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regarding joint programmes Berlin, 14 June

2010. (Aprobación). (Modificaciones

de la Cámara de Senadores)

——Continúa la consideración del asunto en debate.

SEÑOR SÁNCHEZ.- Pido la palabra.

SEÑORA PRESIDENTA (ad hoc) (Passada).- Tie-

ne la palabra el señor Diputado.

SEÑOR SÁNCHEZ.- Señora Presidenta: la Cámara

de Senadores ha introducido una serie de cambios al proyecto de Rendición de Cuentas aprobado oportu- namente por esta Cámara que, a nuestro juicio, ha mejorado sensiblemente y perfeccionado muchos de

los artículos que fueron motivo de un fuerte debate en esta Cámara. La consecuencia de este proceso es la aprobación satisfactoria, en términos generales, de esta Rendición de Cuentas por parte de nuestra ban- cada.

Hemos logrado que los Presupuestos y las Rendi- ciones de Cuentas aprobados en esta Sala no sean otra cosa que el cumplimiento de los compromisos programáticos que asumieron las fuerzas políticas, presentados y documentados en nuestro programa de gobierno. En este período, la ciudadanía ha confiado en el Frente Amplio para llevar adelante los destinos del país.

Por lo tanto, la Rendición de Cuentas no es otra cosa que trasladar a los números los compromisos electorales que asumimos. En estas instancias, a no- sotros nos interesa realizar lo que llamamos nuestra rendición social, es decir, informar lo que ha hecho el Gobierno del Frente Amplio con los recursos que cuenta el Estado y cuáles han sido los resultados eco- nómicos y sociales en nuestro país.

Desde nuestro punto de vista, la política econó- mica implementada desde el año 2005 estableció las bases para avanzar en los objetivos de crecimiento y distribución del ingreso, apuntalando, indudablemen- te, los pilares del desarrollo a largo plazo. Decidida- mente, esto significa una ruptura con las formas y con las gestiones llevadas adelante por otros Gobiernos, porque constituye una diferencia importante con res- pecto a las políticas adoptadas en el pasado, que re- legaban a un segundo plano los objetivos de equidad y mejora en la distribución de la riqueza

Eran las propuestas de ajuste fiscal sistemático, del Estado raquítico y ausente, de la desregulación de las relaciones laborales, inspiradas en concepciones ideológicas neoliberales que sostenían -y sostienen al día de hoy- que el mercado resuelve la asignación de recursos. Más allá de este debate ideológico, muchas veces la realidad tiene mayor fuerza que las palabras, y la trayectoria de los principales indicadores econó- micos y sociales en las últimas décadas pone de mani- fiesto, precisamente, que en ausencia de políticas pú- blicas explícitas que promuevan mejoras en la distri- bución del ingreso, el juego libre de las fuerzas del mercado tiende a generar mayores condiciones de desigualdad y pobreza.

Es por estas razones que, como fuerza política, nosotros hemos sostenido y seguimos sosteniendo la necesidad de tener un Estado activo y potente en la conducción de los destinos económicos del país, por- que necesitamos actuar con políticas sociales que permitan distribuir los recursos y el ingreso que gene- ra nuestra nación. Es así que desde 2005 a 2010, la tasa de empleo para las localidades de más de cinco mil habitantes se situó en un 7,4%, lo que representó la creación de aproximadamente 234.000 puestos de trabajo en este país. Por su parte, la tasa de actividad aumentó 4,8% para este mismo período.

Esta tendencia positiva en el crecimiento de la tasa de empleo y superior del crecimiento de la tasa de actividad contribuyó a la evolución descendente de la tasa de desempleo, que alcanzó sus registros míni- mos históricos en el año 2010 con un 6,7% para el to- tal del país. El crecimiento del empleo se acompañó con una mejora del nivel de la formalización del traba- jo. Da cuenta de ello el récord histórico de puestos cotizantes al Banco de Previsión Social, manteniéndo- se la tendencia positiva durante todo el año 2010, cuando se alcanzó un total de 1:350.000.000 cotizan- tes. Pero estas cifras absolutas esconden algunas otras cuestiones interesantes desde el punto de vista cualitativo que nosotros queremos relatar.

El total de cotizantes privados dependientes cre- ció, en términos absolutos, aproximadamente, en 450.000 desde el año 2004 a 2010. Hace algunos mi- nutos, hablábamos de la creación de casi 234.000 puestos de trabajo. El resultado de esta suma nos da que en el Uruguay, antes de 2004, había 216.000 personas que trabajaban en negro, y han sido las po- líticas implementadas desde 2005 a la fecha las que han permitido reconocer el derecho de esos trabaja- dores, que hoy tienen acceso a la seguridad social.

En ese sentido, podemos decir que si se compara el año 2010 con 2005, la cantidad de puestos cotizan- tes dependientes del sector de la construcción casi se duplicó, mientras que en el sector del servicio domés- tico, el incremento fue del 40%. Esto no quiere decir que las trabajadoras del servicio doméstico no traba- jaban, sino que no tenían derechos ni eran reconoci- das por el Estado, es decir, que trabajaban en negro. Hoy se ha propiciado un proceso de regulación del trabajo que ha generado que estas trabajadoras, que son las más sumergidas de la población, tengan acce-

so al derecho a la salud, a la jubilación y al seguro de desempleo.

Esta es la adquisición de derechos que forma parte de las políticas económicas llevadas adelante por el Gobierno del Frente Amplio.

Por supuesto que, a nuestro juicio, todas y cada una de estas medidas que venimos a promover pro- ducen, de manera inequívoca, un incremento sustan- tivo del ingreso de los hogares desde 2004 a la fecha. Según datos de la encuesta continua de hogares, los ingresos salariales y los ingresos por pasividades aumentaron, en términos reales, casi un 50% entre el 2004 y 2010, mientras que los ingresos por cuenta propia y los patronales registraron un aumento del 23% y del 13%, respectivamente.

Sistemáticamente, la izquierda ha levantado las banderas de la equidad en las relaciones sociales y de la asociación del crecimiento económico con un pro- ceso virtuoso de distribución del ingreso y, sin lugar a dudas, ha tenido repercusiones.

En esta Sala se sostuvo que en 1993 Uruguay tu- vo el Índice de Gini más bajo desde la restauración democrática. Eso es cierto. Debemos reconocer que en 1993 el Índice de Gini se redujo de manera sus- tancial. Pero diría que no solo bajó sino que rebotó, porque bajó en 1993 y comenzó a subir y no paró de hacerlo hasta el final del Gobierno del Partido Nacio- nal. En el inicio de su Administración, el Índice de Gini estaba situado en 0,41, y cuando entregó su Gobier- no, era de 0,42.

Por tanto, como lo demuestra el gráfico de la pá- gina 29 de la exposición de motivos que acompaña el proyecto de Rendición de Cuentas, efectivamente, las únicas Administraciones, desde el advenimiento de la democracia hasta el presente, que han logrado redu- cir de manera sistemática el Índice de Gini han sido las frenteamplistas. El resto de las Administraciones no ha logrado revertir esta situación sino que la ha empeorado, producto de las políticas que llevaron adelante. Reitero que esto está bien documentado en la página 29 de la exposición de motivos enviada por el Poder Ejecutivo.

Pero hay otros indicadores importantes que hacen a la equidad de una sociedad. Acá podemos hablar de los indicadores que evidencian la diferencia entre los ingresos que obtienen los hogares de los de-

ciles más altos y los hogares de los deciles más bajos. Justamente, como se puede apreciar en diversos es- tudios sobre la distribución del ingreso, esta diferencia solo se acorta en el Gobierno frenteamplista.

En 1994, los ingresos de los hogares de los deci- les más altos de nuestra sociedad significaban un 18,4 veces más que el decil 1, es decir, los hogares que tienen menos recursos. En 1999, esa relación era de 18,2; en 2004, era de 18,9; en 2010, podemos decir con mucho orgullo que esa relación es de 15,4. Por tanto, la relación entre las puntas de los ingresos se ha reducido de manera sustancial, como producto de este tipo de políticas que venimos relatando y apli- cando en estos términos. Desde el advenimiento de la democracia hasta el presente, no ha habido Gobierno que haya reducido este índice como lo hicieron las Administraciones del Frente Amplio. Esto hace a la equidad de una sociedad. Refiere a la diferencia de los ingresos que existen en una sociedad, más allá de otros coeficientes que veníamos relatando como el Índice de Gini.

Luego de comentar esta relación entre las condi- ciones que hacen al desarrollo económico y a la equi- dad de nuestra sociedad, por supuesto que no vamos a decir que con esta Rendición de Cuentas está todo resuelto en el Uruguay. Todavía falta mucho para lo- grar la equidad; falta mucho en términos del desarro- llo del país. Quiere decir que hay mucho todavía por hacer. El Gobierno del Frente Amplio comenzó su Ad- ministración con un 40% de personas que se encon- traban por debajo de la línea de pobreza y hoy esta- mos diciendo que tenemos un 18%. Por supuesto que queda mucho trabajo por hacer. Pero no se debería olvidar que en tan solo cinco años logramos reducir de manera sistemática ese porcentaje de pobreza. Además, no solo habría que tener en cuenta los valo- res absolutos de pobreza sino la brecha que se genera entre la pobreza y su severidad, es decir, cómo afecta la pobreza a aquellos ciudadanos que están por deba- jo de la línea de pobreza. Podemos decir que año a año se han venido mejorando las condiciones con respecto a esta brecha. Por tanto, eso es auspicioso porque significa que es producto de estas políticas. Entonces, si el país sigue creciendo y desarrollándose, podemos afirmar que van a salir más personas de la pobreza durante este período de Gobierno, tal como está planteado en nuestro programa y específicamen- te financiado en el Presupuesto Nacional.

Por eso sostenemos que el gasto público llevado adelante es prudente e impacta de manera decisiva en la distribución del ingreso como lo demuestran los estudios internacionales de la distribución del ingreso en Uruguay.

Como es sabido, el gasto público, en porcentajes de PBI, pasó de representar un 20,4% en 1999 a un 19,5% en 2004. En 2010, se situó en un 22,9%, y es- tá previsto a través de la Ley de Presupuesto Nacional incrementar este gasto público hasta un 24,2% hacia el final del período.

Se ha discutido en esta Sala acerca del impacto de ese gasto y de su eficiencia, y de cuál ha sido la capacidad del Gobierno del Frente Amplio para utilizar estos recursos. Vamos a hacer mención a un estudio del BID. En su nota técnica del año 2009 -nótese que estamos hablando de un organismo que no es oficia- lista y de un informe que no es realizado por profe- sionales del Frente Amplio-, dice: "Las políticas socia- les han logrado impactar fuertemente sobre la distri- bución de los ingresos. En efecto, calculando el im- pacto distributivo del GPS [...], se concluye que el gasto social ha sido responsable de una reducción del Índice de Gini de más de 2 puntos entre 2004 y 2010".

¿Qué quiere decir esto? Que al haber aplicado estos recursos por parte de nuestro Gobierno, hemos hecho una contribución muy importante a la capaci- dad de impactar en la distribución del ingreso, presen- te y futuro, porque hoy no solo tenemos más gasto público social sino una mayor capacidad de incidencia sobre la distribución del ingreso que la que había cin- co años atrás.

Esto ha sido reconocido y valorado por investiga- dores internacionales en cuanto seminario ha habido en la región.

Todas estas situaciones nos permiten afirmar que los ingresos a nivel de los hogares crecieron un pro- medio de 41,5% en términos reales. Siempre hemos dicho que los promedios ahogan a los petisos y eso es bastante cierto. Ahora bien: resulta que en Uruguay lo que sucedió fue que, si bien el 41,5% fue el promedio de crecimiento de ingreso real de los hogares, el pri- mer decil creció en un 60,5% y el segundo, en un 51,7%. Por lo tanto, en las Administraciones fren- teamplistas los petisos no se ahogan en los prome- dios, sino que están por encima, porque esto es lo

que ha permitido reducir de manera significativa la desigualdad social que existía en el país. Y todas estas cosas están asociadas a la Rendición de Cuentas que estamos considerando.

Aquí también se habló -ha sido parte de un deba- te importante- de las compras estatales.

(Suena el timbre indicador de tiempo) ——He terminado, señora Presidenta.

SEÑOR ABDALA.- Pido la palabra para contestar una

alusión.

SEÑORA PRESIDENTA (ad hoc) (Passada).- Tie-

ne la palabra el señor Diputado.

SEÑOR ABDALA.- Señora Presidenta: el Partido Na-

cional fue aludido y, sin ánimo de fogonear un debate que hemos tenido en esta Cámara en forma reiterada, inclusive, en estas instancias de carácter presupues- tal, yo quiero hacer un comentario absolutamente ob- jetivo y descriptivo de las cifras y gráficas que todos manejamos.

Efectivamente, como muy bien ha dicho el señor Diputado preopinante -debo reconocerle en ese senti- do una enorme honestidad intelectual-, en el año 1993 fue cuando el Índice de Gini registró su mejor valor desde el retorno de la democracia. En ese en- tonces, se alcanzó una caída del Índice de Gini -esto es indicativo de mayor equidad- que llegó al 0,40.

Es verdad que entre 1993 y 1994 se produjo una recuperación, en ese sentido, una pequeña involución. De todas maneras, creo que es interesante analizar la evolución de esta gráfica y del Índice a través de los años, y se advertirá que las oscilaciones son perma- nentes. No ocurrieron exclusivamente en el año 1993, cuando gobernaba el Partido Nacional; se produjeron también entre 2008 y 2009, casualmente, en el penúl- timo año de gobierno de la primera Administración del Frente Amplio. En ese momento también se produjo una recuperación del Índice y, por lo tanto, una dis- minución de la equidad. Tengo en mi poder la gráfica correspondiente del Instituto Nacional de Estadística; el Índice sube de 0,42 a 0,43.

Otra cosa que es interesante destacar, señora Presidenta, es la evolución de las cifras de la pobreza, que aquí se han mencionado y que a nosotros nos gusta traer a colación. Tengo delante de mí el subtítu- lo "Protección Social", del título "Prioridades presu- puestales 2010-2014", del Capítulo "Lineamientos pa-

ra la Rendición de Cuentas 2010" del Informe Econó- mico Financiero del Mensaje del Poder Ejecutivo, en el que hay un cuadro muy elocuente de la evolución de la pobreza, del cual surge nítidamente que desde 1990 -que es el año que se toma como base- hasta nuestros días, el año 1994 es el que registra los nive- les más bajos de pobreza o de personas que viven por debajo de la línea de pobreza. Estos son datos absolu- tos. Por supuesto que el análisis es relativo; sin duda. Además, estas estadísticas y guarismos se dan en de- terminados contextos y, por lo tanto, hay que relativi- zar su alcance, pero si el análisis es absoluto, los nú- meros fríos indican lo que acabo de decir, que no está en una sintonía muy diferente de lo que acaba de ex- presar el señor Diputado preopinante.

De todas formas, me interesaba reafirmar estos aspectos y, al mismo tiempo, destacar que muchos de ellos surgen del propio Mensaje que el Poder Ejecuti- vo actual ha enviado al Parlamento. O sea que con esto reafirmamos lo mismo que dijimos hoy en horas de la mañana en el sentido de que, por supuesto, en- tre las distintas bancadas aquí representadas hay dife- rencias desde el punto de vista del diseño presupues- tal, así como también en cuanto a los resultados ob- tenidos. Nosotros estamos francamente contentos con los resultados obtenidos. Por supuesto que no nos aferramos a ellos en términos de vivir anclados en el pasado. Eso ya pasó. Aspiramos a poder persuadir a la ciudadanía en el futuro de que vote por nosotros, sobre la base de que cuando nos tocó, hicimos las co- sas muy bien y pensamos que todavía las podemos hacer mejor en un próximo gobierno, si es que se nos extiende la confianza.

Gracias, señora Presidenta.

SEÑOR SÁNCHEZ.- Pido la palabra para una aclara-

ción.

SEÑORA PRESIDENTA (ad hoc) (Passada).- Tie-

ne la palabra el señor Diputado.

SEÑOR SÁNCHEZ.- Señora Presidenta: no voy a ex-

tender un debate acerca de cuál fue la gestión desde el punto de vista social de los años noventa en este país; en todo caso, la Cámara decidirá cuándo incluir- lo en el orden del día. Simplemente, traté de referen- ciar cuál era la situación en la que se encontraban los diversos gobiernos, porque para comparar uno con otro no se pueden manejar cifras absolutas; hay que comprender cuál era el valor existente, es decir, cuál

era la fotografía al comienzo y al final de determinado gobierno. Lo que traté de relatar fue que, desde el advenimiento de la democracia, no hubo gobierno que haya logrado reducir el Índice de Gini de punta a pun- ta en su gestión, a excepción del liderado por el Fren- te Amplio. El único que pudo hacer eso fue el Gobier- no del Frente Amplio, encabezado por el doctor Taba- ré Vázquez. Reitero que desde el advenimiento de la democracia no ha habido ningún otro gobierno que haya logrado reducir el este índice. Por eso, la misma gráfica a la cual estamos haciendo referencia y que todos los señores Diputados tienen en su poder esta- blece claramente que al comienzo del Gobierno del Partido Nacional, el Índice de Gini se situaba en 0,41 y, al final, en 0,42, es decir que empeoró. Al comienzo de la Administración del Partido Colorado, era de 0,42. O sea que en ese período de gobierno la equi- dad en Uruguay empeoró.

Esto es lo que estábamos relatando con respecto a estas situaciones. Asimismo, manejamos otro tipo de indicadores que hacen referencia a cuál es la rela- ción entre los deciles de la población de mayores y menores ingresos, y solo la Administración frenteam- plista logró reducir ambos. Como en toda estadística, es verdad que hay oscilaciones y fue parte del debate la causa de esa reducción del Índice de Gini a la que nos referimos. De todas formas, reitero que si anali- zamos los gobiernos, desde que se reinstauró la de- mocracia, no ha habido ninguno, a excepción del en- cabezado por el Frente Amplio, que haya reducido los índices que hacen a la equidad y a la pobreza. No ha habido otro gobierno que haya logrado hacerlo, y lo subrayo porque lo que importa es analizar cuál era la foto al comienzo y al final de cada gobierno.

Por supuesto que, en términos generales, desde el punto de vista estadístico, Uruguay ha ido empeo- rando sus relaciones de equidad, precisamente, pro- ducto de políticas inspiradas en concepciones neolibe- rales. De hecho, el Uruguay cercano al año 1950 -aquel que no conocí, pero que muchos aquí, sí- tenía un índice Gini mejor que el de los países desarrolla-

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