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Reduction processes specific to each observing campaign

3.5 NOAO MOSAIC I and MOSAIC II Reduction

3.5.2 Reduction processes specific to each observing campaign

97 Cómo será vivir así,

Si vivir así Quiere decir

Sumido en la memoria extendida del océano Como las ballenas.

Cómo será vivir así Cómo las ballenas.

98 Cómo será saber así,

Si saber así Quiere decir

Saber hablar con el pasado, Saber escribir este canto, Cantarlo Como las ballenas.

Cómo será saber así,

Cómo las ballenas.

Hablar con el pasado Como las ballenas.

Escribir el canto,

Cantarlo

99 Pero

Qué canta Qué canta Qué canta

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I

¿Cuál es la imagen de lo enorme? ¿Cuál es la voz que porta lo irrepresentable?

En lo profundo de lo enorme está lo enorme.

El canto de la ballena es la llave que esconde esta desmesura. Ingrávida canta la ballena y aparta con canto la espesura: Y no hay espanto como éste, el de la ballena extendida En su caos y en su mesura…

Lo abierto lo cierra ella,

Lo cerrado se abre cuando pasa

Y asomada al aire escupe al aire el aire mojado. Dura suspendida en el aire la ballena. La espuma celebra esta aparición:

La ballena entrando compacta y sublime en la luz. La luz se cubre de agua, el agua se llena de luz, El aire entra mojado en el aire,

El aire entra mojado en el cuerpo de la ballena. El sol,

El tremendo sol tendría que reconocer En este acontecimiento de sangre

Que lo enorme respira y que hay vida doliendo En el frío mudo

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II

La ballena llena la luz. Tu ojo no puede contener La luz que llena la ballena. No lo entiende el ojo.

No sabe el ojo portar el absoluto. Y entonces ¿qué es la ballena?

¿Cómo sabe uno que lo uno excede en aire al aire? ¿Que lo uno ahoga en sangre lo uno?

¿Que hay un uno que duele con sus músculos la vida, El aire con todos sus ahogos?

¿Cómo sabe uno que hay espacio para tanto

Sin que este tanto se parta con el espanto de tanto aire Contenido en la elegancia de su especie?

El aire florece afiebrado sobre el agua,

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III

Una gran ballena cubierta de raras flores abiertas en la luz Entra nuevamente en el ahogo.

La obra de la sangre en la carne sostuvo en el aire esta forma, Pero la forma cubierta de cristales

No tiene lugar en el aire.

Una obra de sangre obra la noche Sobre la negra mar

Y es el canto su sangre.

¿Pero cómo puede ser posible que tanto ahogo cante? ¿Será posible que el canto del ahogo

Pueble la noche absoluta y fría del océano? ¿La negra noche del océano con su sangre negra? ¿El negro hielo de un canto hecho

Con los espasmos del principio?

La densa materia la preña el canto de la ballena,

El frío cerrado y oscuro lo enciende el canto de la ballena Y algo sangra en el interminable silencio del océano.

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IV

¿Pero cómo el oído sabría que algo canta En la profundidad abisal?

Lo que gime y extiende su gemido Más allá del oído saturado del mundo, Lo que en ese enorme afuera canta

¿Cantará adentro si es que el adentro se abre

Y el exceso desordena estas regiones mudas, Llenas de terror,

Cargadas de llanto, graves y oprimidas regiones del canto? Sustancia sorda hay adentro

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V

Un gemido sube y explota se transforma en memoria Y se aleja

Abandonando su recuerdo.

Un gemido sube y explota se transforma en memoria Y se aleja

Abandonando su recuerdo.

Un gemido sube y explota se transforma en memoria Y se aleja

Abandonando su recuerdo. Se perderá al fin el canto de la ballena. Su duración mojará el mar,

La sangre que sostiene la forma de su canto Dejará en los límites de su forma el brillo Y la paciente edad del silencio.

Y lo que sabe el canto… Porque estoy pensando

En el saber del canto de la ballena…

Pero lo que el pensamiento muerde está vacío. Mientras el canto de la ballena se llena de gemidos, De fantasmas que cantan se llena el canto de la ballena, De sombras que desde la sombra vienen gimiendo.

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VI

Y es un lenguaje de sombras que se abre En el espacio sordo del océano.

Hay canto en este nudo del mar. No hay luz en el canto de la ballena,

Es la sombra la que ilumina las sombras del canto, El canto mismo es una sombra antigua

Que se derrama en la sombra.

En tanto nosotros vamos a tientas en la luz Nuestros gemidos queman el interior Y la ceniza es lo que sabemos.

Nunca hablaremos en sombras Y ese canto de sombras no será nuestro Y ese canto de sombras abrirá en la sombra Una espantosa belleza

Y esa espantosa belleza no será nuestra. Consumidos por una luz

Y en una luz extenuada echados Como ceniza.

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VII

¿Será cierto que en la materia del océano Se derrama el canto de las ballenas?

Un mar sin orillas, un océano profundo y azul Como un ojo océano sin orillas

Revolviéndose en sí mismo, consistente y cerrado. Un espacio fundido de arena sublime

Por el que desciende la luz

Hasta el labio firme y negro del silencio. Allí no hay nada.

Allí las formas de la nada se golpean con insistencia En el clima duro del ahogo

Y lo que baja se pierde,

Lo que baja se hace eco de la sombra, Brasa negra en la que arde este canto oscuro. Empujo los ojos con mis manos en esta sima Y en su ausencia pongo la garganta y oigo

El fluir gigantesco de las ballenas llenando la sombra grave. Graves jorobadas clavadas en esta extensión de miseria Y de memoria:

Sus cabezas de roca y de nervio se hunden En la paz de la piedra y la arena,

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Sus ojos de resina amarga sangran celosamente Una miel de fantasmas

Y cantan.

¿Será cierto que en la materia del océano cantan las ballenas? Cubiertas de luto, cubiertas de un espanto lento y sagrado, Sagradas jorobadas se reúnen religiosas en sigilosa danza. La danza entra en el canto:

El aire cogido del aire entra en las cavernas bellas del aire, El aire se derrama desde el amplio recinto de la sangre Y empujado por el latido se graba en los ríos de sangre negra. La negra sangre en la carne entra con sus signos

Y por el fabuloso cuerpo de la ballena corre el sonido. Para mudar el tiempo cantan las ballenas,

Para morder con su canto las carnes antiguas Del tiempo y la memoria

Se trenzan el canto y el ahogo:

Danza del ahogo. Canto del ahogo. La danza del canto y del ahogo. El canto de la danza y del ahogo. El fantasma de la danza y del canto.

La danza del fantasma que canta y se ahoga, El canto del ahogado que danza con su fantasma, La danza y el canto del fantasma

Aferrado al pellejo callado Que baja

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VIII

Ahora sólo ruido,

Ahora solo espanto y un cuerpo,

Un blanco cuerpo abandonado al espanto. Blanco cadáver el cuerpo ahora

Entrando En el oscuro

Ámbito del canto de las ballenas. Ya sin ruido un cadáver ahora,

Un blanco cadáver bajando desde las olas Por las aguas preñadas de luz,

Desde el aire por las aguas hasta el ahogo,

Como una hoja de yeso que se balancea en el espanto. Un cuerpo mudo ahora,

Un cadáver sin verbos, Un ahogado:

Danza de su muerte

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IX

Pasa por el silencio Con el peso y paso

De lo que vaga en la sustancia,

Pasa el fantasma y el pellejo que lo porta. Pero

De la mano de qué palabra Saldrá del aire el ahogado. Pero del aire al espacio sordo,

Como del espanto hacia la dicha del espectro, Con qué sórdido nombre en la garganta Entrará en lo ciego mordiendo su sonido El ahogado.

Espectro y espanto, Danza del espectro, Canto del espanto. Ciertamente,

La costumbre de lo cierto preñará su ánimo. El cuerpo perderá su forma bella,

Será polvo recobrado y disperso En la negra arena de lo mismo.

Nunca sabrá Qué es lo que grava Y a dónde es que se va El canto de las ballenas.

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X

En el interior de lo sordo se queda el fantasma: Una flor que danza en el interior del canto. Un cuerpo y su ceniza repartida en la oscuridad Va cayendo:

Lenta danza sin espanto ya.

Sin la pena de otras horas yo sostengo esta imagen

En la que la danza se abre y de lo abierto nace el fantasma. Espectro en el que la tristeza es blanca y se cubre

De una negra ceniza, pavesa lamentable sin euforia. Un lento cadáver entra en el agua y lento

Busca un lugar en la sombra.

Qué hay en la sombra para un fantasma, Para un espléndido cuerpo que se apaga.

Qué busca el cuello, el firme contorno del hombro, El cuaderno de la espalda.

Y la violencia y los muslos

Qué libro abren en la arena vacía, Pero qué resiste el pecho, ya sin aire.

Una hoja que cae de un árbol entrado ya en el ocaso Soy yo cantando.

111 Es este cuerpo danzando,

Una hoja que cae de un cuaderno que arde Es este lento cadáver:

El peso de sus signos lo empuja sobre el agua Y entra en el agua.

Un lento cadáver entra en el agua y lento Busca un lugar en la sombra.

Se balancea fúnebre, danza sin horror ya, Sin espanto ni espectro;

Una flor calcinada que, mientras cae, se deshace danzando. Un lento cadáver entra en el agua y lento

Busca un lugar en la sombra.

Una perfecta ballena jorobada dispone hacia el fondo Su cuerpo impensado.

Un blanco cuerpo se recoge en el fondo.

Una perfecta ballena jorobada canta contra un cuerpo. Y el canto entra en él y lo sacude.

Los espasmos del canto antiguo pueblan su memoria Y en una danza terrible,

El cuerpo deshabitado resplandece En el vacío intolerable.

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XI

Finalmente es necesario conocer lo interminable Antes de entrar del todo en este lenguaje de sombras. Lo que resuena,

Ese ritmo en el que se afirma el fantasma De un canto de ballena.

El modo y la forma nuestros es un pellejo después de todo, Pues lo que importa ciertamente

Es la sangre echando nuestra suerte en el espanto. El sudor de las cosas

Tiñe el tiempo de las cosas, pero lo que importa ciertamente Es la sangre echando nuestra suerte en el espanto.

Tan pequeños,

Cálculos que gravan insensatamente en el aire sobre la tierra. Pero debemos empujar el cuerpo,

Entrar en el aire, pisar la tierra,

Arrastrar como sordos ebrios nuestro modo y nuestra forma. Pero lo que importa ciertamente

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Es la sangre echando nuestra suerte en el espanto. Hay pavor, un escalofrío agita el pellejo que somos, Una palabra sostiene el peso deliberado del aire, Un sonido rasguñado en la espalda del aire. De qué madera estás hecho…

Es lo que averigua la mente que entra en la carne del aire. Mientras

Aparecen en el aire las dulces ballenas, Mientras

Vienen al aire las perfectas ballenas. Entendamos mejor que se ahogan,

Que mientras el aire entra en los asuntos no hay sino ahogo, Que devueltas a la sombra

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XII

En el interior de lo sordo se queda el fantasma.

Ceniza blanca, el tizne de la muerte se reparte en la sombra Y allí sostenido apenas el cadáver,

Lo que fue un cuerpo bello, Ya no duerme,

Se queda.

Lo que canta el canto es lo sordo. Una perfecta queja que dura

En la madrugada plena frente a la mar.

De pie en la orilla, mientras en lo sordo cantan las ballenas. Lo monstruoso no entra en la forma.

Y no hay forma para nuestros fantasmas Hechos a semejanza de un afecto muerto. Qué habremos de decirnos.

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