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5.3 Reflections on the research project: Small steps and radical interventions
Los orígenes del partido autonomista de Corrientes, al igual que el partido liberal, se remontan a fines del siglo XIX. Aunque la doctrina federal, que decían representar se inicia mucho antes, en la etapa artiguista. En general, y más allá de las diferentes mutaciones que sufrió, el federalismo correntino estuvo vinculado a la defensa de la autonomía provincial y particularmente, en la década de 1860, al urquicismo. Durante la década de 1870, con el triunfo del liberalismo, estas ideas de tipo federales se desdibujaron en Corrientes quedando identificadas, por sus opositores, con los calificativos de “mazorqueros” (por su vinculación con el rosismo y más tarde el urquicismo), “paraguayistas” o “traidores a la patria” por las relaciones que algunos de estos sectores habían tenido con los paraguayos durante la ocupación de Corrientes ocurrida en 1865 durante la Guerra contra el Paraguay. La tradición del partido liberal, sus principales adversarios políticos por esos años, tendió a identificar con estos motes a los autonomistas, lo que si se analiza con detenimiento se descarta fácilmente, pues no hubo una ligazón directa entre los urquicistas o los paraguayistas y los futuros autonomistas39.
Existen diferencias entre los historiadores acerca del momento desde el cual se puede establecer el origen de este partido. Manuel Florencio Mantilla estableció la fecha de 1876 como la de su año de inicio, fundamentando que se trataba de la continuación del antiguo Partido Federal formado el año anterior como oposición al gobierno de Juan Vicente Pampín. Wenceslao Domínguez, en cambio, expresa que ya en 1869 se había constituido el primer Comité Central del partido autonomista y entonces considera que sus orígenes deben extenderse hasta ese momento40.
Sin embargo, recién en 1880, tras la intervención federal decretada por el presidente Nicolás Avellaneda, se permitió el regreso de los opositores autonomistas exiliados en Entre Ríos, Paraguay y Chaco. Éstos llegaron a Corrientes con el propósito de organizarse políticamente para obtener el gobierno provincial y con ese objeto se conformaron los clubes electorales correspondientes denominándose al de la capital Partido Autonomista Nacional, nombre que empezó a generalizarse aún antes de constituirse el partido orgánicamente. Esto recién ocurrirá, en consonancia
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Dardo Ramírez Braschi, se ocupó de este tema extensamente en La Guerra de la Triple Alianza a
con los sucesos políticos nacionales del momento, durante los primeros años de la década de 188041.
En estos años de formación sobresalen las figuras de Antonio Gallino,
Manuel Derqui42 y Juan Ramón Vidal43, quienes también ejercieron el gobierno
provincial durante toda la década de 1880.
Gallino y Derqui, pertenecían a dos líneas diferentes del partido. En un primer momento triunfó la primera (en 1880) pero pronto, en 1882, con la ayuda del presidente Julio A. Roca, Derqui logró hacer triunfar una revolución en contra del gobierno. En las elecciones de 1883, y nuevamente con el apoyo de Roca, Derqui logró imponer su candidatura a la gobernación de la provincia por encima de la de Rudencio Roca, propiciada por el sector liderado por Gallino. Asumió el gobierno en diciembre de 1883, acompañado por Joaquín Vedoya. Lo sucedió Juan Ramón Vidal en 1886, quien llegó al poder con el amplio apoyo del presidente Juárez Celman. Durante su gobierno, recibió la colaboración del sector martinista del liberalismo. Antonio Ruiz, también autonomista, sucedió en la gobernación a Vidal, pero su gobierno finalizó en 1893 como consecuencia de la revolución organizada por los liberales y apoyada por los radicales. A partir de allí se inicia un período de dispersión del partido, muchos de sus dirigentes debieron exiliarse, el propio Vidal, en ese entonces senador nacional, no regresó a la provincia sino hasta 1898, una vez finalizado su período legislativo.
A fines de la década de 1890, y tras la figura de Vidal se inició la reconstrucción del partido que empezó a participar nuevamente en las elecciones provinciales. En 1907, y aprovechando la coyuntura favorable que le ofrecía el apoyo del presidente Figueroa Alcorta organizaron, junto a los liberales disidentes, una revolución contra el gobierno de Juan Esteban Martínez que finalizó con una intervención federal que les facilitó el acceso al gobierno provincial unidos a los
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Véase: Wenceslao Néstor Domínguez (h). “Correntinos, gente valerosa”. Historia del
Autonomísimo correntino. Buenos Aires, 1985, Inédito y Gabriel Feris. El partido autonomista,
Corrientes, Cicero impresiones, 1990.
41
Véase: D. Ramírez Braschi. Origen…. Op. Cit. 161- 165 pp.
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Manuel Derqui (1846- 1891) nació en Corrientes, hijo del que fuera presidente de la Confederación Argentina Santiago Derqui. Abogado, político y Docente. Fue ministro plenipotenciario en Paraguay (1875), ministro de gobierno de José Luis Madariaga, electo gobernador en 1877, derrocado en 1878, por la revolución liberal. Llegó nuevamente al gobierno provincial en 1883 hasta 1886. Fue juez del crimen , fiscal de los tribunales y asesor de Gobierno, diputado nacional (1872- 1874 y 1882- 1883) y Senador Nacional (1886- 1891).
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Juan Ramón Vidal (1860- 1940). Nació en Corrientes, abogado y líder político. Fue ministro de gobierno (1884- 1886), gobernador (1886- 1889 y 1909- 1913), senador nacional (1890- 1898 y 1914- 1940), diputado nacional (1908- 1909) y presidente del Partido Autonomista (1886 hasta 1940).
liberales disidentes. Sin embargo, el 11 de enero de 1909, en una Convención partidaria se decidió romper la coalición que lo unía al liberalismo disidente y separarse del gobierno. (Aunque el vice gobernador Juan L. Resoagli continuó en sus funciones44) y tras una nueva Intervención Federal pudo mejorar su posición y esta vez, en acuerdo con los martinistas, consiguieron elevar a Vidal por segunda vez al poder ejecutivo provincial.
De ese modo, hacia 1909, el partido autonomista se hallaba fortalecido, unificado y organizado en torno al fuerte liderazgo de Juan Ramón Vidal.
El Autonomismo entre 1909 y 1930
Una característica distintiva del partido autonomista, en esta etapa, fue su mayor cohesión interna, los rasgos del liderazgo de Juan Ramón Vidal, que presidió el partido en forma ininterrumpida desde 1886 hasta 1940, colaboró con ello45. Tras muchos años de abstención, el autonomismo se reinsertó en la vida política provincial en 1908 y paulatinamente inició su reorganización con el establecimiento de los comités departamentales del partido. En 1909, se unió al partido liberal martinista por medio de un pacto y en 1915, ambos sectores se integraron al Partido Demócrata Progresista, aunque pronto los autonomistas se distanciaron de ese partido46.
En febrero de 1916, una fracción del autonomismo dirigida por Vidal, decidió romper el acuerdo con los liberales, manifestando diferencias con el gobernador Mariano Loza. La consecuencia inmediata de esa decisión fue la división del partido autonomista. Se formaron, entonces, dos grupos: los autonomistas de principios (fieles al pacto) liderados por Eugenio Breard y los autonomistas de tradición o vidalistas, seguidores de Juan Ramón Vidal47.
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La Provincia. Corrientes, 12 de enero de 1909. 45
El tema del liderazgo político de Juan Ramón Vidal se analizó en nuestra tesis de Maestría en Ciencias Políticas, publicada como libro con el título Liderazgo y Política en Corrientes. Juan Ramón
Vidal (1883- 1940). Corrientes, Moglia Ediciones, 2005. 361 pp. 46
Juan Ramón Vidal llegó a ser vicepresidente del comité provisorio del Partido Demócrata Progresista. Véase. El Liberal. Corrientes, 26 de febrero de 1916. p. 2.
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Esto ocurrió en una convención del partido autonomista de principios celebrada el 22 de febrero de 1916 en la que se resolvió mantener el acuerdo con los liberales y declarar separado del partido a Juan Ramón Vidal. Entre los convencionales que firmaron esta resolución se encontraba Hernán Gómez, en ese entonces un joven opositor a Vidal. El texto completo de la resolución se encuentra en La Provincia. Corrientes, 14 de marzo de 1916. p. 2.
Una convención del Partido Autonomista Principista, reunida el 22 de febrero de 1916, dispuso, entre otras cosas, mantener el acuerdo con los liberales, aprobar el proceder del vice gobernador Eugenio Breard y separar del partido a Juan Ramón Vidal48. Sin embargo, muy pronto, los vidalistas constituyeron la mayoría del partido y recuperaron el nombre de autonomistas. El sector principista, por su parte, se integró primero, a los Demócratas y luego, a la Concentración Cívica, pero regresaron al seno autonomista en mayo de 192049.
La separación de los vidalistas de la coalición gobernante los acercó a la oposición radical. Existieron múltiples rumores de acuerdo entre ellos, todos negados por sus principales protagonistas; aunque la elección de Pedro Numa Soto (radical) como senador nacional en 1916, con el apoyo de los legisladores radicales y autonomistas es una prueba de que ella existió.
En un reportaje que le realizó La Nación al vice gobernador Breard, éste conjeturó acerca de las causas que podrían haber llevado a Vidal a tomar esa actitud. En primer lugar, creía que podría tratarse de un castigo para el gobernador Loza, por no haberse prestado a sus planes y, al mismo tiempo, daba una satisfacción a su animosidad personal contra el gobernador; en segundo lugar, producía una situación política que le era muy conveniente, pues instigó a su aliado, Manuel Mora y Araujo (liberal), para que ingresara al radicalismo y éste le sirvió de ayuda para acercarse a Ángel Blanco a quien, para conseguir su apoyo, le había ofrecido la futura gobernación de la provincia y, en tercer lugar, creía que se buscaba la intervención nacional, demostrando que Vidal tenía una importante influencia en el gobierno central para alcanzar ese objetivo50.
Finalmente, la intervención federal se decretó, y el interventor Juan Pablo Sáenz llegó a Corrientes a fines de marzo de 1916. Fue recibido por una manifestación de vidalistas entusiastas, algunos radicales y hasta por el mismo
Vidal51. El objetivo principal de la intervención era presidir las elecciones
presidenciales que se realizaron en abril y las legislativas provinciales que se realizaron en mayo. Una vez cumplidos sus objetivos, entregó el mando nuevamente
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Entre los delegados presentes figuraba Hernán Gómez, al que ya se ha mencionado como opositor de Vidal durante su segundo gobierno. La Provincia. Corrientes, 14 de marzo de 1916. p 2.
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Ante la incorporación del sector principista se debió reorganizar la Junta de Gobierno del partido que quedó constituida de la siguiente forma: Presidente: Juan Ramón Vidal, Vicepresidente 1° Eugenio Breard, Vicepresidente 2° Julio C. Rivero, Secretario: Rafael Lubary y Tesorero Carlos Laffont. El Liberal. Corrientes, 21 de julio de 1920. p.1.
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a Loza y declaró ilegal la cesantía52. El gobierno provincial, representado por liberales y autonomistas de principios que apoyaban la fórmula presidencial encabezada por de la Torre, buscando que la intervención federal les restituyera el gobierno, hicieron que sus electores votaran, a último momento, por la fórmula Rojas – Serú, y así lograron su objetivo.
Recién en 1919, cuando el radicalismo tenía posibilidades ciertas de alcanzar el gobierno provincial, los vidalistas volvieron a unirse con los otros sectores conservadores, impidiendo el triunfo radical. Esta unión circunstancial se convirtió en 1921, en un nuevo acuerdo político sellado con los liberales, que se mantuvo hasta 1927.
Caracterizados por su pragmatismo, no acostumbraron a establecer programas o plataformas de gobierno en la etapa pre -electoral. En 1924, durante la campaña política para las elecciones legislativas nacionales y provinciales de ese año, por primera vez difundieron cuatro postulados que sus futuros legisladores irían a defender. Entre ellos mencionaban la defensa del precio mínimo de venta en la cuestión ganadera, la instalación de una política armamentista, la iniciativa y fomento de la agricultura industrializable y la sistematización y proporcionalidad de las cargas del impuesto para la mejor justicia en el régimen fiscal53. Estos mismos postulados fueron ratificados para las elecciones de 192654. Entre estos principios, la cuestión del establecimiento del precio mínimo para la venta del ganado fue una cuestión que realmente interesó a los legisladores autonomistas en esos años, en los que presentaron y defendieron diferentes proyectos de ley que iban en esa dirección.
Tras la separación de los liberales rupturistas, en 1927, los autonomistas mantuvieron el acuerdo con el sector pactista del liberalismo y hacia 1928, después de la coincidencia en las elecciones presidenciales con el radicalismo antipersonalista, iniciaron con estos sectores un nuevo acuerdo con el cual dominarán la política provincial durante toda la década de 1930: la “Concordancia”.
La participación de la juventud dentro del partido no fue demasiado significativa, aunque a ellos competía generalmente, como ocurría con los liberales, la organización de las campañas electorales en la elección de municipales. Sin embargo, en 1926, se constituyó un Comité de la Juventud Autonomista en la Capital
51El Liberal. Corrientes, 27 de marzo de 1916. p 3.
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El Liberal. Corrientes, del 27 de marzo, 13 y 25 de abril, 4 de mayo y 3 de junio de 1916. 53
El Liberal. Corrientes, 1 de marzo de 1924. p. 6. 54
Federal, compuesto en su mayoría por estudiantes universitarios, que entre las bases para su constitución plantearon algunas ideas renovadoras para la tradición del partido. Entre ellas figuraban, trabajar en pos de un mejoramiento de la cultura cívica de Corrientes, propiciar la sanción de un programa y una plataforma electoral para el partido dictado por su Convención, auspiciar ante la Convención y dirigentes del partido, nombres de correligionarios destacados, radicados en la Capital Federal, para integrar las listas de candidatos a cargos electivos, propiciar ante los partidos políticos que actuaban en la provincia la iniciativa de estudiar la forma en que los intelectuales y obreros correntinos diseminados en todo el país se reintegren a Corrientes55. A pesar de la interesante iniciativa de estos jóvenes, la dirigencia central del partido no tomó en cuenta sus propuestas.
Un rasgo predominante del autonomismo de Vidal fue la cohesión y la estabilidad. Esto demuestra, por un lado, la fuerza de su liderazgo para mantener la cohesión y por otro, la estabilidad debida a la unidad interna de la coalición dominante, que se refleja en la permanencia, a lo largo de todos los años estudiados, de casi las mismas personas, mientras demostraron su fidelidad al líder. Autonomismo y vidalismo muchas veces eran utilizados como sinónimos, pues su líder consiguió tan alto grado de adhesión por parte de sus seguidores que imprimió al autonomismo su sello personal:
“El vidalismo es más que un partido político – constituye una lógica, algo como una asociación del jesuitismo católico.
Su jefe manda, y los cofrades obedecen. Dicen que no suponen un partido político sino con esta disciplina […]”.56
Entre los principales dirigentes del partido, que acompañaron a Vidal durante su largo predominio, conformando las Juntas Ejecutivas del partido, podemos mencionar a Félix María Gómez, Justino Solari, Luis Peluffo, Felipe Solari, Juan José Lubary, Gregorio G. de la Fuente, Ramón Beltrán, Edmundo Resoagli, Luciano Romero, Guillermo Rojas, Antonio Solari, Ramón Gómez, Carlos Alvarez Colodrero, Pedro Díaz Colodrero, Ricardo Márquez, Carlos Laffont, Oscar M. Llano,
55
El Liberal. Corrientes, 23 de enero de 1926. p. 10. En el Anexo Documental se encuentran las Bases
en forma completa.
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entre otros. Todos estos dirigentes se mantuvieron en las comisiones directivas del partido mientras mantuvieron su fidelidad al líder.
El autonomismo y el liberalismo conformaron, en esta etapa, el “sector conservador” de la política correntina, algunas veces unidos por medio de un Pacto, aunque manteniendo su individualidad como partidos, incluso cuando se ensayaron propuestas de construir un único partido que los representara (como los Demócratas Progresistas y la Concentración Cívica), pero siempre diferenciados del radicalismo.
En el período estudiado, se firmaron dos acuerdos entre autonomistas y liberales, uno en 1909 y otro en 192157. Ambos trataron sobre la alternancia en el gobierno de los dos partidos y la equidad en el reparto de los cargos provinciales y nacionales. Sin embargo, y a pesar de los esfuerzos por mantenerlos en el tiempo, tuvieron una efímera duración, el primero se quebró en 1915 y el segundo en 1927. Los motivos que llevaron a la ruptura, en ambos casos estuvieron relacionados con el respeto de los espacios que creían correspondía a cada uno de los partidos pues los grupos que se veían sin representación presionaban al gobierno y terminaban retirándole su apoyo. Estos conflictos generaron, a su vez divisiones internas dentro de las agrupaciones, situación que se repitió en las dos ocasiones.
A pesar del aparente fracaso de esta práctica, la misma sirvió a los fines de los dos partidos provinciales pues, por su intermedio, consiguieron mantenerse en el gobierno provincial durante toda la etapa analizada. Este es un rasgo que distinguió a los autonomistas y liberales correntinos de otros partidos conservadores provinciales58, y lo que les permitió sortear con éxito la dificultad que presentó la presencia del radicalismo en la lucha electoral.
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Tema que se analizará separadamente en el próximo capítulo.
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En el caso del Partido Conservador de Buenos Aires, por ejemplo, la intervención federal decretada por Irigoyen en 1917, puso al descubierto sus debilidades tales como la dependencia de su organización y la cohesión de los recursos provistos por la estructura estatal, después de la intervención el partido debió rearmar su base militante sin el estímulo suministrado por los cargos y prebendas provenientes del Estado y los recursos persuasivos para convencer al votante no fueron suficientes. Véase: Ana María Mustapic. “El Partido conservador en la provincia de Buenos Aires. Ante la intervención federal y la competencia democrática: 1917- 1928”. Instituto Torcuato Di Tella, Centro de Investigaciones Sociales, Documento de Trabajo N° 95. Diciembre de 1987. 41 pp.