3.11 Future directions
3.11.1 Regarding the location of MacroD2 and the mechanism of export
La siguiente categoría que surgió de la forma en que los internos representaban a la mujer fue el reconocimiento de la mujer como necesaria para transitar mejor el tiempo y el espacio en prisión, de esta manera la presencia o no de una mujer en la vida de los internos produce toda una serie de sentimientos y prácticas diferentes en la cárcel; así lo manifestaban los internos:
“Me ayudaba a pasar el tiempo acá adentro me sacaba del sistema que estaba me hacía reír jodíamos entre nosotros me cantaba todo (…) la policía me vuelve loco me putea, y ella me tranquilizaba me aconsejaba me decía que no le dé cabida me hablaba re bien y eso es lo que me distrae de una mujer, cuando estaba con ella mejoré mucho acá adentro (Lucas, interno u3, pabellón b)
“acá adentro tener una mujer es muy agradable porque te saca de la rutina del encierro” (Daniel, interno U3, pabellón b)
“acá si estas solo es complicado, es complicado, necesitas una compañera si o si, una por el tiempo y otra porque solo no podes tirar de este carro, hay una palabra que dice si el carro fuese tirado de a dos sería mejor de que lo tire yo solo” (Mariano, interno U3, pabellón a)
“Y te ayuda…Te ayuda… no estaríamos hablando acá si me señora hubiera dicho… ah hiciste tal cosa, olvídate. No sé qué hubiera hecho, no lo hubiera soportado, mi señora no fallo (…) Cuando viene mi mujer se me pasa todo, yo pienso que el tiempo pasa acá adentro por las visitas, por ejemplo vos tenes visitas el sábado o el domingo, yo tengo el sábado, bueno después del domingo al viernes estas con eso pensando faltan cuatro días para que venga faltan tres días, dos días, y pasa eso viste, no tenes otra cosa, dejando de lado que estas en comunicación todos los días porque la mayoría tenemos de estos (señala el celular) no deberíamos pero lo tenemos…”( Juan Carlos, interno U3, pabellón 7) “me ayuda todos los días a poder levantarme y me ayuda mucho a todo, influye mucho en mi vida me ayuda a todo poder tener a mi mujer a mi lado, hoy en día poder levantarme a las 7 de la mañana y levantarla yo y escucharla, antes de
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irme a dormir decirle que la amo, que ore, que todo” (Federico, interno U3, pabellón 4)
El sistema carcelario induce un trato formal que los internos están obligados a cumplir y que muchas veces efectúan por un tiempo a raíz de algún objetivo13 inmediato como por ejemplo, obtener las salidas transitorias, pero que no constituye lo que realmente quieren hacer o decir.
Estas relaciones aparecen entonces como pequeños contratos donde el interno sabe que debe adaptarse para obtener algún tipo de beneficio14 y comienza a jugar con distintas herramientas para lograrlo, provocando que el poder este en constante cambio entre la represión y la producción.
Los impulsos reservados por parte de los internos que aceptan las reglas de juego para lograr algún objetivo pueden estallar15 según la circunstancia y producir una acción violenta, los sujetos están prisioneros de ese orden, tal como explica Lapoujade citando a Bergson (2011), el mundo social con todas sus exigencias no espera de nosotros más que acciones preestablecidas y somos libres cuando escapamos de esto, cuando nuestros actos emanan de nuestra personalidad entera, la libertad es inseparable de la afirmación de uno mismo, de un yo profundo.
Este tipo de violencias que son parte de las prácticas comunes de las cárceles, generalmente se reducen cuando los internos tienen una mujer presente en sus vidas ya que las mismas suelen, en sus propias palabras “calmarlos” o “distraerlos” y hacerlos más tolerables a los tratos arbitrarios por parte de los agentes penitenciarios así como también a las condiciones represivas que implica el encierro.
El tiempo, a su vez, tal como lo explican Berger y Luckman (2003) conforma una espera, tanto mi organismo como la sociedad a la que pertenezco me imponen secuencias de hechos que entrañan una espera, descubro entonces que el tiempo en la realidad cotidiana es continuo y limitado. Estar detenido implica limitar mucho más ese
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Tener un buen trato con los celadores en prisión también sirve para poder salir a los talleres, para que los llamen cuando tengan visita, etc.
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El término “beneficio” es una categoría nativa de los internos y en términos concretos se refiere a derechos que son generalmente vulnerados en la cotidianidad de la prisión.
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Las peleas entre los internos y los celadores son muy comunes en la cárcel ya que tiene que congeniar que el celador tenga un buen día y que el interno este de humor porque sino los choques resultan inevitables.
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tiempo con mecanismos que van desde la restricción con el contacto exterior hasta la privación y control de movimientos, se trata de ejercer sobre los cuerpos “una coerción débil, de asegurar presas al nivel mismo de la mecánica: movimientos, gestos, actitudes, rapidez; poder infinitesimal sobre el cuerpo activo” (Foucault, 2003: 125).
En prisión, esta larga espera que se materializa en el tiempo que dura la condena se hace más tolerable con pequeñas esperas que se conforman semanalmente por las visitas y por el acompañamiento que genera la mujer en estos contextos. Los internos manifestaban así que las visitas les causan “emoción” “felicidad” y “esperanza” y, como vimos en los fragmentos anteriores, el tiempo pasa a través de ellas.
Lapoujade (2011) explica que la vida es duración, movimiento, es decir, no somos seres sino vibraciones, efectos de resonancia, tonalidades, son los movimientos mismos los que conforman en si la existencia y es la expresión de los diversos cambios de movimiento lo que conforma lo real, el universo como proceso en devenir se mueve evolucionando siempre hacia adelante pero los hombres toman ese tiempo de diferentes maneras: quien espera a través de su vida el acontecimiento que debe configurarlo todo pasa como si viviera en el exterior del tiempo que pasa y cuando desciende en el tiempo es para aprender que es demasiado tarde, por el contrario podemos tomar el tiempo como duración, entrarnos en el tiempo para trascurrir con él indicando la experiencia por la cual entramos en el tiempo y aniquilar aquello a lo que estábamos atados.
En la cárcel el tiempo transcurre generalmente desde el exterior, esperando el acontecimiento de la libertad que se traduce en la finalización de la condena, pero a través de la emoción el sujeto puede descender en el tiempo y encontrarse con su yo más profundo, con el yo que emociona, con la duración, la emoción es puro movimiento no está determinada, nos enseña siempre algo nuevo.
El apoyo de la mujer en el tránsito por la prisión ocupa entonces un lugar nuclear en las relaciones que entablan con otros actores y en su comportamiento diario, estos lazos se convierten en un elemento que hace el tiempo más llevadero en prisión provocando que el tiempo no sea solo vivido de manera exterior como un tiempo “que pasa” y a su vez posibilita escapar y desafiar las prácticas comunes del sistema carcelario y provocar que se experimente un tipo de “libertad”.
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