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CHAPTER V. CONCLUSIONS: TWO CONTRASTING VIEWS OF CO-OPERATIVE DEVELOPMENT

Appendix 1 Question Template

N = 40 % Sexo Hombre Mujer 31 9 77.5 22.5 Edad M DT Intervalo 17.7 0.9 16-19 Zona de procedencia COLOMBIA ECUADOR ESPAÑA MARRUECOS PORTUGAL REP. DOMINICANA RUMANIA 1 2 27 3 1 3 3 2,5 5,0 67,5 7,5 2,5 7,5 7,5 Residencia Rural Urbana 5 35 12,5 87,5

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3.6.- Variables medidas e instrumentos aplicados

Para la recogida de información sobre las variables analizadas se han utilizado los siguientes instrumentos:

Para las variables sociodemográficas se utilizó un cuestionario ad hoc elaborado específicamente para este estudio que incluyó ítems sobre:

Sexo, edad, clase social, ingresos mensuales, zona de residencia habitual y país de procedencia. Indicar que las opciones de respuesta fueron cerradas con la finalidad de facilitar su correcta cumplimentación.

La inteligencia Lingüística y Matemática han sido medidas a través del Cuestionario de detección de las inteligencias múltiples para alumnos de secundaria, versión

adaptada de McKenzie (1999), de la versión original de Gardner (1994). Esta prueba está constituida por ocho cuestionarios autoinformados, correspondiendo cada uno de ellos a cada una de las inteligencias detalladas por Gardner. Teniendo en cuenta las variables del presente estudio sólo se han administrado las referidas a la Inteligencia Lingüística y matemática. Cada cuestionario se compone de diez ítems que detallan intereses, aficiones, estrategias, hábitos y actitudes, pertenecientes a las personas que destacan en este tipo de inteligencias. Se ofrecen tres posibilidades de respuesta: 0= no, 0.5= a veces y 1= sí. Para comprobar en qué grado está el alumno dotado de las inteligencias analizadas, se suman las puntuaciones de los ítems de cada cuestionario (Inteligencia Lingüística e Inteligencia Matemática) y se calcula el mismo (ver Tabla 4).

Clase social Media – alta Media Media – baja Baja 1 13 23 3 2,5 32,5 57,5 7,5 Ingresos mensuales familiares

Menos de 645 Entre 645 y 1000 Entre 1000 y 2000 Más de 2000 3 19 13 5 7,5 47,5 32,5 12,5

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Tabla 4: Índices de Inteligencias múltiples ÍNDICES DE INTELIGENCIAS MÚLTIPLES

PUNTUACIÓN OBTENIDA NIVEL

0 a 2 Bajo

2’5 a 4 Medio – bajo

4’5 a 6 Medio

6’5 a 8 Medio – alto

8’5 a 10 Alto

Nota: Adaptado de: McKenzie (1999).

Las estrategias de aprendizaje se evaluaron con la Escala de Estrategias de Aprendizaje (ACRA) de Román y Gallego (2001). Es un instrumento autoinformado. La edad de aplicación es de 12 a 16 años. Sus autores indican que también puede administrarse en edades superiores, incluso universitarios. Los indicadores de fiabilidad y validez informados por los autores son bastante aceptables en el alumnado de secundaria con la que se ha validado.

Román y Gallego (1991), se apoyan para realizar la escala en los siguientes aspectos teóricos: Identificar los procesos cognitivos permitirá deducir qué procesos mentales o uso de estrategias, llamadas “micro estrategias, tácticas de aprendizaje o estrategias de estudio” emplean los alumnos. La prueba está integrada por 119 ítems distribuidos en cuatro escalas, cada una correspondiente a una estrategia de aprendizaje: a) adquisición

de la información: a través de ella se puede valorar el procedimiento seguido, así como

las estrategias de atención junto a las de repetición.; b) Estrategias de codificación o almacén de las variadas informaciones, integradas tanto por las estrategias nemotécnicas, como las referidas a elaborar y organizar la información ; c) Estrategias de

recuperación de información que proporcionan información de las estrategias de

búsqueda, así como de las generadoras de respuestas; y por último d) la escala de

apoyo al procesamiento, que proporciona información sobre los aspectos

metacognitivos, sociales y afectivos. Cada ítem de las distintas escalas da opción al alumno a elegir entre cuatro opciones de respuesta: A- nunca o casi nunca, B- algunas veces, C- bastantes veces, D- siempre o casi siempre. Para llevar a cabo el análisis cuantitativo de las distintas escalas se les atribuyen los siguientes valores: Respuesta A- valor 1; Respuesta B- valor 2; Respuesta C: valor 3; Respuesta D: valor 4. A continuación, se realiza el sumatorio de respuestas en cada una de las cuatro alternativas. Dentro de

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cada escala, la suma de los valores de las 4 columnas se multiplica por distintos factores (1,2, 3 y 4). El resultado final ofrece una puntuación directa que se transforma en centil teniendo como referencia una escala de baremos. El alumno debe superar los 50 puntos centiles de cada escala para considerar superada la prueba.

La escala posee propiedades psicométricas adecuadas. Los coeficientes de fiabilidad de la escala ACRA son ampliamente satisfactorios para sus distintas subescalas. La subescala de adquisición tiene una puntuación de alfa de Cronbach de 0.77, la de codificación de 0.93, la de recuperación de 0.84 y la de apoyo de 0.85 (Román y Gallego, 1997).

Como indicador, del rendimiento académico se han tomado las calificaciones de los alumnos, correspondientes a la segunda evaluación en las asignaturas de lengua y matemáticas. El motivo de elegir los resultados de la segunda evaluación es que se ajusta de forma más realista al logro de objetivos fijados para las diferentes programaciones didácticas. En la tercera y última evaluación, en ocasiones, se sobrevaloran los resultados obtenidos por los alumnos en función del progreso global durante el curso entre otros aspectos.

3.7.- Procedimiento

Se seleccionó una muestra de conveniencia que consistió en un total de 40 alumnos de primer curso de dos clases PCPI. El primer paso realizado fue comunicar a los alumnos de ambas clases la finalidad del estudio y los beneficios del mismo. Asimismo, se les indicó la voluntariedad de participación y la confidencialidad de los datos. Todos los interesados firmaron un contrato de consentimiento informado en el que se especificaban las circunstancias del estudio y se garantizaba el anonimato y la confidencialidad de los datos. La participación fue totalmente voluntaria, sin incentivos económicos o de otro tipo. Los participantes cumplimentaron un cuestionario sociodemográfico. Posteriormente y con un intervalo de entre 2-3 días, se fueron cumplimentando las distintas escalas que constituyeron el protocolo de evaluación, incluyendo el Cuestionario de detección de las inteligencias múltiples para alumnos de secundaria y la Escala ACRA. Los instrumentos de evaluación se administraron en 3 sesiones, con una duración de 20-30 minutos, durante los meses de mayo-junio de 2013, por una orientadora escolar con tres años de experiencia en la administración de instrumentos de evaluación psicopedagógica.

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Generalmente se aprovecharon las segundas partes de las clases lectivas de lengua para la cumplimentar los mismos, aclarando en todo momento las dudas surgidas para poder responder con el máximo rigor a los ítem constitutivos de las distintas escalas y cuestionarios.

3.8.- Análisis de datos

Para llevar a cabo el análisis estadístico y presentar los datos correspondientes se utilizó concretamente el paquete de estadística IBM SPSS Stadistics para la versión de Windows 21.0; así como la hoja de cálculo de Excel versión 2010 y el correspondiente procesador de textos Word 2010. Por lo que se refiere a la descripción muestral, las estrategias de aprendizaje, las inteligencias lingüística y matemática, así como el rendimiento académico. Se emplearon tablas de frecuencias para las variables categoriales y para las variables continuas estadísticos descriptivos. Por otro parte, para conocer información referida a la asociación de las estrategias de aprendizaje y las inteligencias lingüística y matemática con el rendimiento escolar, se utilizó el coeficiente de correlación de Pearson, empleando igualmente el mismo coeficiente para valorar la relación entre la inteligencia lingüística y matemática con las estrategias de aprendizaje.

3.9.- Resultados

 Estrategias de aprendizaje.

A continuación, detallamos los resultados conseguidos por los alumnos en la escala ACRA. Los alumnos de la muestra presentan para la escala de adquisición de la

información una puntuación directa de 48.1 (DT = 8,5), que corresponde a un Percentil 20. Ver figura 12. En las estrategias de codificación de la información, los alumnos se

sitúan en una puntuación directa de 98.6 (DT= 18.2), correspondiendo esta puntuación a un Percentil 25. Ver figura 13. La puntuación directa alcanzada en las estrategias de

recuperación fue de 43,3 (DT= 6,8) que, en este caso, equivale a un Percentil 15. Figura 14. Por último en las estrategias de apoyo al procesamiento, la muestra consigue

una puntuación directa de 84,5(DT=16,5) que se corresponde con un Percentil de 10.

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Figura 12: Puntuación directa alcanzada por los alumnos en la escala de Adquisición de la Información

Figura 13 : Puntuación directa alcanzada por los alumnos en la escala de Codificación de la Información

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Figura 15: Puntuacion directa conseguida por los alumnos en la escala de Apoyo al Procesamiento

 Inteligencia lingüística y matemática.

Los resultados relacionados con la inteligencia lingüística y matemática muestran puntuaciones directas de 4.7 (DT = 1.3) para la inteligencia lingüística, y de 5.3 (DT = 1.4) para la inteligencia matemática.

 Rendimiento académico.

En cuanto al rendimiento académico, las calificaciones fueron de 3.6 (DT = 2.0) para la asignatura de matemáticas y de 3.9 (DT = 1.8) para la asignatura de lengua

 Asociación entre las inteligencias múltiples, las estrategias de aprendizaje y

el rendimiento académico.

Inteligencia lingüística y matemática y rendimiento académico.

No se encontraron correlaciones significativas de la inteligencia lingüística y matemática con las calificaciones en lenguaje y matemáticas. (Ver tabla 5).

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Tabla 5. Matriz de correlaciones IM e IL con rendimiento académico. I. MATEMATICAS I. LINGÜÍSTICA N. MATEMATICA Correlación de Pearson ,230 ,079 Sig. (bilateral) ,154 ,630 N 40 40 N. LENGUA Correlación de Pearson ,177 ,297 Sig. (bilateral) ,276 ,063 N 40 40

Estrategias de aprendizaje y rendimiento académico.

En la Tabla 6 se recogen las correlaciones de Pearson entre las escalas de la escala ACRA y las notas en matemáticas y lenguaje. Se encontraron correlaciones significativas y directas entre la Escala de Codificación de la Información y la nota en lengua (r = .43, p =.005); Recuperación de la Información y la nota en lengua (r = .43, p =.006); y Apoyo al Procesamiento y la nota en lengua (r = .38, p =.015). No se encontraron correlaciones significativas con las calificaciones en matemáticas.

Tabla 6. Matriz de correlaciones estrategias de aprendizaje con rendimiento académico NOTA MATEMATICAS NOTA LENGUA Pd. Adquisición Correlación de Pearson ,196 ,309 Sig. (bilateral) ,224 ,052 N 40 40 Pd. Codificación Correlación de Pearson ,298 ,432 ** Sig. (bilateral) ,062 ,005 N 40 40 Pd. Recuperación Correlación de Pearson ,178 ,431 ** Sig. (bilateral) ,272 ,006 N 40 40

44 Pd. Apoyo Correlación de Pearson ,271 ,382 * Sig. (bilateral) ,091 ,015 N 40 40

Inteligencias lingüística y matemática y estrategias de aprendizaje.

En la Tabla 7 se muestran las correlaciones entre las subescalas de la escala ACRA y las inteligencias lingüística y matemática. Se hallaron correlaciones significativas y directas entre la Escala de Apoyo al Procesamiento y la Inteligencia Matemática (r = .37, p =.018); y entre las escalas de Adquisición de la Información (r = .45, p =.004); y Recuperación de la Información (r = .40, p =.01) y la Inteligencia Lingüística. No existen correlaciones significativas entre ninguna de las restantes escalas de la ACRA y las Inteligencias lingüística y matemática.

Tabla 7. Matriz de correlaciones estrategias de aprendizaje con IL e IM

Pd. Adquisición Pd. Codificación Pd. Recuperación Pd. Apoyo I. MATEMATICAS Correlación de Pearson ,186 ,249 ,283 ,372* Sig. (bilateral) ,250 ,121 ,077 ,018 N 40 40 40 40 I. LINGÜÍSTICA Correlación de Pearson ,447** ,300 ,400* ,285 Sig. (bilateral) ,004 ,060 ,010 ,075 N 40 40 40 40

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4. CONCLUSIONES

Nuestro objetivo general era conocer las inteligencias lingüísticas y matemáticas de los alumnos de segundo nivel de PCPI, sus estrategias de aprendizaje, así como la posible relación entre estas variables y con el rendimiento en lengua y matemáticas. El primer

objetivo específico de este estudio fue describir las estrategias de aprendizaje de los

alumnos. Las puntuaciones obtenidas en todas las escalas que conforman la escala ACRA son bajas, situándose por debajo del Pc 50 en todas las subescalas. Las diferencias respecto a la muestra normativa son más apreciables en las de adquisición y codificación de la información (Pc 20 y Pc 25, respectivamente), mientras que los resultados en las de recuperación y apoyo al procesamiento, aun siendo bajas, distan menos de la muestra normativa (Pc 15 y Pc 10, respectivamente). En conclusión, obtienen puntuaciones bajas en todas las escalas, particularmente en las de

adquisición y codificación de la información, empleando un poco más las estrategias

de recuperación y apoyo al procesamiento.

Esto coincide, en parte, con el estudio realizado por Cerezo y Casanova (2004), que encuentran que las estrategias más utilizadas son las de procesamiento, seguidas de las de autoevaluación y apoyo, y, también, parcialmente, con Barca et al. (2009) que encuentran que las de apoyo son las más empleadas. Sin embargo, en este último trabajo se obtienen puntuaciones también elevadas en las estrategias de codificación, para las que se obtenían puntuaciones bajas en el presente estudio.

El segundo objetivo planteado fue la descripción de las inteligencias lingüística y matemática que presentan los alumnos de segundo nivel de PCPI. Los resultados

evidencian que la media de la inteligencia lingüística fue de 4,7 que se correspondería con un nivel de medio –bajo según la tabla 4 (índices de inteligencias múltiples). En el caso de la inteligencia matemática, la media resultante fue de 5,3, que corresponde, en este caso, a un nivel medio. Sosa y Ortega (2011), con una muestra de alumnos en niveles que iban de la educación secundaria a la universitaria, analizaron el modelo de Inteligencias Múltiples (IM) de Gardner. Los resultados encontrados en este estudio en cuanto a la población de secundaria ponen de manifiesto que las inteligencias más

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intrapersonal y naturalista. En Bachillerato resulto llamativo que la inteligencia lógico- matemática experimentara retroceso respecto a la ESO y sin embargo ocurriera lo contrario con la inteligencia lingüística. El hecho de que este trabajo haya utilizado un instrumento de investigación distinto al empleado en el presente estudio, sin embargo, dificulta la comparación de los resultados.

El tercer objetivo propuesto fue describir el rendimiento académico de la muestra en

las áreas de lengua y matemáticas. En ambas áreas se puede apreciar un rendimiento

bajo, no superando en ningún caso la calificación de 4 puntos. Concretamente la media

obtenida en el área de lengua fue de 3,9 y algo inferior 3,6 en el área de matemáticas. En trabajos previos (Cerezo y Casanova, 2004) se encontraron puntuaciones medias inferiores a 3 en lengua y matemáticas para alumnos de 3º y 4º de ESO, con mejores calificaciones de las chicas en lengua, con respecto a los chicos, y, sin diferencias, en las calificaciones de matemáticas. Esto coincide con los resultados del presente trabajo con peores puntuaciones en el área de matemáticas y un rendimiento bajo al igual que

el trabajo anteriormente comentado.

El cuarto objetivo es el referido al análisis de la relación entre la inteligencia lingüística y matemática y el rendimiento académico. No se encontraron correlaciones significativas entre ninguna de las variables citadas, rechazando las

hipótesis planteadas en referencia a estos objetivos (la existencia de relación entre la Inteligencia Lingüística y el rendimiento académico. y la existencia de relación entre la Inteligencia Matemática y el desempeño del alumnado). Esto coincide con los hallazgos de algunos trabajos previos: así en el estudio de Solano (2002) en una muestra de 362 jóvenes que recibían instrucción militar combinada con formación académica de grado universitario se concluyó que no existía relación entre IM y rendimiento.

En el momento de delimitar qué variables se relacionan con el éxito o fracaso escolar, no es atípico encontrar numerosas dificultades, puesto que dichas variables constituyen una malla muy entretejida, por lo que es complicado delimitarlas para asociar consecuencias atribuibles a cada una de ellas (González- Pienda, 2003).

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Respecto al objetivo quinto, analizar la relación entre las estrategias de aprendizaje

y el rendimiento académico, podemos decir que se cumple nuestra tercera hipótesis.

Sí, se han encontrado relaciones positivas entre el uso de las estrategias de aprendizaje y el rendimiento académico, que detallamos a continuación: Se encontraron correlaciones

significativas moderadas y positivas entre estrategias de aprendizaje, concretamente

la escala de codificación (r=.43, p=.015) y recuperación (r=.43, p=.006) con el rendimiento en lengua (nota en lengua). También correlaciones significativas leves y

positivas entre la escala de apoyo al procesamiento (r=.38, p=.015) con el rendimiento académico en lengua. Sin embargo, no ocurrió lo mismo en el caso de las matemáticas. Ninguna de las estrategias de aprendizaje correlacionó de modo significativo con los resultados académicos en dicha asignatura.

Esto coincide con lo encontrado en los trabajos de González et al., (2010) y los

estudios de Loret de Mola (2011). En ellos las estrategias de recuperación, codificación y apoyo tenían una correlación significativa con el rendimiento académico. Gallardo, Suárez y Ferreras (2011) también encuentran que las de

procesamiento correlacionan de forma significativa con el rendimiento. En el estudio de

Barca et al., (2009) las de apoyo y codificación son las que más correlacionan con

el rendimiento de los alumnos. También Miñano y Castejón (2008) obtienen que las

estrategias metacognitivas (nuestras estrategias de apoyo y procesamiento) aportan información reseñable a la explicación del rendimiento.

En cuanto a la ausencia de correlación entre las distintas escalas de la escala ACRA

y el rendimiento en matemáticas, nuestros resultados son coincidentes con los

estudios previos realizados por Risso, Peralbo y Barca (2010) en los que ninguna de las escalas del cuestionario ACRA fue predictor del rendimiento de una muestra de alumnos de 2º a 4º de la ESO. González et al. , (2010) informan también de que mayor edad se relaciona con un descenso en el empleo de las estrategias. Recordar, en este aspecto que nuestra muestra está integrada por alumnos con un rango de edad de 16 – 19 años, una edad superior a otros alumnos cursando el mismo nivel educativo. Gilar et al., (2005) también encontraron que no hay correlación significativa entre las estrategias de aprendizaje y el desempeño escolar.

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Nuestro sexto y último objetivo consistía en analizar la asociación entre las

estrategias de aprendizaje y las inteligencias lingüística y matemática. Se

encuentran correlaciones significativas moderadas y positivas entre la escala de

adquisición (r=.45, p=.004) y recuperación de la información (r=.040, p=.01) y la inteligencia lingüística. Respecto a la Inteligencia matemática se encontraron correlaciones significativas moderadas y positivas únicamente con la escala de apoyo al procesamiento (r=.37, p=.18). Por tanto, aceptamos la cuarta y quinta hipótesis:

Existe relación entre la Inteligencia Lingüística y las estrategias de aprendizaje; y relación entre la Inteligencia Matemática y las estrategias de aprendizaje. Ésto ha sido constatada en trabajos previos. Así, Akbari y Hosseini (2008), con una muestra de 90 sujetos estudiantes de una segunda lengua, encontraron correlaciones significativas

entre las estrategias de aprendizaje y una medida de inteligencias múltiples.

Beltrán (2003), entendiendo la inteligencia como repertorio de habilidades que permiten actuar de forma inteligente, establece que las estrategias de aprendizaje se relacionan con la inteligencia. Esta definición de inteligencia coincide con Gardner (1998) quien postula que hay estilos de trabajo correspondientes a cada inteligencia, definiéndolos como modos que la persona prefiere para realizar el procesamiento de la información, estructurarla y dar respuesta a los estímulos, es decir, los modos que muestra el alumno de abordar el aprendizaje. En nuestro trabajo, hemos relacionado las estrategias que serían los instrumentos que utiliza el alumno y podríamos entender que es consecuencia de un estilo de trabajo. Hubiera resultado interesante analizar, por tanto, la relación entre las inteligencias, los estilos y las estrategias, puesto que vemos que existe correlación entre las inteligencias entendidas como habilidades desde la perspectiva de Gardner y las estrategias de aprendizaje.

Los hallazgos del presente estudio nos permiten concluir que los profesores debiéramos saber que el proceso de aprendizaje no tiene como única finalidad conocer o memorizar información. Cada alumno cuenta con una trayectoria personal y educativa, con motivaciones personales, habilidades y conocimientos previos entre otros aspectos, que de un modo u otro van a repercutir en su proceso de aprendizaje. Todo ello acarrea la necesidad de identificar las variables con las que se relaciona el aprendizaje para que este se lleve a cabo en un contexto facilitador del mismo (Barca, Marcos, Núñez, Porto y

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Santorum, 1997). Y entre las variables que se asocian al rendimiento académico ocupan un lugar reseñable las estrategias de aprendizaje.

La finalidad de Gardner es aplicar sus estudios de inteligencias múltiples para afrontar la comprensión de los procesos educativos, proponiendo diseños que se basen en su teoría ya que revisa la inteligencia entendida como un potencial bio-psicológico que permite al ser humano codificar información que puede ser activada en un marco cultural para resolver problemas o crear productos que tienen valor en un determinado contexto social (Gardner, 2001). Conocidos los resultados de este trabajo, tendríamos que replantearnos nuestra actividad docente para sacar el máximo partido y potenciar y paliar la multitud de variables que se relacionan con el aprendizaje. Debemos reflexionar sobre que significa “aprender a aprender”: el entrenamiento en estrategias de aprendizaje a los alumnos y es también, tener en cuenta sus puntos fuertes para potenciar los débiles con una