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8 Concluding Remarks

C. Random Forest and Boosting

C.1 Random Forest

El desempleo es una lacra que produce con carácter general una disminución de ingresos en el individuo, empeora su situación familiar y puede producir una merma en la autoestima del parado. De hecho, se ha alertado del incremento de suicidios de causa económica81, pero no son sus

únicos efectos y desde luego la menor edad del parado suele empeorar muchas de las consecuencias demográficas y económicas.

Así, es consecuencia sabida que, ante la diminución de la oferta, el empleo se convierte en un bien preciado, cuyo precio social se incrementa, lo que produce generalmente un incremento de la precariedad laboral, caracterizada por tres notas esenciales, la disminución de las retribuciones anuales del trabajador, la excesiva temporalidad del empleo juvenil, y el abuso de la contratación a tiempo parcial. Estos hechos pueden ser corroborados con un simple vistazo del histórico de la EPA del Instituto

80 VV.AA. El Problema del empleo juvenil. Espacio Público. PÉREZ DÍAZ, Víctor (Coord.).

Madrid: Fundación Rafael del Pino, 2 de Marzo de 2015. Pág. 10.

81 “Lo que sí subraya como un punto importante es "el desempleo. Se ha relacionado los

incrementos de suicidios con las subidas del paro”. REJÓN, Raúl. “La tasa de suicidios en

España oculta un problema de salud pública”. (En línea) Eldiario.es. 8 de septiembre de

2014.http://www.eldiario.es/sociedad/SUICIDIO-ESPANA-TASA-SALUDPUBLICA_0_3009704 41.html

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Nacional de Estadística, así la ganancia media anual por trabajador entre 2010 y 2013 (último año de la serie) ha mermado desde los 10208,7 euros en 2010 para los menores de 20 años, a los 7456.6 en 2013; desde los 13349 euros en 2010 para los menores de 25 años y mayores de 20 años, a los 10668.3 euros en 2013; desde los 17637.97 en 2010 para los menores de 30 y mayores de 25 años, a los 15587.216 en 2013.

Igualmente se ha incrementado la temporalidad en el trabajo joven en 7,5 puntos en los menores de 20 años entre 2010 y 2014, en 12,77 puntos en los mayores de 20 y menores de 25 años, en 7,08 puntos en los mayores de 25 y menores de 30 años. También se ha incrementado la parcialidad en el trabajo joven en 13,9 puntos en los menores de 20 años entre 2010 y 2014, en 9 puntos en los mayores de 20 y menores de 25 años, en 8,5 puntos en los mayores de 25 y menores de 30 años.

Estos datos dramáticos suponen una regresión en la búsqueda de un empleo de calidad exigencia que ha de entenderse constitucional82 ,

asentando indebidamente como solución al problema del paro juvenil, la precariedad laboral, lo que provoca en sí mismo una situación de pobreza generalizada en nuestros jóvenes que estando en el paro o fuera de él, van a sufrir situaciones de necesidad únicamente paliadas por la ayuda de sus familiares.

Además es elocuente el desdén con que los Estados tratan la precariedad laboral centrando sus objetivos únicamente en la creación de empleo o

82 De acuerdo a lo dispuesto en el Artículo 35 de la Constitución, en relación con el Principio

de Dignidad de la persona del Artículo 10, el derecho a la vida del Artículo 15, y en todo caso atendiendo a la interpretación del derecho al trabajo de conformidad con la Declaración Universal de Derechos Humanos y los tratados y acuerdos internacionales sobre Derecho del Trabajo ratificados por España, con observancia de la prohibición de discriminación que impone el articulo 14 y con la vista puesta en los principios rectores contenidos en los Artículos 39 y 40 de la Constitución Española que han de informar la legislación positiva, la práctica judicial y la actuación de los poderes públicos.

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priorizándola sobre la calidad del trabajo. En este sentido, la Cumbre de Lacken del año 200183 y en una época de cierta estabilidad económica, fijo

ciertos indicadores que habían de medir la calidad del empleo hacía la que se debía progresar como son la Calidad intrínseca del trabajo con especial atención a las transiciones entre trabajo y desempleo, formación continua y desarrollo profesional, igualdad entre hombres y mujeres, seguridad y salud en el trabajo, flexibilidad y seguridad, inclusión y acceso al mercado de trabajo, conciliación de la vida familiar y laboral, el impulso del diálogo social, el principio de diversidad y no discriminación laboral, productividad y optimización económica. Sin embargo, tales principios, que sí han tenido reflejo en las legislaciones nacionales en época de bonanza, se congelan, se restringen e incluso llegan a desaparecer en época de crisis donde se prima la creación de empleo sobre todo lo demás, aun si es a costa de recortar derechos de los trabajadores.

Además, la precariedad laboral trae consigo el incremento de la economía sumergida, pues el trabajador joven se ve forzado ante la escasez de oferta de trabajo, a aceptar cualquier cosa que se le ofrezca con tal de obtener una renta mínima que le permita satisfacer sus necesidades vitales, por lo que la situación se vuelve cada vez más complicada.

Pero esta situación que se antoja pasajera puede dejar sus efectos más allá de la juventud del trabajador. Así, el desplome del empleo juvenil ha provocado una falta de simetría entre el empleo de los jóvenes y los mayores que ha sido estudiado por distintos autores como el “Fenómeno tijera”84 y

que tiene especial incidencia en nuestro país. Así la juventud se ha convertido en el grupo más vulnerable con una mayor probabilidad de perder el empleo de forma temprana con la particularidad de que este primer desempleo inicial, aumenta las posibilidades de pérdida de empleos posteriores, llegando a

83 Consejo Europeo de Lacken de diciembre de 2001.

84 INFORME TFW 2011 The Family Watch · El desempleo juvenil en tiempo de crisis y sus

consecuencias · Pág. 6 http://www.thefamilywatch.org/wp-content/uploads/Informe2011.pdf. ENERO 2012

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afirmar que “la infrautilización de los jóvenes en el mercado de trabajo puede desencadenar un círculo vicioso de pobreza intergeneracional y exclusión social, ya que supone un cierto desprecio del segmento más dinámico y habitualmente mejor educado de la fuerza laboral y, a menudo, que se les fuerce a emigrar o a abrirse camino a través de la violencia y la delincuencia juvenil, a tener una autoestima escasa y al desánimo que suele preceder a las adicciones y otros problemas de salud relacionados.”85

De hecho, el reciente estudio de la Fundación Rafael del Pino “El problema del empleo juvenil” incide en las dificultades que arrastran los jóvenes en su futuro laboral, debido a su actual situación de paro o precariedad laboral, así dice que “El inicio de la vida laboral de los jóvenes españoles comporta afrontar más periodos de falta de empleo y, de tenerlo, con contratos, digamos, precarios, que sus homólogos europeos. Además, aunque ambos rasgos pierden intensidad a medida que aumenta su edad, su vida laboral ulterior sigue caracterizada por tasas de paro excesivas y por excesivas tasas de temporalidad.”86

A su vez esta situación de pobreza e inestabilidad económica del Joven le fuerzan a reducir su gasto al estrictamente necesario para cubrir sus necesidades básicas produciendo por tanto el hundimiento de sectores económicos específicos, generalmente dedicados al ocio, que a su vez producen un incremento del desempleo. Igualmente produce el retraso de la edad de emancipación del joven, que ante la perspectiva de cubrir sus necesidades habitacionales y ante la dificultad de acceso al crédito, se decanta por el alquiler como opción preferida, afectando al sector de la Construcción que se encuentra ante una situación de drástica reducción de demanda.

85 International Federation for Family Development. La ‘cicatriz’ profesional y afectiva Efectos del desempleo juvenil en tiempo de crisis.1 de febrero 2012.

86 VV.AA. El Problema del empleo juvenil. Espacio Público. PÉREZ DÍAZ, Víctor (Coord.).

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Pero sus efectos más significativos se relacionan con el aspecto demográfico, así coadyuva al envejecimiento de la población, donde el adelgazamiento progresivo de la base de la pirámide de población provoca una situación demográfica regresiva fundamentada en tres pilares la emigración de la juventud española, el regreso de los inmigrantes jóvenes a sus países de origen y el descenso correlativo del nacimiento de hijos que complementado con un incremento de la esperanza de vida87, hace

incrementar la cúspide de la pirámide de población mientras se estrecha su base creando una crisis demográfica cuyo efecto más devastador es la incapacidad del sistema de Seguridad Social de asumir en un futuro próximo el pago de prestaciones tales como la pensión de jubilación o incapacidad provocando un quiebra del sistema de bienestar.

De esta forma ya en 2010 el informe financiado por la Secretaria de la

Seguridad Social “Crisis económica y sostenibilidad de las pensiones de

jubilación y los sistemas de provisión privados”

88

dirigido por ALFONSO

ARELLANO ESPINAR (Profesor de la Universidad Complutense de

Madrid, Facultad de Económicas y Negocios de la Administración del

Campus de Somosaguas), afirmaba sin paliativos, en tan temprana

fecha, de “problemas de sostenibilidad” alertando de la caída

progresiva y sostenida de los ingresos por cotizaciones sociales a

consecuencia del aumento del desempleo con gran incidencia del

desempleo juvenil, produciéndose al mismo tiempo un aumento de los

gastos de la Seguridad Social. La solución, complicada para los autores

del estudio, pasaba en primer lugar por realizar una “profunda revisión

de las pautas demográficas y del historial de cotizaciones de los

87 Albert Esteve, director del Centro de Estudios Demográficos en la Universidad Autónoma de

Barcelona alerta que “De mantenerse la tendencia de los últimos años, la mitad de los niños que nacen ahora llegarán a los 100 años” en PRATS AZNAR, Jaime. “La esperanza de vida

aumenta más de 40 años en un siglo.” Diario El País. 26 de febrero de 2015.

88 ARELLANO ESPINAR, A., FELGUEROSO, F. y VEGAS, R. Crisis económica y sostenibilidad de las pensiones de jubilación y los sistemas de provisión privados. Noviembre de 2010 -

Investigación financiada mediante subvención recibida de acuerdo con lo previsto en la Orden TN/1902/2009, de 10 de julio (premios para el Fomento de la Investigación de la Protección Social -FIPROS-)

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trabajadores españoles” con vistas a analizar la capacidad del Sistema

de Seguridad Social de hacer frente en un futuro a las prestaciones de

los grupos de edad situados en la cúspide de la pirámide poblacional.

La emigración de la población joven española ha sido un fenómeno habitual en el último lustro provocado por la situación del mercado laboral. Sin embargo, a día de hoy ningún estudio ofrece una cifra clara de su verdadero número de personas, cuestión que ha sido objeto incluso de discusiones parlamentarias acaloradas89. La principal dificultad estriba en

diferenciar la emigración de los jóvenes españoles residentes en España que han emigrado a otros países para trabajar en ellos y los que siendo inmigrantes han retornado a los países de los que habían venido ante la falta de oportunidades. Desde luego que ambas circunstancias son causa de esta situación de crisis demográfica y pese a los matices tienen un común denominador, es decir la salida del país de un importante activo, como es la población joven residente en España a causa de la falta de oportunidades laborales que existen en España a consecuencia de la crisis económica.

Se estiman que el número de jóvenes españoles emigrantes90 entre

2009 y 2013 ha sido de 218.000, siendo Reino Unido y Alemania los principales receptores con 105.000 jóvenes y 25.500 respectivamente captando el 85% de la emigración a Europa.

El segundo destino de la migración joven española es América, siendo Argentina la principal receptora, aunque con un crecimiento exponencial de la migración a los países de Chile y Brasil y con una importante presencia de jóvenes muy cualificados en Estados Unidos de América.

89 GARCÍA DE BLAS, Elsa. “¿Cuántos jóvenes han emigrado? ¿24.000 o 500.000?” Diario El

País. 13 de mayo de 2015

90 VV.AA. La emigración de los jóvenes españoles en el contexto de la crisis. Análisis y datos de un fenómeno difícil de cuantificar. NAVARRETE MORENO, Lorenzo (Coord.) Madrid: INJUVE

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Tres de cada cinco emigrantes españoles tienen entre 15 y 29 años, cerca de un tercio de los emigrantes completaron su etapa formativa en el extranjero, aunque la mayoría de los emigrantes espera a terminar sus estudios universitarios para iniciar su proyecto migratorio.

La edad media de los jóvenes en el exterior es de 26 años. La mayoría carecen de cargas familiares y muchos viajan solos, aunque la mayor parte lo hicieron con acompañante, teniendo la mayor parte pareja estable, y suelen convivir con ella. La mayoría de madres jóvenes migrantes suele migrar con sus hijos. La mayoría de emigrantes muestran un elevado grado de integración en los países de acogida, habiendo trabado la mayoría de ellos relaciones de amistad. Además muchos de ellos manifiestan haber conocido previamente al país de acogida, con un gran número de ellos que habían residido previamente allí y muchos de ellos a consecuencia de una beca de estudios.

La mayoría de emigrantes supeditan el fin del proyecto migratorio a la mejora de la situación económica de España, manteniendo una percepción más negativa que los residentes en España respecto de la situación económica. Generalmente la migración responde a un planteamiento racional, alentados por noticias de mejor situación económica y la existencia de un mercado de trabajo más dinámico en los países de acogida, que contrastan con la situación española y especialmente con la precarización del mercado laboral, la baja retribución salarial y la infravaloración del capital humano y formativo del trabajador en la cualificación profesional. Así la búsqueda de independencia y autosuficiencia del proyecto de vida del trabajador (y en parte como un planteamiento emancipatorio) le lleva a valorar de forma racional su necesidad de emigrar a otros países para conseguir trabajo, teniendo en cuenta que son requisitos intrínsecos de la emigración la mayor facilidad del individuo en la movilidad geográfica.

La generalidad de jóvenes emigrantes reconoce que pensaba que iba a ganar un salario mayor del que percibe, aunque pese a ello se sienten conformes con su decisión como estrategia de salto a ocupaciones con más

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prestigio, entendiendo como una ocasión para reforzar y especializar el propio perfil profesional, ganando valor competitivo en el mercado de trabajo, lo que ha de permitir el acceso a mejores oportunidades de empleo.

Este perfil no es útil para conocer el aspecto psicológico del trabajador emigrante joven, un trabajador que aspira de forma mayoritaria a retornar, lo que puede ser un motivo de esperanza para la crisis demográfica que vive nuestro país, pues la mayoría de ellos declaran moverse geográficamente por necesidad económica y laboral, habiendo ganado popularidad la consideración de la emigración juvenil como “exilio laboral”91 termino

reivindicativo que han utilizado plataformas como “Juventud sin futuro”92

ligadas a las plataformas reivindicativas del fenómeno 15-M, que han creado iniciativas como “No nos vamos, nos echan”93 donde explican las causas de

la emigración partiendo de la precariedad laboral de la que culpan a los grandes partidos alternantes en el poder.

El retorno de la población inmigrante es un fenómeno relativamente reciente que se ha producido tan solo a partir del año 2012, pues como indica Carmen González Enríquez94, y pese a observarse una ralentización del

crecimiento de la población inmigrante en España, entre 2007 y 2012, lo cierto es que la población siguió aumentando durante este tiempo pese a ser el inmigrante el más perjudicado por la situación del mercado laboral y pese a estar produciéndose ya en dichas fechas movimientos migratorios de jóvenes españoles al extranjero en busca de trabajo.

91 Redacción. “Exilio laboral juvenil: El drama no remite.” (En línea) El Periódico. 21 de mayo

de 2015. http://www.elperiodico.com/es/noticias/opinion/exilio-laboral-juvenil-drama- remite-4204355.

92 http://juventudsinfuturo.net/.

93 http://www.nonosvamosnosechan.net/.

94 GONZÁLEZ ENRÍQUEZ, Carmen. Migración, trabajo y amenazas al sistema de pensiones: balance del período 1996-2014. Madrid: Real Instituto Elcano, 2015.

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La autora95 encuentra una triple explicación a esta situación anómala:

por una parte el efecto llamada que pese a la situación del mercado laboral produce el Estado de Bienestar, teniendo el inmigrante la percepción de que pese a no encontrar puesto de trabajo va a disfrutar de unas prestaciones de auxilio social que son mucho más ventajosas para el que la situación socio económica que atraviesa en su país de origen, por otra parte la reagrupación familiar de los inmigrantes ya residentes en España, y por último la voluntad de permanecer una vez el inmigrante ha obtenido la regularización de su situación en el país mediante el permiso de residencia y el temor a perderlo si abandona el país.

Así solo ante un agravamiento de la situación económica en 2012, es cuando se produce el retorno masivo de inmigrantes a sus países de origen con cifras record de 119.244 personas en 2012 y 376.843 personas en 2013.

Sin embargo la autora desmitifica la influencia sobre la estabilidad del Sistema de la Seguridad Social y de la caída de la natalidad en España. Así considera que su importancia para el Sistema de Seguridad siempre ha estado disminuida por dos factores esenciales, la importancia de la economía sumergida en la inmigración antes de obtener la regularización administrativa y la generalización de la precariedad laboral entre la población inmigrante regularizada con claros tintes discriminatorios facticos. No deja de ser cierto, sin embargo, que los años de retorno de la inmigración y de su ralentización han coincidido con la preocupación por la sostenibilidad del Sistema de Seguridad Social debido a la bajada vertiginosa de los ingresos por cotizaciones sociales.

De hecho ahondando en la situación discriminatoria es de interés el trabajo del Profesor José Vicens96, quien considera que “si bien ser extranjero

95 GONZÁLEZ ENRÍQUEZ, Carmen. Migración, trabajo y amenazas al sistema de pensiones: balance del período 1996-2014. Madrid: Real Instituto Elcano, 2015.

96 MEDINA, E., HERRARTE, A. Y VICÉNS, J. Inmigración y desempleo en España: impacto de

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por sí solo no resulta estadísticamente significativo para explicar la probabilidad de perder el empleo, sí resulta significativo durante el período de crisis económica, indicando, por tanto, que una vez tenidas en cuenta las variables personales y laborales que deberían explicar dicha probabilidad, ésta resulta mayor entre la población extranjera en el período de crisis”, lo que viene a corroborar la mayor vulnerabilidad de esta parte de la población que es esencialmente joven.

Por otra parte, considera que, si bien es cierto, que no puede negarse la mayor tasa de fertilidad de las mujeres inmigrantes, lo cierto es que solo las mujer provenientes de países africanos alcanzan a lograr la tasa de reposición de dos hijos por mujer. Esta postura contrasta con las conclusiones del Informe “El déficit de la natalidad en Europa”97 de la Colección de Estudios

Sociales de la Caixa, donde se afirma que la inmigración con una estructura de edad más joven y una tasa de fecundidad más elevada fue fundamental para elevar de forma significativa el índice sintético de fecundidad, que pasó de 1,15 hijos por mujer en 1998 a 1,46 en 2008, aseverando asimismo que en el año 2011 se evidenció esa importancia cuando casi uno de cada cuatro recién nacidos en España en ese año (el 23,1%) tenían un padre o una madre extranjeros, admitiendo no obstante la disminución progresiva de la tasa de fecundidad de la población inmigrante y su contribución proporcionalmente modesta.

De hecho, este estudio alerta de mínimos históricos en la tasa de

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