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Chapter 6 Conclusions and General Discussion

6.3 Recommendations for future research

La tasa de cesárea reportada en el estudio es alta desde 45% a 68%, en el grupo control y el de estudio respectivamente. Pareciera que es una frecuencia muy elevada de cesáreas, sin embargo, este dato, por si solo, no demuestra la frecuencia real de cesáreas del hospital. Desde el diseño inicial del estudio, se busco incluir una cantidad igual o similar de mujeres que culminaran su embarazo en parto y en cesárea, específicamente diez binomios de cada vía de nacimiento en cada grupo. El hecho de que en ambos grupos se acerque la frecuencia de cesáreas al 50%, se puede interpretar como un reclutamiento exitoso de binomios.

En las mujeres que culminan su embarazo mediante cesárea en el HRMIAE, aquellas que cursaron con DMG presentaron una mayor frecuencia de cesárea sin trabajo de parto, 47% comparado con 10% de las mujeres sin DMG, OR 7.7 (IC95 0.7 – 79). Esta diferencia, aunque sin significancia estadística (p=0.09), puede ser explicada según los protocolos del HRMIAE; las mujeres embarazadas con diagnóstico de diabetes mellitus gestacional que llegan a embarazo a término son programadas para operación cesárea según el criterio del obstetra que lleva el control prenatal.

Otro fenómeno que se observó durante el reclutamiento de binomios fue que una cantidad considerable de las mujeres con DMG que inicialmente tenían planeado parto, culminaron su embarazo en cesárea. Este fenómeno dio como resultado una mayor cantidad de cesáreas (68%) comparado con partos (32%) en el grupo de madres con diabetes mellitus gestacional. De nuevo, este resultado puede ser explicado de manera parcial, debido a los protocolos de obstetricia y del manejo de la mujer embarazada con DMG que se siguen en el Hospital Regional Materno Infantil de Alta especialidad.

Se observa que en los nacimientos vía cesárea no existe diferencia en el volumen de leche materna que se logro recolectar, siendo muy similares entre ambos grupos. En aquellas mujeres que culminaron el embarazo vía vaginal, se encontró que el grupo de mujeres sanas produjeron mas leche al momento de la recolección de la muestra. Las mujeres del grupo control que culminaron en parto, produjeron hasta tres veces mas leche (2263 µL vs 808 µL, p=.002), al momento de la toma de muestra, que las mujeres con diabetes gestacional que terminaron en parto.

Comparado con estudios previos, en el estudio actual se recolectaron cantidades inferiores de leche a las que han reportado otros autores. En algunos estudios se menciona que se recolectan hasta 10 mL de leche de cada madre. De acuerdo con la fisiología de la lactancia, en el estudio actual se explica que el volumen recolectado sea bajo, ya que la extracción se realizó en las primeras 24 horas posnatales. El aumento en la producción o

“bajada de la leche”, ocurre a las 36 horas en multíparas y en 72 horas en primíparas.37

El HRMIAE tiene una política de alta temprana, en la cual los binomios son egresados a las 24 horas posnatales en caso de parto y a las 48 horas posnatales en caso de cesárea, por lo que fue imposible recolectar la muestra una vez ocurrida el alta. Se detectó además como área de oportunidad, que algunos de los bebés fueron egresados, con una producción muy baja de leche materna, por lo que se consideraron en riesgo para desarrollar deshidratación, ictericia e hipoglucemia. A estos pacientes se les solicitó acudir a la clínica de lactancia a las 72 horas para evaluar la producción de leche materna, sin embargo, la mayoría de ellos no acudieron a su cita de control.

Los factores posnatales que afectan a la microbiota de la leche materna son la edad gestacional, la vía de nacimiento, el uso materno de antibióticos y la etapa de la

lactancia en que se encuentre la madre.51 Una fortaleza de este trabajo es que en la

muestra analizada, no existió diferencia entre grupos en todas estas variables. La única variable de las que se han descrito causa alteración en la microbiota, fue el índice de masa corporal de las madres. El IMC promedio en las mujeres sanas fue de 22.6 Kg/m2,

mientras que en las del grupo de DMG fue de 25.8 Kg/m2 (p=0.00007). Esta diferencia se

explica debido al diseño del estudio, en el cual desde un principio se planteó reclutar a mujeres con IMC 18.5-24.9 para el grupo control, y a mujeres con IMC entre 20 y 29.9 para el grupo de DMG. Se considera que, durante el embarazo, las mujeres con un IMC mas alto son las que presentan mayor riesgo de desarrollar DMG, motivo por el cual se decidió incluir a mujeres con un IMC mayor en el grupo de estudio.

La cantidad de ADN en la mayoría de las muestras fue superior a los requisitos determinados por el laboratorio de Cinvestav-Langebio. Se necesita un mínimo de 50

ng/μL de ADN en la muestra para poder realizar una secuenciación adecuada.90 En 8

muestras, la concentración de ADN fue menor a 50 ng/μL y en 26 muestras fue superior.

La mayoría de las muestras se consideraron con una alta pureza. Para determinar la pureza del ADN extraído, se utilizó la técnica de absorbancia mediante

espectrofotometría, en las longitudes de onda de 230, 260 y 280 nm. La relación A260/280 es muy estable y se considera que un ADN de pureza óptima tiene un valor entre 1.8-2.0. Un ADN de pureza aceptable debe tener al menos una relación A260/280 > 1.6. Un valor A260/280 < 1.6 indica una posible contaminación por compuestos

aromáticos como fenoles y proteínas. Una relación A260/280 > 2.1 podría deberse a la presencia de ARN en la muestra. En la longitud de onda de 230 nm, se absorben

es puro cuando el ratio A260/230 se sitúa en torno 1.5-2.2. Un cociente menor de 1.5 indicaría presencia de contaminantes en la muestra.89

En las muestras obtenidas, únicamente 4 muestras tienen una relación 260/280 y 260/230 sugestiva de contaminación de la muestra. El resto de las muestras se encuentran dentro de los valores recomendados.

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