Castells plantea el término capacidad relacional para explicar que el poder no es sólo un atributo sino una relación. En la que a diferencia de una relación normal, en las relaciones de poder siempre existe una mayor influencia de un actor sobre otro,
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con lo que aclara que nunca existe una dominación absoluta entre las partes, abriendo así la puerta para que exista posibilidad de resistencia.
Aclara: “las relaciones de poder se convierten en relaciones no sociales. Esto se
debe a que si una relación de poder tan sólo puede ejercerse contando con la dominación estructural basada en la violencia, para mantener su dominación quienes ostentan el poder deben destruir la capacidad relacional de los actores que
se resisten, anulando de ese modo la propia relación” (76. CASTELLS, 2009. Pág.
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Pues para Castells, a diferencia de Maquiavelo, cuando hay mayor papel de la construcción de significado en nombre de intereses y valores específicos a la hora de afirmar el poder de una relación, menos necesidad hay de recurrir a la violencia
(legítima o no) (Castells, 2009. Pág. 35) explicando así que existe un apoyo
adicional entre los dos mecanismos de poder, la violencia y el discurso.
Y más interesante es tener en cuenta los otros planteamientos teóricos que analiza:
Michel Foucault comienza su Surveiller et punir (-Vigilar y castigar: Nacimiento de la Prisión/ dividido en cuatro partes: Suplicio, Castigo, Disciplina y Prisión-) con la descripción del suplicio de Damiens, antes de exponer su análisis de la construcción de los discursos disciplinarios que constituyen una sociedad en la que «fábricas,
escuelas, cuarteles y hospitales parecen cárceles» (77. FOUCAULT 1975, Pág. 264.
En CASTELLS 2009. Pág. 35). Esta complementariedad de las fuentes de poder se percibe también en Max Weber cuando define el poder como «la probabilidad de que un actor de una relación social esté en condiciones de hacer prevalecer su
voluntad al margen de la base sobre la que descansa dicha probabilidad» (78.
WEBER [1922], 1978, Pág. 53. En CASTELLS 2009. Pág. 35), y en último término relaciona el poder con la política y la política con el Estado: «Una relación de hombres que dominan a hombres, una relación apoyada por medios de violencia legítima [es decir, considerada legítima]. Para que exista el Estado, el dominado debe obedecer a la autoridad de los poderes existentes... el instrumento decisivo de
la política es la violencia» (79. WEBER Ibid) Pero también advierte que un Estado
«cuya época heroica no sea percibida como tal por las masas puede ser sin embargo decisivo para un poderoso sentimiento de solidaridad a pesar de los
mayores antagonismos internos» (80. WEBER Ibid)
Por ese motivo el proceso de legitimación, el núcleo de la teoría política de Habermas, es la clave para permitir al estado estabilizar el ejercicio de su
dominación (81 HABERMAS, 1976 En CASTELLS 2009. Pág. 35)
Entonces se hace relevante pensar lo expuesto por Habermas, cuando explica que la estabilidad institucional, se basa y está directamente relacionada con la capacidad para articular intereses y valores en el proceso de la democracia a partir de las redes de comunicación (82 Habermas, 1989), pues sólo desde esta perspectiva se puede pensar en el éxito de una política pública, que para el caso de esta investigación es la de Reintegración, la cual necesita de las redes, de las comunicaciones y de lo opinión pública, para buscar la estabilidad y la dominación de la problemática de manera social y así alcanzar como objetivo las soluciones y las respuestas que Castells explica de la siguiente forma:
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“algunas de las teorías de poder más influyentes, a pesar de sus diferencias teóricas
e ideológicas, comparten un análisis similar y multifacético de la construcción del
poder en la sociedad” (83 CASTELLS (véase Gramsci, 1975). En Castells, 2009.
Pág. 36)
Thompson por su parte destaca a Max Weber, entre otros, para explicar cómo es la capacidad de un Estado para dirigir la autoridad, explicando que esto depende plenamente de la capacidad que tenga el Estado de ejercer dos formas de poder, pero relacionadas, el poder coercitivo y el poder simbólico.
"El Estado puede utilizar distintas formas de coerción -esto es, el uso efectivo o la amenaza de la fuerza física- con el fin de defender el ejercicio del poder político, tanto si se trata de conquistar amenazar el exterior como si se trata de paliar un desorden o desobediencia interna. La autoridad del Estado también puede ser defendida mediante la difusión de formas simbólicas que persiguen cultivar y sostener una creencia en la legitimidad del poder político". (84 THOMPSON 1998. Pág. 32.)
Por eso el autor al expresar la Acción, Poder y Comunicación, determina que "la posición que ocupa un individuo dentro de un campo o institución está íntimamente relacionada con el poder que él o ella poseen. [...] "Al ejercer el poder los individuos emplean los recursos que tiene unas alrededor; los recursos a los medios que les permiten alcanzar sus objetivos e intereses de manera efectiva. De ahí que, mediante la acumulación de recursos de varios tipos, los individuos puedan aumentar su poder, en el sentido de que, por ejemplo, un individuo podría acumular cierta cantidad de ahorros con el fin de que con el fin de adquirir una propiedad. Ya que los recursos pueden acumularse personalmente, con frecuencia también se acumulan dentro de la estructura institucional, que constituyen una importante plataforma para el ejercicio del poder. Los individuos que ocupan posiciones dominantes en grandes instituciones pueden contar con inmensos recursos a su disposición, lo que les permite tomar decisiones y perseguir objetivos que tienen implicaciones de largo alcance" (85 THOMPSON 1998. Pág. 29.)
Dejando Thompson como poder la capacidad para actuar de acuerdo a la consecución de los propósitos e intereses de cada uno, la capacidad de intervenir en el curso de los acontecimientos y afectar sus resultados.
Así entonces en estas posturas teóricas, planteadas desde esta investigación, bajo el término capacidad relacional de Castells, se plantea como explicación que de el poder no es por el poder, ni se determina por sí mismo, si no que por el contrario y para la explicación del autor, este no es sólo un atributo sino una relación en el que al igual que un gobierno o una política del mismo, se debe no a una relación normal, sino a las relaciones de poder, que para este caso particular de estudio, podríamos poner como partes a los tres actores de la investigación, las Fuerzas Armadas Ilegales, en particular la guerrilla de las Farc, el gobierno como administrador Estatal de la política de desmovilización y reintegración de los actores alzados en armas y los medios de comunicación, como fuentes naturales de la creación de la opinión pública en el país, entre los cuales, valga aclarar no debe existir una dominación absoluta entre las partes, abriendo así la puerta para que exista posibilidad de
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