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Challenges and Prospects

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Pero incluso antes de que la estrategia de internacionalización se canalizara a través de este Colectivo, el eln había ya iniciado contactos con el Gobierno ale- mán. La relación entre Helmut Kohl —entonces canciller de Alemania— y el eln comenzó en 1983, cuando el grupo insurgente se encontraba en una situación débil desde el punto de vista militar y no contaba con apoyo económico de nin- gún tipo. En otras palabras, y en percepción de algunos, el eln estaba a punto de desaparecer. Fue entonces cuando una de las principales empresas petrolíferas de Alemania, Mannessmann, llegó a Colombia para construir el oleoducto Caño Limón-Coveñas. El eln secuestró a cuatro de sus ingenieros, por quienes pidió un rescate millonario. En Colombia nunca se supo exactamente la cantidad que la empresa pagó por el rescate de los secuestrados, pero se habla de unos ocho millo- nes de dólares. La empresa pagó cuatro millones directamente al eln y el resto en forma de inversión social, educativa y sanitaria y en construcción de carreteras y sistemas hídricos en las zonas en las que la empresa acababa de comenzar sus actividades. Algunos medios indicaron que en la negociación con la empresa el eln llegó incluso a solicitar que los trabajadores alemanes de esta pegaran a sus carros un adhesivo con el texto “Mannessmann tiene un corazón para los niños”. Gracias a Mannessmann el eln consiguió recursos y de esta forma logró reacti- var su función insurgente (El Tiempo 1996; Revista Semana 1996; Lamby 1998).

Después del secuestro, Helmut Kohl decidió pedir a su ministro de Estado, Bernd Schmidbauer, que se hiciera cargo de este asunto. El Ministro contrató a dos espías, Werner Mauss y su esposa, Isabel Seidel, para que negociaran con el eln. Ambos llegaron a Colombia en julio de 1983 y Mauss particularmente simpatizó inmediatamente con los “elenos”. Los Mauss negociaron con el eln

y obtuvieron el compromiso de que no volverían a secuestrar a ningún trabaja- dor de Mannessmann. Sin embargo, en mayo de 1988 secuestraron a dos cón- sules alemanes, dos funcionarios suizos, un diplomático francés, un trabajador social sueco y seis periodistas —dos de ellos corresponsales extranjeros—. Estos secuestros formaban parte de una campaña a favor de la nacionalización del petróleo, llamada “Vida y soberanía Manuel Gustavo Chacón”. A finales de 1988 y como resultado de las negociaciones, una delegación de los insurgentes viajó a Alemania para visitar el Parlamento alemán y varias organizaciones europeas de derechos humanos.

Entre 1990 y 1995, el matrimonio Mauss fue comisionado para trabajar en otro país, lo que redujo sustancialmente el perfil de la relación entre el grupo insurgente y el Gobierno alemán. Pero durante el verano de 1995 los Mauss regresaron a Colombia siguiendo las órdenes de Schmidbauer de explorar la voluntad del eln de negociar con la Administración Samper. La pareja regresó a Alemania con el borrador de un documento sobre la paz y la petición del eln de coordinar otro viaje a Europa. Como resultado de esta gestión, Antonio García y un grupo de dieciocho guerrilleros viajaron a España, Suiza, Francia, Italia, Holanda y Noruega a principios de 1996. Visitaron también la Santa Sede, donde el inicio del proceso de paz recibió la bendición de la Iglesia Católica. El Vaticano fue invitado a participar en el proyecto y el presidente de la Conferen- cia Episcopal alemana, Karl Lehman, fue nombrado para cumplir esta misión. Los diálogos entre Alemania y Colombia continuaron durante el verano de 1996. En palabras de Horacio Serpa, ministro del Interior colombiano durante la Administración Samper:

[…] en esa oportunidad nos reunimos en dos ocasiones con el canciller Schmidbauer, el embajador de Colombia en Alemania y los esposos Mauss. Realizamos un almuerzo privado para analizar la propuesta de paz del eln. Esa misma reunión se llevó a cabo en Nueva York cuando el presidente Samper asistió a la conferencia de la onu. Yo creo que en ese momento había todo el interés del Gobierno alemán en impulsar el proceso de paz con el eln. (Revista Semana 1999d)

La relación entre el Gobierno alemán y el eln dio un giro radical en 1996 y contribuyó a la reactivación militar del movimiento insurgente tras un pro- longado período de crisis. Ese año el eln secuestró a la ciudadana alemana Brigitte Schönne, esposa del ex presidente de basf37 en Colombia, y solicitó un rescate de 1,5 millones de dólares. El Gobierno alemán participó en un proceso 37 basf es una empresa alemana del sector químico en cuya cartera figuran productos químicos, plásticos, agrícolas, los denominados performance products —compuestos de rendimiento que

de negociación —que aún es desconocido por el público— y decidió apoyar al eln en sus intentos de encontrar una solución política al conflicto. Este hecho tuvo lugar al final de la Administración Samper, cuando la participación de Alemania en el proceso de paz colombiano fue una parte importante de la pla- taforma internacional para la reelección de Helmut Kohl. Los Mauss volvieron a Colombia para tratar de negociar con el eln la liberación de Brigitte Schönne y cuando estaban a punto de embarcar en un avión en Rionegro (Antioquia), fueron detenidos por la policía antisecuestros y acusados por el Fiscal General de secuestro y extorsión. El matrimonio Mauss fue encarcelado y el proceso de paz se suspendió. Fueron liberados tras pasar ocho meses en prisión y gracias a los esfuerzos diplomáticos del Gobierno alemán (Revista Semana 1996).

En julio de 1998, el Gobierno de Kohl, el matrimonio Mauss y la Iglesia ale- mana organizaron una reunión en un monasterio llamado Puerta del Cielo con representantes de la sociedad civil colombiana y del eln. Pablo Beltrán, tercer dirigente en importancia del grupo guerrillero, lideraba las conversaciones. Sin embargo, el tiempo se acababa y el triunfo inminente del partido de la oposición, liderado por Andrés Pastrana, provocó la decisión del eln de suspender los diá- logos con el Gobierno de Ernesto Samper, en aquellos momentos ya sin poder de decisión. Las conversaciones de paz finalizaron, con Andrés Pastrana como presidente de Colombia y Gerhard Schröder como canciller de Alemania; en esa coyuntura, “ni Pastrana quería saber de los aliados de Samper ni Schröder de los de Kohl” (Revista Semana 1999d).

En abril de 1999, justo al principio de la Administración Pastrana, el eln secuestró un avión de la compañía Avianca que realizaba una ruta nacional con 46 pasajeros y la tripulación a bordo. Solo un mes después, este mismo grupo insurgente intentó secuestrar a una congregación entera en la iglesia La María en Cali y logró escapar con 63 personas. Como respuesta, el Gobierno suspendió las conversaciones de paz con el eln y revocó su estatus político. Schmidbauer —entonces congresista—, el matrimonio Mauss y Nicolás Bau- tista alias “Gabino”, se reunieron en Alemania para tratar de convencer a la comunidad internacional y a la Iglesia de que el secuestro de los feligreses por parte del eln solo perseguía un objetivo político: ejercer presión para negociar con la Administración Pastrana (El Tiempo 1999c; Revista Semana 1999d). En un intento por internacionalizar políticamente las negociaciones, “Gabino” condicionó la liberación de los secuestrados a la participación de Alemania en el proceso de paz; hizo esta solicitud a Guillermo Fernández de Soto, ministro colombiano de Relaciones Exteriores, y ambas partes acordaron la participación de tres legisladores alemanes. Finalmente, Bern Schimdtbauer, Karen Kartham aumentan la eficacia y competitividad de los procesos y productos finales de sus clientes— y derivados químicos como el petróleo crudo y el gas natural.

y Frantz Henpel actuarían en representación del Gobierno alemán, mientras que el gobernador de la provincia venezolana de Zulia, Francisco Arias, y el embaja- dor de Venezuela en Colombia, Fernando Gerbasi, representarían al Gobierno de ese país. Un diplomático español y ex embajador en Colombia, Yago Pico de Coaña, también estaría presente en las negociaciones (El Tiempo 1999d y 1999e). El Gobierno alemán no se pronunció sobre la participación de los congresistas en el proceso de liberación de los secuestrados, pero tampoco aceptó un mayor nivel de participación (Cano 1999).

En junio de 1999, las relaciones entre el eln y diversos funcionarios guber- namentales alemanes volvieron a ser objeto de debate. En un informe especial publicado por la Revista Semana (1999d), publicación colombiana semanal de ámbito nacional, se analizaba la naturaleza de la relación entre Alemania y el eln. En dicho informe se destacaba que estos vínculos habían permanecido activos a lo largo de aproximadamente diecisiete años y que tanto el eln como los alemanes tenían intereses propios en esta alianza. El objetivo principal del eln era abrir las puertas de la Unión Europea con el fin de conseguir reconoci- miento político de parte de sus Gobiernos y de las organizaciones de derechos humanos del Viejo Continente. Los hechos demostraban, según la publicación, que el eln había hecho grandes avances en esta dirección.