Phase II: Invest 120 million US Dollars in year 2 to expand the current engine plant into a larger engine manufacturing facility with the flexibility to produce
B. Approximation of Project Value Volatility with Investing Company
8.3 Real Options Analysis of Financial Investment in the Automotive Electronics
8.3.3 Real Option Value Sensitivity to Changes in Input Parameters
Se incluyen los elementos que nos permiten tener una panorámica de lo que pien- san los usuarios con respecto a la respuesta de sus necesidades y expectativas, la consideración del servicio que entrega el centro y la atención del personal. Se busca conocer y rescatar de sus relatos opiniones sobre elementos puntuales de la atención, el trato recibido, valoración técnica del equipo, implementación e infraestructura de los espacios donde se llevan a cabo los procesos de rehabili- tación, cumplimiento a sus expectativas, logro de mejorías funcionales y mayor independencia en sus AVD.
Se lograron desprender tres grupos a analizar; el servicio del centro, mejorías de sus síntomas, satisfacción de necesidades y cumplimiento de expectativas.
IV. DISCuSIón
Se esperaba comprobar la hipótesis, y reafirmar que existen diferencias de la satisfacción usuaria en cada centro. Pero el resultado fue que existen usuarios satisfechos y profesionales insatisfechos.
El diagnóstico de satisfacción entre los usuarios es similar en los dos dispositi- vos. Los usuarios perciben mejorías de sus síntomas, cumplen sus expectativas de tratamiento, retoman actividades que se les dificultaba realizar, aumentan su nivel de funcionalidad e independencia en las actividades cotidianas, y perciben mejorías no sólo en el componente físico sino también psicológico y social. En ambos centros los usuarios valoran todas las prestaciones y actividades que realizan, y sin hacer distinciones identifican las que tienen un impacto positivo en su salud y en sus vidas.
En los discursos de los usuarios y en todas las categorías, se posiciona como elemento fundamental, la valoración del trato recibido. La calidad humana y las habilidades blandas de los trabajadores de los CCR se posicionan como impres-
cindibles para la aceptación de la estrategia en su práctica cotidiana, incluso existiendo mayor valoración de éstas por sobre las competencias técnicas de los profesionales.
Otros elementos en común que se identificaron en ambos centros pero que a su vez nos hacen plantear nuevas reflexiones, es por un lado la similitud de las personas atendidas en características y necesidades, configuradas en comunas parecidas en historia política, en estructura, factores de riesgo etc., que perciben las mismas falencias de implementación e infraestructura en sus centros respectivos. Por otro lado, los profesionales de los dos centros convergen en ciertas ideas; como son las necesidades de mejor implementación e infraestructura para dar abasto a la gran demanda de población que atienden. También la falta de capacitaciones en el ámbito administrativo y cursos de especialización (neurodesarrollo). Ambos equipos identifican importantes dificultades en relación a la adquisición de ayudas técnicas, relacionados a los trámites burocráticos que conlleva la solicitud de éstas. En relación a la puesta en marcha de la RBC, ambos equipos perciben que MINSAL y SENADIS no ponen lineamientos para su desarrollo, lo que genera diferencias en las formas de trabajo de cada CCR. Ambos equipos perciben en relación a las metas, que éstas no permiten reflejar el trabajo cualitativo existente con la comunidad, limitando el registro a un nivel cuantitativo.
Nos preguntamos qué es lo que genera perfiles diferentes de los centros y de los usuarios, marcando así ciertas formas de trabajo.
En cada centro existen diferencias en relación a cómo llevan a la práctica la RBC, potenciando ciertos elementos por sobre otros. Esto nos permite identificar los que potenciarían el desarrollo de la estrategia para unificar parámetros y mejorar el desarrollo de ésta en las distintas realidades locales.
Se debe mencionar que el apoyo del gobierno local y desarrollo de políticas públicas impacta en el desempeño de los equipos y en el compromiso que tengan éstos con su trabajo. También la aceptación de la RBC, que exista por los otros equipos de salud de los dispositivos comunales, puede favorecer u obstaculizar el trabajo de los equipos. El apoyo del gobierno local es distinto en los CCR, si no hay voluntad política se obstaculiza el trabajo para los equipos locales, lo que es percibido en el CCR de perfil Clínico y no en el CCR de perfil Comunitario.
Por otro lado el perfil del centro determina cierto perfil de usuarios y viceversa. Los usuarios demandan tipos de prestaciones y la visión del centro sobre los usuarios determina la visión de los mismos usuarios sobre sí mismos, es el contexto en donde se están configurando como sujetos.
La concepción de usuario que tiene el equipo de profesionales de cada centro determina el trato con los usuarios. Si bien el trato es bueno en los dos casos, se identifican elementos distintos que configuran la relación en espacios de socia- lización e intervención. No se visualizan como objetos, tal cual como plantea en la teoría el enfoque biomédico, pero implícitamente en la relación, entre equipo de profesionales y usuarios del CCR de perfil clínico, se visualizan como usuarios pasivos, sin potencial para ser entes activos en sus procesos de Rehabilitación, manteniendo una mirada reduccionista donde se soluciona el déficit y la molestia específica de consulta. El objetivo de intervención es físico y está ciertamente instrumentalizada la inclusión social, pues no hay una mirada diferenciadora, ya que sigue siendo desde lo clínico una actividad estandarizada y homogeneizadora. En el centro de perfil comunitario hay una concepción de sujeto donde prevalece la perspectiva de derechos, que a su vez es percibida por la comunidad, el foco de intervención está en la equiparación de oportunidades, donde la rehabilitación es una parte de ese todo. Tienen una manera distinta de hacer salud, se enfocan en la promoción de ésta y en la prevención de enfermedades, con el fin de mejorar la calidad de vida de las personas.
Observamos que el discurso del equipo de profesionales de cada centro, configura un discurso en los usuarios. Así, aunque tengan usuarios con características homo- géneas en ambos centros, se distinguen diferencias porque la concepción de sujeto que tienen los equipos y que materializan en su práctica cotidiana es distinta. Los usuarios en el centro de perfil comunitario tienen conciencia sobre su proceso de intervención, la perspectiva de derecho y de trabajo comunitario, la participación en actividades comunitarias es por conciencia colectiva, de sentido de identidad, por lograr un objetivo en común. En sus discursos se percibe un rol de gestores y líderes comunitarios, buscando un cambio social con equiparación de oportunidades. En el CCR perfil clínico los usuarios se reflejan en sus discursos como entes pasivos, posicionados en un nivel inferior al profesional que obedecen. No hay conocimiento sobre el modelo de trabajo, ni conciencia de la importancia del trabajo comunitario. Así, la participación social es menor y visualizada como un elemento más de su proceso de rehabilitación sin existir mayor conciencia y reflexión, sólo se quedan en que son espacios para socializar y sentirse bien.
A pesar de que los usuarios identifican necesidades similares en ambos centros (principalmente en el componente motor), se observa en relación a las psicológicas y sociales, que en el centro de perfil comunitario no las sienten como problemas, porque la red de apoyo que los contiene es funcional cubriendo ciertas dificultades antes de que logren ser percibidas o de que impacten en áreas del desempeño ocupacional significativas. A esto se suma el aporte del trabajo de inclusión social
que realiza el equipo del CCR de perfil comunitario, que difiere al de integración que realiza el CCR de perfil clínico.
Hay una diferencia en la manera de plantear las dificultades en relación a las barreras percibidas, los usuarios del CCR de perfil clínico mencionan barreras actitudinales, que no aparecen en el discurso de los usuarios del CCR de perfil comunitario porque trabajan las barreras sociales.
La empatía que se genera en el trato, es lo que más impacto tiene en el tratamiento, donde existe mayor valoración de lo humano por sobre las competencias técnicas del profesional. Retomamos la idea para poder analizar lo siguiente, como se mencionó, el trato recibido es lo más valorado por los usuarios en ambos centros, pero aún así distinguimos algunos elementos que lo diferencian. En el CCR de perfil clínico es un buen trato, cordial, respetuoso, cercano, pero “pseudo” horizontal donde existe cierto asistencialismo y directividad, mientras que en el CCR de perfil comunitario existe mayor horizontalidad, donde volvemos a la concepción de sujeto que predomina en el equipo, siendo el trato de sujeto a sujeto y no de sujeto a paciente.
Considerando elementos del marco teórico, se confirma que en las prácticas del CCR de perfil clínico subyace el enfoque biomédico y en las prácticas del CCR de perfil comunitario subyace el enfoque psicosocial.
Ambos enfoques se pueden ver materializados también en las pautas de ingreso y sistemas de registro que tiene cada centro. En ellas existen falencias, donde se identifica como elemento común la escasa estructuración y profundización de ele- mentos a evaluar, la pobre evolución en ficha y nulo registro de actividades realizadas durante los procesos de rehabilitación de las personas que atienden.
A pesar de que existan distintas realidades locales, hay elementos que sí están pre- sentes, potenciarían la puesta en marcha de la RBC. A continuación algunos de ellos: - Lineamientos claros de MINSAL y SENADIS para llevar a cabo la estrategia de
RBC en cada CCR.
- Vínculo con los nodos de la red comunal.
- Buenas relaciones con el gobierno local y otros dispositivos de salud y comunales. - Conocimiento y aceptación de la estrategia por parte del gobierno local y los
equipos de trabajo de los nodos de la red comunal.
- Fiscalización del funcionamiento de cada CCR, en terreno, para identificar irregularidades administrativas de los programas y falencias en cuanto a im- plementación e infraestructura.
- Realización de capacitaciones a los equipos de los CCR, situadas.
- Ubicación del CCR en un lugar accesible para la comunidad, que permita además la fácil identificación del dispositivo en la comuna.
- Equipos de profesionales con manejo en RBC y competencias técnicas para el trabajo clínico.
- Trabajo en equipo con la comunidad. Perspectiva de DD.HH. por parte de profe- sionales. Prácticas para la inclusión social, la equiparación de oportunidades y la eliminación de las barreras físicas y actitudinales, que enfrentan personas con situaciones difíciles de desempeño.
- Compartir saberes. Traspasar información entre profesionales y usuarios bidi- reccionalmente. Equipo que facilite el acceso a información sobre el CCR y su funcionamiento, promoción de la salud, prevención de enfermedades, rehabili- tación, calidad de vida, modelo de trabajo comunitario, perspectiva de DDHH y todo lo que responda a las necesidades.
- Incorporación de la familia/cuidadores en las sesiones y actividades del CCR. - Realización de visitas domiciliarias integrales como contexto de trabajo y no
sólo con un fin evaluativo.
- Pautas de evaluación que incorporen: antecedentes generales, familiares, educacionales, ocupacionales, médicos y sociales. Evaluación del componente motor, sensorial y perceptivo, cognitivo, emocional y funcional, cualitativo y cuantitativo en caso de ser necesario.
- Fichas con información actualizada de las personas atendidas en los CCR, con registro de fecha de ingreso y fecha de alta, plan de tratamiento actualizado, consentimiento informado firmado por ambas partes y con registro de las acti- vidades realizadas.
Se confirma la hipótesis de que los equipos de los CCR trabajan enfrentándose a diario a una cierta disyuntiva para materializar en sus prácticas la estrategia, en donde por un lado consideran lo que teóricamente se propone con la RBC. Por otro, lo que se solicita desde MINSAL, lo que se espera desde SENADIS, lo que como su-
jetos históricos desarrollan cotidianamente y lo que su realidad local les permite y demanda.
Influyen diferentes elementos: a nivel de sociedad, la definición y desarrollo de las políticas públicas, la generación de estrategias a nivel de gobierno para desa- rrollarlas; a nivel comunal, la voluntad política a nivel local, el conocimiento y las intenciones de generar trabajo en red y potenciar la RBC entre las instituciones y organizaciones comunales, y la historia política de la comuna; y a nivel de CCR, la dependencia que tiene, la formación y conocimiento de la estrategia entre los profe- sionales del equipo, las relaciones interpersonales generadas entre los profesionales y su población beneficiaria, el nivel de cohesión, de rotativa y de compromiso de los profesionales con su quehacer diario, nivel de entusiasmo y participación de los usuarios, nivel de conciencia colectiva y conocimiento del modelo de trabajo que se desarrolla en el CCR.
Esta investigación genera un aporte teórico y práctico que permite potenciar la puesta en marcha de la RBC en los diferentes contextos locales al incorporar una sistematización de las distintas visiones epistemológicas y operacionales de las corrientes teóricas existentes actualmente bajo este enfoque, orienta al lector y trabajadores en salud en general, para buscar mayor complementariedad e igualar las condiciones del desarrollo y funcionamiento de los CCR.
Para la reflexión queda, que la RBC no es conocida y tampoco incorporada por las otras matrices que ésta incluye; educación, trabajo, soporte social y fortalecimiento comunitario. En la práctica solamente está asociada a la matriz que corresponde a salud, materializada únicamente en los CCR lo que dificulta la inclusión social. Tendría que incorporase la RBC como temática en la formación de los profesionales que trabajan entregando distintos servicios, para que se pueda democratizar y di- fundir el conocimiento de la estrategia en los otros sectores para lograr un óptimo y efectivo trabajo en red, que permita fomentar la igualdad de oportunidades, los derechos básicos y la inclusión social de las personas que se encuentran en situa- ciones de vulnerabilidad.
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