1. Introduction 1
2.5 Rational catalyst design 75
El Proyecto Educativo Institucional Definición
La Ley General de Educación, 115 de 1994, acopia el espíritu y los principios rectores que para la educación determinó la Constitución Política de Colombiana de 1991. En ella se organiza el sistema de educación en Colombia definiendo, entre otras cosas, los fines de la educación, los objetivos para cada uno de los niveles, las modalidades en las cuales se divide el servicio educativo, el reconocimiento de la persona, la función social y la estructura de la misma tal y como señala su artículo primero: La educación es un proceso de formación permanente, personal, cultural y social que se fundamenta en una concepción integral de la persona humana, de su dignidad, de sus derechos y de sus deberes.
De igual manera, la misma Ley 115 indica las políticas generales para regular el Servicio Público de la Educación cuya función social se encuentra acorde con las necesidades e intereses de las personas, de la familia y de la sociedad. Se fundamenta en los principios de la Constitución Política sobre el derecho a la educación que tiene toda persona, en las libertades de enseñanza, aprendizaje, investigación y cátedra y en su carácter de servicio público.
Es de anotar que esta Ley también señala la conformación de la comunidad educativa cómo es fundamental su participación en la construcción de los diversos documentos que están directamente relacionados con el manejo y direccionalidad de la institución tal y como es indicado a continuación: De acuerdo con el artículo 68 de la Constitución Política, la comunidad educativa participará en la dirección de los establecimientos educativos, en los términos de la presente Ley. La comunidad educativa está conformada
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por estudiantes o educandos, educadores, padres de familia o acudientes de los estudiantes, egresados, directivos docentes y administradores escolares. Todos ellos, según su competencia, participarán en el diseño, ejecución y evaluación del Proyecto Educativo Institucional y en la buena marcha del respectivo establecimiento educativo (Ley 115, Artículo 6).
Es de notar que el Decreto 1860 de 1994 que reglamenta la Ley 115, se plantea la construcción del Proyecto Educativo Institucional como el elemento base en torno al cual gira la Institución Educativa, pero también como el componente más relevante para la autodeterminación de la misma.
Es preciso señalar también que cuando se habla de Proyecto Educativo Institucional no se refiere únicamente al momento de fundación de la institución, de la elaboración inaugural de su proyecto, sino que se refiere a un proyecto que implica trabajar con el propósito de alcanzar unas metas consideradas como deseables. En este sentido el diseño se convierte en el momento en el cual se ponen de manifiesto las intenciones y se dejan traslucir las ideas involucradas (Alfiz 1997).
De acuerdo con lo anterior, el Proyecto Educativo Institucional –PEI- es tal vez el componente más importante que introdujo la Ley 115 de 1994 en el sistema educativo colombiano. A este respecto, la mencionada Ley, en su artículo 73, afirma que Con el fin de lograr la formación integral del educando, cada establecimiento educativo deberá elaborar y poner en práctica un Proyecto Educativo Institucional en el que se especifiquen entre otros aspectos, los principios y fines del establecimiento, los recursos docentes y didácticos disponibles y necesarios, la estrategia pedagógica, el reglamento para docentes y estudiantes y el sistema de gestión, todo ello encaminado a cumplir con las disposiciones
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de la presente ley y sus reglamentos. Además, en el mismo artículo, se afirma que El Proyecto Educativo Institucional debe responder a situaciones y necesidades de los educandos, de la comunidad local, de la región y del país, ser concreto, factible y evaluable.
Como se puede percibir, esta concepción de PEI que contiene la ley, está directamente relacionada con el proceso de autonomía y descentralización que la Constitución del 91 introdujo en el funcionamiento del Estado y que posteriormente recogió la Ley 115. Es importante notar cómo efectivamente el PEI es un documento de lineamientos generales que una Institución Educativa tiene y que le permite definir, de manera autónoma, cómo será la forma como dicha institución se organice para responder a las necesidades de la comunidad que es beneficiaria del servicio educativo que ofrece.
El Proyecto Educativo Institucional -PEI- es una intención o un propósito educativo que elabora cada Institución Educativa antes de entrar en funcionamiento –si es nueva- o en el momento en el que la política pública se adoptó, y debe ser concertado con la comunidad educativa: estudiantes, docentes, directivos y padres de familia, en tanto él organizará todas las acciones educativas, los principios y políticas, la estructura administrativa y organizativa de una institución educativa para ofrecer un modelo educativo propio.
Por su parte Ávila (1999), refiere que el Proyecto Educativo Institucional es un instrumento clave para promover los procesos se auto-regulación de las instituciones, los procesos de inserción en sus contextos locales, regionales y nacionales y, en consecuencia contribuyen al mejoramiento cualitativo de la educación. La mayoría de los autores coinciden en los siguientes aspectos:
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El PEI contribuye al desarrollo de la autonomía, a la construcción de la identidad institucional, a la construcción de la democracia escolar. El PEI, es un instrumento dinámico, en construcción permanente, en la cual deben contar con el concurso de los diferentes entes de la Comunidad Educativa (Directivos, maestros, estudiantes, padres de familia y comunidad del entorno).
La Construcción del PEI
Tal y como la Ley 115 lo define, la construcción del PEI es una tarea que debe emprender toda la comunidad educativa, incluyendo la participación de los estudiantes de preescolar, básica y media, los docentes, los directivos, el personal de apoyo y administrativo, los exalumnos y los padres de familia. Todos los estamentos que conforman la comunidad educativa, están llamados a participar en la construcción o la actualización del PEI. La razón de ello es que en tanto que el Proyecto Educativo debe ser construido participativa y autónomamente con la perspectiva de responder de manera particular a las necesidades de dicha comunidad, en tanto mayor sea la participación y mayor la particularidad del Proyecto, probablemente mejor se responderá a las necesidades específicas de la comunidad a la cual sirve la institución educativa.
Para hacer más organizada la participación de los distintos estamentos, la manera de lograr y garantizar una efectiva participación es organizar, entre otras cosas, dicha participación a través de los distintos organismos que se establecen el Decreto 1860 de 1994 para la participación en el gobierno escolar. Estos son: Consejo Directivo, Consejo Académico, Consejo de Padres, Consejo de Estudiantes y la Asociación de Exalumnos, si esta existe. Al revisar las funciones que la ley le adjudica a varios de estos organismos de
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participación, se encuentra que una de ellas es la de contribuir o colaborar en la construcción del PEI.
Cada institución educativa debe encontrar su propio camino a la hora de construir el PEI para que se lo haga de la manera más participativa posible, puesto que en la medida en que ello sea así, es decir que más estamentos de la comunidad educativa estén involucrados en este propósito, mejor representada está toda la comunidad y de manera más auténtica, lo construido responderá a las expectativas de todos.
Nótese que esta forma de organizar o de dar norte a una institución educativa está en perfecta alineación con aquello que la Constitución del 91 propuso para el país cuando se propuso que la República fuese descentralizada y que los distintos organismos fuesen autónomos en los procesos de construcción de los lineamientos y formas de proceder cuando de responder a las necesidades y expectativas de las comunidades se trata.
En los estudios realizados por Ávila (1999), señala cuatro tipos de énfasis para la construcción del PEI los cuales resultan ser complementarios.
Citando a Eduardo Castillo, señala que el primer énfasis es en lo curricular; este autor propone un esquema en el cual se supone que construir el PEI es lo mismo que construir el currículo: En consecuencia refiere dos momentos: el de la investigación curricular, y el del Diseño Curricular, el objeto de estudio del primero es la organización escolar y a partir de una reflexión sobre esta, se definen los objetivos de acción. En el segundo, apoyados en la investigación se procede a construir el proyecto en sí, en cual debe ser consignado en un documento denominado plan.
Énfasis en lo organizacional: éste énfasis es trabajado por autores influenciados en teorías organizacionales como Bibiana Ibarra y Carlos Medina citados por Ávila (1999),
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proponen un esquema de trabajo que incluye las siguientes fases: diagnóstico inicial, una planeación, una programación, una organización, una ejecución y finalmente un control y una supervisión. El PEI es considerado como un macro proyecto que tiene en cuenta toda la estructura organizacional de la institución escolar como sistema.
Énfasis en la cultura escolar: Aquí son muchos los autores que trabajan su énfasis en la investigación sobre la cultura escolar, autores como Raúl Mejía y su grupo de investigación, son críticos de las actitudes legalistas que enfatizan la obediencia formal a ley dejando de lado procesos de reflexión sobre las concepciones que orientan la práctica y los propósitos que se persiguen, proponen un método de de-construcción de las prácticas y las concepciones tradicionales para construir una nueva cultura escolar. Por su parte Jenny Assael propone un método denominado Talleres de Educación Democrática, los cuales parten del supuesto de que todas las prácticas docentes están orientadas por esquemas culturales que los maestros han afianzado en sus procesos formativos y que se han convertido en rutina de las organizaciones escolares, pasando por ser cuasi-naturales y por consiguiente inadvertidas.
Y finalmente autoras como Gloria Calvo y Amalia Rincón, insisten en la necesidad de complementar estas metodologías con las correspondientes previsiones en los currículos formadores de maestros y en sus procesos de cualificación personal.
Por último un énfasis en la acción comunicativa: Ávila citando a Carlos Ordoñez, propone que la selección de los cursos de acción deben estar orientados por un único valor: el respeto por la multiplicidad de perspectivas y por un principio de interacción orientado por la teoría de la acción comunitaria como forma privilegiada de coordinar la acción a partir del respeto por las diferencias perspectivas, propone acuerdos sobre objetivos y
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estrategias en un ambiente participativo y concluye diciendo que la clave del éxito está en el diálogo y la comunicación entre los sujetos interesados en la construcción y desarrollo del PEI.
Los Componentes del PEI
Cuando se habla de diseñar y elegir estrategias para poner en marcha un Proyecto Educativo Institucional es importante tener en cuenta de dónde se parte y optar por los caminos que se valoran como aquellos que son más efectivos y posibles para la concreción del PEI. No se trata entonces de un planteo voluntarista, ni de que todo dependa de la escuela, sino de analizar las condiciones de partida que pueden ir modificándose a medida que se avance en el proyecto, especialmente aquellas que no son de orden estructural (Alfiz 1997).
El diagnóstico compartido como elemento de partida del Proyecto Educativo Institucional es la basedesde la cual las acciones que se emprenden, cobran significado, son el puente que permite establecer las brechas entre la situación actual y la deseada. Un diagnóstico compartido conlleva miradas diferentes dependiendo del lugar o nivel organizacional y los intereses de cada uno, lo que permitirá miradas más objetivas en una comprensión más cabal de la situación. Un diagnóstico no es solamente una descripción sino la explicación de la situación a partir de ciertos indicadores tales como bajos resultados académicos, tensión en los vínculos entre docentes y estudiantes, disminución de la matrícula año tras años, la convivencia escolar; entre otros. Construir una visión compartida entre los diferentes actores implica poner de manifiesto y tratar de compatibilizar estas
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diferentes explicaciones, los diagnósticos deben partir de la base de información relevante y suficiente de la vida institucional (Alfiz 1997).
Llevar a cabo un buen diagnóstico supone identificar las condiciones en las que el Proyecto de trabajo tendrá lugar y analizar de qué manera influyen en las tareas. Entiéndase por condiciones aquellos aspectos preexistentes al momento en que se va a realizar el diagnóstico compartido y que tienen sobre la situación alguna influencia. Las condiciones institucionales están enmarcadas por aspectos formales de la estructura organizacional y por aspectos ligados tales como la historia de la institución, su cultura, su estilo, su manera habitual de solucionar las dificultades, entre otras. Estas condiciones de alguna manera influyen en los procesos de la institución educativa, propiciando algunos resultados, favoreciendo u obstaculizando el cumplimiento de las tareas y dando una forma particular a las situaciones que se generan (Alfiz 1997).
La idea de evaluación es algo que debe estar presente en todos los procesos desde el inicio hasta el final, se debe constituir en una herramienta útil y fundamental en el Proyecto Educativo Institucional. Señala Alfiz (1997) que se deben adoptar criterios e instrumentos que permitan obtener información específica en diferentes momentos del proceso, de esta manera el Proyecto no quedará supeditado a la intuición y no se esperará al final de una etapa para tener la información que, obtenida antes permita modificar rumbos y resolver situaciones.
Cada institución educativa tiene la autonomía del caso para estructurar y organizar el PEI en tantas partes y divisiones como considere que es pertinente para el buen funcionamiento de ella, sin embargo, la ley, contenida en el Decreto 1860 de 1994 que reguló la Ley 115 de 1994, contempla sobre el PEI lo siguiente: Todo establecimiento
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educativo debe elaborar y poner en práctica, con la participación de la comunidad educativa, un proyecto educativo institucional que exprese la forma como se ha decidido alcanzar los fines de la educación definidos por la ley, teniendo en cuenta las condiciones sociales, económicas y culturales de su medio.
Para lograr la formación integral de los educandos, debe contener por lo menos los siguientes aspectos:
1. Los principios y fundamentos que orientan la acción de la comunidad educativa en la institución.
2. El análisis de la situación institucional que permita la identificación de problemas y sus orígenes.
3. Los objetivos generales del Proyecto.
4. La estrategia pedagógica que guía las labores de formación de los educandos.
5. La organización de los Planes de Estudio y la definición de los criterios para la evaluación del rendimiento del educando.
6. Las acciones pedagógicas relacionadas con la educación para el ejercicio de la democracia, para la educación sexual, para el uso del tiempo libre, para el aprovechamiento y conservación del ambiente y, en general, para los valores humanos.
7. El Reglamento o Manual de Convivencia y el Reglamento para Docentes. 8. Los órganos, funciones y forma de integración del Gobierno Escolar.
9. El sistema de matrículas y pensiones que incluya la definición de los pagos que corresponda hacer a los usuarios del servicio y, en el caso de los establecimientos privados, el contrato de renovación de matrícula.
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10. Los procedimientos para relacionarse con otras organizaciones sociales, tales como los medios de comunicación masiva, las agremiaciones, los sindicatos y las instituciones comunitarias.
11. La evaluación de los recursos humanos, físicos, económicos y tecnológicos disponibles y previstos para el futuro con el fin de realizar el proyecto.
12. Las estrategias para articular la institución educativa con las expresiones culturales locales y regionales.
13. Los criterios de organización administrativa y de evaluación de la gestión.
14. Los programas educativos de carácter no formal e informal que ofrezca el establecimiento, en desarrollo de los objetivos generales de la institución.
Estos son los puntos que como mínimo debe contener el PEI según está consignado en el Decreto 1860 de 1994. Ahora bien, de todas maneras, cada institución educativa tiene autonomía para organizar estos aspectos como a bien tenga, pero además para introducir otros que considere que son pertinentes y necesarios para el cumplimiento de los propósitos educativos que la organización se propone.
Existen otras guías o estructuras que pueden servir para organizar el PEI y son la Guía 34 para el mejoramiento de la gestión elaborada y publicada por el Ministerio de Educación Nacional, o la Guía del Galardón a Excelente Gestión Escolar de la Corporación Calidad y el Ministerio de Educación Nacional que también propone una estructura que podría ser utilizada para organizar los distintos componentes del PEI.
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La Adopción del PEI
De igual importancia resulta mencionar el artículo 15 del mismo Decreto 1860, en donde se señala que cada establecimiento educativo goza de autonomía para formular, adaptar y poner en práctica su propio proyecto educativo institucional sin más limitaciones que las definidas por la ley y cuya adopción debe realizarse mediante un proceso de participación de los diferentes estamentos integrantes de la comunidad educativa que comprende: La formulación y deliberación; La adopción; Las modificaciones; La agenda del proceso; y El plan operativo.
Tal y como lo señala Alfiz (1997), hablar de autonomía en una institución educativa no implica dejar de lado la idea de sistema. La verdadera autonomía refiere la autora, requiere ciertas condiciones tanto desde los organismos centrales como desde la propia organización para poder ser llevada realmente a cabo. La autonomía implica un proceso de construcción, ser autónomo supone un aprendizaje que consiste en ir asumiendo altos niveles de responsabilidades y tomar libremente decisiones.
El PEI no es aprobado por ninguna entidad de vigilancia del Estado. El PEI se adopta en el Consejo Directivo y se registra ante la Secretaría de Educación. Los pasos o el ciclo que se debe seguir para la adopción del Proyecto Educativo Institucional son los siguientes (MEN 1996):
La formulación y de Liberación. Su objetivo es elaborar una propuesta para satisfacer uno o varios de los contenidos previstos para el Proyecto Educativo. Con tal fin, el Consejo Directivo convocará diferentes grupos donde participen, en forma equitativa, miembros de los diversos estamentos de la comunidad educativa, para que deliberen sobre las iniciativas que les sean presentadas.
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La adopción. Concluido el proceso de deliberación, la propuesta será sometida a la consideración del Consejo Directivo que en consulta con el Consejo Académico procederá a revisarla y a integrar sus diferentes componentes en un todo coherente. Cuando en esta etapa surja la necesidad de introducir modificaciones o adiciones sustanciales, éstas deberán formularse por separado. Acto seguido, el Consejo Directivo procederá a adoptarlo y divulgarlo entre la comunidad educativa.
Las modificaciones. Las modificaciones al Proyecto Educativo Institucional podrán ser solicitadas al rector por cualquiera de los estamentos de la comunidad educativa. Este procederá a someterlas a discusión de los demás estamentos y concluida esta etapa, el Consejo Directivo procederá a decidir sobre las propuestas, previa consulta con el Consejo Académico.
Si se trata de materias relacionadas con los numerales 1, 3, 5, 7 y 8, de las definidas como componentes en el Decreto 1860 de 1994, las propuestas de modificación que no hayan sido aceptadas por el Consejo Directivo, deberán ser sometidas a una segunda votación, dentro de un plazo que permita la consulta a los estamentos representados en el Consejo y, en caso de ser respaldadas por la mayoría que fije su reglamento, se procederá a adoptarlas.
La agenda del proceso. El Consejo Directivo al convocar a la comunidad señalará las fechas límites para cada evento del proceso, dejando suficiente tiempo para la comunicación, la deliberación y la reflexión.