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CHAPTER 1: INTRODUCTION TO THE STUDY

5 CHAPTER : CONCLUSIONS AND RECOMMENDATIONS

5.3 Recommendations

LAS ESCONDIDAS RIQUEZAS DE NUESTROS SABERES ... 131 LOS MODELOS ...132 LA MEMORIA Y LOS MODELOS ...132 ¿QUÉ SON LOS MODELOS? ...133 TIPOS DE MODELOS ...134 LOS COMPONENTES DEL MODELO ...135 LA REPRESENTACIÓN GRÁFICA...136 LAS MATRICES ...136 LAS REDES ...139 EL USO DE FLECHAS EN LOS MODELOS...142 LOS CONCEPTOS Y LOS MODELOS...147 LOS SIGNOS LINGÜÍSTICOS ...147 LAS CARACTERÍSTICAS DEFINITORIAS...149 CONCEPTOS Y VARIABLES ...162 FUNCIÓN DE LOS RASGOS ASOCIADOS...165 INDICADORES E INDICIOS...165 LA BÚSQUEDA DE RELACIONES ...173 DEDUCCIÓN, INDUCCIÓN Y ANALOGÍA ...173 LOS CAMPOS CONCEPTUALES ...185 CONCEPTOS Y CAMPOS CONCEPTUALES ...189 FUNCIÓN Y UTILIZACIÓN DE LOS CAMPOS CONCEPTUALES...190 LA PRODUCCIÓN DEL RECUERDO ... 193 LAS CONSECUENCIAS DEL ACTO DE RECORDAR ...200 RECUPERACIÓN Y CONTROL RACIONAL...201 EL TRABAJO CON LAS UNIDADES DE ESTUDIO ...202 LA PREPARACIÓN DE LAS ASOCIACIONES...205 EL TRABAJO CON LAS PREGUNTAS...210 LA PREPARACIÓN DE LAS ASOCIACIONES...210

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CONTROL RACIONAL DEL DIAGRAMA...214 PREGUNTAS SOBRE LOS CONCEPTOS CREADOS...216 LOS MODOS DE RAZONAMIENTO EN ACTIVIDAD...217 BIBLIOGRAFÍA...220

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INTRODUCCIÓN

En este capítulo examinaremos las técnicas que permiten hacer concientes y organizar los saberes que el investigador puede movilizar en relación a su objeto, antes de comenzar la revisión bibliográfica o la interrogación a informantes calificados.

Gran parte de la enseñanza, en sus diferentes niveles, ha adolecido y sigue adoleciendo de un sesgo memorista y enciclopédico, basado en una incorrecta teoría de la relación enseñanza– aprendizaje. Todo parece indicar que la concepción vigente entiende la enseñanza como el resultado de un pasaje (a través de algún conducto, que normalmente puede ser escrito u oral) de un contenido que se incluirá, serial y sumativamente, en el cerebro del alumno, iluminándolo; y de un aprendizaje cuya suficiencia se demuestra en la capacidad de repetir o combinar repeticiones. Esto explica: 1) que se actúe como si el alumno fuese un receptor pasivo, sobre el que poco o nada hay que saber para lograr éxito en el acto comunicativo; 2) el rol autoritario del enseñante; que brinda la luz de su saber o del saber de aquellos de quienes se constituye en portavoz o intérprete; y 3) la de un saber que se limita la capacidad para la repetición de conclusiones obtenidas en la investigación de ciertas autoridades y no como la capacidad de basarse en saberes previos como forma de estímulo a la creación1.

Como muchas veces se ha dicho, en épocas como las que vivimos, poco es lo que se logra si solo se enseñan cuáles fueron los resultados logrados por uno o muchos teóricos e investigadores en sus campos de trabajo. Ese conocimiento es importante, pero lo es mucho más el enseñar a pensar y resolver problemas. Desde esta perspectiva, el enseñar a repetir los resultados de un proceso de pensamiento o de investigación empírica no es para nada suficiente. Mucho menos cuando ese proceso de enseñanza induce a creer que la capacidad de producción es patrimonio exclusivo de “los grandes pensadores”. En tal caso, no solo no se enseña a crear sino que se contribuye a aplastar la creatividad mediante el dogma de que solo es posible la subordinación al pensamiento de otros.

1 Asubel discutió el tema en forma convincente hace ya muchos años. En 1963 presentó su teoría en el libro Psicología del aprendizaje significativo verbal, que se complementaría en 1968 con Psicología educativa: un punto de vista cognoscitivo (México: Trillas, 1976), en cuya segunda edición, de 1978, contó con las aportaciones de Joseph Novak y Helen Hanesian (México: Trillas, 1983). Entre otras publicaciones de Ausubel, merecen citarse los artículos aparecidos en el Journal of Educational Psychology (1960, sobre los “organizadores previos”); en la revista

Psychology in the Schools (1969, sobre la psicología de la educación); y en la Review of Educational Research (1978, en defensa de los “organizadores previos”). Para una síntesis de sus propuestas ver: Enciclopedia Encarta (1993- 2003) Microsoft Corporation.

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Esos asuntos podrían ser abordados desde una perspectiva ética o política. Me limitaré a abordarlos desde la perspectiva de su eficacia. Aún en el caso de que la utopía fuese tener buenos obreros de una tayloriana cadena de montaje, la pregunta es si podemos suponer que el receptor sea un recipiente vacío, (no iluminado, como lo indica la etimología de la palabra “alumno”), sobre el que el maestro arroja contenidos (iluminantes): podemos aspirar a producir obreros de aquel tipo, pero ¿lo lograremos?, ¿o simplemente nos quedaremos a medio camino, sin creadores aptos y sin obreros disciplinados? La pregunta se funda en que, si llegásemos a la concluir que el receptor no es un recipiente vacío (lo que es fácil, mediante la realización de cualquier experimento), podríamos considerar que los contenidos cognitivos y valorativos (es decir, representacionales) previamente existente constituirán el molde que habrá de generar selectividades singulares en quien recibe la enseñanza; y de hecho, lo que indican las investigaciones sobre los actos comunicativos en general es que los receptores actúan productivamente2, apoyan la percepción de cualquier observador atento a ese tipo de actos. Esas

afirmaciones indican que la comunicación una relación activa; en la que el que actúa en situación de emisor solo puede dar una serie más o menos limitada de indicaciones (referidas a la imagen que pretende transmitir), que requieren de un cierto conocimiento previo del receptor para que sean comprendidas y produzcan el efecto deseado3. Dichas instrucciones tienen como misión

guiar al receptor en la construcción de la representación que se procura transmitir (o, en verdad, ayudar a construir)4. Si esto es aceptado, la enseñanza de la metodología debe incorporar dichos

supuestos, mejorando un estándar de resultados normalmente muy bajo. Al mismo tiempo, incorporar esos supuestos (lo que implica introducir otras disciplinas y no solo la lógica y/o sus recetas como saber exclusivo de los profesores de metodología) permitirá que, en la práctica, se comprenda (y comprendan también los estudiantes) que toda actividad de comunicación presente en una investigación social posee esas características; lo que sería muy favorable si se recuerda que la actividad del investigador es, hasta la redacción de su informe final, una serie de actos comunicativos. Y esto también les ayudará a comprender, a los futuros investigadores, la importancia de hacer conciente el propio saber previo (sobre sí mismo y sobre los otros) como paso fundamental en el proceso de comprensión y elaboración de lo que “otros” (teóricos o informantes calificados) saben sobre su tema.

2 Entre otros ver los trabajos contenidos en el texto recopilado y prologado por van Dijk en (2001 y 2000).

3Si bien no se refieren estrictamente al tema que en este momento abordo, no está demás dirigir la atención hacia el trabajo de

Goffman, que fue precursor sobre estos aspectos de la interacción simbólica.

4 Sobre este tema retornaré en el último capítulo del tercer tomo. También se pude consultar a (Tomlin, Forrest, Pu, & Kim,

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Dada la importancia de este momento de autoexamen, la pregunta a la que este capítulo tratará de responder es: ¿cómo lograr la toma de conciencia y la sistematización de esos saberes preexistentes?

Para comenzar será preciso recordar que las representaciones sociales son complejos sistemas de clasificación, no siempre homogéneos o coherentes, pero que guardan cierto grado de interco- nexión entre sí. En esta primera etapa de la investigación a la que el presente capítulo hace referencia, el investigador se vuelve sobre sí mismo para interrogar a sus propias representaciones con el doble objeto de hacerlas concientes y organizarlas de tal modo que se le facilite el trabajo de mejorarlas, mediante la interrogación a otros que hayan trabajado temas

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semejantes y/o utilizarlas. Con el objetivo de reflexionar sobre ese proceso reconstructivo, comenzaré abordando dos temas centrales: memoria y modelización5, para luego encarar la

pregunta central del mismo. El esquema adjunto indica la relación entre los principales conceptos que habremos de discutir.

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