THEORETICAL FRAMEWORK
3.4 REDESIGNING THE ORGANISATION
padecen casi todas, la pérdida de visión en más de la mitad, los catarros, resfriados, dolores de estómago y mareos en una de cada tres, los dolores de muelas, la pérdida de audición, los vómitos y la fiebre que han padecido en los últimos meses una de cada dos e incluso síntomas más preocupantes como las molestias vaginales, picores, dificultades para orinar o diarreas que padecen una de cada cuatro.
Estos problemas se manifiestan en múltiples dolencias como los dolores de cabeza que padecen casi todas, la pérdida de visión en más de la mitad, los catarros, resfriados, dolores de estómago y mareos en una de cada tres, los dolores de muelas, la pérdida de audición, los vómitos y la fiebre que han padecido en los últimos meses una de cada dos e incluso síntomas más preocupantes como las molestias vaginales, picores, dificultades para orinar o diarreas que padecen una de cada cuatro. Es una población enferma que lejos de ser tratada adecuadamente de ve sometida a un riesgos de infección, reinfección y de contagio de enfermedades, son mucho mayores que en condiciones normales, debido a la insuficiente salubridad existente en los departamentos y que en condiciones frecuentemente, ocasionan desequilibrios psíquicos y somáticos como son depresiones en dos de cada tres, agobio y claustrofobia, ansiedad, ataques de histeria e incluso intentos de suicidio en una de cada cuatro mujeres. Ante estas situaciones las presas consideran que se presta poca o ninguna atención. A menudo tan sólo se les administran algunas pastillas tranquilizantes o psicofármacos en caso de situaciones extremas de alteraciones nerviosas o depresiones, con el fin de tranquilizarlas o de que puedan dormir.
CONDICIONES DE VIDA EN PRISION: …la única luz natural de la que disfrutan, salvo la que entra por algunas de las pequeñas ventanas, es la del patio que es muy pequeño y es como si la luz entrara por la parte superior de un tubo... …las duchas están mal desinfectadas, el agua frecuentemente es fría porque existe un calentador de agua caliente que se agota enseguida... la sala de estar, único lugar cubierto para pasar el tiempo que no se permanece obligatoriamente en la celda, es deplorable: pequeña, la televisión altísima de volumen, se tiene que hablar a gritos y no caben todas las presas a un tiempo... pasillos inutilizados, puertas y espacios de acceso muertos, mientras que las mujeres se encuentran hacinadas... no existe dentro de las dependencias para mujeres una sección abierta independiente, cuando en el recinto penitenciario de Nanclares hay vivienda antiguas de funcionarios vacías junto a la sección abierta de hombres y/o espacios inutilizados que podrían habilitarse...
LAS CELDAS: son teóricamente individuales, y legalmente habrían de serlo, sin embargo las comparte dos personas, no tienen espacio físico para moverse. La superficie aproximada de la celda es de tres por cuatro metros, y dentro de ella hay una taza de water, un armario, una mesa, una silla y dos literas. La anchura del pasillo que queda es, aproximadamente, medio metro. La celda como un lugar para dormir, es de por si opresiva, pero teniendo en cuenta que es el único lugar de intimidad (hacer las necesidades fisiológicas, escribir, leer, asearse o simplemente estar) resulta agobiante.
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CONDICIONES AMBIENTALES EN PRISIÓN: Existe mucha suciedad, siendo la limpieza tarea exclusiva de las mujeres presas. Insectos, parásitos y ratas en ocasiones, también hacen aparición. Se fumiga cada 45 días, y esto resulta del todo insuficiente. A efectos de limpieza, dispone tan solo de una botella de lejía al mes. Al entrar en el departamento se nota el olor que desprenden la suciedad y humedad acumuladas... en la celda no tienen agua caliente, por lo que sale a temperatura ambiente, helada en invierno y caliente en verano…
MATERIAL DE HIGIENE PERSONAL: La prisión entrega para todo el mes una caja de compresas, una pastilla de jabón, una botella de lejía, rollos de papel, y pasta de dientes, salvo el cepillo que lo dan cada más tiempo. ROPA Y CALZADO: La prisión no proporciona ropa ni calzado, las que lo necesitan lo piden a través de grupos de voluntariado. VAJILLA:
los cubiertos, platos y vasos son de plástico y los reponen cada mes, en caso de romperse, que suele ser lo normal con el uso, no se reponen con anterioridad. ROPA DE CAMA:
Proporcionan un solo juego de sábanas por presa, que se lavan los viernes y se devuelven en el día. Las mantas y colchones están muy sucios.
COCINA Y ALIMENTACION: Sobre las características de la comida consideran que, a veces, está podrida y que tiene mucha grasa y sobrada de sal... muchas veces tarda mucho por lo que llega fría y es poco variada. Se quejan de que llega mal cocinada, a veces cruda, sin terminar de hacer. Es muy difícil llevar un régimen alimenticio en prisión y cuidarse, a no ser que dispongan de dinero y puedan solicitar alimentos al demandadero.
SITUACION LABORAL A LA SALIDA DE PRISION: A la salida de prisión les espera una situación bastante desigual. Para la mayoría poco esperanzadora, puesto que algo más de la mitad manifiesta que se encontrarán en situación de desempleo y el resto, salvo excepciones, se verá relegada a realizar trabajos eventuales, marginales y/o no legales (camarera, prostitución, venta ambulante, limpiar casas, etcétera).
PROBLEMAS, NECESIDADES INTERESES PRIORITARIOS: la gran mayoría de las mujeres recluidas tienen necesidades económicas, de trabajo y formación profesional en muchos casos necesitan de apoyo socio-sanitario para la deshabituación de drogodependencias, tratamientos de enfermedades físicas y psíquicas contraídas, así como apoyo psico-social y jurídico para poder cambiar de vida, arreglar sus problemas de pareja y con sus descendientes y en definitiva para crear las condiciones objetivas y subjetivas necesarias para cambiar de vida.
2. PROPUESTAS DE ACTUACIÓN Y RECURSOS NECESARIOS.
Bajo el argumento de que las mujeres son numéricamente menos, éstas se encuentran en cárceles de hombres, a las que han adaptado pequeños módulos o departamentos de mujeres. Esto tiene efectos directos, no sólo desde un punto de vista arquitectónico (falta de espacio), sino también económicos (hay menos presupuesto para ellas) y lleva aparejada la consiguiente falta de opciones para realizar actividades de ocio, sociolaborales o formativas, acceso a servicios sanitarios etcétera.
Si a la discriminación en las condiciones de vida que padecen las mujeres presas con respecto a los hombres, añadimos las realidades, también discriminatorias, que las mujeres han padecido antes de su ingreso en prisión (cargas familiares, situación de exclusión social, en muchos casos malos tratos y abusos sexuales…), podemos comprobar que la actual situación de las prisiones agrava las condiciones de exclusión social.