2.6 RA Guard Bypassing
2.6.2 RA Guard Bypass Using Packet Fragmentation
merica: Estado Actual y Principales
Desafíos (El Caso de El Salvador)
Juan Héctor Vidal Panamá,Panamá, octubre de 2005
El 16 de enero de 1992 El Salvador dio el paso quizás más importante, desde que surgió a la vida indepen- diente: Ese día, puso fin por la vía negociada, a un conflicto interno que duró doce años y cobró más de 75,000 vidas.
Con ese paso, el país sentó las bases para iniciar un proceso transformación política, económica y social. A través del desarrollo progresivo de una auténtica institucionalidad democrática, un modelo económico basado en la libertad y una mayor preocupación por el desarrollo social.
A partir de entonces, el país se ha transformado en muchos aspectos. Y podemos afirmar con toda contun- dencia que el sector privado ha sido parte esencial del cambio, a través del ejercicio responsable de su capacidad productiva y su potencial de convocatoria frente a los demás sectores.
En esa calidad, la cúpula empresarial del país lanzó en 1996 "El Manifiesto Salvadoreño", que ha dejado una huella imborrable en la historia pos conflicto.
Haciendo acopio de la experiencia vivida desde 1992 y de cara a un futuro ciertamente desafiante, "El Manifiesto"
hacía un llamado para "estimular el interés de todos los sectores, para trabajar juntos en la construcción de una nueva sociedad, que tenga como referente un progreso permanente para todos, en un marco de paz social y demo- cracia real, para beneficio de las futuras generaciones. Allí se habló del rol del Estado en el nuevo modelo económico, de cara al fenómeno de la globalización, sin obviar el compromiso que tenemos con la demo- cracia.
Un año después del lanzamiento del Manifiesto, se llegó a un consenso con todos los partidos políticos en
torno a la importancia de trabajar con una visión compartida y de largo plazo que quedó plasmada en el documento “La importancia de una agenda salvadoreña”. Un aspecto relevante de los acuerdos alcanzados fue la necesidad de construir un Estado capaz.
En ese marco, se consideró de vital importancia "el reforzamiento de la capacidad de los gobiernos locales, para hacer más eficiente el accionar del estado".
En el fondo, lo que se estaba planteando era la trans- ferencia de funciones, competencias y un mayor apoyo financiero a los municipios, para democratizar la toma de decisiones y potenciar del desarrollo local.
Asimismo se sostenía que, cito: "de cara al Estado capaz, deberíamos preguntarnos si conviene, para una descentralización administrativa eficaz y una incorpo- ración efectiva de los pequeños conglomerados a los esfuerzos de modernización, el mantener la estructura municipal actual".
De esto hace ocho años y en todo este tiempo se ha elaborado mucho sobre el tema, pero viéndolo en retrospectiva creo que coincidirán con nosotros en que el tema del desarrollo local, no nos ha sido ajeno. Más bien diría que ha sido parte esencial de las preocu- paciones del sector privado dentro de la transformación política, económica y social que estamos viviendo los salvadoreños.
De hecho, el tema ha estado presente en las distintas ediciones del encuentro nacional de la empresa privada (ENADE) que lidera todos los años la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP).
Los aspectos administrativos y técnicos de la descen- tralización, el desarrollo incluyente, el crecimiento equilibrado, la conectividad, la elevación de la capacidad de gestión de los municipios, así como la participación y la transparencia, han sido motivo de una permanente preocupación.
Aun más, estamos convencidos de que la consolidación de la institucionalidad democrática y el logro de un
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desarrollo humano integral, pasan necesariamente por la descentralización y el fortalecimiento de los gobier- nos locales.
En nuestra opinión ello es esencial para garantizar un mayor sentido de pertenencia de la comunidad ante sus propios problemas, un uso más eficiente de los recursos, un crecimiento más equilibrado a nivel de país y un compromiso real con el desarrollo sostenible.
Somos conscientes que todo ello pasa por un proceso político muy complejo. Pero precisamente por esa razón, se impone un compromiso de todos los sectores para que los objetivos del desarrollo local formen parte integral de una agenda nacional.
Eso explica en buena medida nuestra participación activa en la Comisión Nacional de Desarrollo Local de El Salvador (CONADEL)que constituyó hace más de un año el Presidente Antonio Saca.
Con esta participación el sector privado ratifica su apoyo total al desarrollo integral del país, dentro de un escenario en que la concertación y el compromiso de todos los sectores, se vuelven imprescindibles.
Cuando aludimos al desarrollo integral, incluimos no solo el crecimiento con equidad y la igualdad de oportunidades en los beneficios que trae el progreso, sino también la participación de todos en la construcción de una democra- cia real y una sociedad solidaria, donde el municipio, es por definición, la base de apoyo quizá mas importante. Por eso consideramos que la gran deuda pendiente dentro del proceso de transformación del país en las últimas dos décadas, ha sido postergar cambios estruc- turales al interior del propio sector público.
Es evidente que en esta transformación no puede igno- rarse el nuevo rol que debe desempeñar el municipio como instrumento para el desarrollo local, donde la desconcentración espacial de la actividad productiva y la descentralización administrativa, deben constituir los ejes de una nueva dinámica en el campo económico, social y político.
Retomamos en este sentido un conjunto de acciones concretas propuestas en el documento de ENADE 2002:
1. Es necesario desarrollar incentivos locales por parte de las municipalidades, para contribuir a desconcentrar la actividad productiva, aumentar el empleo y la inversión, y contribuir al desarrollo equilibrado del país.
2. Reformar el sistema de división política-adminis- trativa del país, para lograr gobiernos municipales eficientes, eficaces y con alta capacidad gerencial, de formulación, evaluación y gestión de proyectos de acuerdo a criterios de rentabilidad e impacto económico y social, así como para garantizar un transparente y eficaz uso de los recursos y ser efec- tivos promotores del desarrollo local, en un contexto que lleve al autofinanciamiento municipal.
3. Establecer procesos de rendición de cuentas de los gobiernos locales, transparentes, periódicos y fundamentados en métodos y prácticas interna- cionales de contabilidad económica y financiera, para garantizarle a la población una clara visión de la gestión municipal. Esto, acompañado por una efectiva rendición de cuentas sobre la inver- sión y del seguimiento a los proyectos municipales por la Corte de Cuentas y el Ministerio de Hacienda, cuando estén relacionados con transfe- rencias del gobierno central.
4. Revisar los diversos cargos y tarifas municipales que se aplican a empresas y personas naturales. Lo anterior lleva implícito un compromiso político con una visión de largo alcance. Los intereses partidarios de corto plazo deben ceder a objetivos nacionales que, partiendo del desarrollo local, le den una nueva fisonomía al estado salvadoreño y ofrezca a la sociedad en su conjunto, una calidad de vida superior, basada en la participación, el uso eficiente de los recursos y el fortalecimiento de la democracia.
En este sentido, la empresa privada ha retomado con mayor fuerza el concepto de desarrollo local, al incor- porar en su agenda de trabajo, temas como el tratamiento de los desechos sólidos, la ampliación de la cobertura de los servicios de agua potable, saneamiento y electricidad, los cuales han sido considerados como metas básicas de corto y mediano plazo, dentro de la estrategia global de largo plazo que se está elaborando en un horizonte de veinte años.
El papel de la cúpula empresarial salvadoreña alrededor de estos grandes temas ha sido fundamental para propiciar la concreción de acuerdos estratégicos entre los principales actores involucrados. De esa manera se han establecido grupos de trabajo ad-hoc, en los que participan los gobiernos locales a través de la corpo- ración que aglutina a los 262 municipios del país, el ministerio de Medio Ambiente, la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados, las dis- tribuidoras de energía eléctrica las cuales son de propiedad privada, y representantes de ong, entre otros. La importancia de este esfuerzo radica en que la solu- ción de los problemas actuales en estos campos, es el punto de partida para superar los problemas de la pobreza y la marginalidad, que inciden de manera determinante en el índice de desarrollo humano. Los desastres ocurridos a principios del presente mes de octubre, han venido a resaltar la importancia de la participación de la empresa privada en la prevención y mitigación de riesgos. En este caso, los empresarios están en la búsqueda de mecanismos permanentes para potenciar una alianza estratégica con los gobiernos locales, para enfrentar más eficazmente las causas y consecuencias de estos fenómenos, que cada vez se vuelven más frecuentes y destructivos.
En este plano, creemos que ya se han dado los primeros pasos en esta dirección, a través de las instancias creadas para la consecución de las metas básicas ante- riormente mencionadas.
Adicionalmente, el sector privado está apoyando las ini- ciativas de la Comisión Nacional de Desarrollo (CND), en cuanto a la conectividad geográfica, así como tam- bién al plan de ordenamiento y desarrollo territorial del gobierno, particularmente en lo relativo a la asociativi- dad al interior de las micro-regiones.
En CONADEL hemos expresado claramente que la empresa privada está abierta al diálogo, para buscar esquemas que permitan el fortalecimiento financiero de los municipios, con el doble propósito de que el traslado de competencias del gobierno central a los gobiernos locales resulte eficaz, y al mismo tiempo se contribuya
a estimular la desconcentración de la actividad productiva.
En este orden de ideas, creo que es necesario impulsar con mayor fuerza el desarrollo local, con cinco propósi- tos bien específicos:
Romper con la hipertrofia del estado centralizador. Responder de manera más eficaz a las necesidades reales del municipio.
Incorporar a la comunidad en la solución de sus problemas.
Hacer un uso más eficiente de los recursos públicos Contribuir al fortalecimiento de la institucionalidad democrática.
Quisiera concluir esta breve intervención, con la convicción del compromiso del sector empresarial organizado salvadoreño en la realización de un proce- so ordenado de descentralización y desarrollo local, que sea precedido por el fortalecimiento de los gobiernos municipales, y en el cual la empresa privada se involucre en actividades productivas con responsabi- lidad social.
Vista parcial de participantes en VI CONFEDELCA, celebrada en Costa Rica, octubre de 2006
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