Es notable que una gran proporción de la organización de la red de relaciones para la generación de la supervivencia y del bienestar, se fundamente en las acciones e intercambios recíprocos de los miembros de la comunidad a un nivel muy profundo. Ante la inexistente presencia de una autoridad central, y de acuerdo a la descripción previa, la convivencia y el transcurso del tiempo han permitido a la población construir su forma de autoorganización, vinculada a las necesidades vitales básicas y a los intereses socioeconómicos de cada unidad doméstica. Así, los miembros de cada unidad domestica diariamente actúan e interactúan en función de asegurar la supervivencia, de generar actividades de producción a través del trabajo y de accionar la reproducción social. Esta forma de vida social ha creado un nivel de autonomía manifiesto fundamentalmente en haber emergido sin el acompañamiento del estado y en haber evolucionado y haberse sostenido en el tiempo. Esta autonomía da sentido a “ser islotero”, es decir, fortalece y acentúa la identidad local.
Los ámbitos en los que se presenta la reciprocidad, sitúan el estilo de vida que se sostiene mediante acciones que se convierten en normas colectivas. En este juego, son los intereses de los miembros de cada unidad domestica los que de acuerdo a las condiciones de vida de la isla, han permitido la emergencia de la cooperación para la resolución de asuntos correspondientes a lo público y a lo privado. Pude ver en la vida familiar, que constantemente 102 Lomnitz, Larissa., Cómo sobreviven los Marginados. Siglo veintiuno ed. 1975. Pág. 169
se están creando estrategias y modelando líneas de acción para conseguir, no sólo los recursos vitales, sino el desarrollo económico y cultural de sus miembros. Estas acciones muchas veces hacen eco en lo colectivo, ya que con frecuencia la iniciativa de una familia se replica en cascada en las demás familias al ser considerada como benéfica. Por ejemplo, la idea de enviar a los hijos a terminar el colegio a otro lugar fue ampliándose progresivamente a casi todos los hogares isloteros.
En este marco, uno de los argumentos para el surgimiento de acciones cooperativas entre las unidades domésticas es el hecho de que los actores siempre van a reencontrarse. Axlrod (2006) argumenta que “tal posibilidad significa que las elecciones que hoy se hagan no sólo determinan el resultado de esta jugada, sino que pueden influir también en las decisiones posteriores que tomen (…) el futuro puede proyectar una sombra sobre el presente, y de este modo influir sobre la situación estratégica actual”.103. En un contexto de interacción permanente surgen
represalias cuando no se recibe en la misma medida que se da. A la reciprocidad se contrapone el engaño, el egoísmo, el oportunismo y la traición. Es decir, que sobre las decisiones y acciones de las personas inciden tanto las futuras interacciones como las respuestas a las acciones en el presente. Me refiero al resentimiento o la enemistad que se puede generar y que impacta la convivencia. “Gran parte de la agresión humana tiene matices morales. Injusticia, inequidad y ausencia de reciprocidad a menudo motivan indignación o agresión”104.
Este hecho es notorio en las percepciones que expresaron los pobladores acerca de la colaboración. Un tema de suma importancia en el imaginario social. Para sus habitantes hay personas que cooperan más que otras y hay algunas situaciones en las cuales el individualismo pesa más que la acción y la cooperación:
“Uno se resuelve su situación unos con otros. Si yo no hago cena, vengo donde ella... si no tengo el agua, lo mismo, vengo y le pido a ella. Aquí lo que le pasa a uno le duele al otro. Si tiene un hijo enfermo y no tiene plata, la gente coge la lista y va recogiendo de casa en casa, y se lo llevan a san onofre o berruga, a donde esté el medico. Cada quien tiene sus personas.”...”pero, aquí también hay mucho egoísmo, hay personas que no quieren que otro haga, que no quieren que otro tenga. Quieren acaparar. Con los vecinos a veces es bueno, somos como familia. Pero si son varias personas es para el chisme. Hay buenas y malas relaciones. Para hacer una cosa junta se forma el “belelé”, se hacen las roscas. No se puede. Hay grupos y entonces se forma discusiones”. A.M (Mujer, abuela, cabeza de familia)
Sin embargo, es el altruismo lo que marca la conducta frecuentemente en los ámbitos de relación entre miembros de la red del islote. Este hecho fundamenta la existencia de la reciprocidad en muchos casos. Para Robert Trivers, “los beneficios de la reciprocidad están 103 Axelrod, Robert., La Evolución de la Cooperación. Alianza Editorial. 2006. Pág. 23
104 Trivers, Robert (1978) en Martínez, Maximiliano., LA EVOLUCION DEL ALTRUISMO. Revista Colombiana de Filosofía de la Ciencia. Año/vol 4, No. 8-9. Universidad del Bosque. Bogotá 2003. Pág. 37
dados por la proporción especial costo/beneficio del acto altruista, pues el costo del altruismo es compensado con creces por la reciprocidad (…) debido a esta proporción y teniendo en cuenta las futuras interacciones entre dos actores, la selección favorecerá a todos aquellos que son capaces de cooperar selectivamente con los que a su vez cooperan”105. Intercambios
comunes como el trueque construye una red de colaboradores que se basan en experiencias previas para generar los futuros intercambios. Es decir, las personas que actúan en este sentido se encuentran y se reconocen como tales. “Hay momentos que hay trueque y que a uno no le importa perder. Si llego trasmallao y alguno no tiene liga uno le da, o si necesito madera para cocinar y no tengo, el otro me da. Aquí uno no tiene reparo para eso. Cuando uno tiene un enfermo y no tiene va donde el vecino a que le ayude. Si hay que sacar un herido o hay que sacarlo, todo el mundo colabora para sacarlo. Aquí decimos lo rifamos, así no sea de aquí”.(Pescador)
Es clave entender que estas estrategias no se generan de manera aislada, sino en el contexto de múltiples estrategias simultáneas y a la luz de la acumulación de experiencias de cooperación. En este sentido, en el islote se han afianzado ciertas estrategias que generan el marco, o normas no escritas, sobre lo que se hace o debe hacer ante circunstancias puntuales de interacción. Por tanto, no es condición para la cooperación el hecho de que exista amistad. Por ejemplo, al no haber un hospital en el islote, las situaciones de accidentes, emergencias y enfermedad grave ponen de manifiesto acciones de cooperación106 entre individuos que
perfectamente pueden no tener una buena relación de amistad. De esta forma, encontramos que en condiciones adecuadas, la cooperación basada en la reciprocidad puede desarrollarse incluso entre antagonistas (Axlrod, 2007). En este caso, las represalias por no cooperar juegan un papel fundamental, que va más allá de los vínculos afectivos. Los acuerdos entre antagonistas suelen tener un fuerte acento en este aspecto. Es contraproducente no cumplir en este tipo de acuerdos y tiene efectos tanto en la represalia como en la posibilidad de futuros acuerdos. La reciprocidad en estos casos es fundamental.
En los casos en que coincide vecindad y amistad, un ejemplo de cómo se presenta la cooperación es el tema de la alimentación. Esto es, la alimentación de las familias en el islote se basa en la consecución diaria del alimento. Siendo la proteína un alimento esencial en la dieta de los isleños, algunas familias cooperan entre sí compartiendo el pescado que consiguen o brindando alimento a quien no consiguió ese día, bajo la presunción de que tal cooperación sea devuelta, obteniendo así mutuos beneficios de la pesca individual. Entiendo así, que “la capacidad de condicionar la propia conducta al comportamiento de otro es un carácter adquirido, pudiendo comenzar a diseminarse la cooperación en circunstancias 105 Martínez, Maximiliano., LA EVOLUCION DEL ALTRUISMO. Revista Colombiana de Filosofía de la Ciencia. Año/vol 4, No.
8-9. Universidad del Bosque. Bogotá 2003. Pág. 37
106 Estas acciones de cooperación no se refieren solo a la asistencia durante la emergencia. En la isla se ha convertido en una norma el recaudo colectivo de dinero para la asistencia a personas que no cuenta con los recursos en el momento de la emergencia, además esta implica no sólo la asistencia médica sino la movilización, combustible y un medio de transporte disponible.
de parentesco cada vez menor. Finalmente, cuando la probabilidad de que dos individuos vuelvan a encontrarse es suficientemente grande, podrá prosperar la cooperación basada en la reciprocidad, y hacerse evolutivamente estable en poblaciones desprovistas de todo parentesco”107. El Islote presenta este hecho en los vecindarios, donde las unidades
domésticas han desarrollado vínculos afectivos y solidarios por fuera del parentesco con base en los cuales despliegan estas acciones explícitamente cooperativas.
En el caso del agua, otro elemento vital, se presenta acciones similares. La consecución del agua, cuando no es comprada en la alberca porque no hay o porque no se tiene dinero, implica un viaje hasta los pozos ubicados en la isla vecina. Siendo un bien esencial, al igual que los alimentos, entra en este marco de cooperación entre unidades domésticas del que vengo haciendo mención. El préstamo o la colaboración ante la necesidad de agua es un hecho social de solidaridad. Implica radicalmente las acciones de reciprocidad y tal como “toma y daca” no se da una negativa excepto cuando otro lo ha hecho primero.
De otro lado, una cuestión se desprende de la realidad económica de las unidades domésticas de la isla y va a ser determinante en el juego de intercambio. Se halla cierta estratificación del tipo urbano en las unidades domésticas que refleja el hecho de que unas tienen condiciones económicas más cómodas que otras. Esto incluye las características de la vivienda, el acceso al empleo y las oportunidades de ahorro. Este hecho arroja en primer lugar lo visible de las posiciones dentro de la estructura, y que de dichas posiciones se deriven formas de interacción y acciones disimiles. Para analizar la cooperación Axlrod prescinde de estos elementos como una forma de ayudarse a esclarecer rasgos sutiles de la interacción que de otra forma se perderían en el laberinto de complejidades de las circunstancias particulares. Sin embargo llegará a la conclusión de que “no existe una regla que sea la mejor con independencia del entorno”.