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CHAPTER 5: CONCLUSION AND RECOMMENDATIONS

5.2 Recommendations

participación organizativa, los habitantes de la región de las Cañadas fueron profundamente sensibles a las propuestas de líderes eclesiásticos y civiles. El germen de crear una organización campesina se dio a conocer en la reunión de 1968 en San Cristóbal de Las Casas, al evaluar 30

363 Promoviendo principalmente la formación de catequistas para llevar el “mensaje de Dios” selva adentro, muchas veces como respuesta a un protestantismo más activo. Naciendo esta actividad en la diócesis de San Cristóbal a principios de la década de los cincuenta. En 1963 se incrementó dicha actividad con la fundación de la Misión Ocosingo-Altamirano en la región de Las Cañadas. Ver De Vos. Una tierra, 219 y Leyva y Ascencio, Lacandonia, 109 respectivamente.

364 En 1940 llega a Tenejapa Mariana Slocum, misionera proveniente del Instituto Lingüístico de Verano (ILV) de Arkansas quien para 1954 ya había traducido el Nuevo Testamento al tseltal, preparado a más de 150 pastores indígenas y creando una clínica de campo en Oxchuc. Ver De Vos. Una tierra, 218-219. 365 Principalmente entorno a la tenencia legal de la tierra y la apropiación de los procesos productivos. En el Congreso indígena celebrado en 1974, en San Cristóbal de Las Casas, colonos de La Lacandona promulgaron públicamente sus demandas agrarias, junto con los demás indígenas del estado, en principio bajo el auspicio de la iglesia católica. Ver Jesús Morales, El congreso indígena de Chiapas: Un testimonio

(México: Anuario del Instituto Chiapaneco de Cultura, 1991): 242-370.

366 Al hacer señalamientos de cómo “administrar” la Naturaleza y de respeto hacia lo que Dios ha creado. Observados también en la interpretación de pasajes bíblicos como: “Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra”. “Y Jehová Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también el árbol de vida en medio del huerto y el árbol de la ciencia del bien y del mal”. “El temor y el medio de vosotros estarán sobre todo animal de la tierra, y sobre toda ave de los cielos, en todo lo que se mueva sobre la tierra, y en todos los peces del mar; en vuestra mano son entregados.” Ver Génesis 1:28; Génesis 2:9 y Génesis 9:2, (Versión Internacional).

indígenas el movimiento catequístico llevado a cabo en la diócesis durante seis años.367 El factor preponderante en la búsqueda de formar un frente común fue el desconocimiento derivado del acuerdo presidencial de 1972, respecto a los derechos territoriales de 30 poblados tseltales y ch’oles previamente establecidos. Siendo los gestores de la Quiptic ta Lecubtesel (“Unidos para nuestro progreso”, en lengua tseltal) los militantes de la Unión Pueblo, movimiento ideológico maoísta proveniente de la Universidad de Chapingo y agentes de pastoral diocesana, en 1975.368 Estos últimos, misioneros del grupo tseltal, desempeñaron un papel preponderante, debido a la necesidad de pertenecer a la iglesia católica como condición de membresía. Se buscaba, de alguna forma, ofrecer una respuesta a los incontables atropellos sufridos por los habitantes de la cañada lacandona de parte de la “sociedad ladina”.

Ante la imposibilidad de llegar a acuerdos territoriales y ecológicos con el gobierno estatal, las comunidades establecidas hacía más de diez años en la región intentan comunicarse directamente con el gobierno federal, para dejar en claro que no eran los destructores de la zona. Las comunidades conciben un documento para lograr la regularización de la población, evitar nuevos asentamientos, obtener financiamiento, construcción y continuación de caminos, transporte aéreo para abastecer a comunidades sin caminos, financiar la industrialización del café y capacitación para aprovechar la diversidad selvática; los acuerdos se ratifican mediante la creación de la Comisión Intersecretarial para Protección de la Selva Lacandona, (Cipsel),369 esto, ante el entonces secretario de programación y presupuesto, Manuel Camacho Solís.En 1988 se agruparon varias Uniones de Ejidos y Sociedades Campesinas, dando origen a la Asociación Rural de Interés Colectivo (ARIC). Esta organización promovió litigios para la obtención de títulos de propiedad, acuerdos con el gobierno para proteger zonas forestales, proyectos de maestros comunitarios y la creación de un sistema de intercomunicación comunitaria por radio.370 Obtuvo beneficios, pero también la división en su seno, por complicidades políticas de diversos líderes y

367 Esta reunión fue recordada por los hermanos maristas de la misión de Guadalupe en San Cristóbal de Las Casas en su revista de circulación nacional. En México Marista (Julio-Diciembre, 1987).

368 De Vos, Una tierra, 250-252.

369 Conrado Márquez, “Evolución del patrón de uso de suelo en la subregión de Las Cañadas de La Selva Lacandona”, Revistas de Difusión, Científica-Tecnológica y Humanística, vol. 1, no. 2, (Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, 1990): 19-24.

asesores. La apuesta organizativa pugnaba por fortalecer lazos de fraternidad, canalizar demandas ante instancias gubernamentales (estatales y federales) y en sí, luchar para mejorar las condiciones de vida.

A pesar de la creciente organización en las comunidades, muchas de ellas no mejoraron su nivel de vida debido a indiferencia gubernamental para llevar a cabo completamente diferentes proyectos, presencia de vividores en la región, caída de los precios del café, veda forestal sin la presentación de alternativas y explosión demográfica. El clima de descontento se desarrolló en el aislamiento de Las Cañadas y, en la clandestinidad de sus habitantes.371 La apuesta organizativa se bifurca ante dos alternativas: el camino pacífico y la vía armada.372 Se consolida entonces, en 1991 una nueva organización, la Alianza Nacional Campesina Indígena Emiliano Zapata (ANCIEZ), fundada por campesinos disidentes del municipio de Altamirano, quienes presentaban una posición más radical para la solución de sus problemas. El 12 de octubre de 1992 marchan en San Cristóbal de Las Casas en conmemoración de los 500 años de opresión colonial. Muy pocos se percataron que en realidad se trataba de un ensayo de fuerza, preparado por el movimiento armado clandestino denominado Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), encubierto bajo la ANCIEZ.373

El movimiento armado no nace con el surgimiento del EZLN. Presenta su raíz en las vejaciones históricas, cierta fascinación por las armas y, detona, en alguna medida, cuando los colonos se percatan de las implicaciones de desalojo, ante el establecimiento del decreto presidencial para la creación de la Comunidad Lacandona, en 1972.374 Entonces abren la posibilidad de recurrir al mercado negro de armas del que se abastecen finqueros,

371 La antropóloga Xochitl Leyva señala que los problemas de injusticia social y crisis en muchos de los proyectos gubernamentales (principalmente en cuestión agraria), abrió a los indígenas campesinos de Las Cañadas nuevas lecturas de “horizontes”. Siendo las zonas de conflicto más álgido las cañadas donde existe mayor erosión y bajo rendimiento agrícola. A pesar de la llegada en los años noventa, del Programa Nacional de Solidaridad (Pronasol), faltaron cambios de fondo imposibles de llevarse de la noche a la mañana y menos privilegiando el gasto social ante el desarrollo regional. Ver Leyva y Franco. Lacandonia al filo del agua, 180-181.

372 Es importante señalar que no es nuestro interés profundizar en el movimiento zapatista, por los objetivos planteados para esta investigación, pero dicho acontecimiento no puede dejar de ser parte del contexto de la misma.

373 Pablo Iribarren. Los dominicos en la pastoral indígena (México: Formación Permanente O. P., 1991): 17-19.

374 Pues constituye la confirmación “legal” de desalojos y explotación ambiental, situación en la que ahondaremos en el próximo capítulo.

narcotraficantes y guerrilleros. Además, ya en 1969 personas foráneas fuertemente armadas habían sido avistadas en la serranía de Agua Azul.375 Ofrecían a las comunidades asistencia médica, escolar y religiosa, pero ante los sobrevuelos del ejército mexicano, desaparecieron. Posteriormente se supo que eran miembros de una pequeña organización guerrillera denominada Ejército Insurgente Mexicano.376 Varios de los miembros de la organización formaron después la agrupación FLN (Fuerzas de Liberación Nacional), bajo el mando de Cesar Germán Yánez, alias Pedro. En 1971 y 1972, la nueva organización recibió adoctrinamiento militar e ideológico del gobierno cubano, y decidieron retornar a la selva chiapaneca.377 Donde fueron perseguidos por el ejército y los sobrevivientes obligados a retirarse. La vía armada desapareció temporalmente, aunque la autodefensa campesina se mantenía. Algunos campesinos comentan que fueron asesores de la recién creada Quiptic, quienes retomaron el adiestramiento militar, con la ayuda de guerrilleros del FLN que reaparecieron en 1983.378

En su mayoría, los zapatistas pertenecieron a la ARIC antes de tomar el camino armado. El levantamiento de 1994 definió la creación de dos facciones antagónicas: la ARIC Independiente y Democrática (buscaba como su nombre lo indica, ser independiente del gobierno y del EZLN), y la ARIC Oficial (la cual mantenía el asesoramiento externo).379 Por varios años (1989-1993 principalmente) mantuvieron fuertes pugnas debido a la presencia insurgente y religiosa. Para finales de 1997 ambos bandos, después de un prolongado diálogo, firmaron un pacto de reconciliación bajo los principios de respeto, unidad, fe, pluralismo, tolerancia y sabiduría. Se busca al mismo tiempo la consecución de objetivos comunes sin abandonar los propios.

Hacia el año 2000, se recrudecen las acusaciones de ecologistas y miembros de la Semarnap, respecto a la destrucción ambiental por campesinos de La Lacandona, principalmente en la Reserva de Montes Azules. Los miembros de la ARIC consideran que bajo

375 Efraín Bartolomé. Ocosingo. Diario de guerra y algunas voces (México: Joaquín Mortiz, 1995): 213-217. 376 Ibid.

377 Carlos Díaz. La rebelión de las cañadas (México: Cal y Arena, 2000): 62-63.

378 Guiomar Rovira. ¡Zapata vive! La rebelión indígena de Chiapas contada por sus protagonistas

(Barcelona: Yrus Editorial, 1994): 244-245.

379 Neil Harvey. La rebelión de Chiapas. La lucha por la tierra y la democracia (México: Ediciones Era, 2000): 179.

esta imputación se encuentran profundos intereses del gobierno y distintas trasnacionales, que buscan el control de ciertos sistemas biológicos para su explotación exclusiva.380 Reclaman la existencia de hostigamiento, tanto del Ejército Mexicano como de guardias blancas (grupos paramilitares al servicio de hacendados o ciertos gobernantes) hacia los colonos, a la vez que son acusados de destructores de la región por las mismas autoridades que permiten la sustracción maderera por distintas empresas.381 A pesar de varias iniciativas y proyectos, se mantienen en el aire las promesas de buscar nuevas técnicas agropecuarias, y en sí, los acuerdos realizados por Cipsel.

Otra organización con gran movilidad y representación es la Xi’nich’ (hormiga arriera, en ch’ol). Ésta se originó por la indignación de campesinos ch’oles, ante el asesinato a patadas en Palenque de uno de sus compañeros por policías municipales, a principios de 1986.382 El grupo campesino fundó el Comité de Defensa de la Libertad indígena (CDLI), que en la actualidad cuenta con la afiliación de más de 50 comunidades de habla ch’ol, tseltal y zoque. En 1992 marcharon hasta la capital del país en protesta por la represión del entonces gobernador, Patrocinio González Garrido, quien al enterarse señaló que serían aplastados como hormigas. Por lo cual, al enterarse la agrupación, decidieron cambiar su nombre al de CDLI-Xi’nich’.383 La agrupación ha entablado relación con otras organizaciones, realizando movilizaciones constantes; y suspendió toda negociación con el gobierno federal para tener un mayor acercamiento con el EZLN, por lo que se genera una división y surge la Xi’nich’ independiente. La exigencia de lealtades y definiciones políticas configura nuevas siglas o su adjetivación en el mapa de La Lacandona. En la actualidad, el zapatismo se mantiene en algunos sitios como una expresión de resistencia alejada de los medios de comunicación. Resulta complejo poder ubicar específicamente a las diferentes organizaciones campesinas de La Lacandona, así como las

380 Maderas del Pueblo A. C. “El caso de la Reserva Montes Azules.” Sitio Maderas del Pueblo.

http://maderasdelpueblo.org.mx/pdf/montesazules 30 (acceso Noviembre 22, 2008).

381 Centro de Análisis político e Investigaciones Sociales y Económicas (Capise), “Informe Montes Azules.” Sitio Capise, http://capise.org.mx 1,4, 8 (acceso Noviembre 22, 2008).

382 De Vos, Una tierra, 280, 281.

383 Comité de Defensa de la Libertad Indígena, “Historia de la organización”, (Palenque, 10 de abril de 1996):1-8.

distintas denominaciones religiosas, pues en toda la región existe una marcada pluralidad, donde sólo es posible señalar, quizá, los sitios con una mayor influencia específica.

El enfrentamiento entre ganaderos y campesinos se recrudeció principalmente durante el gobierno echeverrista, incrementándose destacamentos militares debido al incremento de “traficantes” y “guerrilleros” en la región. Hecho que ocasionó, no pocas veces, el abuso de militares, así como el retorno a la creación de guardias blancas. Los terratenientes, con el propósito de “proteger” sus propiedades, contaron con leyes específicas que legalizaron desde los años cincuenta a estos grupos armados.384 Dentro de los más notorios podemos encontrar a Paz y Justicia y Movimiento Indígena Revolucionario Antizapatista (MIRA), ambos fraccionados en otros grupos: la Organización para la Defensa indígena y Campesina (OPDIC) y los Chinchulines. Estos y otros grupos paramilitares han realizado agresiones a colonos, haciéndolas parecer como enfrentamientos entre comuneros, para obligarlos a desalojar sus tierras. Además de ser denunciados por contar con armas proporcionadas por el ejército y reportarles directamente a éstos.385

Hoy La Lacandona presenta un mosaico de organizaciones que luchan, a veces enfrentadas entre sí, por ganar más adeptos. La vida de solidaridad comunitaria se ve fuertemente amenazada en la pugna por la decisión de lineamientos a seguir. Comunidades se debaten principalmente entre el acercamiento a planes y proyectos gubernamentales, y la filiación al mundo zapatista, que rechaza todos ellos. El desencanto386 sobre ese mundo ha propiciado voltear a los cauces institucionales, y la necesidad de buscar alternativas de comunicación con quienes se mantiene en esa vía.387 En toda esta pugna, la disposición del

384 J. Hernández Castillo. “¿Guerra fraticida o estrategia etnocida?, las mujeres frente a la violencia política en Chiapas.” En Estudios sobre la violencia teoría y práctica, coordinado por W. Jacorozinski, (México: CIESAS-Miguel A. Purrúa, 2002): 97-122.

385 Capise. “Denuncia de posesión de armas.” Sitio Capise, http://capise.org.mx (acceso Noviembre 22, 2008).

386 Propiciado por el mantenimiento de algunas o muchas de las condiciones de vida a pesar de la lucha, la poca presencia en su hogar, la necesidad del seguir fuertes normas de vida, el marcado nivel jerárquico y su falta de acceso a ese nivel, la negación al acceso de proyectos e instituciones gubernamentales, las promesas incumplidas, la falta de conocimiento sobre el zapatismo, entre otros.

387 Comunidades presentan porcentajes variados de filiación zapatista, por lo que es necesaria la negociación en cuestiones educativas, laborales, religiosas y en sí, de todo tipo de organización para llegar a acuerdos.

entorno natural es un factor fundamental para cualquier negociación en las comunidades. Disposición que abordaremos enseguida desde el ámbito maderero.

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