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Chapter 5 Summary of Major Findings

5.2 FINDINGS

5.2.3. Question 3 What lessons arise from the case of one global

OBSERVABLES O DIMENSIONES FUENTES Régimen político Estado, Ciudadanía y Relaciones entre ambos (1). Redes de Confianza (2) Igualdad de Categorías Autonomía de Centros de Poder

1- Mutuamente vinculantes, amplias, iguales y protegidas, que se expresan mediante la existencia de procesos electorales y prácticas de contraloría, incidencia y movilización ciudadana, entre otros. 2- Integradas o desconectadas de la Política Pública, abiertas o excluyentes de nuevos sujetos,

amplias/reducidas en su extensión y densas o frágiles en su composición.

El modelo analítico –y la tipología de regímenes- propuesto por Tilly para el estudio combina -en clave sociológica, histórica y politológica- los procesos de democratización y desdemocratización, correlacionando la capacidad estatal y el nivel de desarrollo democrático (Tilly, 2010: 48-52). Según este enfoque, el relacionamiento Estado- ciudadanía85 discurre (y puede ser analizado) a partir de la articulación entre un conjunto de mecanismos específicos–en tanto acontecimientos que producen efectos similares e inmediatos sobre una amplia gama de circunstancias- y procesos recurrentes - combinaciones y secuencias de mecanismos que producen algún resultado especifico.86 En esos mecanismos y procesos las dimensiones de lo estatal y lo societal se entrecruzan -a partir del accionar de múltiples actores específicos- en las dinámicas de democratización y desdemocratización.

Dentro del enfoque de Tilly, ocupa un lugar destacado la noción de Política Pública87 entendida como un tipo de relaciones entre Estado (dimensión estructural, preexistente y cambiante) y los ciudadanos (dimensión de la acción, heredada y emergente) que implica visiblemente el ejercicio del poder estatal -y sus rendimientos- la cual posee diversas formas de expresión: la celebración de elecciones y los movimiento sociales, los censos y la recaudación de impuestos, el servicio militar y los golpes de Estado, las rebeliones y guerras civiles, etc. Dicha Política Pública excluiría sólo las interacciones estrictamente personales entre ciudadanos, entre los funcionarios del Estado y entre ambas categorías de

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Dentro de este enfoque se define genéricamente como ciudadanos a todos los adultos con derechos que viven dentro de las fronteras de un Estado (Tilly, 2010: 43) los cuales incluyen tanto a elites o redes conectadas de gente que ejercen un control sobre recursos sustantivos, incluida la fuerza de trabajo de otra gente, como a la gente corriente agrupada en redes conectadas de gente-trabajadores, campesinos, comunidades locales y demás- que carecen de control sobre recursos sustantivos, incluida la fuerza de trabajo de otros (Tilly, 2010: 242).

86 Así, por ejemplo, un mecanismo seria la formación de coaliciones ciudadanas que pugnan por abrir el

régimen político dando más espacio a la agencia de la gente, mientras que la democratización seria el proceso que da cauce a dicha demanda e incidencia (Tilly, 2010: 55). Comprender estos elementos es indispensables para realizar un buen estudio toda vez que “La comparación solo cumple su propósito heurístico cuando no tiende a acumular información, sino a la comprensión progresiva (…) de los mecanismos que parecen provocar diferencias o similitudes que solo son resultados” (Badie y Hermet, 1993: 69).

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La cual es diferente al concepto políticas públicas, algunas de cuyas expresiones concretas abordaremos al analizar las políticas de participación en los casos nacionales.

población, y podría ser evaluada a partir de su capacidad para expresar las -opiniones, demandas y necesidades ciudadanas a través de medios públicos (Tilly, 2010: 43-44). Bajo esta perspectiva un régimen es democrático cuando las relaciones políticas entre el Estado y los ciudadanos se demuestran con consultas amplias de la población poseedora de derechos practicables frente a los funcionarios, iguales (a partir de categorías legales que definen los derechos y obligaciones en diferentes grupos poblacionales sin sesgo de etnia, clase u otros), protegidas (todos disfrutan de debido proceso frente a las arbitrariedades de los funcionarios) y mutuamente vinculantes (pues se compromete a ambas partes en el proceso). El grado de democracia guarda relación con la forma en que estas características se cumplen (Tilly, 2010: 45- 46) mientras que la desdemocratización supone la resistencia o deserción de sectores de elite del pacto social democrático (Tilly, 2010: 72), el retroceso a la participación popular y la penalización del disenso y la oposición.88

Dentro de este enfoque, existe un conjunto de factores a tener en cuenta para abordar los procesos de democratización y desdemocratizacion (Tilly, 2010: 109-112) agrupados en los siguientes mecanismos:

1. La existencia de redes de confianza, conexiones interpersonales consistentes en cuyo seno la gente deposita recursos y expectativas a largo plazo a pesar de riesgos. El relajamiento (bajo regímenes autoritarios) del control estatal sobre dichas redes y su integración al ámbito público (mediante la disolución de redes tradicionales y el acceso de grupos excluidos) marcan pautas dentro del proceso democratizador;89 en tanto sí permanecen segregadas de los regímenes tributaran a la desdemocratización.

2. El nivel de desigualdad entre categorías (formas de organización de la vida social en torno a límites que separan grupos enteros de población que defieren en sus oportunidades en base a religión, genero, casta, etnia, raza o clase) y su expresión como diferencias de derechos y deberes políticos). Todos los regímenes -democráticos o no- intervienen de diverso modo en la (re)producción de la desigualdad protegiendo las ventajas de sus apoyos y estableciendo sistemas propios de extracción y distribución de recursos para aquellos adherentes y población que controlan (Tilly, 2010: 155). Las desigualdades de categoría son un tipo de relación entre personas o grupos de personas en las cuales la interacción genera mayores ventajas para unos que para otros (Tilly, 2010: 148).

Entre los mecanismos que reproducen estas desigualdades se encuentran la explotación, cuando las personas que controlan un recurso consiguen el esfuerzo de otras en la producción de un valor por medio de tal recurso, excluyéndolas (junto a otras personas) del

88 El concepto de oposición expresa “...la facultad del tejido social para organizar la expresión de sus

desacuerdos frente a los gobernantes” misma que puede ser legal o ilegal y esta ultima pública o clandestina, tolerada o reprimida (Badie y Hermet, 1993: 260)

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Además debe producirse el debilitamiento de formas de mediación clientelares y las redes previamente segregadas deben acompañarse por la creación de nuevas redes políticamente conectadas.

uso del valor generado y el acaparamiento de oportunidades cuando se delimita la disposición de un recurso a los miembros de una categoría (Tilly, 2010: 149). La desigualdad mina decisivamente la democracia cuando cristaliza en diferencias continuas y permanentes que separan las diferentes comunidades y ello se traduce en desigualdades explícitamente políticas, suceptibles de bloquear la participación y la formación de coaliciones amplias, consagrando las asimetrías de recursos y capacidades en detrimento de los sectores relegados y proveyendo a las categorías aventajadas la capacidad y el incentivo para eludir la deliberación democrática -si creen que esta amenaza su status e intereses- y establecer relaciones beneficiosas con agentes estatales para afectar a los actores no estatales desfavorecidos (Tilly, 2010: 147-156). En este sentido, sólo la autonomización de las instituciones respecto a las desigualdades (mediante la expansión de procesos sociales igualadores y la aplicación de políticas públicas universales) contribuye a la democratización.90 El peso de los centros de poder autónomos (conexiones interpersonales que confieren a actores políticos los medios para alterar la distribución de recursos, población y acciones dentro del régimen) que pueden estar dentro o fuera del Estado; cuyo control por la ciudadanía y los funcionarios alumbra los caminos a la democratización. Se trata, en resumen, de transformar el poder estatal mediante la ampliación e igualación de la participación política, la mejora del control ciudadano sobre el gobierno y la

inhibición del poder coercitivo arbitrario de todos los actores políticos, en primer lugar del estatal (Tilly, 2010: 131-133). La interrelación de estos factores en los procesos de

democratización/desdemocratización puede ser representada gráficamente de la siguiente forma:

90 Entre los recursos generadores de desigualdad históricamente relevantes se encuentran los medios de

coerción y las instituciones; la fuerza de trabajo, la tierra, el capital y la maquinaria; el conocimiento, los medios y la información (Tilly, 2010: 150).

La política comparada y los objetivos de esta investigación.

Esta investigación se propone contrastar el devenir, los rasgos y resultados de procesos y regímenes políticos diferentes pero insertados en una región con un contexto y legado histórico comunes. Para ello, el auxilio de la política comparada91 –en tanto enfoque y campo de estudio para el abordaje de los fenómenos políticos- permite vincular y profundizar, de forma simultánea, el análisis empírico de contextos y procesos particulares y la reflexión desde la teoría política, para expresar la singularidad de cada modelo de desarrollo a partir del estudio simultaneo de las practicas de poder y la oposición a este (Badie y Hermet, 1993: 7-8). Se trata de un método que posee fuertes anclajes en disciplinas consolidadas (como la politología y la historia) y que remite a desarrollos más recientes -como el de la Sociología Histórica de lo Político, sus cultores y obras particulares-92 pero que al “Comparar los hechos sociales pertenecientes a las mismas categorías, aunque insertándolos en contextos diferentes, con el fin de explicar de esta manera su génesis y sus diferencias de configuración y de arreglo” (Badie y Hermet, 1993: 15) comporta los riesgos derivados del abordaje de objetos de estudio complejos, con numerosas variables, lo que permite elaborar hipótesis aproximativas.

En este caso, asumimos una variante del método comparativo que no se caracteriza por su elevado grado de formalización explicita sino por incorporar –con disposición intelectual y apertura metodológica- los aportes y herramientas del método para un mejor conocimiento del problema a investigar, lo cual nos permitirá comprenderlo mejor tanto a partir de sus contrastes con lo acaecido en otros contextos, como con las mutaciones del mismo problema en estos (Badie y Hermet, 1993: 294). Como plantean dos reconocidos autores que inspiraron nuestro análisis “Comparar no significa conocer lo complejo, elaborado y complicado de cada trayectoria política: la comparación tiene como objetivo desviarse por los caminos de los otros para demostrar que poder, legitimidad y política no quieren decir lo mismo siempre, que según los lugares pueden practicarse de diferentes maneras y que así remiten a sistemas de sentidos y a aplicaciones que pueden ser muy diversos, incluso opuestos” (Badie y Hermet, 1993: 147). En ese sentido, nuestro análisis atiende a la historia,93 definiendo lo específico de cada etapa de análisis y examinando sus dinámicas, alejándose de los enfoques deterministas y monocausales toda vez que “(…) la explicación política ya no puede afirmar la existencia de un factor determinante y universal que

91 Lejos de lo que algunos postulan, este enfoque no resulta patrimonio exclusivo de la politología, toda vez

que “La política comparada sigue siendo sociológica porque no rechaza a priori la conceptualización sociología y los métodos y paradigmas de la sociología, sino que sencillamente pretende discernir, en el seno de esta maquinaria, entre lo universal y lo particular, entre materiales marcados precisamente por una historia y lo que, por el contrario, se vuelve a encontrar en las historias ” (Badie y Hermet, 1993: 35).

92 Esta sociología histórica de lo político (con exponentes destacables como Barrington Moore y Theda

Skocpol) constituye una corriente sin directrices claras, dentro de la cual cada investigador ha debido definir su estrategia investigativa, el modo de construir su objeto y de articular los métodos de historiador y sociólogo, indagando por la naturaleza de recursos documentales y delimitar los modo de verificación empírica (Badie y Hermet, 1993: 35).

93 Así “la comparación que no atiende a la historia implica ante todo el riesgo de culminar en una gestión de

tipo existencialista: confrontar los ordenes políticos sin considerar su profundidad histórica, y por ello su gran movilidad…cuando se atiende a la historia se revelan las rupturas, las invenciones y las crisis, y por ello se pueden compara los ordenes políticos: no la organización de los ordenes políticos sino sus procesos de construcción” (Badie y Hermet, 1993: 33)

trascienda las culturas y las historias” (Badie y Hermet, 1993: 23) -de ahí el aporte virtuoso de la lógica procesal y de mecanismos de Tilly-, así como las teorías que atribuyen a priori un sentido a la historia -como cierto tipo de análisis marxista y las teorías de la modernización- desconociendo el peso de las dinámicas y procesos políticos específicos. En esta investigación centraremos nuestra atención en los procesos de democratización y desdemocratización, que involucran estructuras institucionales y acciones humanas en niveles nacionales y locales de los dominios estatal y asociativo de dos países latinoamericanos.94 Así, aunque en nuestro último capítulo daremos especial atención a fenómenos ubicados en un nivel macro de lo político, su abordaje solo será posible si hacemos referencia a la forma particular con que estos procesos se expresan en arenas específicas, como las de las políticas de participación y las practicas de autonomía.95 El análisis comparativo de procesos como los de democratización y desdemocratización supone la confrontación de diferentes secuencias evolutivas , la detección de las variables causales en un número pequeño (dos) de casos históricos (Badie y Hermet, 1993: 55) y el establecimiento de su comparabilidad a partir de la reunión de algunos indicadores relevantes y correlacionables (Whitehead, 2011: 256- 257). Por ello, para nuestra investigación hemos elegido un análisis de tipo secuencial, que establece los pasos y formas especificos de procesos en la Nicaragua y Venezuela contemporáneas, procesos a través de los cuales se van produciendo –y combinando- diversas variables (políticas, económicas, sociales) y mecanismos (Badie y Hermet, 1993: 25) mismos que han sustentado el desarrollo democratizador y /o desdemocratizador de cada uno de los regímenes estudiados. El propósito de este análisis es profundizar el conocimiento de ambos casos y sus procesos políticos, más que establecer supuestas verdades universales, enfatizando la singularidad y dinámica de cada caso y las semejanzas entre ambos en un contexto histórico y regional, a la vez que sirve para validar ciertas teorías y enfoques generales (como los de democratización y participación) en el contexto de cada país.96 Al acudir a esta comparación binaria para analizar la complejidad de los procesos sociopolíticos e históricos recientes, no pretendemos negar la valía de otras investigaciones enfocadas en casos únicos o en comparaciones de regiones extensas,97 sino aplicar el

94 Pese a que la política comparada reconoce como legitimo cualquier nivel de análisis “su elección solo es

posible en función de la definición previa del objeto de la investigación y después precisar qué supone la preferencia de determinado nivel” (Badie y Hermet, 1993: 34).

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Aunque “La comparación casi no considera el nivel de la acción política” esta es una variable que impacta la mayoría de los casos (Badie y Hermet, 1993: 93) ya que las microestrategias desplegadas por los actores resultan un elemento “..indispensable para destacar las diferencias fundamentales entre los sistemas políticos” (Badie y Hermet, 1993: 49). De ahí la relevancia de estudiar la ciudadanía, los movimientos sociales y las acciones colectivas dentro de una perspectiva comparada.

96 Esta mirada también posibilita “…mejorar la precisión de análisis comparativos más amplios (…)

especificando subtipos y aclarando su alcance y limitaciones; o recalibrando categorías generales de clasificación y esquemas interpretativos de acuerdo con la retroalimentación de dos casos examinados conjuntamente” (Whitehead , 2011: 279).

97 No obstante, vale la pena recordar , frente a las críticas que se hacen a la elección de este enfoque

comparativo que “Cuando las personas con un conocimiento amplio de las ciencias sociales acusan a quienes practican las comparaciones en par de tener “sesgos de selección” en su elección de casos, se les puede contestar con la contraacusacion de “sesgos de interpretación” debidos a la elección prefabricada de

consejo de un destacado especialista que señala que “al plantear preguntas similares o buscar las analogías entre solo dos instancias de democratización, es posible llegar a conclusiones claras e instructivas (a generalizaciones de medio rango, en lugar de a leyes regulares generales o a estimaciones de probabilidad) que se abocan al “espesor” o complejidad e indeterminación de los procesos individuales” (Whitehead, 2011: 289). Y hacerlo dentro de una narrativa coherente que permita explicar los procesos como cursos evolutivos de largo aliento y finales abiertos con resoluciones alternativas, donde la historia es “narrada” incluyendo los juicios, interpretaciones y preferencias del investigador, sin obviar por ello los matices y complejidades objetivos de los procesos concretos (Whitehead , 2011: 337).

En consonancia con lo antes planteado, los cuadros y gráficos que se incluyen a lo largo de la tesis –y en particular en su último apartado- ayudan a visibilizar más explícitamente las variables y que, en consecuencia, también es posible enfatizar las semejanzas y diferencias en esas variables en particular, en cada caso y entre ambos. Así, no se trata de controlar la comparación por variables (dependiente o independiente) ni a través de variables de contexto, sino de observar como dos casos que pertenecen a una misma "familia" tienen procesos políticos diferenciados, en la dirección que sugiere la obra de Tilly y su metodología aplicada.

categorías y cadenas causales pronosticadas que estructuran la mayoría de estudios que se basan en muestras grandes” (Whitehead, 2011: 279)

Capítulo 2: Evolución histórica de los regímenes políticos en la Nicaragua