EL CABELLO EN LOS DFH
La literatura psicoanalítica concede un fuerte simbolismo sexual al cabello. Y es que, el cabello, desempeña un papel importante en las mitologías clásicas y en el folklore. Autores conocedores de estos arquetipos, como R. Pellegrini, afirman el significado sexual del cabello. "La sexualidad de los cabellos se manifiesta ondulándolos (lo que constituye una práctica antiquísima), haciendo que caiga algún mechón sobre la frente de manera que permita voluptuosas, aunque no muy acentuadas oscilaciones; cubriendo a medias el pabellón de la oreja; dejando flotar el cabello al viento, algo alborotados -como en el caso de la Brigitte Bardot, agregamos nosotros-; apartándolos mediante bruscos movimientos de la cabeza, evocando así la imagen psíquica de lo que en la intimidad ocurre, es decir, simbolizando de “esta manera una
serie de caricias" (Ver Pellegrini, Sexología, página 317).
Siempre se ha atribuido al cabello el valor y la fortaleza de la virilidad en el varón y el poder de seducción en la mujer. Recordemos el mito de Sansón y Dalila y los castigos y humillaciones que sufrían los reclutas y los presos cuando se les rapaba el pelo. Antes, pelar a rape a un hombre era simbólicamente castrarlo, eliminar su virilidad. Pelar a rape a una mujer era humillar su capacidad de seducción. (en estos nuevos tiempos ha cambiado, ahora la moda masculina tiende al rapado.
La nariz y el cabello tienen un mismo simbolismo sexual, pero el simbolismo erótico del cabello es más primitivo que el de la nariz. Las muchachas jóvenes y las no jóvenes, dedican gran cantidad de atención y dinero al cuidado de su cabello para resultar atractivas, así como también a la eliminación del vello en aquellas zonas, tapadas o no, que pueden afear su cuerpo. Pero, si bien el pelo largo, en una mujer, aumenta su atractivo sexual y da cierta gracia erótica a su figura, no ocurre lo mismo en el caso del varón. A los hombres les gustaba exhibir su vello como distintivo de su virilidad. Al menos, así era, antes de feminizarse el varón y de atarse el cabello en la nuca. De todos modos, la moda del cabello largo, de los "melenudos" y de los "hippies", que tanto se extendió por los años sesenta, pasó a la historia por la dificultad que, con sus melenas, tenían los jóvenes de entonces para encontrar empleo.
Si bien un cabello largo, en la mujer, despierta en el sexo opuesto un atractivo sexual agradable, el mismo cabello visto en un hombre, puede ser experimentado, por sujetos de sexualidad sana o normal, como una sensación repulsiva, En este mismo sentido se expresa también Mark L. Knapp en su obra "La comunicación no verbal", Ed. Paidós Buenos Aires.
1. Abundancia de cabello en los DFH
Cuando se da esta particularidad en la figura masculina, realizada por un varón, es un indicador de tendencias feminoides más o menos latentes, especialmente, si el cabello es menos abundante y menos cuidado en el DFH correspondiente al sexo opuesto.
Un hombre que dibuje la figura masculina dando al pelo un estilo de "melenudo" o "hippie", si no supera los 25 años, puede señalar su identificación con algún ídolo musical o artista que admira. Si supera los 30 años, puede reflejarnos una mala adaptación o confusión sexual, o quizás una identificación con la mujer.
Si se trata de una fémina y remarca la abundancia de pelo en el DFH de su propio sexo, indica con ello sus tendencias "cálidas, tiernas y femeninas", su deseo de ser atractiva y agradar, de atraer la atención hacia ella, seduciendo cautivando y captando, a través de su "sex-appeal".
Pero, en el caso que la abundancia de cabello vaya seguida de una cabeza, en proporción, más grande que el tronco, con rasgos fisiognómicos detallados con vigor y las líneas de los contornos reforzadas por trazos firmes y seguros, ser señal de la existencia, en la
mujer, de tendencias genéticas masculinas de ambición y dominio, tendencias frías y duras del alma que recordar n la predominancia del "ánimus" (Jung) o el denominado "dur" de Szondi. Por tanto, en este caso, el sentido del cabello ya no tiene el significado de seducción y captación, sino el "afán de serlo todo", de "tenerlo todo" y "dominarlo todo", caso de Margaret Thacher y de "Ángela", la popular protagonista de la serie televisiva de Falcon Crest.
En general, el hecho de remarcar y dar abundancia a los cabellos, expresa en un hombre la vanidad presuntuosa y donjuanesca de tipo narcisista.
Pero cuando lo que remarca es la barba y el bigote, nos expresa con ello el deseo de sobrevalorar su propia virilidad, o una búsqueda compensatoria de la misma, lo que es un indicio de como se siente a sí mismo.
La excitación del cabello, tanto en un sexo como en el otro, suele aparecer en la edad crítica o pubertad cuando surgen los primeros impulsos sexuales. Esta excitación, en la pubertad, a veces alcanza un ímpetu abrumador seguido de los trastornos endocrinos propios de esa edad. También suele coincidir este signo en infantes con una sexualidad precoz. Los homosexuales, como ya puede suponerse, conceden mucha importancia al cabello, así como los individuos que tienen sentimientos de insuficiencia sexual o dudas acerca de su masculinidad.
2. Poner mucho cabello, barba abundante y acentuar el bigote.
Es típico de los adolescentes o de adultos con poca madurez y poco dominio viril de las situaciones. En otras palabras, los adolescentes que acentúan el cabello, la barba y el bigote en los DFH, muestran su deseo de alcanzar fuerza y vigor varoniles, ser hombres libres y gozar de independencia para no depender de la tutela paterna. Pero también puede señalar una fantasía gráfica compensadora de un complejo de inferioridad sexual.
3. Poner pelos sueltos repartidos por la cara
Lo hemos observado en sujetos jóvenes con algunos problemas sexuales, entre ellos la eyaculación precoz o algún complejo de impotencia.
4. Ausencia de pelo (figuras alopécicas)
La alopecia (calvicie, o falta de cabello), la Dra. Romano lo interpreta como "fallos profundos de personalidad, aunque socialmente y profesionalmente, los calvos se comporten con normalidad".
La interpretación dada a este signo por la Dra. Romano, no es extraña, si tenemos en cuenta que, desde muy antiguo, se atribuye al cabello del varón un sentido representativo de la virilidad, de la masculinidad y de la fuerza vital del sujeto. Recordemos la mítica historia, según la cual, Sansón, el famoso juez de Israel, perdió su maravillosa fuerza cuando Dalila le cortó los cabellos mientras dormía.
La Dra. Romano, se refiere también a la existencia, en los DFH alopécicos, de angustia profunda ligada a expresiones somáticas.
En los casos observados por nosotros, se hicieron patentes los signos de preocupación por el aspecto físico y, en algunos casos, los complejos de inferioridad al entrar el sujeto, en competición con otros, frente a la mujer.
La alopecia apareció también en los DFH del sexo contrario en dos individuos de tendencia homosexual, en el que las figuras masculinas de ambos sujetos estaban mejor tratadas que los DFH femeninos, a los cuales les faltaban los senos, en un intento, posiblemente inconsciente, de eliminar la competencia.
El modo como resuelve el varón el cabello de la figura femenina, suele ser un buen indicio de cómo siente y vive el sujeto los atractivos femeninos.
5. Poner pelo en el DFH femenino y sombrero en el DFH masculino.
Cuando un hombre dibuja pelo a la figura femenina y pone sombrero al DFH masculino, puede indicarnos, bien sea un sentimiento de inferioridad con respecto a la mujer, sirviendo el sombrero de ocultación, de protección o camuflaje; o bien, si ambas figuras están cuidadas con cierto esmero, puede señalar el gusto por la representación social, por aparentar de cara a la galería. Pero, cuando las mujeres dibujan al varón con sombrero, suele estar expresando una necesidad de protección contra el embarazo. Este signo lo hemos comprobado en algunos de nuestros protocolos.
No debemos olvidar, que tanto la cabeza como el sombrero son, en sentido psicoanalítico, símbolos sexuales. La cabeza, en este caso, simboliza al pene y el sombrero la vagina.
En este, como en otros muchos casos parecidos, es necesario tener en cuenta todo el dibujo y cotejar con otras pruebas o con la técnica de la entrevista, para determinar el verdadero significado de los signos. Si actuamos de otro modo, podemos deslizarnos fácilmente por la vía que conduce al error.
6. Cabellera abundante y cuidada dibujada por la mujer en el DFH femenino
Expresa el deseo de jugar con el propio atractivo en busca de homenaje, de atención y satisfacción de la propia vanidad (coquetería) Con el intento de revalorización del aspecto físico más visible, lo que pretende es un reclamo de interés y de valorización, es decir, ejercer un dominio magnético sobre su entorno, especialmente ante el varón. Esta actitud de reclamo, ir seguida, en algunos casos, del cimbreado del cuerpo al andar, de la exhibición elegante
de vestidos llamativos, de insinuaciones eróticas (escote bajo, minifalda, sonrisas insinuantes, posturas provocativas, modo de hablar dulce e intrigante, etc.). Con estas actitudes, las féminas intentan "atrapar" al varón.
En otros casos, una cabellera abundante y cuidada, puede significar simplemente, la necesidad de agradar y la alegría de vivir y un cierto apasionamiento en las actitudes.
7. Cabellos espesos, caídos en cascada unidos a detalles de maquillaje, a exhibición de joyas y otros ornamentos
Según Karen Machover, es propio de algunas muchachas que ya han tenido experiencias o incidentes sexuales. En nuestra experiencia personal, hemos encontrado estos DFH en jovencitas precoces sexualmente y en muchachas con ambiciones o aspiraciones especiales como, por ejemplo, hacer un casamiento de conveniencia económica, seducir al Jefe, o vivir bajo la protección de un magnate financiero. Sin embargo, hemos de observar que, no en todos los casos se han dado las anteriores aspiraciones. Últimamente, tenemos tres DFH correspondientes a féminas casadas y felices en su matrimonio, pero cuyas hijas les plantean problemas que ellas reflejaron dibujándolos en los DFH.
En resumen: El dibujo del cabello, permite sacar alguna conclusión relacionada con la sexualidad, sea con el nivel de virilidad, en el caso de los varones; sea con el nivel de atractivo que la mujer desea tener, pues, de una manera general, el pelo es signo de masculinidad en el hombre y el cabello, signo de atractivo y coquetería en la mujer.
Por tanto, cuando un varón dibuja barba y bigote en la figura masculina, nos está indicando su deseo que los demás le consideren viril.
Si el dibujo con barba y bigote corresponde a un adulto, puede estar señalando cierto grado de inmadurez psicológica. Si los pelos andan sueltos por la cara, puede ser indicador de dificultades o problemas sexuales. La alopecia o calvicie, supone cierta pérdida de vigor sexual, aunque no afecte a las relaciones normales del sujeto con su entorno.
Cuando la mujer presta un esmero detallista en el dibujo del cabello, seguido de otros detalles de maquillaje, de cuidado y atención al vestido, etc. debemos deducir que sabe jugar con su atractivo.
Los narcisistas y los homosexuales, suelen prestar bastante atención al dibujo del cabello. 017-DYP