Objetivos del s del tratamiento en análisis transaccionaltratamiento en análisis transaccional
El único objetivo del tratamiento en AT, es brindar a las personas que solicitan ayuda, los medios para que puedan resolver, lo más satisfactoriamente posible, sus dificultades emocionales y sus problemas intra e interpersonales, mediante el aná- lisis de su funcionamiento psicológico personal y la asunción de su responsabili- dad con respecto a su propia manera de pensar, de sentir y de actuar en relación consigo mismas y con sus semejantes. Dentro de esta perspectiva, el Análisis Transaccional es básicamente un contrato de tratamiento individual centrado en la forma en que las personas actúan y se relacionan con los demás, invitándolas a encontrar y dar amor, a pensar por sí mismas y a disfrutar de sus relaciones con sus semejantes en el contexto de sus inter acciones de pareja, de familia, de traba- jo y de círculo social.
Por su lado, el papel del psicoterapeuta en AT no es el de dirigir o curar a las personas, sino el de facilitarles la exteriorización de sus necesidades y la experi- mentación de sus sentimientos con miras a que ellas descubran en sí mismas sus potenciales reales de crecimiento y desarrollo emocional y espiritual, a través de una relación positiva y autónoma con los demás. A su vez, la psicoterapia en AT no es un proceso orientado a que las personas aprendan a "sentirse bien" enseñán- doles a adaptarse a sus problemas y ajustarse al mund o circundante, sino que busca que las personas descubran sus potenciales para "estar bien" al aprender a hacer lo adecuado y conveniente, y a sentir sus emociones auténticas.
Si bien en AT es factible llevar a cabo tratamientos individuales con cierto éxito, esta modalidad terapéutica no se considera apropiada, es especial en el caso de tratamientos prolongados o intensos, excepto cuando el paciente se encuentra bajo el dominio temporal de conflictos emocionales severos (depresión, aprehen- sión o temor) que no le permiten relacionarse de forma adecuada y productiva con los demás. Empero, superada la crisis emocional, la tendencia es la de incor- porar al paciente a un grupo terapéutico ya que éste proporciona una situación en la que las personas tienen la posibilidad de experimentar y analizar su forma de interacción con los demás y el tipo de sentimientos que de ésta derivan.
Aun cuando en la psicoterapia individual se pretenda explorar las interrela- ciones personales, y las causas externas del confli cto emocional, la situación tera- péutica "uno a uno" tiende habitualmente a desviarse hacia el análisis de lo que ocurre dentro del individuo más que al de sus relaciones y circunstancias, con lo cual, a menudo, este enfoque de carácter psicoanalítico termina reforzando el cri- terio tradicional de que las dificultades de las personas se han de encontrar den- tro de ellas, en lugar de explorar sus relaciones interpersonales y su forma de actuar frente a las diversas y múltiples solicitudes de su entorno.
Además, como consecuencia de su carácter confidencial e íntimo, la psicote- rapia individual tiende, con relativa frecuencia,a estimular la inclinación de muchas personas a ocultar o mantener secretas sus dificultades de relación con los demás, y de confiarlas únicamente a quienes ellas consideren calificadas y seguras (tera- peutas, sacerdotes, consejeros y orientadores). De esta forma, dichas personas conservan sus sentimientos de "no estar bien", y continúan manteniéndose sepa- radas de los demás y cultivan sus rebusques de vergüenza, de culpabilidad, de rencor o de suspicacia e inadecuación. De hecho, la psicoterapia individual casi nunca permite que los pacientes trasciendan realmente su Ego y descubran sus potenciales reales para encontrar y dar amor, a pensar y a actuar en forma autó- noma al relacionarse con sus semejantes. Esto es así ya que, para muchas de estas personas, la situación derivada de una psicoterapia individual suele constituirse en la relación más importante y significativa que ellas establecen con otra perso- na, por el carácter artificial de la interacción terapeuta-paciente, con respecto al tipo habitual de relaciones que se establecen en el contexto social corriente.
En el caso de la psicoterapia de grupo, los participantes están expuestos ante una situación en que se les ofrece la oportunidad de experimentar y analizar sus interacciones con otras personas, que son sus iguales y de discutir abiertamente acerca de sus sentim ientos, sus reacciones y su conducta en general. Lo importan- te del grupo de tratamiento en AT es que las relaciones que se establecen son las que existen entre los miembros del grupo y su guía o terapeuta.Además, la relación abierta con el grupo propicia la apertura personal con respecto a los problemas (en lugar de su ocultación) y favorece la eliminación de los rebusques de ver- güenza y de culpa que tienen las personas respecto a lo que ellas consideran son sus "defectos", debilidades o fracasos. En resumen, aunque el proceso y la diná- mica de los grupos son importantes, en los grupos de tratamiento en AT la aten- ción primordial se centra en cómo una persona se aviene o no con lo demás miembros del grupo y reacciona ante las diversas intervenciones de alguno o varios de ellos. Una de las características comunes en todos los grupos de trata- miento en AT es que no se habla acerca de cómo se siente el grupo o qué piensa con respecto a tal o cual conducta o concepto, sino que se trabaja directamente sobre lo que cada uno de los miembros experimenta o siente en un momento dado.