• No results found

5. CONCLUSION AND RECOMMENDATIONS

5.4 Recommendations for further research

Región (%) 1. Fluvial 3,0 2. Norte 3,5 3. Noroeste 3,7 4. Periurbano Oeste 4,5 5. Centro Norte 3,1 6. Capital 3,5 7. Este 3,2 8. Centro Sur 3,6 9. Sudoeste 4,4 10. Sureste 2,7 11. Marítimo 4,1 12. Periurbano Norte 2,9 13. Conurbano Oeste 4,1 14. Periurbano Sur 3,8 15. Conurbano Sur 4,1 16. Conurbano Norte 2,4

Fuente: Elaboración propia en base a Censo 2010.

Una propuesta a tener en cuenta para evitar el desarraigo de las personas que viven en las zonas rurales es la posibilidad de lograr una mayor equidad territorial a través de la electrificación de estas zonas, usando los fondos de compensación tarifarias y subvenciones del gobierno provincial para montar la infraestructura.

b) El problema de “los colgados” y el acuerdo del Estado con las proveedoras del servicio

Pirez (2004) realiza un interesante análisis del Acuerdo de 1994 entre las empresas y los gobiernos comprometidos, (Nacional y Pro- vincial) para regularizar la situación en villas, asentamientos y barrios carenciados. Los mismos se dividieron de la siguiente manera: A: Núcleos de viviendas sin apertura de calles, donde no es posible la regularización parcelaria, aunque por un censo se puede individualizar a los ocupantes.

B1: Núcleos de viviendas sin apertura de calles ni regularización parcelaria, donde es posible esa apertura y regularización. Un censo puede individualizar a los ocupantes.

En estos dos casos, se colocaron medidores colectivos y, “por tratarse de una situación particular y transitoria”, se aplicó la tarifa menor que resulte de comparar la tarifa nro. 3 (grandes demandas) con la 1 (residencial) en su cargo fijo.

B2: Núcleos de viviendas con apertura de calle, en proceso de regularización parcelaria y con los ocupantes individualizados. C: Barrios carenciados urbanizados, con apertura de calles, regularización parcelaria, individualización de usuarios por parcela y presencia de usuarios titulares, donde es posible normalizar de inmediato con la colocación de medidores individuales. En estos casos las empresas suscriben con cada uno de sus habitantes un acuerdo por el cual, durante un máximo de dos años hasta la instalación del medidor individual, pagarían una tarifa de $12 mensuales incluidos los impuestos.

Según el autor mencionado: “correlativamente, la pérdida de energía habría bajado considerablemente, aproximándose a lo que puede considerarse pérdida técnica, teniendo en cuenta que los ’colgados‘ producen pérdida de energía. Los datos de ambas

160

empresas así lo indican. La disminución de ese indicador esconde situaciones diferentes. Con los datos disponibles de EDENOR es posible conocer que en 1999 la disminución al 10,15%, supone en la Ciudad de Buenos Aires una pérdida de 5,97%, en el área Norte de la empresa un registro de 7,54%, y en el área Pilar de 15,07%. Esas diferencias se deben, como lo menciona la empresa, a la existencia, o no, de “barrios carenciados” (Pirez, 2004).

La misma fuente plantea, a modo de evaluación, que “más allá de la evidente exclusión de la población en peores condiciones de inserción urbana, es importante preguntarse sobre el diferente comportamiento de los diferentes grupos regularizados. Hemos visto que quienes han sido plenamente insertados en la formalidad del servicio se comportaban de forma análoga a los usuarios del universo formal, mientras quienes fueron vinculados de manera formal pero relativamente precaria (por medio de medidores colectivos) no modificaron y siguieron aprovechando la energía sin realizar el pago de su precio”.

La última novedad en la materia es el Decreto 1.522 del año 2000 del Poder Ejecutivo Provincial, que establece: “el libre acceso, no discriminatorio y generalizado del servicio público de electricidad”. El mismo crea la Tarifa de Interés Social (TIS), asegurando una rebaja del 40% para todos aquellos usuarios residenciales que no puedan abonar el cuadro tarifario vigente. Esta medida afecta potencialmente a las empresas EDEN S.A., EDEA S.A., y EDES S.A., aunque la única que aplica la TIS es EDEA S.A, empresa que renuncia a cargar en la factura del cliente todo el valor agregado de distribución. Incluso, la distribuidora trata directamente en el lugar con el futuro beneficiario. El objetivo perseguido con la TIS es asegurar el acceso y a la vez normalizar a usuarios irre- gulares a fin de reducir las pérdidas por robo de energía y la inseguridad que ésta genera. Hoy, en muchos barrios, sobre todo en barrios nuevos, la falta de implementación de la TIS y los controles de las empresas obligan a los vecinos que no poseen título de propiedad del terreno a regularizarse mediante un medidor de obra, que tiene una tarifa más alta.

c) La evolución del consumo de energía eléctrica a la par del crecimiento económico.

La provincia de Buenos Aires no escapa a la situación del contexto internacional y nacional, donde existen crecientes necesidades de energía en condiciones cuali-cuantitativas adecuadas, con una matriz energética fuertemente dependiente de hidrocarburos y, como en toda la región, con dificultades para efectuar las inversiones necesarias en tiempo y forma.

Existe una relación clara entre consumo de energía y desarrollo económico y, asimismo, entre consumo de energía y calidad de vida. Por lo tanto, es condición necesaria para garantizar el desarrollo sostenible garantizar un suministro energético estable y de calidad.

Evidentemente el sector energético de la Provincia es estratégico para su desarrollo, y depende casi absolutamente de los com- bustibles fósiles y de la energía eléctrica que importa.

La demanda total de energía eléctrica a usuarios finales en el período 1992-2002 tuvo una tasa de crecimiento del 6,1% anual acumulativo. El crecimiento es fuerte en el período 1991-1995; a partir de ese año, se observa una gran inestabilidad.

Como sucede en todas las crisis, el PBI disminuyó mucho más que lo que bajó la demanda eléctrica (el PBI cayó un 12,5% y la demanda de energía un 3% según el informe del ENRE del 2002). Así se revirtió el sendero de crecimiento observado desde 1992. En el mes de abril de 2002 se presentó la primera caída mensual luego de la crisis. La recuperación, sin embargo, fue veloz: la demanda de energía eléctrica en el Mercado Eléctrico Mayorista alcanzó en 2003 los 6.797 GWh. Este valor fue un 7,5% superior al del mismo mes del 2002. A partir de entonces, el crecimiento de la demanda energética estuvo en el orden del 7%, exceptuando en el 2009, donde el PBI se vio perjudicado por la crisis internacional.

161

Related documents