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Desde 2004, el Instituto Alemán para el Desarrollo (DIE/GDI) y el Ministerio ale- mán para la Cooperación Económica y el Desarrollo (BMZ) trabajan en sus documentos de estrategia con la cate- goría de Países de Anclaje. El enfoque es atractivo y aporta un renovado fun- damento sobre la necesidad de conti- nuar cooperando con este grupo de paí- ses10. Este enfoque puede ser útil para

cualquier ejercicio de planificación de la cooperación española en Brasil.

La categoría de Países de Anclaje se de- fine como aquel grupo de países que juega un papel central en la resolución de temas globales. En la actual escena internacional estos países emergen como respuesta a los desafíos del creci- miento y del desarrollo global. Estos países presentan influencia política y peso económico, desempeñando un pa- pel creciente en sus respectivas regio- nes, y también en escala global, defi- niendo políticas internacionales y siendo vitales para el cumplimiento de los Ob- jetivos de Desarrollo del Milenio. En otros campos como la reducción de la pobreza humana, el trabajo por un des- arrollo sostenible, la consecución de la paz, la estabilidad y la seguridad, la go- bernanza global o la protección de los Bienes Públicos Globales ocupan tam- bién una posición clave.

10 Federal Ministry for Economic Cooperation and Development: Anchor Countries– Partners for Global Development, a BMZ position paper, Berlín, 2004.

Según el BMZ —a partir de la determi- nación del indicador de una participa- ción superior al 20 en el PIB regional— China, India, Indonesia, Pakistán, Tailan- dia, Egipto, Irán, Arabia Saudita, Nige- ria, África del Sur, Argentina, México, Rusia, Turquía y Brasil estarían engloba- dos en esta categoría.

A pesar de su heterogeneidad en facto- res clave como su sistema político, la renta per cápita y el tipo de economía o su importancia específica en los diferen- tes campos de la gobernanza global, estos países poseen características co- munes:

1. Por el tamaño de su economía, los Países de Anclaje juegan un papel central en el desarrollo económico regional. Crecimientos de su econo- mía o situaciones de crisis afectan a su entorno regional en uno u otro sentido.

2. A excepción de Nigeria y Arabia Saudita, la economía de los Países de Anclaje es diversificada. Al mis- mo tiempo que poseen amplias bol- sas de pobreza, tienen un gran nú- mero de centros industriales y de

innovación tecnológica. Su propia heterogeneidad interna ocasiona riesgos de conflictos sociales. 3. Los Países de Anclaje son de gran

importancia en la seguridad y en las políticas de desarrollo regional. Además suelen ser motores de los procesos de integración regional. Juegan también un papel de inter- mediarios en conflictos violentos y en guerras y están asumiendo res- ponsabilidades en misiones de paz regionales. Es el caso de la media- ción brasileña en el conflicto entre Ecuador y Perú o de su papel en la creación y funcionamiento del Gru- po de Amigos de Venezuela, en el contexto de la crisis política que sa- cudió al país en la intentona golpis- ta contra Hugo Chávez.

4. El cumplimiento del primer Obje- tivo de Desarrollo del Milenio de- pende en parte de progresos en los grupos sociales más pobres que ha- bitan en muchos de los Países de Anclaje, destacadamente en India, China y Brasil.

5. El séptimo Objetivo de Desarrollo del Milenio, la protección del medio ambiente y de los recursos natura- CUADRO2. Países de Anclaje según regiones

Región Países de Anclaje

Latinoamérica Brasil, Argentina y México

Europa/Asia Central Rusia, Turquía

África Subsahariana África del Sur, Nigeria África del Norte/Oriente Próximo Egipto, Irán, Arabia Saudita

Sur de Asia India, Pakistán

les, sólo será alcanzado con el con- curso activo de los Países Anclaje. Cabe a Brasil un papel relevante en función de su responsabilidad en la preservación de la Amazonia. 6. El grupo de los Países de Anclaje

son socios indispensables para el diálogo político internacional y para lograr mayores cotas de gobernan- za global en temas como la reforma de la ONU, la estabilidad del siste- ma financiero, el comercio interna- cional o la protección climática. Como País de Anclaje, Brasil es funda- mental para el crecimiento económico y para la estabilidad política de América del Sur. Pensemos, por ejemplo, en el país como el motor del Mercado Común del Sur (MERCOSUR), quizás el proceso de integración más avanzado de la re- gión a pesar de las dificultades que en- frenta. El MERCOSUR fue creado en 1991 por el Tratado de Asunción. El blo- que nació en un contexto de globaliza- ción de la economía, se consolidó como reflejo de este fenómeno mundial y se formó en el intento de integrar a varios países latinoamericanos. Brasil, Argenti- na, Paraguay y Uruguay se unieron con vistas a la formación de un mercado co- mún que incluyese la libre circulación de bienes, capitales y servicios, eliminando las restricciones internas al comercio a través de una Tarifa Externa Común (TEC), aumentando así el volumen de sus transacciones económicas. El MER- COSUR es considerado la principal prio- ridad de la política exterior de Brasil, pues incrementa los vínculos comercia-

les brasileños con sus vecinos, además de aumentar la capacidad política de ne- gociación del bloque. La consolidación del MERCOSUR permitió el inicio de di- versas negociaciones internacionales, tanto en el espacio sudamericano como con otros países en desarrollo, además de con los países más desarrollados y en el seno de la OMC. En su primera década de funcionamiento, el bloque aumentó considerablemente el comercio entre los países involucrados. Las exportaciones intrarregionales aumentaron un 413%. Sin embargo, como consecuencia de la devaluación del real brasileño en 1999 y de la crisis argentina de 2001, se registró una disminución de ese porcentaje debi- do a diversos factores. Aún así, el volu- men transaccional continúa siendo sig- nificativo. La inestabilidad económica de los países miembros hace difícil un avance más rápido en el abanico de ne- gociaciones en las que el bloque está comprometido y buena parte del proble- ma se encuentra en la ausencia de una agenda común. Sin embargo, las nego- ciaciones buscan tener en cuenta las asi- metrías de las economías participantes a fin de alcanzar resultados que aumenten la capacidad de atracción de inversiones y la competitividad del bloque.

Aún en el ámbito regional, Brasil es un actor clave para la preservación del Acuí- fero Guaraní. Se trata, tal vez, de la re- serva más grande entre fronteras de agua dulce subterránea del planeta y es considerado un recurso estratégico para el Cono Sur latinoamericano. Subyacen- te a cuatro países (Argentina, Brasil, Pa-

raguay y Uruguay) tiene una extensión cercana a 1,2 millones de kilómetros cuadrados. Las reservas permanentes son de 45.000 kilómetros cúbicos. La re- carga natural es de más o menos 163 ki- lómetros cúbicos por año, mientras las reservas para exploración están entre 40 y 80 kilómetros cúbicos por año, vo- lumen suficiente para suplir en 30 veces la demanda de agua de la población que hay alrededor de su ubicación en Brasil, un número aproximado de 15 millones de personas. La protección contra la polución que puede afectar las fuentes superficiales resulta en un agua de ex- celente calidad. La posibilidad de capta- ción local hace que su aprovechamiento tenga características económicas, socia- les y políticas destacadas, mientras el uso de la energía termal podrá resultar en un ahorro de muchas fuentes y en procesos de generación de energía eléc- trica. Uno de los problemas principales es el peligro de deterioro a causa del aumento del volumen explotado y del crecimiento de las fuentes de contami- nación. Esa situación exige una admi- nistración adecuada y demanda coope- ración internacional para garantizar las condiciones de aprovechamiento de sus recursos. Existe un proyecto desde el año 2000 —Sistema Acuífero Guaraní— financiado por el Banco Mundial, que tiene como objetivo establecer un mo- delo técnico, legal e institucional de ges- tión conjunta del Acuífero Guaraní. En definitiva, el apoyo de la cooperación internacional a Brasil como país de an- claje se justifica por el lugar destacado

que ocupa desde el punto de vista polí- tico y económico en su región, por el pa- pel relevante que desempeña para el desarrollo y la seguridad regionales y por su rol fundamental en la solución de cuestiones de envergadura mundial como la preservación del medio am- biente.

IV. BRASIL COMO ELEMENTO

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