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CHAPTER 6: CONCLUSION AND RECOMMENDATIONS 80

6.2.       Recommendations 82

Un segundo elemento que se vincula con una visión comunitarista de la ciudadanía y que emerge en los distintos autores que teorizan y/o reflexionan sobre la Formación Ciudadana, es el de “Competencia Ciudadana”, este concepto le entrega un carácter de dinamismo y visión holística a la Ciudadanía, por lo tanto, es fundamental adentrase en él para poder buscar sustentar la Participación como uno de los ejes fundamentales en la enseñanza y el aprendizaje de la Formación Ciudadana. Como lo señala Cox (2005) “la evolución (mencionada) de educación cívica a formación ciudadana implica una nueva conceptualización del aprendizaje del área, centrada en el concepto de competencia. Este supone el paso de un foco prácticamente exclusivo en el logro de conocimientos, a uno con similar

39 El ennegrecimiento es propio con la intención de destacar lo importante que es la Participación dentro de la cita.

59 énfasis de habilidades y actitudes y de atender ambientes en que se dan las relaciones en la escuela, y cómo este conjunto de propuestas afecta de manera directa o indirecta las nociones de gobierno, política, participación y

democracia”. Como se puede apreciar al posicionarnos desde la Formación

Ciudadana necesariamente debemos hablar de competencias y más aún si se busca la formación de ciudadanas participativas y activas que dejen de ser sólo clientes votantes y que su formación vaya más allá del mero conocimiento de la institucionalidad del Estado. Siguiendo a Cox pasar hablar de “Competencias Políticas” significa hacerse cargo de desafíos, el primero de ellos “Educar en la valoración de la Política”, este planteamiento se acerca bastante a lo propuesto por Santisteban sobre la Educación Política, porque se vuelve a posicionar como algo necesario y fundamental en la Formación Ciudadana de niñas, niños y jóvenes con el objetivo de disociar el concepto de la política partidista (tan menospreciada en la sociedad actual) e instalarse en un espectro mucho más amplio que incluye a la comunidad y los problemas que le afectan. El segundo desafío es el “Desarrollo (propiamente tal) de Competencias Políticas”, aquí la demanda no es menor pues se relaciona de manera directa con una de las variables del problema levantado porque busca que las/los ciudadanas/nos no sólo participen criticando, solicitando o demandando soluciones del Estado sino que exista una apropiación en la búsqueda de soluciones por parte de la ciudadanía, para lograrlo el autor propone el desarrollo de una serie de habilidades políticas como la influencia, abogacía, conciliación, liderazgo y representación (varias de ellas tendrán una profundización y relación con las propuestas didácticas que busquen solucionar el problema). Finalmente, el tercer y último desafío, el autor, lo llama “Equilibrio Crítica/Construcción” y propone que la ciudadanía debe desarrollar la capacidad crítica y de cuestionar la realidad, pero no puede olvidar que pertenece o está inserto en una comunidad (para lograrlo instala la idea de competencia histórica, la cual le entrega este carácter de identidad y pertenencia las/los ciudadanas/nos en formación) por lo tanto deben ser propositivas/vos en las ideas que buscan solucionar o mejorar las dificultades detectadas o criticadas.

El concepto de “competencia ciudadana” en los últimos años ha ido tomando cada vez más fuerza y su uso se ha comenzado a masificar en las propuestas curriculares del Mineduc (Bases Curriculares, por ejemplo, Mineduc 2013) y en especial en aquellos referentes que hacen alusión de manera directa a la Formación Ciudadana (esto encuentra sentido si tomamos la idea de Cox sobre el cambio de Paradigma entre la Educación Cívica a la Formación Ciudadana), por ejemplo en las “Orientaciones e Instrumentos de Evaluación Diagnóstica, Intermedia y Final en Formación Ciudadana” (Mineduc, 2014) o “El Plan de Formación Ciudadana para los Establecimientos Educacionales Reconocidos por el Estado” (Mineduc, 2016). El Ministerio de Educación chileno en ambos referentes mencionados lamentablemente no conceptualiza de manera clara y categórica qué es una “Competencia Ciudadana” o cuáles son las que se desarrollan en la escuela y específicamente en el aula. Lo que si hace es entregar algunas

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características que serán relevantes para el enmarcar el problema y la búsqueda de posibles soluciones, según lo señala “la OCDE (2003) ha entendido la Formación Ciudadana como una competencia clave para ser desarrollada en educación. Esta mirada se define a partir de los siguientes aspectos: “Conocimiento y comprensión de la realidad social del mundo en que se vive y ejerce la ciudadanía democrática, incorporando formas de comportamiento individual que capaciten a las personas para convivir en una sociedad cada vez más plural, relacionarse con los demás cooperar, comprometerse y afrontar los conflictos; habilidades para participar plenamente en la vida cívica en los aspectos más fundamentales del ciudadano contemporáneo, como es la participación política , social y económica; y valoración de la pluralidad, diversidad y la participación del otro

como elemento clave de convivencia democrática en la vida moderna

(Mineduc, 2014). Como se puede apreciar este organismo internacional destaca, al igual que Cox, a la Competencia Ciudadana como una tríada compuesta por conocimientos, habilidades y actitudes que permiten a la ciudadanía formarse en función de la vida en comunidad y con los desafíos que esto significa. Los cuestionamientos que podrían formularse son que coloca el acento en el ciudadano como sujeto-individuo muy asociado a la institucionalidad del Estado, muy similar a lo propuesto por la visión liberal. El Mineduc declara que “la Formación Ciudadana se sitúa en el enfoque de Educar PARA la ciudadanía, pues supone un desarrollo de los/las estudiantes y la comprensión crítica y autónoma de la política, la sociedad y

la construcción constante de la Democracia”, para lograrlo propone el trabajo

pedagógico de cuatro dominios: convivencia escolar democrática, fomentar los derechos humanos en un contexto en que existen o existieron gobiernos autoritarios, trabajar los conceptos de ciudadanía y democracia más allá de la adquisición de conocimientos. El objetivo es lograr integrar el entendimiento de las implicancias de estos conceptos, asociado a un aprendizaje activo y crítico de la información recibida, y finalmente el aprendizaje debe ser multidisciplinario, garantizando la comprensión de los

fenómenos políticos desde diversas perspectivas. A todo lo anterior agrega

algunas importantes ideas del BID que señala “No es posible concebir a los alumnos como futuros ciudadanos activos si su experiencia de aprendizaje de la ciudadanía ha sido predominantemente pasiva (…) la necesidad de un abordaje pedagógico que combine el aprendizaje a través de la enseñanza formal de contenidos, la discusión de asuntos sociales y políticos, y la

reflexión sobre la experiencia” (Mineduc, 2014). Las propuestas ministeriales

son ambiguas porque no logran separarse completamente de la visión y perspectiva de la Educación Cívica a pesar que declaran en variadas oportunidades que lo hacen desde la formación Ciudadana, sigue existiendo una prevalencia de los contenidos de carácter institucionalistas y legalistas y más aun de una profunda mirada liberal a las propuestas pedagógicas, aunque con la introducción de competencia se abre el espectro para ahondar en otros tipos de contenidos y más aún en las habilidades y actitudes que lo componen.

61 El concepto de competencia nace en el contexto norteamericano para identificar habilidades necesarias para la realización de una tarea, particularmente de orden laboral. El foco se sitúa en la línea del aprendizaje activo y profundo, en el cual los estudiantes pueden aplicar los conocimientos en contextos socialmente complejos (…) el enfoque por competencias es el núcleo del paradigma de Formación Ciudadana, ya que plantea una forma contextualizada e integral de hacer uso del conocimiento en vista de un nuevo perfil de ciudadano empoderado de sus capacidades (Mineduc, 2014). Esta aproximación sobre competencias sigue siendo amplio y a pesar de que señala que está asociado a un ciudadano más empoderado, no dice en concreto qué significa eso y cuáles son dichas competencias. Para poder conceptualizar de manera más clara y concreta una Competencia Ciudadana es que se recurrió a dos referentes externos. A continuación, se presentan las propuestas del Ministerio Nacional de Educación de la República de Colombia expresadas en un documento titulado “Orientaciones para la Institucionalización de las Competencias Ciudadanas. Cartilla 1 Brújula. Programa de Competencias Ciudadanas.” Aquí las conceptualizan como “una serie de conocimientos, actitudes y habilidades comunicativas, emocionales, cognitivas e integradoras que funcionan de manera articulada para que todas las personas seamos sujetos sociales activos de derechos, es decir, para que podamos ejercer

plenamente la ciudadanía respetando, difundiendo, defendiendo,

garantizando y restaurando nuestros derechos. De manera evidente, las competencias ciudadanas le apuntan al desarrollo equilibrado y armónico de las habilidades de los educandos, en especial de las capacidades para la toma de decisiones, la adquisición de criterios, el trabajo en equipo, la asunción de responsabilidades, la solución de conflictos y problemas, y las habilidades para la comunicación, la negociación y la participación, que

deben estar explícitas en todo proyecto educativo institucional.” (Ministerio

Nacional de Educación de Colombia, 2011). Como se puede apreciar se tienen cierto piso común con lo planteado por el Mineduc, puesto que también conciben las Competencias Ciudadanas como una triada de conocimientos, habilidades y actitudes que permiten la formación de los estudiantes para poder insertarse de mejor manera a la comunidad a la cual pertenecen. La diferencia más relevante es que en este caso, logran puntualizar cuáles serían algunas de estas competencias como la comunicación, la participación, entre otras. Inclusive profundizan en torno a ellas señalando que “el ser humano siempre está desarrollando estas competencias–, dado que le permiten expresarse, entenderse, y negociar hábilmente con otros (comunicativas), que ayudan a reflexionar críticamente sobre la realidad y a descentrarse, es decir salirse de su perspectiva y poder mirar la de los demás, para incluirlas en la propia vida (cognitivas), que permiten identificar, expresar y manejar las emociones propias y las de otros (emocionales) y que permiten integrar estos conocimientos y competencias

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Nacional de Educación de Colombia, 2011), es decir las competencias en este caso particular tienen de manera explícita esa lógica de movimiento porque se espera que las/los estudiantes logren hacerse parte de las demandas y problemas sociales, no quedándose sólo como meros espectadores o demandadores de solución hacia el Estado40 demostrado cierto grado de pasividad. Las indicaciones que se pueden rescatar de la propuesta colombiana van más allá, inclusive proponen dimensiones para el desarrollo de las Competencias, estos son: convivencia y paz, participación y responsabilidad democrática y pluralidad, identidad y valoración de las diferencias. Esta distribución demanda que los estudiantes deben saber y saber hacer para ejercer, defender y difundir los derechos humanos como fundamento de la convivencia pacífica; para participar en la vida política; para respetar los derechos ajenos; y para comprender de forma crítica la diversidad étnica y cultural del país (…) desarrollo integral de los educandos, mediante acciones estructuradas encaminadas a: a) Formar la personalidad y la capacidad de asumir con responsabilidad y autonomía sus derechos y deberes; b) Proporcionar una sólida formación ética y moral, y fomentar la práctica del respeto a los derechos humanos; c) Fomentar en la institución educativa prácticas democráticas para el aprendizaje de los principios y valores de la participación y organización ciudadana y estimular la autonomía y la responsabilidad; d) Desarrollar una sana sexualidad que promueva el conocimiento de sí mismo y la autoestima, la construcción de la identidad sexual dentro del respeto por la equidad de los sexos, la afectividad, el respeto mutuo y prepararse para una vida familiar armónica y responsable; […] e) Crear y fomentar una conciencia de solidaridad internacional; h) Fomentar el interés y el respeto por la identidad cultural de los grupos étnicos (Ministerio Nacional de Educación de Colombia, 2011). Como último elemento importante a destacar está el rol que se le asigna a la “Participación” (de toda la comunidad educativa, pero en especial para las/los estudiantes) puesto que la consideran como el eje fundamental para el logro de los mencionados estándares básicos.

Finalmente, el último referente ministerial que se tomará para conceptualizar y describir en profundidad qué y cuáles son las Competencias Ciudadanas es el documento elaborado por el Departamento de Educación del Gobierno Vasco del año 2012 titulado “Competencias Social y Ciudadana”, aquí señalan que la entienden como: ”la competencia social y ciudadana ”la habilidad para utilizar los conocimientos sobre la sociedad- entendida desde las diferentes perspectivas-, para interpretar fenómenos y problemas sociales en contextos y escalas

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Esto se podría ejemplificar con lo que sucede en el aula del Cuarto Medio B, donde las estudiantes no se sienten parte y/o capaces de solucionar los problemas que les aquejan a ellas o a su comunidad y esperan que todas soluciones provengan desde el exterior en especial desde el Estado. Por lo tanto, el uso competencias es vital para revertir esta situación.

63 espaciales variables, elaborar respuestas y tomar decisiones, así como para

interactuar con otras personas y grupos conforme a normas”. Además,

realizan una pequeña justificación de su utilidad indicando que “La competencia pretende que la alumna o alumno logre conocimientos precisos sobre la organización, el funcionamiento y evolución de las sociedades actuales y del sistema democrático, así como acerca de los rasgos y valores de éste; además, que desarrolle las destrezas necesarias para identificar problemas en su entorno, analizar y reflexionar sobre sus experiencias personales, obtener, interpretar y valorar información relevante, elaborar propuestas que en definitiva, le permitan desenvolverse con responsabilidad y autonomía creciente:; y también que desarrolle un espíritu crítico para con los distintos hechos sociales, actitudes activas de escucha, dialogo, solidaridad, participación y empatía, etc., y valores democráticos y cívicos, de justicia social, de respeto a la diversidad…y que madure una conciencia tanto de su propia identidad como de las injusticias, problemas y

desigualdades de las sociedades contemporáneas” (Gobierno Vasco, 2012).

Al evaluar las tres propuestas ministeriales, la del Gobierno Vasco es sin duda alguna más completa porque posee una descripción de criterios bien definidos sobre qué es una Competencias Ciudadana y cuáles son sus componentes, en ellos encontramos un verdadero posicionamiento desde el enfoque de la Formación Ciudadana donde hay una abertura a nuevos contenidos no sólo los institucionales de tipo de legalista (cercano a la Educación Cívica), sino centra su atención en los problemas sociales y la búsqueda de solución a ellos, entregando de esta forma el carácter de dinamismo propio de una competencia. Otro de los elementos destacables de la propuesta vasca es que se posiciona en una cercanía mucho más explícita con la visión comunitarista puesto que siempre tiene en el centro a la sociedad-comunidad y luego al sujeto-ciudadano que se está formando. Como último elemento destacable de la propuesta es que liga la Competencia Ciudadana a una mucho más amplia como es la Social, enmarcándola de esta manera como algo transversal a todos los sectores de estudio y no limitando su desarrollo a los espacios formales de educación. También genera, y esto es relevante para el problema, vínculos con la Competencia Histórica, Humanística, Digital, Artística y con la de tipo Lingüístico, aquí es donde la argumentación cobra un sentido e importancia puesto que la propuesta señala “comparte el tratamiento de la información (identificación de fuentes, selección y procesamiento de la información relevante, análisis crítico, reelaboración, etc.) con todas las competencias y, sobre todo, con la competencia en el tratamiento de la información y la competencia digital. Dialogar, escuchar elaborar propuestas y juicios, realizar valoraciones, tener en cuenta los contextos de intercambio y relaciones personales…guardan una estrecha relación con la competencia en

comunicación lingüística” (Gobierno Vasco, 2012), desde aquí podemos

relevar dos ideas, la primera es que al igual que las dos primeras propuestas revisadas la Participación posee un rol fundamental en el desarrollo y logro de las Competencias Social y Ciudadana y que debe tener vínculos directos

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con aspectos lingüísticos, donde nosotros relevaremos la argumentación como base esencial para ampliar y mejorar la Calidad de la Participación.

Para finalizar este apartado concluiremos que las Competencias Ciudadanas son un conjunto de conocimientos, habilidades y actitudes, donde cada una de ellas aporta en algo para que las/los estudiantes desarrollen una Formación Ciudadana que efectivamente se haga cargo de los cambios de paradigmas (expuestos por Cox y el Mineduc) y de la realidad nacional en la cual estamos insertos. Para esta investigación una Competencias Ciudadana fundamental es la Participación, la cual debe enseñarse y practicarse (aprenderse) en todos los espacios, especialmente en aquellos públicos como la escuela donde convergen las/los ciudadanos (sujetos) con la comunidad y donde establecerán vínculos permanentes con otras/otros ciudadanas/nos. Asociado de manera directa, la Argumentación una habilidad proveniente de otra área, como es la lingüística, pero que se relaciona de forma directa con la Ciudadana y en nuestro caso permitirá mejorar, potenciar y/o ampliar la Participación.