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1.5.1. Proceso hacia un cambio en la Educación Superior

En el proceso de dar una respuesta educativa referente a la diversidad de estudiantes con necesidades educativas especiales asociadas a la discapacidad, debemos partir de la ejecución de un proyecto de educación inter-institucional con enfoque inclusivo, donde se establecen pautas de funcionamiento general de las instituciones de educación superior, que permitirá plasmar la filosofía e identidad de las entidades en base al diagnóstico institucional mediante la participación de la comunidad universitaria, (autoridades, docentes y estudiantes).

Este proceso de cambio evidencia la existencia de aspectos transversales para la organización y planificación del proceso de enseñanza-aprendizaje. Además es importante la eliminación de todas las barreras, que dificultan el aprendizaje y la participación en el proceso formativo.

1.5.2. Barreras para el aprendizaje y la participación del estudiante con necesidades educativas especiales o discapacidad

En el Glosario de Términos sobre discapacidad de la Comisión Política Gubernamental en Materia de Derechos Humanos, se asienta que:

“Las barreras para el aprendizaje y la participación, son todos aquellos factores del contexto, que dificultan o limitan el pleno acceso a la educación y a las oportunidades de aprendizaje de niñas, niños y jóvenes. Estas aparecen en relación con su interacción en los diferentes contextos: social, político, institucional, cultural y en las circunstancias sociales y económicas”. (Booth & Ainscow, 2002, pág. s/p).

Desde el enfoque de la educación inclusiva, este concepto rebasa al de necesidades educativas especiales, ya que se centra en la interacción con el contexto y no como un problema inherente al educando. Tradicionalmente, las necesidades educativas

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especiales han estado centradas en el discente y se ha buscado mejoras centrándose en el mismo, (éste enfoque es derivado del modelo clínico-terapéutico que ha permeado a la integración educativa).

A partir de un enfoque de la Educación Inclusiva, la visión requiere de grandes cambios, los cuales deben concentrarse en los contextos de los que los estudiantes participan. Ello implica la consideración de los diferentes ambientes en los cuales los niños, adolescentes, jóvenes y adultos interactúan, crecen y se desarrollan. Para esto hemos de concentrarnos en los ambientes de la escuela, universidad y la familia. Siguiendo la línea, previamente trazada por la educación inclusiva las barreras pueden reconocerse en cuatro campos específicos:

 De actitud, se identifican las barreras manifiestas con respecto a la actitud de las y los actores, que interactúan con el estudiante (docentes, compañeros de grupo, colectivo, padres y madres de familia, entre otros). Son las barreras que obstaculizan la participación y el aprendizaje como el rechazo, la segregación, la exclusión, etc.

Ésta es una de las barreras más difíciles de derribar y tiene que ver principalmente con las actitudes de los y las docentes, que van desde el rechazo encubierto hasta el rechazo abierto, tales como: la negación de cupos, la falta de atención e integración a las actividades del aula y de la comunidad escolar, la falta de planeación de actividades y adecuaciones específicas, que permitan la participación de todos los niños adolescentes, jóvenes y adultos acorde a sus necesidades específicas y a sus características individuales (entre ellos se encuentran los niños adolescentes, jóvenes y adultos con necesidades educativas especiales, asociados o no a discapacidad).

Por último estarían los propios compañeros del/los niños, adolescentes, jóvenes y adultos, los cuales podrán aceptarlo, o rechazarlo (lo cual se traduciría en burlas, agresión, (bullying).

 De conocimiento, son las barreras que ponen de manifiesto el desconocimiento de la situación general del discente, sobre la

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discapacidad y/o aptitudes sobresalientes, por parte de todos los involucrados (familia, docentes, equipo de apoyo, etc.).

En el enfoque de la Educación Inclusiva, es preciso tener en cuenta que más que el diagnóstico y/o la necesidad educativa específica o especial, que pudiera presentar cualquier niño, adolescente, joven y adulto, la barrera se encuentra en la limitada cantidad de estrategias y repertorio de técnicas lúdicas, mediante las cuales puedan desarrollarse las competencias; lo anterior está íntimamente ligado al conocimiento del docente y a su preparación. Desde una perspectiva profesional, esta barrera constituye un problema grave para el desarrollo y retos de la educación inclusiva.

 De comunicación, son las barreras que interfieren en el proceso de comunicación y que obstaculizan los flujos de interacción en los diferentes contextos con el estudiante. Entre ellos se encuentra la calidad de la misma, los tiempos en que se da, etc. Quizá este aspecto es uno de los más descuidados en el ámbito del aula universitaria y la casa. Desde dentro del aula las barreras de comunicación pueden existir desde lo que es el idioma, los niveles de comprensión de los estudiantes, el léxico y estilos de comunicación de los docentes, etc.

Aunado a las barreras de comunicación por razones de idioma, niveles y estilos, se encuentran los sistemas de comunicación, que van desde el lenguaje oral y escrito, hasta los sistemas alternativos y aumentativos de la comunicación, los cuales deben privilegiarse en algunos casos, ante la existencia de adolescentes, jóvenes y adultos con necesidades educativas especiales asociados a discapacidad, y que muchas veces no se ensaya en el contexto del sistema educativo.

 Prácticas, barreras identificadas en el entorno, que obstaculizan la participación y el aprendizaje. Entre ellas se encuentran las de acceso, de metodología y evaluación. La identificación de las barreras, debe ser congruente con los resultados de la evaluación psicopedagógica y el informe, ya que los apoyos que se determinen para la intervención, deberán tender a eliminar dichas barreras.

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Las barreras de este tipo van desde el hecho de no contar con rampas, adaptaciones en baños, material pedagógico diverso, etc. y el diseño universal en muebles y materiales, hasta lo que es:

- La Planeación, la cual muchas es veces es de carácter homogéneo, no toma en cuenta la diversidad del aula y menos a aquellos adolescentes, jóvenes y adultos, que presentan algún tipo de necesidad específica o especial.

- La Metodología, de naturaleza similar a la anterior (homogénea), no contempla los estilos y ritmos de aprendizaje de los estudiantes, ni ensaya diferentes estrategias y métodos de aprendizaje.

- Evaluación, por consiguiente en la misma situación (homogénea). Las barreras derivadas de estos aspectos de la Práctica Docente, constituyen un lastre para la Educación Inclusiva, pues ésta es sinónimo de Diversidad y de Planeación, Metodología y Evaluación Inclusiva e Incluyente.

Desde una perspectiva inclusiva, se precisa que se deje de pensar que las barreras para el aprendizaje y la participación, existen sólo en los niños, es necesario partir de las propias Prácticas Docentes, y revalorar la Planeación, las Metodologías y la Evaluación, respecto a: sí son Inclusivas e Incluyentes. Motivo por lo cual abarcaría hacerse tres preguntas claves:

a. Al planear, ¿pienso en un grupo heterogéneo y diverso?

b. Al proponer metodologías, diseñar estrategias y actividades ¿pienso en un grupo heterogéneo y diverso?

c. Al evaluar ¿pienso en un grupo heterogéneo y diverso?

Sí se responde no, a alguna de las preguntas anteriores se precisa revisar la Práctica Docente y reformularla, así como asesorarse en la Educación Inclusiva. De igual forma si se detectan barreras en las actitudes (propias o del personal de la institución), en el conocimiento o la comunicación. En todos estos aspectos deben

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permear los preceptos de la Educación Inclusiva, como un modelo que da respuesta las necesidades de todos los estudiantes, independientemente de sus condiciones.

Según el Dr. Dennis Cardoze, (2007), las barreras para el aprendizaje y la participación del estudiante con necesidades educativas especiales o discapacidad son las siguientes:

 Socio-económicas, son: la lejanía a centros escolares, la pobreza que obliga al trabajo de menores que desertan de los centros escolares, las deficientes condiciones de vivienda, la falta de recursos para el aprendizaje, la carencia de estimulación en los primeros años, escasa o nula accesibilidad a centros o actividades extraescolares y ambientes comunitarios de riesgo.

 Biológicas, son: la ausencia o dificultad para el control de movimientos, las deficiencias sensoriales, las deficiencias sensoriales, las deficiencias o alteraciones mentales, enfermedades internas crónicas debilitantes y la desnutrición.

 Arquitectónicas, son: ausencias de vías de acceso adecuadas para personas con problemas de movilidad, dificultad para el uso de servicios como los higiénicos, las fuentes de agua, los teléfonos, la tienda de alimentos, etc., ausencia de referencias o señalizaciones para la orientación de personas con pérdida de la visión o de la audición, aulas mal ventiladas, mal iluminadas, con poco espacio para el desarrollo de actividades y la movilización segura, bancas inapropiadas para alumnos con problemas motores, zurdos o hiperactivos y cercanía de la escuela a vías muy transitadas o fuentes de ruido.

 Curriculares, son: currículo rígido, poco o nada flexible, ccontenido curricular poco relacionado con las experiencias previas y la vida diaria de los alumnos, exigencias curriculares poco apropiadas a las etapas de desarrollo físico y psicológico de los algunos niños (Principio de realidad) y poca o ninguna correlación de contenidos.

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 Metodológicas, son: poca o ninguna utilización de apoyos para el aprendizaje, no adecuación del currículo según las características de aprendizaje del alumno (cognición, ritmo y estilo), no ampliación o creación de recursos que faciliten el acceso al currículo, fallo en motivar al alumno, material de enseñanza poco comprensible, escasa o ninguna coordinación metodológica entre docentes, falta de apoyo efectivo del docente especializado hacia el de grado y no reforzamiento ni generalización de lo enseñado.

 Actitudinales (en el personal escolar, pares familiares y alumno), son: barreras mentales del alumno, muy bajas o muy altas expectativas de los padres, aactitud sobreprotectora de padres, de docentes o compañeros, rechazo abierto o encubierto de personal de la escuela, acoso o rechazo de compañeros.

 Administrativas, son: inadecuada gestión financiera de la escuela, no coordinación con las entidades comunitarias para la búsqueda y utilización de recursos, ddificultades en el proceso de matrícula de alumnos de la comunidad, ausencia de un Plan Educativo de Centro que planifique y “orqueste” todas las acciones para la inclusión, poca o ninguna coordinación y fluidez entre las diversas etapas del proceso educativo (inicial, básico, medio y superior o técnico) cuando se realizan en centros escolares distintos, no existencia, en la práctica, de una Comunidad Escolar (Consejo Escolar) activa en la gestión educativa. (Cardoze, 2007, pág. s/p).

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