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La apropiación de Naturaleza se presenta en “la acción por la cual los seres humanos extraen elementos o se benefician de algún servicio de la naturaleza para volverlos un elemento social.”225 Como ya señalamos, pueden ser simbólicos y/o materiales. Esta acción apropiativa determina y es determinada por las fuerzas naturales de los ecosistemas y los procesos de producción, circulación, transformación, consumo y excreción.226 La forma en que se extraen los elementos naturales establece los efectos de esta acción sobre la Naturaleza. Los modos en que plantas y animales no humanos son percibidos y aprovechados, y la interacción con éstos, determinan diferentes formas de apropiación.

El respeto hacia la Naturaleza se relaciona con la forma de cultivar, así como con el conocimiento y utilización de productos agroquímicos. Los conocimientos tradicionales han incidido en la conservación del entorno natural para diversos grupos étnicos, su apropiación se basa en el uso múltiple de los ecosistemas.227 La sociedad industrial ha llevado la intervención

223 Cerutti. “Identidad y dependencia culturales”, 136. Emilia Velásquez. “La apropiación del espacio entre nahuas y popolucas de la sierra de Santa Marta, Veracruz.” En Nueve estudios. Coordinado por Odile Hoffmann, (México, CIESAS, 1997): 113. Toledo, La paz, 54.

224 Un ejemplo claro de esto es la demarcación municipal en México, concebida como la entidad principal de la estructuración política, social y cultural.

225 Toledo, La paz, 46.

226 Ibid., 47. Toledo apunta que en las sociedades agrarias la apropiación-producción fue y es el elemento determinante, mientras en las modernas sociedades industriales lo es la transformación y el consumo. 227 Ibid., 79.

hasta el límite, las plantas son cultivadas intensivamente con base a un solo tipo, las plagas son eliminadas con productos tóxicos, que también se emplean para revitalizar el suelo despojado anteriormente de su fertilidad por el uso de los mismos. Estas actividades acompañan visiones del mundo que consideran al progreso humano como la dominación de la Naturaleza por el hombre, aunque también las sociedades industriales pueden comprender otras maneras de relacionarse menos agresivas.

En muchos países latinoamericanos la colonización de diferentes sitios tenía como principio eliminar a los habitantes originarios junto con sus límites, con el objetivo de poblar los “desiertos”228 generados. Frutos, animales y minerales se observaban como abundantes y al alcance de la mano, mientras los bosques y las selvas se observaban como interminables y a la espera de ser explotados. Se dividían las plantas y animales en útiles e inservibles.229 Dentro de las primeras podían considerarse plantas que luego fueron cultivadas, maderas preciosas y semipreciosas, animales comestibles o cuyas pieles resultaban apreciables. En las segundas se encontraban plantas que resultaban estorbosas e inutilizables, y animales que podían resultar peligrosos. Los habitantes anteriores a la invasión española temían a los bosques, pero no los odiaban, a diferencia de los españoles; espíritus y animales de los bosques tenían que ser respetados; los humanos no podían ni debían sacarlos de ahí.230 Aceptaban los peligros físicos y espirituales inherentes; en contraparte, los ibéricos buscaban terminar con estos peligros acabando con los bosques y las selvas. El precepto bíblico de dominar la tierra no presentaba su contraparte en el mundo nativo. Muchas veces se asociaba el atraso de la región a la presencia de indios y criollos, pues se les consideraba un freno para el mejor aprovechamiento de la Naturaleza. Por lo que se intentó atraer nuevos inmigrantes para “civilizar” a la población residente, y generar un uso más “eficiente” de los recursos naturales.231 Aún en estas perspectivas utilitaristas se desarrollaron ideas de conservación. Así, pensar que cualquier

228 Término empleado para referirse a lugares despoblados y fuera de dominio, ya sean creados o encontrados así. Sin relación a un ecosistema propiamente desértico.

229 Podríamos encontrar en todas las regiones del mundo ejemplos ancestrales de conocimiento ambiental, de lo cual se puede inferir que “las especies animales y vegetales no son conocidas porque son útiles, sino que se les declara útiles e interesantes porque primero se les conoce.” Levi-Strauss, citado en García, Temas, 20.

230 Durand, La relación, 175.

postura proteccionista, en sí misma, presupone otra concepción, resulta equivocado. La conservación utilitarista surgió en Europa y fue trasladada hacia América; particularmente en la apertura de distintas áreas de producción agrícola y ganadera, cuya manifestación podemos observar en nuestros días.232 En La Lacandona podemos observar fuertemente arraigada la idea de poseer ganado como sinónimo de progreso, idea que se fortalece desde las representaciones simbólicas, falta de perspectivas e ignorancia.233

C. Lewis advierte que la Naturaleza pasó a ser un concepto para justificar la dominación: “[…] reducimos las cosas a una mera naturaleza para poder conquistarlas, […] naturaleza es el nombre que tenemos para aquello que hemos conquistado en un sentido.”234 Al establecer la dicotomía entre hombre y Naturaleza, se coloca a ambos separados, y la segunda susceptible más fácilmente, a ser manipulada. Determinados conceptos de Naturaleza justifican específicas formas de comprender el bienestar. Si existen diversas percepciones de Naturaleza en un mismo espacio, las propuestas políticas y culturales pueden resultar extremadamente disímiles. Las perspectivas culturales otorgan suposiciones, conocimientos, valores, objetivos y la base ideológica que guía la actividad humana. A su vez, esta actividad otorga experiencias y percepciones que modelan la comprensión del mundo.

Después de analizar y reflexionar diversas nociones de Naturaleza y la acción apropiativa, podemos percatarnos de que su concepción resulta polifacética y un tanto ambigua, encontrándose implicada también la dimensión de utilidad en diferentes escalas. Nuestra noción de Naturaleza corresponde al conjunto de seres y elementos con energía vital estrechamente vinculados entre sí, espacio de habitación con atribuciones espirituales en el que los seres humanos descubrimos y plasmamos valores al apropiarla. Hablar de seres y elementos con energía vital es referirse a todos aquellos entes (hombres, animales, árboles, sol, plantas, cielo, fluidos, minerales, luna, lluvias, vientos, etc.) con vida o actividad interna que se encuentran fuertemente interrelacionados, esto quiere decir que el equilibrio del conjunto depende de la adecuada disposición y comportamiento de cada ser o elemento. También establecemos que el

232 Gudynas, Ecología, 26.

233 En el capitulo III ahondamos en las formas de apropiación relacionadas a las perspectivas de progreso. 234 C. Lewis. La abolición del hombre (Madrid: Encuentro, 1947): 38.

hombre forma parte del conjunto, pero ni más ni menos, por lo que es importante privilegiar a este último. Espacio lo entendemos en la perspectiva descrita anteriormente por Odile Hoffmann, y consideramos por atribuciones espirituales la capacidad de generar sentido a través de aprendizajes, emociones, arraigos, estados de ánimo, más allá del ámbito material. Cuando descubrimos y plasmamos valores, estamos reconociendo al mundo en la conformación de saberes, los cuales nos sirven de guía en el hacer permanente de la vida. La forma en que valoramos este conjunto –el de Naturaleza–, nos permite hacerlo propio simbólica, –mítica, estética, espiritualmente–, y materialmente, –en alimentos, hogares, utensilios principalmente–, y esta apropiación constituye una forma de habitar. A partir de ahora, al referirnos a Naturaleza estaremos haciéndolo desde esta noción. Pero también dejamos en claro, que más que intentar definir Naturaleza, buscamos comprenderla a través de sus disposiciones, elementos y manifestaciones.

Existen muy variadas formas de captar un entorno, pero de acuerdo a cómo el hombre lo comprende se deriva la manera en que se relaciona y vive inmerso en él, reconfigurando entonces nuevamente su concepción. Las relaciones articuladas en un marco cultural específico son definidas en un sistema de significación y representación. El sentido es proporcionado por cada una de las partes que reproducen una porción del todo, puesto que al entrelazarse las diferentes porciones se crean sentidos nuevos, que no pueden ser entendidos fuera de la lógica del conjunto. Esto debe manifestarse en la concepción de Naturaleza, la cual requiere ser captada particularmente, como una forma metodológica, por la necesidad de profundizar en ella, pero sin olvidar que es una visión segmentada, que sólo puede ser comprendida verdaderamente a la luz del todo. En suma, el constructo de Naturaleza es eminentemente social, político y cultural, por lo cual los problemas ambientales no pueden ser comprendidos exclusivamente a partir de la visión de las ciencias naturales, sino también desde una visión social. Cada grupo cultural establece una relación diferente con el entorno natural, de acuerdo a cómo se le interpreta y el significado que brinda. Pero aun en esta gama de significaciones es necesario establecer la existencia de los problemas ambientales, porque estos atañen a los hombres y sus posibilidades en todos los ámbitos; y de no percibírseles claramente, se corre el

riesgo de pensar que los problemas ambientales existen exclusivamente al ser percibidos en esquemas sociales y culturales específicos.

Los valores y procesos interiorizados en la dinámica de apropiación de Naturaleza, invitan a reflexionar sobre la forma en que se lleva acabo esta apropiación. Los modos de acceder a la tierra y su regulación, por parte de ejidatarios, particulares y el Estado, conforman la base de relaciones sociales de apropiación. Estas relaciones se ven a menudo inmersas en procesos de desequilibrio y explotación. Asimismo, afianzan relaciones de solidaridad y correspondencia. Al preguntarnos por la problemática ambiental es necesario remitirnos a sus formas de apropiación, que pueden encontrarse expresadas en cuestionamientos sobre ¿bajo qué pensamiento o qué identificaciones se rige la apropiación territorial y de sus componentes?, ¿quién se beneficia de la forma en que se lleva acabo la apropiación? El estado de consciencia de ciertos hábitos y comportamientos, además de las imposiciones y necesidades, promueven una apropiación específica en los distintos grupos humanos. La apropiación contiene intrínsecamente la idea de posesión, aunque pueden existir muchos matices en la forma de realizarse. Estos matices y otras manifestaciones del pensamiento en la misma orientación, guardan una estrecha cercanía con la noción de Naturaleza. En concordancia con Maurice Godelier, “el «uso» del hombre y el «uso» de la Naturaleza se encuentran vinculados, y no hay crisis en el «uso» de la Naturaleza que no suponga una crisis en el modo de vida del hombre.”235 En La Lacandona como en otros espacios de habitación los distintos “usos” para la Naturaleza manifiestan formas de vida para quienes los habitan, aunque no siempre se es consciente de ésto. El modo de vida se hace en el habitar, por lo que debemos voltear hacia este aspecto reflejado en la ética.

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