Dentro de toda estructura académica se debe contar con un plan de capacitación, que permita a los docentes el aprovechamiento de sus capacidades individuales; la capacitación corporativa genera expectativas de superación personal, de crecimiento empresarial fomenta además el emprendimiento y la pertinencia por su lugar de trabajo.
La Capacitación Corporativa llevada con organización y bajo enfoque estructural provee una herramienta que permite aprovechar al máximo el potencial humano del que
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dispone la organización; proporcionando a todos la oportunidad de adquirir nuevas aptitudes, competencias y habilidades; se genera un proceso continuo que permite la preparación constante para avanzar hacia mejores oportunidades. (Gómez y Alemán, 2011).
Lo anterior conlleva a mencionar la Formación Profesional (FP) que permite que cada individuo desarrolle aptitudes asociando sus propias competencias para su vinculación en la vida activa y laboral, teniendo en cuenta que hay muchas áreas de la FP que requieren ciertos aspectos puntuales para su desarrollo. Por otra parte se debe tener en cuenta la disponibilidad de las elementos tecnológicos, los costos que impliquen la tecnología a utilizar, el tipo de población la que se realizara la capacitación y que programas, cursos a los cuales se les va a invertir el tiempo además que como explican los autores, un sistema de capacitación debe facilitar no solo el ejercicio de una
profesión, sino la adaptación a diferentes tareas y a la reconversión profesional en el marco de la innovación permanente como lo es el aprendizaje orientado a la previsión, innovación y creatividad sin desestimar los conocimientos previamente adquiridos y acumulados a una capacitación que debe adecuarse a los tiempos, a la necesidades y al perfil de los destinatarios del momento, ya que debe considerarse la necesidad de una evolución continua del sistema educativo.
En ese sentido, la formación en el uso de las TIC es un requisito clave para estar dentro de los requerimientos que la sociedad nos hace constantemente, y más aún en la práctica docente, ya que éstas logran la mejora de la calidad de la educación y de la propia formación que conlleva a proyectarse hacia el desarrollo personal enfocado a la
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construcción de una comunidad que se adapte a los requerimientos de una sociedad basada en el conocimiento (González, 2006).
Fallas, Arias, Villers, Escalante y McCloskey (2010) citados por Ruiz (2011) frente al tema del desarrollo profesional para docentes presenta algunos problemas que han caracterizado su ejecución sobre todo en los cursos de capacitación que se ofrecen tienden a ser de carácter puntual y breve; no se basan en resultados de investigación y tampoco remiten a procesos rigurosos de formación permanente, en la mayoría de las actividades que se ofrecen bajo el nombre de desarrollo profesional tienden a ser experiencias aisladas y desarticuladas y no contemplan un seguimiento durante la implementación de las propuestas por parte del docente en el aula y es posible el identificar una fuerte tendencia a saturar los cursos con teorías supuestamente de moda mundial, con múltiples neologismos o tecnicismos que oscurecen el lenguaje y la comprensión del mensaje permitiendo que las agendas sobrecargadas de los tutores y la dificultad de asignarles espacios para su capacitación se constituyan en debilidades para ellos.
En este sentido se plantea que las TIC se han convertido en un arma de doble filo; por un lado, son un recurso que ayuda y apoya a los docentes a progresar y a tener nuevas experiencias, tanto en la función investigadora como en sus labores diarias, descubriendo o diseñando nuevas metodologías para su trabajo y, por otro, son un medio que les ayuda a estar siempre en continuo crecimiento. Además que las TIC entran a formar parte de la realidad del docente universitario y para ello es necesario que éste sepa verlas, sentirlas y entenderlas como algo más que un frío recurso; convirtiéndolas
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en parte de su vida profesional y de su contexto social; para ello, los procesos de formación continua se convierten, quizás, en la herramienta clave de esta relación.
Con base a lo anterior los autores plantean que la búsqueda de la integración de las TIC en el universo tanto formativo como no del docente pasa por un cambio, sustancial, en la concepción de las TIC y de la figura del docente frente a nuevos procesos que los llevan a cambiar sus perspectivas frente a su papel de dinamizador de los procesos de enseñanza - aprendizaje.
Por otro lado Molina, Iglesias y Diego (2008), consideran que es importante incorporar las TIC en la planificación y desarrollo de la docencia universitaria, dadas las posibilidades que ofrecen para la “gestión de la información”, la comunicación y la colaboración. Éstas deberían generar un cambio significativo en la planificación y desarrollo de los procesos de enseñanza-aprendizaje, constituyendo una herramienta eficaz. De ahí el papel fundamental del profesor sea acompañar, orientar, evaluar y apoyar al estudiante, mientras sea necesario, para que éste finalmente sea capaz de aprender a aprender. En tal sentido los autores en su investigación presentan como la actitud ante la incorporación de las TIC en el proceso de enseñanza-aprendizaje es, en general, positiva, puesto que se le da la importancia frente al papel que cumplen en el acceso a los contenidos, materiales y actividades básicas de las materias, en los trabajos colaborativos, y, para la comunicación.
Los procesos de formación y capacitación de docentes universitarios con
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sin número de dudas e inconvenientes, en el uso y utilización que se les da en las aulas de clase, la facilidad con que se crean los entornos adecuados para el aprendizaje y para la enseñanza, la eliminación de las barreras espacio-temporales entre docente y
estudiantes, el incremento de la interacción basado en nuevas conductos de comunicación que han favorecido escenarios interactivos que contribuyen en el autoaprendizaje y en el trabajo colaborativo, salir de los muros del recinto educativo, ofrecer nuevas formas de tutoría y orientación del alumnado y favorecer la formación de carácter permanente (Cabero 2003, p.105).
Por ello la falta de una formación y/o preparación puntual produce cierto malestar en los docentes, especialmente, porque estas nuevas tecnologías les generan
incertidumbre y ansiedad frente a las nuevas formas de interacción didáctica para las que no se sienten preparados y que para algunos no desean estarlo, debido, generalmente, a la falta de una visión que les permita integrarlas en su metodología de trabajo.