5. Overall recommendations for future programming of CSA in Kenya 99
5.2 Overall insights for future programming and out-scaling investments in Kenya
5.2.2 Recommendations for out-scaling and programming 104
La expresión envejecimiento con éxito es una de las más recurridas desde que Rowe y Kahn la utilizaron en 1989, para referirse a este tipo de envejecimiento. El envejecimiento con éxito ocurre dentro de lo que los gerontólogos han dado por llamar envejecimiento normal, diferenciándolo del patológico que suele encerrar algunos problemas, ya sean biológicos, como cognitivos, sociales y afectivos, en tanto que el normal como lo explica Rubio (2004) implica una vejez competente, con éxito, en alguna forma, por lo menos en algunos aspectos.
2.7.1 Criterios
Para definir el concepto de envejecimiento exitoso parece indispensable referir criterios que enfoquen aspectos objetivos y aspectos subjetivos del mismo. Triadó y Villar (2006) explican que los objetivos van a dirigirse a condiciones medibles en los que viven este tipo de envejecimiento y que pueden ser referidos en una escala de rendimiento o de funcionalidad, como por ejemplo la salud física, el estado cognitivo, las actividades que pueda realizar la persona.
En tanto que los criterios subjetivos se agrupan en opiniones y valores de la propia persona, aspectos emocionales y evaluativos, indicando como ejemplos: la felicidad, satisfacción con la vida, sentido de control personal.
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Lehr y Thomas (2003) apoyando la importancia de los criterios subjetivos, aluden a una encuesta sobre el tema del envejecimiento exitoso, aplicada a personas adultas mayores. El 92.7% de los encuestados se refirió a una actitud positiva y un sentimiento de felicidad como criterios de envejecimiento exitoso.
Señalan estos autores que la fortaleza de espíritu para conservar el propio equilibrio y para sentir un poco de felicidad es tan importante como la competencia física e intelectual para una concepción del éxito en la vejez que haga justicia a lo que la persona siente.
Esta posición recibe apoyo del estudio realizado por Fernández – Ballesteros, Zamarrón, López, Brazo, Molina, Diez, Montaro y Schattin (2010) con una muestra de adultos mayores, los criterios subjetivos como satisfacción vital y salud percibida fueron favorecidos por las respuestas de las personas investigadas, vale decir que los criterios que se desprenden de las opiniones de los propios envejecientes deben ser muy tomadas en cuenta, sobre todo si se pretende estructurar un programa de intervención para adultos mayores.
Si se revisan algunas de las definiciones que se han establecido notaremos que en casi todas aparecen criterios objetivos y subjetivos, aunque el peso de cada tipo de criterio sea diferente de un autor a otro.
Rowe y Kahn (1998) definieron el envejecimiento exitoso como baja probabilidad de enfermedad y de la discapacidad asociada, alto funcionamiento físico y mental y alta participación social.
Los dos primeros criterios se refieren especialmente a salud ya sea física o cognitiva, criterios objetivos que pueden ser medidos o evaluados cuantitativamente y el tercer criterio que tiene que ver con la participación social, supone un compromiso consigo mismo y con la sociedad. Esto supone relaciones interpersonales que busquen y proporcionen apoyo instrumental y afectivo. Así como actividades productivas que contribuyan al mantenimiento de
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la sociedad y al crecimiento personal, criterios subjetivos que al comentarlos, Triadó y Villar (2006) lo califican como una implicación activa con la vida.
Rubio (2004) refiere a Maddox (1995) cuando define el envejecimiento exitoso combinando tres elementos básicos: a) Supervivencia y longevidad, b) Salud, c) Satisfacción con la vida como sinónimo de felicidad.
Esta concepción aporta tanto, criterios objetivos (a y b) como subjetivo (c). Estos criterios han sido utilizados con frecuencia, por otros investigadores como punto de referencia.
Fernández- Ballesteros et al. (2010) enfocan el envejecimiento exitoso como un concepto multidimensional que abarca, trasciende y supera la buena salud y que está compuesto por un amplio grupo de factores bio-psicosociales entre los que cuentan además de las condiciones de salud, un alto funcionamiento tanto físico como cognitivo, afecto positivo y participación social.
No obstante, los citados investigadores han mostrado preocupación por lograr una definición ajustada de envejecimiento exitoso y se han enfocado en la necesidad de tener criterios y predictores que contribuyan a ello.
Orientados en esa dirección refieren la revisión de estudios realizada por Peel, Mc Claire y Bartllet (2005), estos investigadores revisaron la mayoría de los estudios longitudinales, acerca del tema, publicados entre 1958 y 2003. De estos, los criterios más utilizados para identificar el envejecimiento con éxito son la supervivencia y el nivel de funcionalidad de la persona, (ambos, criterios objetivos).
Señalaron como predictores esenciales, los estilos de vida, como no fumar, no beber, tipos de alimentación, ejercitación física.
También aluden Fernández- Ballesteros et al., al estudio de Depp y Jeste (2006), en el que se utilizaron varios aspectos como criterios para definir el
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envejecimiento exitoso y de 28 estudios revisados en 26 de ellos predominaron la habilidad funcional y el funcionamiento físico, en 15 estudios predominó el funcionamiento cognitivo, (criterios objetivos) mientras que la satisfacción con la vida y bienestar sólo se presentaron en 9 de ellos. La participación social y la productividad estuvieron presentes en 8, en tanto que la presencia o ausencia de enfermedad se observo en 6, la longevidad en 4.
Otros aspectos alcanzaron un número menor de recurrencia, como fueron autovaloración de la salud 3, aspectos de personalidad 2, medio ambiente y renta 2, y autoevaluación de un envejecimiento con éxito 2.
Nótese que de los criterios referidos los que aparecieron en más estudios, eran básicamente criterios objetivos.
Un estudio realizado por el equipo de Fernández- Ballesteros (2010) propuso cuatro criterios simples: enfermedades, salud subjetiva, estado mental y satisfacción con la vida; aunque los mismos fueron pre-seleccionados, esta selección fue equilibrada en cuanto consideraron dos criterios objetivos y dos subjetivos para llegar a una concepción de Envejecimiento exitoso. Incluyeron además, para hacer combinaciones, poder valerse por sí mismo, actividades de ocio y productividad. En una muestra de 458 sujetos resultó que las variables que recibieron mayor acogida tanto cuando se presentaron simples como combinadas fueron las variables de salud percibida y satisfacción vital.
De las revisiones referidas los criterios más utilizados para definir el envejecimiento exitoso han sido principalmente: supervivencia, funcionalidad, salud física y cognitiva, salud percibida y satisfacción con la vida.
Fundamentados en estos criterios podría decirse que los que viven un envejecimiento exitoso son personas que a pesar de las limitaciones de la edad se perciben con buena salud física y cognitiva, la disfrutan y se ejercitan en el
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funcionamiento autónomo, experimentando sentimientos de bienestar y satisfacción con la vida.
Se observa que factores asociados a la participación social, a la productividad y hasta al ocio han tenido poca repercusión en los resultados de las investigaciones que refieren los criterios para definir el envejecimiento exitoso.
Sobre los predictores de envejecimiento exitoso la mayoría de los estudios se refirieron a variables socio -demográficas, estilos de vida, ajuste físico y cognitivo, personalidad, afecto, valoración subjetiva, redes sociales y participación. Algunos de estos se ven operacionalizados cuando Rubio (2004) se refiere a determinantes objetivos que garantizan la calidad de vida, como servicio de salud adecuado, red de servicios sociales adaptadas a las necesidades de la edad y condiciones mínimas de viviendas adecuadas.
Aunque estos criterios, todos objetivos, pueden ser determinantes efectivos para un envejecimiento con éxito conviene tomar en cuenta algunos predictores personales indicadores de lo que piensa, siente y espera el propio sujeto acerca de su vida y de la adaptación a su envejecimiento. Esto permitirá entender las diferentes formas de envejecer en las distintas clases sociales y medios culturales y conducirá a reflexionar sobre la posibilidad de que el envejecimiento exitoso ocurra en todos los sectores, o sea privilegios de algunos. Rowe y Kahn (1997) entienden que ya la investigación ha identificado los factores predictores de éxito en el envejecimiento lo que se requiere ahora son estudios de intervención para aumentar la proporción de la población que envejece con éxito.
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