Por lo tanto, es muy difícil descubrir qué se elaboró en esta cura duran te esos nueve años, hasta
1959. Marion Milner como hipnotizada por esos di
bujos, se complace con prolijos desciframientos en los que se despliega una abundancia inextricable de significaciones, no correspondiendo el recorte mismo de sus capítulos a ninguna escansión real. El incesante deslizamiento de esta producción significativa, en la que Marion Mílner invita al lector a se guirla, tiene un efecto de confusión notable que, podemos suponer, no le fue ahorrado a Susana. Quizá tenga relación con sus- repetidas demandas de salir del proceso, recurriendo a otras técnicas más tangibles. Así el análisis se encontró matizado con fisioterapia, hipnosis, grupo terapéutico, etc., sin; en suma, el menor efecto de desplazamiento del síntoma.En esta confusión se capta, empero, el índice de una elaboración de las identificaciones ideales que, de incertidumbre a esperanza, la hace pasar del espejismo de un destino de artista extraordinaria a la vida "simple y tranqui
la",
cara a Verlaine, llegando a fijarse su pregunta sobre la femineidad en el anhelo fmalmenk firme del matrimonio y la maternidad, mientras que todo el tiempo insiste su búsqueda de un padre y sus preocupaciones sobre la legi timidad de su nacimiento. Marion Milner se da cuenta, pero, sorprendente mente, no le hace caso:· la presión de su sugestión apunta a otro lado.Lo
que la cautiva son cierto tipo de estados. No sólo retiene la articulación signifi cante únicamente el efecto de significación sino que, olvidando la tesis freu diana del desplazamiento del afecto, hace de este último a la vez su punto de referencia y su objetivo.El llamado momento resolutivo del
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de enero de1959, por ejemplo, es
comprendido como una modificación del estado ... de la analista. Dice: "Se produjo un cambio notable en mi propio sentimiento durante la sesión: me sentía en contacto con ella en una forma que anteriormente nunca se había producido y no sentía ninguna necesidad de fumar (p. 450)".Así, la desaparición de su propia angustia, eso que ella aún llama un cambio de "sabor" del análisis, que forma una serie con otra primera vez cuando, dice, de repente la vi "como una mujer''. Toma pues a este des plazamiento de sentimiento como índice de una modificación estructural esencial: la cura de la esquizofrenia. En seguida desembocamos en una paradoja: ¡ la mayoría de los síntomas de Susana eran estables, aquello que antes del
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de enero era considerado como una manifestación esquizofrénica,UNA PASION DE TRANSFERENCIA 1 1 5
se supone, a partir del
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de enero, que indica la neurosis y es entonces acce sible a las interpretaciones de transferencia!Desde luego, no se trata de discutir la percepción de Marion Milner, sino de repensada. Ahora bien, ¿qué obseiVamos? La paciente conflill1a ese cam bio de estado porque el mismo día que Marion Milner lo siente, le escribe: "Estoy en este mundo por primera vez después de dieciséis años". Sin duda, podemos suponer algún efecto de sugestión pero, más allá, reconocemos simplemente un levantamiento del síntoma. Con diversas fórmulas la pacien te no dejó de quejarse de una falta de presencia en el mundo, de una sensa ción de estar "adormecida" , ausente, distante de la realidad. Impresión que, descriptivamente hablando, evoca tanto la ausencia histérica como el velo obsesivo. La propia pluma de Marion Milner nos revela además que muchos otros momentos de presencia re-encontrada precedieron a ese
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de enero. Su razonamiento es sencillo : el esquizofrénico ya no habita ni su cuerpo ni su realidad , pues ha caído de "las manos del Dios viviente". Cuando da fe entonces del sentimiento de "estar allC', basta para concluir que, al haber reintegrado su sitio, está curado. Falta aquí una distinción : la que marcaría la diferencia entre la deriva esquizofrénica y la división significante del suje to,$ ,
correlacionada con la represión originaria.Para captar que Susana se ubica de este lado, no es indiferente subrayar que este análisis produjo dos efectos tangibles: cierto aplacamiento de la rei vindicación y un desplazamiento mínimo de los síntomas. El evocado recién no es el único, hay algunos otros, particularmente que Susana haya recupe rado su capacidad de aceptar una retribución por su trabajo.
Pero -puesto que sólo · tenemos acceso a las significaciones- es más importante estudiar los temas que preceden o acompañan a este levantamien to del síntoma. Lejos de tratarse de nuevos encuentros con el "seno de lo eterno", son temas de desilusión, representaciones de pérdida, de duelo, de llamada al complemento; paralelamente, la pareja falta/castigo, introducida desde el comienzo, se une a evocaciones de misericordia y de posible per dón: todas notaciones muy difíciles de reducir a la idealización de un conti nente perfecto y a la exaltación correlativa de un sentimiento mutuo de co munión en la sesión.
La sugestión recae masivamente a contrario de las elaboraciones de Susa na. Un ejemplo entre otros: la paciente evoca el impedimento que consti tuyen para ella sus síntomas en la vida. social: "¿No hay comunión?" dice Ma rion Milner. Susana consiente y resiste a la vez. Invitada a comulgar, asiente, luego precisa que odia la comunión, antes de encontrar una escapatoria diver-
1 1 6 PSICOSIS Y PSICOANALISIS
tida. En el momento en que la analista, después de ese memorable 8 de enero, se felicita de sesiones en las que por
fm
hay comunicación, cuando sus interpre taciones reciben una acogida que las transforma en "creaciones mutuas", Susana inaugura un nuevo uso de las sesiones. Apenas llega se duerme, seña lando que sólo allí duerme de verdad. Hasta el punto, dice Marion Milner, que parece que no va más que para eso. Linda manera de eclipsarse y de designar, a la vez, en ese cuerpo inerte depositado en el diván, el contenido sobre el que se cierran las manos de Dios. La analista entonces se felicita por haber identificado finalmentea!
análisis con un entorno divino.Pero hay un
bic :
¿cómo salir de semejante entorno? Muy enredada, Ma-rion Milner sugiere que la separación podría ser un "acto cariñoso" que las dejase "libres" a ambas (!). Todavía acá, Susana anda sola. Justamente, es el momento que elige para identificar a la analista con un excremento, y la se paración con una defecación, regresando así, mediante una "vuelta de círcu lo", dice Marion Milner, a sus primeras fantasías. Así la analista tropieza en el enigma de un "Cagar o no cagar