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Declaró que el día de los hechos, en circunstancias que su esposo regresaba de recoger a su menor hijo del colegio, en compañía de su amigo Jesús Licetti Mego, fueron interceptados por el carro del ejército que transitaba por la avenida José Carlos Mariategui, en Tingo María, el mismo que les cerró el paso y a empujones los subieron al vehículo, siendo visto el hecho por su amigo RUIZ, quien le comunicó que el Ejército los había llevado, por lo que salió corriendo y cuando estaba llegando al cuartel le pusieron la tranquera, indicándole que “tenían órdenes de no dejar pasar a nadie”, por lo que acudieron al fiscal, el mismo que les dio un escrito y se constituyeron al cuartel pero tampoco les quisieron recibir, indicándoles que no tenían órdenes de hacerlo.

El señor TELLO dueño de la ladrillera le contó que vio que su esposo y su amigo fueron llevados a la ladrillera. Su hijito también le contó, él quería ir con su papá pero lo botaron, le dijo que los soldados con el carro blanco lo habían llevado. Segundo Estanislao Ruiz poblador de Castillo Grande vio también.

Refiere que le dijeron que lo agarraron a la una de la tarde y el mismo día a las tres de la mañana lo mataron, Aldo Jiménez estaba sirviendo en el Ejército, se hizo el enfermo y mandó llamar a su papá, y a él le dijo que le avisara, que a su esposo lo habían matado en la noche y lo botaron al río,no creyó porque Ruco le pedía plata para darle información. La mandaron a TARAPOTO en avioneta, hablo con un comandante que era muy amable y le hizo ingresar a todas las instalaciones, no encontrando detenidos, él le dijo que no lo habían llevado allá.

Buscó los cinco mil dólares, era comerciante de loza china, vendió todo y se prestó más dinero para la información que le ofrecía Ruco, pensando que estaba en Lima o Huánuco y la información fue para decirle que a su esposo ya lo habían matado. Viajó un general de Lima y la mandó llamar con los soldados, fueron a buscarla con el carro blanco con el que detuvieron a su esposo, su mamá la acompaño, se entrevistó con cólera con el general, él le recibió su declaración en seis páginas y le dijo que quería saber todo porque lo que habían hecho era un abuso.

Su esposo era el presidente del equipo de futbol y su vecino Teófilo Espinoza delegado y los confundieron a los dos como terroristas. El ejército los llevó a la base 313. El comandante ROJAS GARCIA fue a su casa al cabo de un mes o dos meses, quería que retire la denuncia fue como seis a siete veces con todos sus soldados incluso llevó a un soldado con una máquina de escribir vieja para redactar el documento donde dijera que su esposo había salido a las diez de la noche a su casa y que al día siguiente lo habían visto con una mujer, le ofreció cincuenta mil soles, se puso de acuerdo con su primo para recibir la plata y no redactar nada, el se casó con la brasilera y vivía en el hotel de turistas, “al día siguiente de hacer la matanza” se fue al Brasil. Volvió nuevamente a su casa y llamo a su cuñado Víctor Díaz Ramírez para que escuche, ella le tenía miedo porque mataba, a su esposo se lo llevaron con todas sus cosas, se agarraron sus joyas.

No es verdad que se entrevistó con “RUCO” (VALDIVIEZO) esa tarde sino tiempo después cuando regresó de buscar a su esposo de Tarapoto. Polo Jiménez, tenía un hijo que servía en el Ejército llamado ALDO JIMENEZ, él lo hizo llamar haciéndose el enfermo y le dijo a “SHAMUCO” refiriéndose a su esposo lo han matado en la noche y lo han botado al río, pero no le hizo caso porque RUCO (VALDIVIEZO RUIZ), le pedía dinero para darle información.

Cuando regresó a las dos semanas aproximadamente, estando en la tranquera del cuartel Ruco se acercó y le pidió cinco mil dólares, ella consiguió el dinero de la venta de loza china que traía de Tacna y también se hizo un préstamo de su suegra y cuando consiguió el dinero le dijo a Ruco que ya lo tenía, la ció en la tienda de alquiler de betamax, y le entregó el dinero en la noche en la puerta la peña “EVANS”. El bajo del carro blanco de lunas polarizadas, después que le entregó el dinero le dijo “ya       

45  Conviviente  de  Samuel  Ramos  Diego.  Testigo  ofrecido  por  la  parte  civil.  Declaró  en  Audiencia  de  fecha  16  de  enero de 2009.  

no busques a tu esposo, porque lo han matado”, “después de darle lo han tirado del helicóptero”, que también a su amigo lo habían matado.

Olinda Ramos Palacios, es una sobrina que vive en Lima pero no recuerda si estaba el día que le dio el dinero a RUCO y no es verdad como ella dice que recibió el dinero otra persona ya que personalmente le entregó a RUCO.

Tampoco sabe porque Abraham Ramos declaró distinto a como ella declaró sobre la entrega del dinero, sólo estaban Ruco y ella. Cuando abrió la puerta del carro lo vio con el brazo apoyado, desde esa fecha nunca mas lo ha vuelto a ver.

Nunca se desistió de su denuncia y no reconoce las firmas que aparecen en los escritos de desistimiento de fojas 564 y 565 del expediente siendo distinta su firma.

Sus relaciones con la familia RAMOS DIEGO son buenas, solo un tiempo se molestó Abraham Ramos porque ya no quiso seguir el juicio porque no tenía plata.

Cuando fueron al cuartel a la semana los recibió otra persona le entregaron un papel que le dijeron que era la orden de libertad, después de dos a tres días, le dijo que lo busque que ya aparecería.

ROJAS le ofreció “cincuenta mil soles y al final SESENTA MIL DOLARES”. Hasta le mandó al juez de penales LOPEZ, quien le dijo que “le haga la gauchada al comandante”

No ha visto a CAMACCLANQUI, nunca se les veía la cara, todos los soldados andaban afuera de la cabina, pero dentro del carro no se veía por las lunas polarizadas.

No reconoce la firma de su esposo en la papeleta de libertad que obra en el expediente y dijo que es distinta a la que aparece en el Acta de estado civil de fojas 109.

Describió que GARCIA ROJAS, es “altito, de pelo paradito”, y RUCO “tiene bigotes y es chato”,” ambos son oscuritos”, identificándolos en audiencia.

El señor “LEONARDO” (dijo no recordar su apellido) quien tenía amistad con su mamá también iba a escondidas a informarle que ahí estaba su esposo (refiriéndose al cuartel).

El secretario de juzgado SABOYA por otra parte le aconsejaba para “fregarlos y sacarles más plata”, ahora es abogado. LUCIO ORELLANA HUERTA fue el abogado que le asistió en sus trámites. A RAMIRO VASQUEZ SOLSOL, también lo conoce como abogado, trabaja con ORELLANA.

No quiso continuar con las investigaciones porque su tío que llegó de Argentina le dijo que no lo haga porque la podían matar y por eso dejó sus reclamos y porque tampoco tenía plata. Su cuñado ABRAHAM RAMOS continuó los trámites.

No recuerda si firmó algún desistimiento, pero su hermano le dijo que no firme nada.

ROJAS GARCIA era bacán, creído, nadie lo quería, toda la población tenía miedo del carro blanco, decían ahí viene el ejército porque a todos levantaba. Cuando iba a su casa le hablaba de buenas maneras, hasta cree que” quería estar con ella”.

Cuando fueron al río a buscar después de la información de Ruco, vieron varios muertos, había uno que pensó que era su esposo pero no era, porque tenía un dedo mocho, y pelos en la espalda. Los solados empujaban los muertos con caña brava. La noticia de la muerte de su esposo apareció en Caretas el mismo mes que desapareció, todos sabían. Cree que por eso acudió el general. El comandante también le parece que tomo nota, le dijo que era para comunicarle si sabía algo.

La seguridad que le ofrecía ROJAS era para que no la maten los soldados. No tenia enemigos su esposo, ni nunca recibió amenazas, ni los CAVERO quisieron vengarse, son sus amigos, no es cierto que JESUS CAVERO se quería vengar no sabe si sus hermanos tenían algún problema con él.

Nunca entró al cuartel. En la reconstrucción lo hizo por primera vez y ahí observó que tenía muchos huecos Su esposo no tenía relaciones con el ejército, su hermano fue policía y lo mataron los terroristas.

Reiteró que la primera vez que conversó con RUCO fue cuando regresó de Tarapoto a las dos semanas, cuando se presenta con ella en la puerta del ejército y la llama, afuera en la casita de palo, le dijo que tenía que buscar cinco mil para darle información. Posteriormente se enteró por la doctora que el nombre de RUCO es VALDIVIEZO RUIZ (se refiere a la parte civil), antes no sabía su nombre.

3.2) SAMUEL ORLANDO RAMOS RUIZ (Hijo de Samuel Ramos Diego)46

Tenía 8 años a la fecha de los hechos, era la una de la tarde aproximadamente. Su papá lo había ido a recoger a la escuela como era su rutina. Fue con su amigo “Shucho”, era Licetti Mego. El iba adelante. Rumbo a su casa pasando el puente Corpac en Castillo Grande, en Tingo María. vive en Castillo Grande pasando el Puente Corpac; a la derecha queda Los Laureles y a la izquierda Castillo Grande; a un kilómetro de camino hacia mi casa, el amigo de su papá dice “creo que hay un carro que nos está siguiendo”, diciéndole eso porque el carro que le seguía venía a la misma velocidad que la moto; por lo que se introdujeron en una Ladrillera llamada Tello, ubicada a la mano izquierda de la carretera principal, siendo interceptado en dicho lugar por elementos del Ejército, quienes se transportaban en una camioneta de doble cabina con lunas polarizadas y de color blanco, marca Nissan. Después de ser interceptados, bajaron cinco personas que los insultaron, y empezaron a golpear a su padre y amigo durante unos cinco minutos, señalando que los del ejército estaban armados. No todos los bajaron de la camioneta estaban uniformados, precisando que los uniformes eran camuflados, tenían borceguíes, polo manga corta y tres tenían pasamontañas. Refiere que Los militares trajeron dos costales negros de polietileno; se los pusieron hasta la altura de la cintura, amarrándoles los brazos con pita y como en la ladrillera existen montículos de arena, los echaron en dicho sitio. El testigo narra que a los agraviados los subieron al carro, refiriendo que su papa lo llamaba, queriendo subir al carro en la parte de atrás, pero le hicieron bajar; encontrándose después con Wenceslao, que es amigo de la familia, recogiéndolo, el señor lo deja en su casa, su madre no estaba en su inmueble.

Asimismo, precisa que la citada ladrillera estaba relativamente lejos de su casa, Antes de la detención, los agraviados no habían tenido ningún percance en la carretera. La avenida por la que los seguían se llama José Carlos Mariategui. Señala que la misma camioneta en la que se llevaron a su papá llegó a su casa en un par de oportunidades, no precisando porque iban. La moto en la que se trasportaban también se la llevaron, siendo su padre y Licceti introducidos en la parte de la tolva de la camioneta al momento de la intervención, afirmando asimismo que su familia a partir de ello, pernoctaba en distintos lugares por miedo. Al momento de la detención, no le explicaron el motivo de la detención, solo lo separaron. El lugar de la ladrillera estuvo solitario porque a esa hora salían a almorzar.

Cuando le recogían del colegió, lo hacía de vez en cuando Licetti Mego, viviendo en su casa, ayudando a las labores del hogar, habiendo días que vendía naranja. Se da cuenta que le están siguiendo aproximadamente a un kilómetro pasando el Puente. De los militares, tres estaban uniformados y dos estaban de civil, siendo un uniformado quien hace bajar del vehículo a su padre. No se pasa por la ladrillera para ir a su casa. Se metieron a la ladrillera pensando que en dicho lugar les iban a ayudar, pero en ese momento no había nadie.

Refiere que doblaron la carretera principal, porque a media cuadra está la ladrillera, a fin de desviarse hicieron un ángulo de cuarenta y cinco grados hacia el lado izquierdo, ingresando la camioneta por el mismo lugar alcanzándolos y quedándose tirada la moto allí. Cerca de su casa, casi a dos cuadras, estaba el Ejército de Castillo Grande. Cuándo pasaron por el Puente Córpac no observaron presencia militar. La ladrillera esta ubicada a cien metros de la carretera.

      

46 Hijo de Samuel Ramos Diego, desaparecido el 07 de mayo de 1990, en Tingo María. Testigo ofrecido por la fiscalía.  Prestó su declaración en audiencia de fecha 27/01/009 

No siempre iba con joyas, pero ese día si llevaba joyas, no recuerda exactamente como vestía su padre, pero si de las joyas que llevaba, era una cadena gruesa de oro con un dije, y anillo de oro. Licetti tenía una cadena cree que era de oro.

Antes de esa fecha no vio a militares que tuvieran pasamontañas.

Las personas que detuvieron a su padre no le dijeron nada. Y cuando intentó subir al carro le dijo solamente “bájate”. Nadie le dijo que se retire a su casa.

Después de la detención de su padre, la referida camioneta paso por su hogar al siguiente mes.

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