Chapter 2 | Visual Communication and the Irish Graphic Design Industry
2.5. Design Industry and Client Relationship
2.5.1 Recent Developments in the Irish Design Sector
Señores Académicos, Distinguidos amigos, Señoras, Señores.
Una vez mas, en mi carácter de Presidente del Jurado del Premio «Al Desarrollo Agropecuario» que otorga esta Academia cada dos años, me cabe el honor de hacer la presentación de la institución que ha sido seleccionada para el período 2009-2010: AAPRESID, sigla ya familiar en el ámbito rural y que distingue en nuestro país a la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa.
Es este un organismo no gubernamental originada, en 1989, por un grupo de productores y técnicos que visualizaron en dicho sistema una oportunidad para mejorar el manejo de los suelos en la Argentina. Reconociéndose capaces del gran desafío de innovar se propusieron impulsarlo mediante una actividad sustentable económica, ambiental y socialmente basada en el cambio tecnológico, organizacional, e institucional. No fue extraño, por lo mismo, que desde sus orígenes asumiera AAPRESID el firme compromiso de interactuar con las organizaciones públicas y privadas, en procura de una efectiva contribución al desarrollo integral de la Nación.
Me disculparán si me explayo brevemente sobre este premio, que es – junto con el Premio Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria- uno de los dos de nuestra directa responsabilidad dentro del conjunto de los trece que otorga esta Institución, en forma anual o bienal, con el patrocinio o apoyo de diversas entidades públicas o privadas. En efecto, mientras el último tiene una larga historia, éste es de data mucho más reciente, pues fue instituido por el Plenario de los Miembros de Número hace apenas algo más de un decenio.
Aquél es de carácter científico y tiene por destino, fundamentalmente, a quienes mediante trabajos de investigación realizados en el país han generado nuevos conocimientos en las disciplinas ligadas con el campo. Éste, en cambio, intenta distinguir a personas o instituciones que hayan contribuido significativamente -en el orden local, regional o nacional- a nuestro desarrollo agropecuario, en condiciones más ligadas a lo tecnológico y pragmático, sin por ello dejar de fundamentarlas en la reflexión e información que aporta la Ciencia.
Han sido miembros del jurado del Premio en el pasado, profesionales ya fallecidos del prestigio de los académicos Rafael García Mata, Norberto Alois Reichart, Diego Ibarbia, Norberto Ras y Juan Carlos Godoy; actualmente el mismo se completa con los académicos Antonio J. Calvelo, Alberto E. de las Carreras, Emilio J. Gimeno y Roberto R. Casas.
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Nuestra determinación, como en el pasado, se ha tomado por consenso entre todos sus miembros en agosto del 2010 y, elevada oportunamente al Plenario, fue aprobada por unanimidad y hecha suya por dicho cuerpo en su sesión del 9 de septiembre de dicho año.
El historial del Premio «Al Desarrollo Agropecuario» nos indica que ya son, con el actual, nueve los galardones otorgados, comenzando por el correspondiente al:
- «bienio 1997-98»: Vivero Los Álamos de Rosauer, de Cipolletti, R.N. en homenaje a su fundador Juan Erich Rosauer y continuadores de su obra de difusión comercial de muchas de las especies herbáceas, arbustivas o arbóreas plantadas en nuestra Patagonia y otros campos del país.
-»bienio 1999-2000": Fundación Monseñor Jorge C. Gottau, con sede en Añatuya, S.E., por su obra de extensión, educación y promoción rural en el chaco santiagueño,
-»bienio 2001-02": Revista Argentina de Veterinaria, con más de treinta años de proficua existencia difundiendo entre profesionales y productores información valiosa en la materia.
-»bienio 2003-04": Estación Agroforestal INTA – Esquel, Chubut, por la cual distinguimos por historia y proyección a sus antecesores y personal actual, en función de su particular y exitosa relación con el medio ecológico que abarca su accionar.
-»bienio 2005-06": Asociación Civil Artesanos y Productores San Pedro Nolasco, Molinos, Salta, ejemplar emprendimiento cooperativo-comunitario de conservación y cría productiva de llamas y vicuñas, fabricación y comercialización de tejidos con expansión desde los valles calchaquíes hasta la exportación. -»bienio 2007-2008": Chacra Experimental Agrícola Santa Rosa, de Orán, actualmente financiada por tres importantes ingenios azucareros del norte argentino, y que desde su fundación en 1951 no ha cesado de aportar material genético de excepción en caña de azúcar no sólo cultivadas ampliamente en nuestro territorio sino también en países vecinos.
Me he atrevido a hacer estas menciones, que acaso pueda resultarles algo extemporáneas, por creer útil resaltar que aun siendo tan variada la gama de instituciones objeto de esta distinción y sus ámbitos de acción bien diversos, ellas coinciden en un objetivo común: el desarrollo comunitario económico social en el medio rural.
La Academia ha tratado de exponer al reconocimiento público y de las nuevas generaciones no sólo a organismos gubernamentales y privados, sino y muy expresamente a quienes fueron responsables de su fundación o creación
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y la de todos aquellos que por su dedicación y esfuerzo –acaso ignorados o no descubiertos por los medios masivos de comunicación-, merecen el honroso agradecimiento de la Patria.
Por lo mismo, reitero lo dicho ya en otra oportunidad de otorgamiento de este Premio: que en los hombres e instituciones que logran alcanzarlo hay algo en común y que simplemente y acaso sólo por eso merecen ser destacados ante la ciudadanía. Y ello no es otra cosa que la iniciativa en que fundaron su acción y los métodos que adoptaron se han caracterizado por no ser meramente objetivos personales de vil lucro intelectual o comercial, sino finalidades trascendentes de cambio de los conceptos e instrumentos tradicionales que contribuyen a asegurar la riqueza y el bienestar de toda la comunidad.
Esto se hace bien notable en el accionar de AAPRESID desde su fundación por productores agropecuarios convocados en defensa y promoción de intereses conservacionistas sustentables con fines de mejoramiento económico y social.
Según estimaciones recientes la siembra directa o con labranza mínima alcanza en la actualidad a emplearse en algo más de 100 millones de hectáreas en todo el mundo. Este modelo revolucionó la anterior etapa agrícola conservacionista de los suelos - conceptualmente difundida por el maestro Hugh H. Bennett- contra su erosión pluvial y eólica y la adecuada captación hídrica. Los nuevos principios se han basado, sintéticamente, en la eliminación de las tradicionales aradas y mantener cubiertos los suelos con los rastrojos de los cultivos previos.
No vamos a pormenorizar acerca de este sistema, pues existen variaciones según los cultivos; todas ellas, en resumidas cuentas, frente a la existencia real del horizonte superior del suelo -el más fértil- tratan de alterarlo lo menos posible evitando su ancestral roturación. Al mantener la cobertura que antes mencionáramos se logran ventajosas alteraciones físicas, químicas y biológicas del ambiente edáfico en su conjunto, la protección contra la erosión hídrica y eólica, el aumento de la materia orgánica, la competitividad de las simientes cultivadas frente a numerosas malezas (cuyas semillas el arado ayuda a traer más cerca de la superficie facilitando su germinación), por no citar mas que algunas. Remito a ustedes a la profusa y muy ilustrativa bibliografía ya existente en el orden nacional.
La modernizada tecnología generó la invención de nuevas sembradoras capaces de depositar la semillas en surcos abiertos por cuchillas circulares, mientras el control de malezas se beneficiaba con la aparición y aplicación intensiva de herbicidas totales de gran eficacia y la genética ayudaba a crear plantas resistentes a éstos en las especies de cultivo. Estas novedades junto con otras cuyo detalle no es del caso aquí relatar (como la fertilización adicional que por lo común complementa el sistema), pues han sido de notable difusión mundial, fueron adoptadas por nuestros productores «de avanzada» quienes
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encontraron en AAPRESID un instrumento por demás idóneo para divulgar los nuevos paradigmas de la exitosa combinación «conservación más productividad».
Su actividad, sin olvidar una especial mención a la participación de entidades como el INTA y AACREA, contribuyó notablemente al explosivo aumento de la producción agrícola nacional en gran medida resultado de la adopción de los métodos que difunde AAPRESID desde su creación.
Bien que los primeros experimentos de «labranza cero», si no me es infiel mi memoria, se iniciaron en nuestro país hacia 1974 específicamente en cultivos de soja sobre rastrojo de trigo, resultó lenta y para nada fácil su adopción por los productores, pese al empuje y promoción de compañías privada como Duperial involucrada junto con INTA en esta etapa inicial. Fue según recuerdo en Marcos Juárez que en el año 1977, se realizara la Primer Conferencia Nacional sobre el tema, que marcó un hito importante en esta historia de trascendental cambio. Siguió una segunda en Rosario en 1978, en que algunos pioneros se atrevieron a divulgar resultados promisorios. El entusiasmo fue ganando adeptos y en 1989 con la creación de AAPRESID, y luego su convocatoria al Primer Congreso Nacional de Productores de Siembra Directa en 1992 se logró reunir un millar de productores. Había pues una nueva bisagra tecnológica y funcionaba: tanto lo fue que desde 1987/88 en que los cultivos bajo este sistema alcanzaban apenas unas 25.000 hectáreas su difusión exitosa al cabo de diez años las situaba en 4,4 millones de hectáreas. Mérito en gran medida de AAPRESID. Hoy de las 31 millones de hectáreas anualmente cultivadas en la Argentina, entre 22 y 23 millones lo son en siembra directa.
Mientras crecía AAPRESID, creció nuestra agricultura, a tal punto que de las algo más de 21 millones de hectáreas sembradas en la campaña 1989/90 pasamos a las casi 30 millones actuales y de las 35,5 millones de toneladas de granos cosechadas en aquella campaña estamos hoy en unos 70 millones. Simultáneamente todo se multiplicó: la venta de tractores, de sembradoras, la creación de nuevas fábricas de maquinarias agrícolas, el volumen de empleo de fertilizantes, las capacidades de acopio, y todo así.
La Asociación es hoy un referente mundial, sus casi 1500 miembros cuentan con una estructura organizada en 35 grupos regionales de productores y técnicos; se halla integrada a la Confederación americana en la materia (CAAPAS) y a su vez ha sido fuente de creación de empresas de vanguardia en materia de biotecnología, como Bioceres e INDEAR, el Instituto de Agrobiotecnología de Rosario. Asimismo está empeñada en dar cada vez mayor vuelo a su programa de Agricultura certificada, que ya transcurre por su quinto año de ejecución. Mientras tanto, estrecha y lidera relaciones de difusión, capacitación y experimentación a diverso nivel internacional.
Concluyo afirmando, pese a que pueda resultar reiterativo, que La Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa ha desempeñado un
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papel de gran relevancia en la difusión y adopción de estos modernos métodos de cultivo con lo cual ha contribuido al sustancial aumento de nuestro volúmenes de producción agrícola, asegurando simultáneamente la conservación de los suelos, principal recurso natural de nuestro país y el medio ambiente.
Nuestra ya centenaria Academia ha estimado conducente, en consecuencia, destacar la actuación de AAPRESID desde su fundación otorgándole este merecido Premio Al Desarrollo Agropecuario en su versión 2009-2010, por su invalorable compromiso en el proceso de difusión y adopción mencionado y, en nombre del Jurado extender una cálida felicitación a su Presidente y miembros de la actual Comisión Directiva, a aquellos que la hubiesen integrado en el pasado y a sus asociados en general, productores y técnicos, entendiendo que todos ellos son dignos del reconocimiento de sus compatriotas por los esfuerzos volcados en beneficio económico y social del país.