Chapter 4: Methodology
4.5. The Adopted Strategy for Data Collection in this Research
4.5.1. Questionnaire Development
Los sistemas de protección social, especialmente las dimensiones vinculadas a las jubilaciones-pensiones y las transferencias de ingreso, pueden tener un fuerte impacto en la desigualdad, pero este resultado varía ampliamente entre países (OIT, 2011 y 2014b). Como señala Luebker (2015), la desigualdad no es un producto inevitable de las fuerzas del mercado, sin embargo su magnitud es, algún grado, un resultado de decisiones políticas y diseños institucionales.
El análisis del impacto distributivo de los sistemas de protección social es complejo dado que implica consecuencias en el corto y en el muy largo plazo. Además, es clara la imposibilidad de abordar la totalidad del “sistema”, dado que la protección social en la práctica consiste en una sumatoria de numerosos programas que en la mayoría de los casos no son articulados ni coordinados. De manera que el estudio del sistema de protección social de un país, es probable que termine restringiéndose a las
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consecuencias de equidad de un esquema o política en particular y no al sistema consolidado en todos sus componentes (Bertranou, 2011).
El análisis de la incidencia en la distribución del ingreso de los principales programas de este tipo en la región, indica que estas iniciativas han logrado disminuciones importantes en los niveles de pobreza extrema así como también han tenido un impacto en la desigualdad (Cruces y Gasparini, 2013; Maurizio y Perrot, 2011; Soares et al. 2011; Maurizio et al. 2009).
Los cambios en la distribución del ingreso no laboral –derivados de programas de protección social- tuvieron un aporte específico en la menor desigualad registrada en América Latina durante la década del 2000, dando cuenta entre 25% y 45% aproximadamente del cambio total en el coeficiente de Gini (Alejo et al. 2014b), con particularidades para cada país
de la región, dependiendo de los diseños y alcance de los programas5.
La evidencia de distintos análisis para Latinoamérica sugiere que la implementación de programas de protección social tanto contributivos como no contributivos representa una estrategia relevante para abordar los problemas de pobreza y distribución del ingreso. Si bien, tanto las transferencias de ingreso a los menores, como las jubilaciones y pensiones
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Por ejemplo, en el caso de Brasil, la incidencia del programa “Bolsa Familia” ha sido muy importante para la mejora distributiva, en efecto, las transferencias de ingreso han reducido el coeficiente de Gini en 0,05 puntos (Luebker, 2015).
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demuestran ser insuficientes para reducir por si mismas la desigualdad, los estudios resaltan el potencial de mejora, en términos distributivos, que se tiene con la posibilidad de expandir los programas de base no contributiva en conjunción con las posibilidades de ampliación (en cantidad y calidad) de la protección social contributiva (Bertranou, 2011). Es así que el impacto distributivo de los sistemas de pensiones y transferencias depende en gran parte del diseño de los esquemas contributivos, no contributivos y de sus posibilidades de interrelación en la convivencia de sistemas mixtos. Mientras que en general, los asalariados formales constituyen el núcleo duro de trabajadores (y sus familias) cubiertos por el sistema de protección social de base contributiva, el resto de categorías ocupacionales acceden a coberturas que dependen de los diseños institucionales locales en cada país.
En una muestra de 130 países, Behrendt y Woodall (2015) muestran que el porcentaje de contribuyentes a los esquemas de seguridad social está fuertemente relacionado, de manera positiva, con las tasas de empleo asalariado formal. Además, resaltan que esta relación es fuerte en los países de América Latina, aún en aquellos en que los mercados laborales se caracterizan por alta informalidad y trabajo independiente. En este sentido las reformas que promovieron las cuentas de capitalización individual con la esperanza de alcanzar una mayor cobertura e ingresos no mostraron los resultados esperados. Por ello, como señala Bertranou y
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Maurizio (2011), algunas de las reformas han sido en mayor o menor medida revertidas y complementadas con un gran énfasis en sistemas no contributivos, apuntado a un mejor balance e interacción entre los componentes contributivos y no contributivos del sistema de protección social.
Para los propósitos de la tesis entorno al problema de investigación, se delimita el concepto de protección social a las políticas que impactan directamente en los ingresos corrientes de los hogares, como son los programas de Transferencias Monetarias (Asignación Universal por Hijo) y el Sistema de Jubilaciones y Pensiones (especialmente teniendo en cuenta la Moratoria Previsional). Pero no sólo por su impacto directo en los ingresos de los hogares sino por su estrecho vínculo con las características del mercado de trabajo, ya que la evolución y comportamiento de este es determinante para la forma que adquieren estas políticas de ingresos en el sistema de protección social.
Estas precisiones no son menores, pues la existencia y trascendencia de dichas políticas está mediada por las relaciones e instituciones laborales en las que se concreta tradicionalmente el acceso a los derechos de protección social. Las condiciones de heterogeneidad estructural, que propician un mercado de trabajo segmentado y con alta informalidad, ponen en jaque el proceso de mejora distributiva en la dimensión de la protección social, de base contributiva.
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En este sentido, a continuación se introduce el debate teórico sobre heterogeneidad estructural, como dimensión que afecta el mercado de trabajo en cuanto a cantidad y calidad de los puestos de trabajo generados, y por ende, impacta en la desigualdad de los ingresos.