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Chapter 7. Conclusions and Recommendations

7.2. Recommendations

La historia de los pueblos originarios ha sido marcada, desde siempre, por intensos y traumáticos procesos de movilización: en primer lugar la migración desde el país o la provincia de origen hacia áreas marginales y de escasa productividad, debido a la

usurpación de sus territorios ancestrales; luego, las migraciones internas hacia nuevas ciudades con inserción en sectores laborales específicos y subalternos. En el caso de los hablantes de guaraní, se trata de personas que llegan normalmente de Paraguay o de la zona norte de Argentina, es decir las Provincias de Misiones, Corrientes, Formosa, Chaco, Salta y Jujuy. Las razones de estas migraciones hacia el conurbano bonaerense son, normalmente, laborales, esto significa que los migrantes llegan, por lo general, en busca de trabajo o de mejores condiciones de vida. Además, las corrientes migratorias desde Paraguay fueron continuas a partir de la Guerra civil de 1947 hasta los años 80, debido a la dictadura de Stroessner57:

[...] voy descubriendo que acá hay una gran población guaraníhablante, desde Paraguay existe una emigración forzosa a la Argentina, desde una guerra civil de 1947, y hasta el presente cuando uno está en zona de frontera, por ejemplo Misiones, uno escucha la estadística diaria de los que ingresan a la Argentina y cuantos vuelven a salir, hay un excedente permanente como del 30% que nunca vuelve a salir (Ignacio Báez, 15.07.15). La Guerra civil y la dictadura hicieron que muchos paraguayos migraran a la Argentina, y, en concreto, a Buenos Aires. A este propósito, Ignacio Báez comenta: “toda la población joven en condición de trabajar emigramos a Buenos Aires” (15.07.15). Asimismo, Anabelle Castaño afirma:

muchos de los recursos se encuentran acá en la ciudad, hay mucha inmigración, sobre todo en los últimos 20-30 años de crisis, mucha gente vino aquí en la ciudad buscando trabajo. La capital también es el corazón político y económico del país. [...] Pasa también con muchas comunidades originarias que emigraron viniendo acá, buscando trabajo, buscando una manera de instalarse yéndose de la provincia, a veces buscando educación para venir a la universidad o a la escuela pública (15.07.15).

A lo largo de nuestra investigación, tuvimos la posibilidad de hablar con otros indígenas/migrantes, y todos nos dieron la misma justificación de la migración:

Mis padres vinieron en el ‘60, la década del ‘60, por una situación económica ya insostenible. Somos de Asunción, pero ellos llegaban de una Asunción de los años ‘50, nada que ver con la de hoy. No había trabajo, no había ninguna posibilidad, y cuando se agotó todo eso, mis padres decidieron venir a Buenos Aires (Andrés Ramón Vera Gómez, 13.07.15).

En el imaginario común de la época, Buenos Aires era una especie de fuente inagotable de trabajo, debido a sus dimensiones y a su creciente industrialización. En realidad, lo que encontraron los migrantes paraguayos, pero también los que migraban de otros

57 Alfredo Stroessner (1912-2006) fue Presidente de la República del Paraguay desde 1954 hasta 1989,

países limítrofes, como por ejemplo Bolivia, al llegar, fueron trabajos subalternos, que a pesar de todo, les permitían ganarse la vida y buscar un medio para mantenerse. Así que, hoy día, normalmente el migrante paraguayo es asociado a la idea del albañil, en el caso de los hombres, y de la señora de limpieza, en el caso de las mujeres:

Lamentablemente, es verdad. Pero, ¿por qué es verdad? Porque no tienen otra opción. Cuando mis padres vinieron, también vinieron a una villa. Para la gente pobre, sin ni un centavo, la única solución es una villa, hasta que te empezás a desarrollar. Personas sin estudio, sin una profesión, ¿qué pueden hacer? Lo que es más fácil es la construcción, aunque no sean albañiles de profesión, una pared aprendés rápido a levantarla. La mujer, con la misma situación, lo que hace es cuidar la casa. Estos son los lugares que hay. A parte que las mujeres y los hombres de Buenos Aires no hacen estos trabajos, no quieren hacerlos, entonces el trabajo sucio lo hace el migrante, esta es la realidad del paraguayo (Andrés Ramón Vera Gómez, 13.07.15).

Obviamente, no se trata solamente de trabajadores, pero “de los que vienen acá para terminar los estudios no se habla, porque hay que tenerlo catalogado el paraguayo como si fuera eso y nada más” (Andrés Ramón Vera Gómez, 13.07.15). Se trata de la cuestión discriminatoria que hemos tratado anteriormente. Según Pizarro, esta situación se debe a ciertos estereotipos que asignan a los paraguayos a las posiciones laborales más precarias:

[...] los trabajadores paraguayos son definidos por los habitantes locales como “indocumentados”58, “peligrosos” y “criminales”. [...] Si bien estos discursos recrean

algunos elementos de sentido que estigmatizaron a ciertos inmigrantes como indeseables y que circularon en la agenda pública nacional durante las últimas décadas a pesar de que la normativa argentina garantiza los derechos humanos de los inmigrantes, también re- significan algunos estereotipos etnicizantes (2014: 2).

En este sentido, los paraguayos son, por un lado, alabados por su disposición al trabajo y, por el otro, vituperados por su presunta peligrosidad.

3.3.4. ¿Indígenas o migrantes?

Cuando se trata el tema de las migraciones hacia la Provincia de Buenos Aires y, en particular, hacia el Gran Buenos Aires, cabe preguntarse si los originarios pertenecen a la categoría indígena o a la categoría migrante, cuestión muy delicada dado que las políticas públicas dirigidas a los pueblos originarios no incluyen a los inmigrados. Por ejemplo, con respecto a la EIB, de la que hemos hablado en el capítulo precedente, y al

58 La autora se refiere a las expresiones utilizadas por las personas con quienes interactuó durante su

investigación sobre la percepción que tienen de los paraguayos los habitantes de la zona del Delta Inferior del río Paraná.

derecho a la tierra, Noelia Enriz, docente de la UBA e investigadora del CONICET, afirma:

si bien la EIB incluye a los migrantes, en Argentina solo se ha aplicado para la cuestión indígena, no hay ningún proyecto de EIB como tal que sea para migrantes. En las escuelas donde hay muchos chicos bolivianos no está en duda si tienen que hacer EIB, porque esos chicos no están pensados desde la institución escolar como chicos indígenas. [...] Es un escenario muy complejo. Si uno va a incluir, en la misma variable, indígenas y migrantes, se va a encontrar con un escenario muy difícil de abordar, porque son migrantes y no todos se consideran indígenas, no todos necesariamente son hablantes de otra lengua. El Estado tiene políticas muy diversificadas para indígenas y no indígenas, por ejemplo la política respecto a la tierra es solo para indígenas, el reconocimiento de habitación ancestral de la tierra es solo para indígenas. Entonces, si esos migrantes que vienen de Bolivia fueran considerados como indígenas, tendrían derecho a reclamar territorios ancestrales (Noelia Enriz, 24.07.15).

Como veremos, esta compleja diferenciación entre indígena y migrante crea no pocos problemas, no solamente a la hora de implementar políticas públicas, sino también en los censos nacionales. Además, esta es una de las razones por las cuales oficialmente no hay comunidades indígenas en Buenos Aires, es decir que normalmente se los reconoce como migrantes:

Por eso digo que no hay comunidades que nosotros tengamos registradas, o sea, puede haber muchas personas que son miembros de comunidades de otras provincias que vienen a asentarse acá, pero son migrantes. Después, en las provincias hay diferentes pueblos, incluso en la Provincia de Buenos Aires, pero también en general son migrantes (Ana Lía Rodríguez, 24.07.15).

Se trata de un tema pendiente para la antropología y, quizás, todavía falta una metodología adecuada para investigaciones sistematizadas. Lo que pasa es que hay muchos factores que se entrecruzan haciendo que la situación sea aún más compleja, porque no todos los indígenas se reconocen como tales, debido a cuestiones de discriminación, y hay indígenas que no hablan una lengua originaria porque no la aprendieron de niños, y no por ello dejan de ser indígenas, por ejemplo. De hecho,

esa mezcla de lo indígena y lo migrante siempre es un punto muy delicado, porque incluso la población indígena boliviana que migra a la ciudad, acá no se define como indígena, se define como migrante. Es un punto delicado y, al menos para las metodologías de estudio de la antropología, es complicado abordarlo porque ¿vos cómo tomás al grupo como tal? Son todos sujetos individuales sueltos que pueden adscribir esa identidad desde lugares muy diferentes. Es difícil trabajarlo con las metodologías de indagación de la antropología (Noelia Enriz, 24.07.15).

Coincidimos con la profesora Enriz en afirmar que los indígenas son sujetos individuales y, por eso, no se pueden insertar en una única categoría. No se puede decir

que una persona es solamente migrante o solamente guaraníhablante o solamente indígena; además, los tres factores no coexisten necesariamente. Asimismo, en una ciudad como Buenos Aires, las etnias y las culturas están mezcladas desde siglos, por más que se quiera negarlo. Esto quiere decir que una clasificación general y absoluta sobre guaraníes y otros pueblos originarios es imposible, como imposible sería clasificar la cantidad de italianos o de alemanes que viven en Buenos Aires sin tener en cuenta los mestizos y las migraciones desde Europa:

La cuestión indígena y la cuestión migrante se abordan desde lugares distintos, porque tienen acceso a derechos de forma diferente. Los aspectos identitarios a veces emergen asociados a cuestiones lingüísticas, pero a veces no, hay poblaciones indígenas que están tratando de recuperar su lengua y que, de todos modos, son reconocidos como indígenas si tienen una ocupación ancestral de su territorio [...]. Y hay migrantes que se reconocen como indígenas y otros que no se reconocen como indígenas, que hablan otras lenguas y que no hablan otras lenguas. [...] Quizás hay más indagaciones sistematizadas sobre los migrantes que sobre los indígenas, exactamente por esa dificultad, son sujetos individuales desperdigados en toda la Provincia y es muy difícil poder acceder, porque el censo no te brinda el dato de la casa donde la persona dijo que se siente indígena, te pasa el dato general (Noelia Enriz, 24.07.15).