CHAPTER 5: SUMMARY, CONCLUSIONS, AND RECOMMENDATIONS
5.4 RECOMMENDATIONS
Los organismos pluricelulares complejos, por su gran tamaño y alta actividad metabólica, hacen insuficiente la simple difusión para el intercambio de nutrientes y oxígeno con el medio. Por este motivo, el sistema cardiovascular es el primero de los sistemas funcionales en desarrollarse durante la embriogénesis de animales superiores [2]. El sistema cardiovascular está constituido por una bomba central, el corazón, conectada a una red de vasos sanguíneos (arterias, venas y capilares) que conforman una estructura altamente ramificada y organizada que permite el aporte de nutrientes y oxígeno a todos los tejidos del organismo.
1.1. ESTRUCTURA DE LA PARED VASCULAR
La arquitectura general y la composición celular de los vasos sanguíneos a través de todo el árbol vascular son similares. Aunque existen especializaciones estructurales de acuerdo al papel funcional del tipo específico de vaso que alteran el grosor y la composición celular de las diferentes capas. Por ejemplo, para un nivel similar de ramificación, generalmente las arterias son más gruesas que las venas para adaptarse a los flujos pulsátiles y la presión sanguínea más alta. Aunque los trastornos venosos no son inconsecuentes, la mayoría de las lesiones vasculares significativamente clínicas son arteriales [1], los principales vasos sanguíneos que transportan la sangre oxigenada desde el corazón al resto del organismo, a excepción de la arteria pulmonar y umbilical, que lo hacen en sentido inverso.
Este tipo de vasos son imprescindibles para el mantenimiento fisiológico del tono vascular, ya que son el principal órgano efector de la regulación del mismo; regulando los
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cambios de presión y flujo de sangre gracias a su naturaleza elástica y contráctil proporcionada por su estructura. En un corte transversal, desde la luz del vaso sanguíneo hasta la capa más externa, nos encontramos con tres capas o túnicas concéntricas bien definidas: capa íntima, media y adventicia. Esta estructura bien organizada garantiza la integridad y funcionalidad de los vasos [3] (Figura I. 1).
Figura I. 1. Representación esquemática de una sección transversal de una arteria muscular. Desde la luz del vaso sanguíneo hasta la capa más externa nos encontramos con
diferentes estructuras o capas. La capa que se enfrenta al lumen del vaso se denomina capa íntima, delimitada por las células endoteliales. Está separada de la capa media por la denominada lámina
elástica interna. La capa media está básicamente formada por células de músculo liso, que
permiten la contracción y dilatación de los vasos. Posteriormente encontramos la lámina elástica
externa que separa la capa media de la adventicia, compuesta por fibras de colágeno y fibroblastos,
en la que encontramos los vasos que irrigan los propios vasos (vasa vasorum) y múltiples inervaciones nerviosas. Modificado a partir de la Figura 11.1 A de Robbins y Cotran en la séptima edición de Pathologic Basis of Disease (2005).
La túnica íntima o interna forma el recubrimiento interno de los vasos que está en contacto directo con la sangre a medida que fluye a través del lumen. Está constituida por un simple epitelio escamoso, denominado endotelio. Las células endoteliales actúan como barrera pasiva entre la sangre y el resto de la pared vascular, aunque hoy en día se conoce que las células endoteliales juegan un papel activo en una amplia variedad de funciones de los vasos, incluyendo, influencia sobre el flujo de sangre, secreción local de mediadores químicos que modulan en cierto grado el estado contráctil de los vasos y asisten a la permeabilidad de los mismos [3]. El segundo componente de la túnica interna es la membrana basal que proporciona soporte físico a la capa epitelial. Las fibras de colágeno que la componen anclan el endotelio y proporciona capacidad de resistencia al estiramiento y retroceso. Además desempeña un papel importante en la orientación de los movimientos celulares durante la reparación de los tejidos de la pared vascular [4]. La parte más externa de la túnica interna, que forma el límite entre la túnica interna y media, es la lámina elástica interna, una delgada lámina de fibras elásticas con un número variable de aberturas que facilitan la difusión de moléculas y células hacia capas más profundas [5].
Lumen Túnica íntima Túnica media Túnica adventicia Células de músculo liso vascular Células endoteliales Fibroblastos Elástica interna Elástica externa
17 La túnica media es una capa de tejido muscular y conectivo que muestra la mayor variabilidad entre los diferentes tipos de vasos. En la mayoría de los vasos, se trata de una capa relativamente ancha compuesta principalmente por células de músculo liso vascular (CMLV o Vascular Smooth Muscle Cells, VSMC) dispuestas helicoidalmente en capas y cantidades sustanciales de fibras y láminas elásticas, fibras reticulares y proteoglicanos todos ellos producidos por las células de musculo liso. Además este tipo de células suelen estar unidas por uniones tipo Gap lo cual permite que cumplan su papel primario de regular el diámetro del lumen gracias a su naturaleza contráctil [5].
Profundizando en la estructura del vaso tenemos la lámina elástica externa que separa la capa media de la adventicia o externa. Esta última, formada por una red de tejido conectivo formada por fibras de colágenos, fibroblastos [5] y nos encontramos los vasos que irrigan los propios vasos, sobre todo aquellos de gran diámetro; los denominados vasa vasorum y múltiples inervaciones [5].