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Recommendation Systems for TV Programs

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2.3. Recommendation Systems for TV Programs

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Hace mucho tiempo atrás, al atardecer, Kashyapa ejecutaba una ceremonia de fuego al Señor Vishnu. En ese momento, su esposa Diti se aproximó a él, enormemente afligida por su deseo sexual.

Sin tratar de atraerlo gradualmente con sus expresiones cor- porales, la hermosa Diti abiertamente le rogó a su esposo: “Oh sabio, Cupido me aflige con la fuerza de sus flechas, de la misma forma que un elefante pone en problema a un árbol de banana. Deseo tener hijos como tus co-esposas, por lo que debes ser mi- sericordioso conmigo.”

“Mi padre nos preguntó, separadamente, a cada una de sus hijas, a quién preferíamos como marido. Luego, después de en- tender nuestras intenciones, te entregó a trece de sus hijas y, des- de entonces, hemos sido fieles a ti. Cuando alguien angustiado se acerca a una gran persona, sus súplicas nunca son en vano.”

Kashyapa pudo haber rechazado a su esposa, pero como estaba sexualmente inclinado, trató de pacificar a Diti, quien, debido a la contaminación de la lujuria, estaba débil de corazón y excesivamente habladora.

Kashyapa le dijo: “Pronto voy a satisfacer tu deseo. Un hom- bre como yo puede cruzar el gran océano de la existencia mate- rial porque tiene una gran esposa. En efecto, una esposa es tan importante, que ella es considerada la mejor mitad del cuerpo de un hombre.”

“Mi querida Diti, voy a satisfacer tu deseo sexual con el propósito de engendrar hijos. Únicamente, te pido que esperes unos pocos minutos para no volverme objeto de las críticas. El momento presente no es muy auspicioso, debido a que a esta hora el señor Shiva pasea en su toro portador, acompañado por sus horribles compañeros fantasmales. Él le da a tales fantasmas la oportunidad de obtener un cuerpo material físico y, para ello, los coloca dentro del vientre de mujeres que son indulgentes en sus relaciones sexuales durante este tiempo prohibido. El señor Shiva es el marido de tu hermana y, con sus tres ojos, va a ver tu acto prohibido.”

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estaba tan oprimida por el deseo sexual que arrancó las ropas de su esposo Kashyapa y, por lo tanto, prácticamente lo forzó a satisfacer su impulso. Después de ofrecer reverencias al excelen- tísimo destino, Kashyapa yació con Diti en un lugar apartado. Luego, Kashyapa se purificó a sí mismo bañándose y, una vez más, se sentó a cantar el Gayatrimantra, mientras meditaba en el aspecto impersonal del Absoluto.

Después de haber satisfecho su lujuria, Diti volvió a sus sen- tidos. Con la cabeza inclinada de vergüenza, se aproximó a su esposo y le dijo: “Mi querido sabio, por favor, asegúrame que mi embrión no será asesinado por el señor Shiva debido a la gran ofensa que he cometido en su contra.”

Mientras Diti estaba parada frente a él, Kashyapa dijo: “De- bido a tu mente contaminada, al momento impropio, a tu des- obediencia y a la negligencia a los semidioses, tu concepción va a producir dos abominables hijos. Ellos crearán el caos en el mundo entero, matarán personas inocentes, torturarán mujeres y enfurecerán a las grandes almas. Como resultado, el Señor Su- premo va a encarnar para matarlos.”

Diti respondió: “Oh mi esposo, es un gran alivio para mí saber que mis hijos morirán a manos del todo misericordioso Señor Supremo, antes que por la ira de los sabios.”

Kashyapa luego informó a Diti: “Debido a tu arrepentimien- to, a tu firme fe en el Señor Supremo, además de la adoración del señor Shiva y a mí, uno de tus nietos será un muy exaltado devoto, cuya fama rivalizará con la del mismo Señor. Debido a su gran devoción por la Suprema Personalidad de Dios, otros van a seguir sus pasos y, una vez que haya satisfecho al Señor Su- premo, todos van a estar complacidos con él. Como un devoto de primera clase, tu nieto será capaz de ver al Señor Supremo, tanto por dentro como por fuera. Será el reservorio de todas las buenas cualidades y sentirá pena de ver el sufrimiento de las almas condicionadas en el mundo material.”

Una vez que supo las glorias de su nieto Prahlada, Diti se sintió muy contenta. Pero, debido a que ella escuchó que sus hijos causarían grandes perturbaciones, llevó a los dos poderosos

1. Auspiciosas oraciones de meditación que se recitan al amanecer, al mediodía y al atardecer

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embriones por cien años, sin dar a luz. Aún así, la fuerza del embarazo de Diti perturbó al universo entero; y la luz del sol y la luz de la luna disminuyeron.

Después de observar esa terrible condición, los semidio- ses se acercaron al señor Brahma y le dijeron: “Oh señor, sólo mira la oscuridad que se expande en todas las direcciones. Oh sostenedor del universo, tú conoces las intenciones de todas las entidades vivientes. El embarazo de Diti ha causado esta gran perturbación y, por lo tanto, nuestro trabajo se ha suspendido. Por favor, sé misericordioso con nosotros, porque hemos caído dentro de esta miserable condición.”

En respuesta, el señor Brahma informó a los semidioses lo que había sucedido, hacía ya mucho tiempo.

Los cuatro sabios Sanaka, Sanatana, Sanandana y Sanat Ku- mara, entraron en el cielo espiritual, donde los planetas espiri- tuales están situados, después de haber viajado por toda la crea- ción material. Ellos eran capaces de hacer esto porque estaban libres de toda contaminación material. En la morada del Señor Narayana, los residentes tienen una forma similar a la del Señor Supremo y están ocupados en Su servicio devocional inmotiva- do. Hay muchos bosques llenos de árboles de deseos y, en todas las estaciones, están llenos de frutas y flores.

Mientras vuelan en sus aeroplanos, los habitantes del mundo espiritual cantan eternamente sobre el carácter y pasatiempos del Señor. Aunque las consortes de los habitantes del mundo espiritual tienen amplias caderas y hermosos rostros sonrientes, no estimulan la pasión de los residentes del mundo espiritual.

 Al llegar a las inmediaciones del mundo espiritual, los cuatro Kumaras sintieron una felicidad trascendental sin precedentes. Después de atravesar fácilmente seis puertas, los sabios vieron a dos porteros en la séptima puerta, quienes poseían similares rasgos corporales y portaban dos fuertes mazas. enían cuatro brazos y su complexión era azulada. Al observar que sus entre- cejos estaban arqueados, sus narices fruncidas y sus ojos rojizos, supieron que estaban algo agitados.

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sin ninguna concepción de “lo nuestro” o “lo de ustedes” y, así, inocentemente, comenzaron a atravesar la séptima puerta. Los sabios, quienes no tenían nada para cubrir sus cuerpos, parecían criaturas de sólo cinco años de edad, aunque eran los seres más viejos del universo, después de Brahma.

Por causa de su disposición bastante desagradable hacia el Señor, los dos porteros bloquearon rudamente, con sus mazas, la entrada de los Kumaras. El Señor siempre está ansioso de servir a grandes sabios, por lo tanto, los Kumaras nunca habían sido impedidos de entrar al mundo espiritual. Los niños sabios esta- ban muy ansiosos de ver a la Suprema Personalidad de Dios, por lo que, al ser impedidos por los dos porteros jefes, se molestaron inmediatamente.

Con sus ojos rojos de ira, los Kumaras exclamaron: “¿Quié- nes son estas personas que se ocupan en el servicio del Señor y, aún así, han desarrollado una mentalidad discordante? Ellos de- ben ser impostores, por lo tanto, sospechan que otros son igual a ellos mismos. En el mundo espiritual, hay perfecta armonía en- tre el Señor Supremo y los otros habitantes. Estas dos personas están vestidas como residentes del mundo espiritual, pero, ¿de dónde ha venido esta semilla de desarmonía? Se han contamina- do al ver de forma dual. Por lo tanto, deben ser puestos dentro del mundo material, donde todo es concebido en términos de amigos o enemigos.”

Cuando los dos porteros se dieron cuenta que eran malde- cidos por los niños sabios, inmediatamente, se pusieron muy temerosos. Después de caer a los pies de los cuatro Kumaras, rogaron: “Ustedes están en lo correcto al castigarnos por haber sido negligentes con grandes almas como ustedes. Aún así, en consideración a nuestro arrepentimiento, les oramos que, mi- sericordiosamente, nos aseguren que la ilusión de olvidar a la Suprema Personalidad de Dios no va a recaer sobre nosotros si descendemos al mundo material.”

En ese mismo momento, el Señor Supremo, que supo de este incidente, llegó a pie al lugar, acompañado por la diosa de la fortuna. Entonces, los Kumaras vieron al Señor Vishnu frente

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a ellos, a Quien anteriormente habían visto solamente dentro de sus corazones, mientras se encontraban absortos en trance de meditación extática.

 Alegremente, los Kumaras inclinaron sus cabezas. Después de ver el cuerpo trascendental del Señor, los Kumaras avanzaron a la etapa de constante meditación en Su forma personal. Ha- biendo desaparecido su enojo, los cuatro sabios oraron: “Nues- tro querido Señor, cualquier cosa de i que hayamos escuchado de nuestro padre, el señor Brahma, es confirmada ahora por u bondadosa aparición frente a nosotros. Recién en este instante podemos comprender que los más elevados trascendentalistas son aquellos que, constantemente, se ocupan en escuchar de us actividades, sin importarles cualquier otra bendición, incluyen- do la liberación.”

“Oh Señor, no nos importa haber nacido en alguna condi- ción inferior, en tanto, nuestras mentes y corazones estén siem- pre ocupados en u servicio devocional.”

Por la fuerza de la presencia del Señor, los Kumaras se dieron cuenta que había sido impropio maldecir a los porteros, a pesar de la ofensa que estos habían cometido.

El Señor Supremo, entonces, les dijo: “Estos asistentes Míos,  Jay y Vijay, han cometido una gran ofensa contra ustedes al ig- norar Mi deseo. Apruebo el castigo que les han impuesto a Mis sirvientes. Realmente, dado que estos dos porteros son Mis sir- vientes, considero que soy Yo quien los ha ofendido y, por esa razón, les pido que Me perdonen.”

“Estos sirvientes Míos los han ofendido debido a que no conocen Mi mente. Por lo tanto, lo consideraré como un gran favor, si ustedes les permiten regresar a Mi presencia pronto, después de pagar las consecuencias de su transgresión.”

Después de escuchar con oídos atentos las extremadamente humildes y hermosas palabras del Señor, las cuales eran difíciles de comprender debido a su profundo significado, los Kumaras reflexionaron sobre su significado por algún tiempo. Aunque los Kumaras no pudieron entender la verdadera intención del Señor, una sensación de estremecimiento atravesó sus cuerpos

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debido al deleite de simplemente contemplarlo a Él.

Habían comprendido su falta al maldecir a los intachables sirvientes del Señor y, por eso, los Kumaras dijeron: “Oh Se- ñor, no podemos comprender us planes. Has hablado como si hubiésemos hecho algo bueno por i. Cualquier castigo que ú desees otorgar a estas dos inocentes personas, o a nosotros, debemos aceptarla sin duplicidad.”

El Señor respondió: “Oh sabios, ya he ordenado que se eje- cute el castigo que ustedes impusieron sobre Jay y Vijay. Por lo tanto, ellos tendrán que aceptar nacer en una familia demo- níaca. Pero, por concentrar sus mentes en Mí en ira, siempre van a permanecer conectados conmigo y pronto, por lo tanto, regresarán a Mi morada.”

Debe entenderse que el Señor mismo se ingenió la maldi- ción de Jay y Vijay. Ordinariamente, no hay posibilidad que los Kumaras pudieran enojarse tanto o que el Señor pudiera desa- tender a Sus porteros o que alguien pueda regresar al mundo material, después de alcanzar el mundo espiritual. Algunas ve- ces, el Señor desea pelear, y como no tiene enemigos en el mun- do espiritual, encarna en el mundo material con ese propósito.  Al Señor, únicamente le gusta ejecutar Sus actividades con Sus asociados. Por lo tanto, Él elije un devoto para interpretar el pa- pel de Su enemigo.Una vez que ha hecho un temporal espectá- culo de pelea, el Señor restituye a Su devoto al mundo espiritual. Seguidamente, los cuatro Kumaras circunvalaron al Señor, ofrecieron sus respetos y partieron de las puertas del mundo es- piritual.

El Señor luego ordenó a Jay y Vijay: “Partan de aquí, pero no estén temerosos. Pude haber anulado la maldición de los sabios, pero elegí no hacerlo. Lakshmi, la diosa de la fortuna, a quien uste- des una vez detuvieron en la puerta, mientras yo dormía, ya había predicho la caída de ustedes. Aunque su castigo fueron siete naci- mientos en el mundo material, en vez de eso, deseo que acepten tres nacimientos como demonios. Por practicar yoga místico en ira, rápidamente van a limpiarse de toda reacción pecaminosa y, enton- ces, serán capaz de regresar a Mí en un corto periodo de tiempo.”

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Después de decir esto, el Señor partió. Jay y Vijay, quienes se habían quedado pensativos y pálidos debido a la maldición de los sabios, cayeron del mundo espiritual. Mientras caían al mun- do material, los Kumaras aseguraron a los porteros que, después de tres nacimientos como demonios, regresarían nuevamente al mundo espiritual. Los semidioses, quienes observaban todo esto desde sus aeroplanos celestiales, soltaron un gran rugido de de- cepción. Poco después, Jay y Vijay entraron en el vientre de Diti, tras ser cubiertos por el poderoso semen de Kashyapa.

  El señor Brahma informó a los semidioses: “El poder de estos dos gemelos demonios es lo que les perturba y minimiza vuestra propia potencia. No tengo remedio para esta situación porque todo esto tiene lugar por el deseo del Señor. Descansen tranquilos que el Señor Supremo vendrá en nuestro rescate. Por lo tanto, no se molesten en especular acerca de la densa oscuri- dad que cubre todas las direcciones.”

Los semidioses se sintieron aliviados de su temor y regresa- ron a sus respectivas moradas. Mientras tanto, después de cargar sus embriones por cien años, Diti dio a luz a sus hijos gemelos, quienes eran grandes demonios.

En ese momento hubo temibles disturbios naturales, como terremotos e incendios arrasadores por todos lados. Los planetas no auspiciosos, como Saturno y Marte, opacaron a los auspi- ciosos como Venus y Júpiter. Cometas, meteoritos y rayos apa- recieron en el cielo. Los fuertes vientos hacían un sonido des- agradable, arrancaban de raíz a grandes árboles y como había una cubierta creada por las nubes, todo quedó envuelto en la oscuridad. El océano se agitó mucho y los lotos, que crecían en ríos y lagos, se marchitaron.

Ocurrieron repetidos eclipses solares y lunares y, desde las cuevas de las montañas, venía un sonido como el traqueteo de carretas. Las vacas daban sangre en vez de leche y de las nubes llovía pus en vez de agua. Las deidades en los templos derrama- ban lágrimas y los árboles caían aunque no hubiese ráfagas de viento.

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se volvieron presa del miedo. El descenso de Jay y Vijay y su posterior nacimiento como demonios eran desconocidos, por lo que todos pensaron que la disolución del universo estaba a la mano.

Kashyapa llamó a su primer hijo nacido, quien, en verdad, era Jay, Hiranyaksha. Al que fue concebido primero, y quien, anteriormente, era Vijay, se le llamo Hiranyakashipu. Inme- diatamente después de su nacimiento, los demoníacos gemelos exhibieron rasgos corporales fuera de lo común y sus cuerpos, como marcos de acero, se volvieron tan altos que parecían to- car el cielo. Eran tan imponentes que bloqueaban la vista en todas las direcciones y, cuando caminaban, la tierra se sacudía con cada paso.

Después de ejecutar grandes austeridades, Hiranyakashipu recibió una bendición del señor Brahma y, como resultado de ella, no tenía miedo a la muerte y se volvió muy orgulloso. Al ser el más poderoso, Hiranyakashipu fue capaz de poner a los tres mundos bajo su control. Su hermano Hiranyaksha también había recibido la bendición de ser casi inmortal, por lo que se volvió igualmente poderoso y engreído.

Para satisfacer a su hermano, Hiranyaksha tomó su maza y comenzó a viajar por todo el universo con espíritu de pelea. De- bido a que nadie era capaz de matarlo por las bendiciones de Brahma, hasta los temerosos semidioses huían al ver a Hiran- yaksha, igual que lo hace una serpiente que se oculta por temor a la poderosa ave Garuda.

Cuando Hiranyaksha vio que el planeta de Indra, el rey del cielo, estaba vacante, rugió en voz alta, porque comprendió que los semidioses habían admitido su derrota sin siquiera pelear. Después de regresar del cielo, Hiranyaksha, de modo depor- tivo, se sumergió en lo profundo del océano. Al verlo, todas las grandes criaturas acuáticas entraron en pánico y huyeron. Finalmente, luego de moverse en el océano por muchos años, Hiranyaksha alcanzó Vibhavari, la capital de Varuna. Solo para burlarse del señor de las aguas, Hiranyaksha cayó a sus pies y sonrientemente le rogó: “¡Dame pelea, oh supremo señor!”

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 Al ver la arrogancia de Hiranyaksha, Varuna se enfureció. Sin embargo, controló su ira por medio de la inteligencia y res- pondió: “Oh querido, he dejado de pelear porque estoy muy viejo. ú eres tan habilidoso en la lucha que puedo ver que solo la persona más antigua, el Señor Vishnu, puede satisfacerte en tus anhelos de pelea.”

“Oh jefe de los demonios, te sugiero que te aproximes a Él para que puedas librarte de tu orgullo cuando caigas muerto en el campo de batalla, rodeado por animales carnívoros.”

Sin prestar más atención a Varuna, Hiranyaksha partió. Una vez que hubo encontrado al gran sabio Narada, el demonio supo dónde aproximarse al Señor Supremo. Después de entrar una vez más en las profundidades del océano, Hiranyaksha vio al odopoderoso Señor Supremo en Su encarnación Jabalí, quien llevabala tierra hacia arriba y la sostenía en la punta de Sus col- millos.

 Al ver al Señor, el demonio exclamó con una sonrisa: “¡Una bestia anfibia! Oh el mejor de los semidioses, vestido en la forma de un jabalí, la tierra nos pertenece a nosotros, los habitantes de las regiones inferiores, por lo tanto, no puedo permitir que nos la quites en mi presencia. ¡ú, sinvergüenza! Hoy, con tu muer- te, voy a animar a mis parientes. Cuando caigas muerto, con el cráneo destrozado por mi maza, los semidioses y sabios que te ofrecen oraciones a i, dejarán también de existir, igual que un árbol no puede vivir sin sus raíces.”

 Aunque el Señor estaba ciertamente apenado de escuchar aquel lenguaje tan abusivo, lo toleró para poder continuar con su tarea de cargar la tierra, la cual estaba muy asustada.

En cuanto el Señor Varaha salió del agua, Hiranyaksha lo persiguió y le gritó: “¿No sientes vergüenza de huir después de ser desafiado por un adversario? No hay nada que sea más repro- chable para las criaturas desvergonzadas como ú”

 A pesar de estas ásperas palabras, el Señor Varaha, con calma, colocó a la tierra sobre la superficie del agua y luego le dio poder para que tuviese la capacidad de flotar.

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alabaron al Señor por Su maravilloso acto de levantar a la tierra

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