En este último punto se quiere acabar de explicar el interés de los emperadores porque se construyesen obras públicas en las provincias, a través de fuentes literarias
antiguas que muestren directamente esta predisposición. Para ello se han escogido dos fuentes antiguas que son muy valiosas en este aspecto. La primera de ellas es la correspondencia que mantuvo el emperador Trajano con Caius Plinius Caecilius Secundo durante el espacio de tiempo que éste fue designado en el cargo de gobernador de Bitinia-Ponto. Caius, conocido como Plinio el Joven, fue un importante escritor de los siglos I y II d. C., que además tuvo una extensa carrera política en las esferas cercanas a los emperadores. Esta combinación de literatura y política nos ha permitido conocer muchos de los aspectos internos de la gestión de una provincia.
Así, en libro 10 de la obra literaria “Cartas” encontramos esta correspondencia que intercambiaron Trajano y Plinio a principio del siglo II dC. De entre todas esas cartas se han seleccionado las más representativas en cuanto al interés del emperador Trajano porque se repararan las obras existentes y se construyeran de nuevas en la provincia Bitia-Ponto.
Es importante contextualizar históricamente la situación del Imperio en el principado de Trajano (98 – 117 dC) para así entender bien el sentido de estas correspondencia. En estos años el territorio del Imperio llegó a su máxima extensión y parecía que la civilización romana estaba en el mejor momento de su historia socialmente hablando. Después del principado de Nerva el cual se considera que fue un buen emperador pero que reinó poco tiempo, se erigió Trajano como nuevo emperador, el cual también fue considerado un buen emperador por su predilección por la justicia, por el orden y por sus políticas militares. Su principado duró casi 20 años, en los cuales acabo de engrandar el imperio conquistando a los Dacios, al Reino Nabateo (creó la provincia de Arabia) y ganando terreno a los partos (anexión de Armenia).
Aún con todo esto, las provincias comenzaban a dar indicios de problemas económicos debido a las fuertes cargas fiscales que debían soportar las administraciones locales y también los ciudadanos privilegiados. Es en este contexto en el que envía Trajano a Plinio a la provincia de Bitinia-Ponto, la cual empezaba a tener graves problemas económicos y fuertes desavenencias de los habitantes de esta provincia.
Una vez contextualizada la situación se presentan las cartas seleccionadas de una forma explicativa para así exponer más claramente lo que se quiere mostrar. - Carta 23 y 24
Plinio informa sobre los baños de la ciudad de Prusa, los cuales son sucios y antiguos. Le propone a Trajano que se construyan nuevos financiados con fondos locales. Trajano le respondió en la carta 24 que era conveniente su construcción siempre y cuando no perjudicase la economía de la ciudad.
La respuesta de Trajano nos deja entrever el interés porque se construyan equipamientos que contenten a los ciudadanos de Prusa y además destaca su
Ramon Francesc Font Arnedo (ETSECCPB)
preocupación por la economía de la ciudad. Este segundo aspecto es relevante ya a partir del principado de Trajano empezaron a detectarse problemas con la autogestión de las provincias, debido a que la cargas municipales que debían cubrir las clases dirigentes municipales eran tan elevadas que habían arruinado a muchos de estos ciudadanos. Ésta es una de la principales causas por las que envió Trajano a Plinio a esta provincia, ya que Plinio era un buen gestor y Bitinia-Ponto a principio del siglo II dC empezaba a tener síntomas de crisis económica.
- Carta 37 y 38
Plinio informó a Trajano que en Nicomedia (actualmente Izmit) se estaban gastando grandes sumas de dinero de los ciudadanos en intentar construir un acueducto. Su construcción se había abandonado dos veces por fraude de los contratistas. Plinio le preguntó si debería ordenar que se acabase para suministrar agua a los nicomedios y Trajano le contestó que era necesario llevar agua a esa ciudad. También incidió en que persiguiera a las personas que habían cometido los fraudes en la construcción.
- Carta 98 y 99
La carta 98 fue expuesta ya en el apartado 2.3..2, cuando se describía la construcción de cloacas y quedó pendiente la respuesta que le dio el emperador Trajano a la solicitud de Plinio. En este caso planteaba la existencia de un canal descubierto situado en un extremo de una plaza de la ciudad, por el cual circulaban aguas pestilentes. Plinio consultó a Trajano si no creía conveniente que cubriese esa cloaca y el emperador contestó que debía ser tapada por el bien de la salud de los ciudadanos.
Estas cartas son sólo un ejemplo de las que Plinio envió a Trajano consultándole si era o no adecuado que se construyeran equipamientos públicos por toda la provincia de Bitinia-Ponto. En la mayoría de ellas el Emperador contestaba animando a Plinio para llevara a cabo estas obras, siempre advirtiéndole que tuviera cuidado no endeudar la economía de los municipios en exceso. Así, estas cartas son una evidencia del modelo de gestión instaurado por Augusto para las provincias.
Con estas cartas también se evidencia la constante comunicación que existía entre los emperadores y los gobernadores. Todo este sistema se sustentaba en el correo imperial que ideó Augusto para estar informado en todo momento de las provincias. Los carteros imperiales viajaban grandes distancias de forma bastante rápida gracias a un sistema instaurado de postas que distaban pocas millas unas de otras y donde los carteros podían cambiar de caballo.
La segunda fuente de información que se expone para acabar de mostrar este interés de los emperadores por la construcción de equipamientos en las provincias es la obra jurídica publicada en el siglo VI dC el Digesto Justiniano. Esta obra, como se ha explicado anteriormente, fue una recopilación de todas las leyes emitidas por el
Senado y los emperadores romanos a lo largo de los siglos. En ella se pueden encontrar algunas leyes que hacen referencia a que nadie pudiese impedir que se construyeran equipamientos públicos que eran necesarios en la ciudades. Se ha escogido una muestra de estas leyes que se han considerado representativas para poder exponer este interés de los emperadores.
- D 43, 10
“Los administradores de las ciudades deben cuidar de allanar las calles de las mismas, de que los desagües no dañen a las construcciones y de que haya puentes donde convenga.”
- D 43, 11
“Prohibido que se impida por la violencia que el demandante puede restaurar o reparar la vía o el camino público, con tal de no deteriorarlos.”
- D 43, 24
“[…] dice Labeón que se da igualmente un interdicto para que no se haga violencia al que construye una cloaca.”
Los tres ejemplos son una referencia clara a la importancia que le daban los dirigentes romanos a lo promoción de las obras públicas. Los dos últimos son interdictos de carácter preventivo para que, si alguien decidiera por interés privado impedir que se continúe la construcción de un equipamiento público, la ley tuviera dónde sustentarse para condenarlo.
Una vez expuestas todas pruebas literarias, parece claro que los emperadores de las dinastías Julio-Claudia, Flavia y Antonina tuvieron un interés real en que las provincias comenzaran a desarrollarse de infraestructurasmente. También parece claro que este interés tenía como objetivo final llevar la cultura romana a todas las partes del imperio, de tal forma que los pueblos indígenas sometidos dejaran de ver el estado romano como un ente represor.
Aclarados estos aspectos, queda por exponer cómo estas obras públicas incidían en la vida de los habitantes de los municipios provinciales y si realmente esta política promovida desde Roma acabó jugando un papel importante en la consecución de la estabilidad durante esos dos siglos. Estos aspectos serán tratados en el siguiente capítulo, con el cual se concluirá este trabajo.
Ramon Francesc Font Arnedo (ETSECCPB)