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3.4 Data Collection Procedure, Sample size and selection

3.4.2 Questionnaires

El programa Salvados puede categorizarse dentro del género del reportaje televisivo, un género de investigación periodística que para Cebrián (1992) se clasifica dentro de la categoría de programas interpretativos y que “cumple una triple función: describir, narrar y exponer una realidad” (Bandrés García, Pérez y Pérez, 2000, p. 147) vinculada a un aspecto de la actualidad. En este caso en concreto, el aspecto de actualidad es el ejemplo de José Mujica como presidente en su punto de mayor relevancia noticiosa internacional, por lo que este reportaje se ubicaría como parte del subgénero llamado “reportaje biográfico o perfil” (Bandrés et al., 2000, p. 161).

Pero este género se diferencia de otros similares ya que el acercamiento a la realidad que hace el periodista “implica una cierta interpretación por su parte. Su

35 intencionalidad queda de manifiesto en el carácter de interpretación de la realidad que aborda” (Bandrés et al., 2000, p. 71-72). Por lo tanto, “el reportaje no trata tanto de descubrir noticias cuanto de profundizar en ellas” (Cebrián, 1992, p. 149).

En el caso de Mujica y Salvados esto se puede ver de varias maneras. Primero, no se trata de una entrevista a Mujica en el sentido tradicional, sino que existe una unión de este recurso con otros relatos así como con sobreimpresos o imágenes de contexto que complementan el discurso central del relato –la entrevista–. Dentro de estos recursos también existen momentos de diálogo entre entrevistador y entrevistado que salen de la entrevista y se acercan más a la conversación. Estos son momentos de transición entre dos entrevistas o entre dos temas diferentes en una misma entrevista, como ocurre en este diálogo entre ambos al ingresar al espacio llamado el Quincho de Varela, en el segundo programa:

Mujica –¿Vamos a tomarnos un café ahí? Évole –Ah, sí. ¿Quiere un café?

M –Parece que hay. ¿Eh?

E –Creo que esto es té.

M –¿Esto es té?

E –Y esto debe ser café.

M –Y debe ser café. Lo calentamos. E –No, está caliente.

M –¿Está caliente?

E –Sí. ¿Quiere?

M –No, no, yo no tomo. Yo tomo té. E –¿Té? Pues té. (2015, min. 11)1.

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Las citas correspondientes a los dos reportajes televisivos se citarán con el año correspondiente y la marca temporal correspondiente

36 Si bien a primera vista pareciera que este diálogo no tiene otra función más que distender la situación momentáneamente, al decidir colocarlo dentro del discurso final los autores pretenden reforzar la idea de Mujica como un mandatario particular, quien realiza sus propias tareas y no cuenta con personal para servirle el café. Este manejo de los diversos recursos audiovisuales que componen el relato evidencia que existe una intervención del autor con el objetivo de comunicar más allá de lo que dicen las palabras de su entrevistado. Estos reportajes cuentan con una fuerte intención comunicativa provista a través de las palabras, las acciones, las imágenes y también las omisiones. Pero no es una intención burdamente visible, sino que se entreteje a lo largo de detalles como el anteriormente citado.

Por otro lado, en el caso de Salvados, quien entrevista no se limita a preguntar sobre hechos sino a profundizar en determinados aspectos: es decir, toma los hechos y los interpreta o repregunta sobre ellos. Por ejemplo, sobre el final del primer programa, tras Mujica exponer dificultades a las que se ha visto expuesto como presidente, Évole le pregunta por la soledad, con lo que cambia drásticamente el tono de la entrevista de manera momentánea:

Évole -¿Usted ha podido cumplir su programa? Mujica –No, no. He hecho algo. Un poco. E -¿Y eso no le frustra?

M –No, no. Yo creo en los seres colectivos. Para eso están los partidos, las generaciones que vienen, la gente que se va formando. Hay que seguir en la lucha.

E –Pero me ha dicho, por ejemplo, un señor por la calle que parecía de izquierdas, me decía: “Es que Mujica ha estado atado de pies y manos para poder hacer todo lo que él querría haber hecho y no ha podido”.

M –Sí, es cierto. Hay limitaciones enormes. E –Pero, ¿Quién las pone las limitaciones?

37 M –Primero, el capitalismo. El cruce de intereses enorme que hay. Segundo, cuestiones jurídicas. Todo el andamiaje jurídico de la sociedad lo creó el capitalismo. Acá, en mi país, por ejemplo, no se le pueden poner impuestos a la concentración de la tierra. Si tú tienes 5.000 metros, te trato de determinada manera, pero si tienes 10.000 hectáreas, te trato igual. No te puedo cobrar más caro porque concéntrate mucha tierra. Y no puedo por razones constitucionales.

E –¿A veces un presidente se siente solo? M –Sí. (2014, min 42:30).

Asimismo, el entrevistador demuestra poseer con un amplio conocimiento sobre el entrevistado y entremezcla las respuestas con voces diferentes, quienes brindan visiones distintas de ese mismo tema. En vinculación a este punto, al hablar de reportaje se está hablando de la unión de distintos géneros como la entrevista, la crónica o el análisis (Bandrés et al., 2000, p. 151), con un cuidado especial en la calidad del resultado final. Esto permite que se afirme que el reportaje televisivo “es sobre todo narración audiovisual” (Cebrián, 1992, p. 185) en la que aparece una cuota de dramatismo y espectacularidad en el relato. Estas características responden a lo ya mencionado en el capítulo de fundamentación sobre el surgimiento de nuevas narrativas televisivas, que obliga a los productores de mensajes a replantearse los procesos de construcción de contenidos, de forma de lograr el interés de los consumidores.

En cuanto a los recursos procedentes de distintos géneros que componen el mensaje, es posible identificar: las entrevistas centrales a José Mujica, las entrevistas a terceros identificados con nombre y apellido, el uso de material de archivo de distinto tipo (materiales institucionales, discursos oficiales y hasta videos virales), imágenes y música de contexto y el uso de encuestas llamadas vox pop (Bandrés et al., 2000, p. 153) realizadas a personas anónimas en un contexto callejero.

Otra de las características importantes del género periodístico-audiovisual de

Salvados es que aquí “la autoría, es decir, quien lo firma es importante” (Yanes, 2004,

p. 196). El autor importa y no es solo un entrevistador: es un personaje más del relato al que se lo ve y se lo oye, y al que también se lo puede analizar e interpretar. En Salvados, y en estos dos programas en particular, se visualiza además el interés de Jordi Évole en

38 ser él quien va a buscar la información que complementará el discurso del entrevistado, ya que su imagen y su voz (ya sea realizando la pregunta o simplemente escuchando a quien habla) aparecen durante estos fragmentos.

Por último, se trata de dos reportajes en profundidad, con una duración de casi una hora cada uno y con existencia clara de dos de los tres momentos narrativos fundamentales de este género: la entrada, el cuerpo y el cierre (Bandrés et al., 2000, 154). Salvados distingue de manera muy clara los primeros dos momentos: existe en ambos capítulos una introducción que es diferente al resto del relato en cuanto a los climas narrativos que allí se construyen. Las dos secuencias de inicio cuentan con características diferentes al resto del programa, que se especificarán más adelante dentro de las unidades de sentido.

Estos ejemplos demuestran que es posible identificar a Salvados con las características de este género periodístico televisivo.