Comercio Internacional e Integración, sobre la base de información proveniente de los países.

a Exportaciones intrazona para el Mercado Común Centroamericano (MCCA), la Comunidad Andina y el Mercosur. Para México

y Chile, exportaciones hacia el resto de América Latina y el Caribe.

b Proyecciones sobre la base de datos correspondientes al primer cuatrimestre para el MCCA, la Comunidad Andina, Uruguay

y Paraguay; para Argentina, Brasil, Chile y México se contó con información hasta mayo del 2003.

-40 -30 -20 -10 0 10 20 Mercado Común Centroamericano

México Comunidad Andina Chile Mercos ur América Latina y el

Caribe 1990-2000 2001 2002 2003b/ b

Aunque las crisis sufridas por Argentina, Uruguay, Paraguay y Venezuela influyeron considerablemente en la disminución del comercio intrarregional, este se debilitó en todas las agrupaciones comerciales, así como también en México y Chile. Ya el año anterior, debido a la falta de dinamismo de los países del Mercosur, estos intercambios habían decrecido, en contraste con la tendencia que predominó en la década pasada. En el 2002, la participación del comercio intrarregional en el comercio total de la región experimentó un leve descenso, situándose en torno al 16%. En el 2003 es posible prever una leve recuperación del total regional, determinada por incrementos en el Mercosur, Chile y el Mercado Común Centro Americano (MCCA). En el caso del Mercosur, hay que resaltar como factor dinamizador el avance de

las importaciones de la Argentina desde Brasil y Chile; las efectuadas por Brasil desde Argentina, en cambio, son poco vigorosas y comprenden sobre todo manufacturas de origen industrial. En el MCCA, las exportaciones de Costa Rica y las importaciones de Guatemala explican el crecimiento previsto para el 2003. Por otra parte, el comercio de México con el resto de la región seguiría presentando un panorama negativo. En este caso, el factor determinante es el limitado dinamismo de las ventas a Venezuela y Brasil, países que, dentro de la región, son mercados importantes para México. Además, el comercio intrarregional de la Comunidad Andina seguiría deteriorándose en el 2003, debido a la contracción de las importaciones de Venezuela y los efectos negativos de las devaluaciones en Bolivia, Colombia y Venezuela.

8.

Las remesas familiares

3 ,5 4 ,0 4 ,5 5 ,0 5 ,5 6 ,0 6 ,5

I II III IV I II III IV I II III IV I

2 0 00 2 0 01 2 0 02 2 0 03

Fuente: CEPAL, sobre la base de cifras oficiales y del Fondo Monetario Internacional.

a Estimación. Incluye sólo países receptores netos: Bolivia, Brasil, Colombia, Costa

Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, Jamaica, México, Nicaragua, Paraguay, Perú, República Dominicana y Uruguay.

En años recientes, las remesas de los trabajadores se han convertido en uno de los componentes más dinámicos de la cuenta corriente de la balanza de pagos de América

Latina y el Caribe. Estas remesas se registran en la balanza de transferencias corrientes.

Gráfico II.14

AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE: REMESAS NETAS DE LOS TRABAJADORESa

(En miles de millones de dólares)

En el 2002, las remesas se elevaron un 15%, totalizando 23.500 millones de dólares. En el primer trimestre del 2003 sumaron 6.300 millones de dólares, en comparación con 3.900 millones en el mismo período del 2000. Aunque parte de su crecimiento debe atribuirse al mejoramiento de los registros y de los mecanismos financieros de transferencia utilizados, los flujos de este tipo tienen una importancia cada vez mayor para las cuentas externas de la región. En el 2003 su monto podría bordear los 25.000 millones de dólares, el equivalente de cerca del 85% de las entradas de inversión extranjera directa previstas. Las

r emesas constituyen un ingr eso de decisiva importancia para los países de Centroamérica (con excepción de Costa Rica) y República Dominicana, donde representan cerca del 10% del PIB. Asimismo, son esenciales para México, que en el 2002 recibió ingresos por este concepto equivalentes a un 70% de la IED captada en el año, y para Ecuador, donde su monto representa alrededor del 6% del PIB. Como puede verse en el gráfico II.14, los ingresos por remesas se desaceleraron en el 2001, en consonancia con la retracción de la actividad en Estados Unidos, pero repuntaron en el 2002.

9.

La evolución de los capitales autónomos

22 Los ingresos de capitales autónomos corresponden a la suma de inversión extranjera directa, inversión accionaria, préstamos bancarios y no bancarios (principalmente bonos) y flujos oficiales (con excepción de los créditos del Fondo Monetario) y errores y omisiones de la balanza de pagos.

23 En ese período, Brasil y Uruguay utilizaron créditos del Fondo Monetario por 16.000 millones de dólares y casi 2.000 millones, respectivamente.

De acuerdo con una estimación realizada en julio, en el 2003, el flujo de capitales autónomos hacia América Latina ascendería a unos 15.000 millones de dólares, en contraste con una salida de 14.000 millones de dólares en el 2002.22 Este positivo cambio se produciría gracias a

las entradas de inversión extranjera directa que, sin embargo, mantendrán su trayectoria descendente iniciada en el 2000; por su parte, los capitales financieros, al igual que en el período 1999-2002, seguirían presentando salidas netas hacia el exterior, aunque de menor magnitud. Los capitales compensatorios, incluidos los créditos del Fondo Monetario y el financiamiento excepcional (que comprende atrasos en el pago de intereses y de amortizaciones), bordearían los 25.000 millones de dólares. Con esto, los ingresos totales ascenderían a 40.000 millones de dólares, aproximadamente. La recuperación del total de los flujos de capitales hacia la región se aprecia en el incremento de las reservas internacionales en el primer semestre del 2003 en los países con saldo deficitario en la cuenta corriente, mientras que las tasas de interés internacionales se han situado en el nivel más bajo de los últimos 40 años.

Dadas las dificultades para conseguir financiamiento externo, el apoyo del Fondo Monetario Internacional ha sido crucial en algunos países. Entre comienzos del 2002 y mayo del 2003, los créditos de ese organismo se han dirigido principalmente a Brasil y Uruguay; Argentina no recibió recursos del Fondo Monetario en el 2002, sino que más bien pagó 800 millones de dólares en amortizaciones.23 En enero del 2003, el país firmó un

acuerdo por 1.400 millones de dólares, monto que correspondía a las amortizaciones pagaderas a ese organismo hasta abril del 2003; en agosto vencen otros compromisos, que serían reprogramados en el marco de un nuevo convenio a tres años. Bolivia y Ecuador suscribieron acuerdos con el Fondo Monetario en los primeros meses del 2003 y han realizado desembolsos por 55 y 42 millones de dólares, respectivamente. Por su parte, Colombia llegó a un convenio con esa entidad en enero y tiene créditos aprobados por 2.200 millones de dólares; hasta mediados del 2003 no se habían efectuado desembolsos. En contraste, Paraguay sostuvo durante el 2002 dos rondas de negociaciones con el Fondo

Monetario, pero ninguna fructificó: la primera, por la suspensión de la privatización de la empresa telefónica Compañía Paraguaya de Comunicaciones (COPACO) y la segunda, por la dilación en la aprobación de reformas fiscales. En julio del 2003 se iniciaron nuevas negociaciones, que deberá finalizar el gobierno que asume a mediados de agosto.

En cuanto a la afluencia de capitales autónomos hacia la región, pese a la recuperación mostrada por las colocaciones brutas de bonos en el primer semestre del 2003, se mantienen las tendencias negativas del financiamiento externo que comenzaron a perfilarse a partir de 1999 (véase el cuadro A-13 del anexo estadístico). Así, al concluir el 2003, se completará un quinquenio (1999-2003) durante el cual la contribución de los ingresos de capitales autónomos al desarrollo de la región se habrá reducido a una proporción media equivalente al 1,7% del PIB, la mitad su aporte en los cinco años precedentes (1994-1998). Las condiciones que condujeron a este resultado han sido los sucesivos episodios de crisis y turbulencias, iniciados con la crisis asiática a mediados de 1997 y seguidos por la moratoria de la Federación de Rusia en agosto de 1998, la devaluación en Brasil a comienzos de 1999, la crisis de la Argentina, la falta de dinamismo que aqueja a las economías industrializadas desde el 2001, y las turbulencias, principalmente en los países del Mercosur, en el 2002.

La inversión extranjera directa neta se reducirá de 39.000 millones de dólares en el 2002 a 30.000 millones en el 2003. Sin embargo, continuará siendo la principal corriente de financiamiento que recibe la región. Los mayores flujos brutos de deuda no bancaria (principalmente bonos) no compensarían la disminución de los préstamos bancarios y otros capitales a corto plazo, por lo que el flujo neto de deuda sería nuevamente negativo. Dada esta situación, al menos siete países latinoamericanos seguirán requiriendo capitales compensatorios, principalmente créditos del Fondo Monetario, para hacer frente a los pagos factoriales (pagos netos de intereses y utilidades). Se estima que en el 2003 esos fondos netos se elevarían a unos 15.000 millones de dólares, monto similar al promedio del bienio 2001-2002.

En el primer semestre del 2003, algunos factores ayudaron a mejorar las condiciones financieras de la región, luego del gran deterioro sufrido en el 2002, lo que ha generado un clima algo más propicio para las inversiones. Entre ellos hay que mencionar la exitosa transición política en Brasil. A fines del 2002 la CEPAL, en sus consideraciones sobre la incertidumbre generada por las elecciones en Brasil y su efecto en el aumento de los márgenes (spreads) soberanos, afirmó que se trataba de una reacción excesiva del mercado financiero, exacerbada por la influencia de algunos análisis de intermediarios financieros internacionales respecto de la sostenibilidad de la deuda externa pública.24 En

24 Véase CEPAL, Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe, 2002 (LC/G.2196-P), Santiago de Chile. Publicación de las Naciones Unidas, Nº de venta: S.02.II.G.126., diciembre de 2002, p. 10. El margen (spread) soberano es la prima de riesgo de los títulos de deuda pública externa. Corresponde a la diferencia entre la tasa de retorno de los títulos de deuda soberana transados internacionalmente, y la de los bonos equivalentes emitidos por el Tesoro de los Estados Unidos. 100 puntos básicos (p.b.) equivalen a un 1% de interés anual.

25 Véase Fondo Monetario Internacional (FMI), IMF Survey, 2 de junio de 2003.

algunos países de América Latina, los márgenes de la deuda externa y el tipo de cambio están estrechamente relacionados; en consecuencia, al entrar los márgenes soberanos en una trayectoria ascendente se produce una

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