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The Regression results

6 Panel Data Analysis 6.1 Methodology

6.2 The Regression results

estatus sino que, una gran parte de las in- migrantes, acceden a trabajos inestables, temporales y sin ninguna protección so- cial, tal como lo refieren los testimonios siguientes.

Ella (la mamá) trabaja en los quehace- res domésticos. En las casas, horas, ho­ ras, me dijo... trabaja en un gimnasio, igual en un bar otras horas, en una casa cuidando a un anciano trabaja otras ho­ ras ... a veces no atiende todos los días, los patrones le llaman que ahora le dan, no le queda mas que trabajar cuando di­ gan... Mi hermana estuvo trabajando puertas adentro cuidando unos niños, pero la señora le había mandado. (NT,

tía tutora, Cotogchoa)

Yo soy de todo, dice mi hija, si me dicen

que venga a arreglarles en las casas, allá

nos vamos, no tenemos trabajo escogido

de una sola cosa... cuidan a los mayores, les dejan todo listito y les dan de comer y si hay que hacerles pasear, como tienen carro, ellas cogen, manejan y se van a hacerles pasear por donde ellos digan y re­ gresan ya tarde a la casa. Así, dice, toca trabajar de todo, más seguro es con per­ sonas mayores. (ALC, madre y padre

de mujeres migrantes, Rumipamba) Sin embargo, con el tiempo, las mujeres inmigrantes van accediendo a mejores trabajos y dejan ese espacio a las recién llegadas, en tanto conocen mejor el me­ dio, se afianzan y porque comienzan a re­ gularizar su situación.

Gracias a Dios ella (la hija) pudo con­ seguir la visa. Y ya con la visa llegó a trabajar enseguida en un hotel. (ED,

padre y hermano de mujeres migran­ tes, Rumiñahui)

Ella como doméstica trabajaba en Espa­ ña y ahora parece que está un poco me­

jor por motivo que tiene un tiempo y tiene un amparo, ya que ya tiene seis meses un permiso para poder trabajar ahí libremente. (VC, esposo

de migrante, Guayaquil)

Ella tiene sus papeles en regla ... Está cuidando a un señor anciano que tiene mucha plata, que le paga bien, que ella también ha aprendido hasta a poner inyecciones porque tienen que inyectar­ lo, tiene que darle las medicinas, tiene que darle todo y cuidarlo ... Ya algu­ nas veces se ha querido ir por la p a ­ ga, pero la han llamado y le han su ­ bido ... Ella cuando llegó le pagaban 600 dólares, después 800, sé que ahora está ganando 1000 dólares. (JT, esposo

de migrante, Guayaquil)

Ella está desempeñando en una ofi­ cina también. Horas aquí, horas allá, y el tiempo que le sobra, vuelta se va a hacer ‘chauchas’ donde las amigas y les acomoda el pelo, las manos... (ALC,

padre y madre de mujeres migrantes, Rumipamba)

Los resultados del estudio del Colectivo loé reflejan esa tendencia de que las inmi­ grantes comiencen a hacer otro tipo de trabajo, pues mientras a finales del 2000, el 59% de inmigrantes ecuatorianos/as trabajaban en el servicio doméstico, la ci­ fra en el 2002 se redujo al 25% como re­ sultado de una progresiva diversificación laboral. (Plan Migración, Comunicación y Desarrollo:2002) Pero los relatos recogi­ dos, también reflejan cómo se ha incre­ mentado la oferta de trabajo, haciendo más difícil el acceso al empleo e incidien­ do en un deterioro de los salarios y de las condiciones laborales.

No consiguió trabajo enseguida, porque

cuando se fue no tenía experiencia y, como era una chica todavía joven, no le daban trabajo así nomás. Porque allá le

Percepción sobre la experiencia de las mujeres migrantes / CAPÍTULO IV 7 5

I

dan un trabajo a las mujeres que ya tie- nen la experiencia de tener los hijos, mayores ya. (TC, madre y hermana

de mujeres migrantes, Guayaquil)

Van a ofrecerse baratos, entonces les mandan a los que están ganando bien. Dicen “si quiere ganar menos regrese" y si no dan a otros los puestos. Por eso se salió mi hija de ahí. Ahora trabaja cui­ dando a unos mayorcitos. (ED, padre y

hermano de mujeres migrantes, Ru- miñahui)

Como se dijo en el capítulo anterior, los ingresos y las condiciones laborales de­ penden en gran medida de, si las inmi­ grantes cuentan con permiso de trabajo o han regularizado su situación en el país de destino. Se mencionó también que la con­ dición de “sin papeles” da paso a abusos, por ejemplo, hemos visto que los emplea­ dores negocian su apoyo para la obtención de la visa en términos muy desventajosos para sus empleadas.

Ya, ella llegó a trabajar ahí y los prime­

ros meses creo que le pagaron 1000 dó­ lares , pero lo que pasa es que como ya a ella le dijeron que le iban a arreglar los papeles, entonces le hicieron un contrato que tiene que quedarse tres años y le arreglaron el sueldo, en­ tonces creo que le están pagando 300 dólares, le bajaron el sueldo, porque la arreglada de los papeles y todo. (TC,

madre y hermana de mujeres migran­ tes, Guayaquil)

• ... para mujeres hay más trabajo,

para hombres no

En concordancia con los datos que se tie­ nen sobre la conformación por sexo de las corrientes migratorias y de la inserción al mercado laboral de quienes migran a Eu­ ropa, las percepciones de nuestros infor­ mantes son que el destino preferido de la

población femenina es Italia en tanto ofrece más oportunidades para ellas y muy pocas para los varones. Asimismo, señalan que si bien las demandas laborales en Es­ paña son preferentemente para mujeres, los hombres también pueden conseguir trabajo, aunque deban hacer un mayor es­ fuerzo.

De aquí bastante gente se ha ido. M u­ jeres se van a Italia, pero a España

van igual hombres y mujeres. Dicen que no es tan difícil buscar trabajo en España, pero que en Italia es muy difí­ cil y que el hombre sale a buscar traba­ jo pero para la mujer es más fácil. De

todo se van, casadas, solteras igual se van. (H C, madre de mujer migrante,

Guayaquil)

... para mujeres casi hay más trabajo,

para hombres no hay mucho, parece que hay veces que trabaja y otras que no (el papá). (EP, jefa hogar e hija tuto­

ra, Guayaquil)

Ella (comadre) sí tiene trabajo, él (compadre) no porque casi para varo­ nes a esa edad, casi no consiguen traba­ jo (en Italia). Para mujer sí, porque ellas se encierran a cuidar niños o an­ cianos. Para ella sí, ella sí ha trabajado.

(TC, madre y hermana de mujeres migrantes, Guayaquil)

Este hecho incidiría para que la experien­ cia migratoria hacia esos destinos sea más difícil para los inmigrantes del sexo mas­ culino, pues si el objetivo primordial que los motivó a viajar es conseguir un traba­ jo bien remunerado, es fácil concluir que si no lo encuentran, su estadía pierde sen­ tido y torna más dura a la experiencia.

El hombre es el que más sufre porque el hombre es más los trabajos más pesa­ dos, y para el hombre no hay. Por ejemplo, dicen que la mujer hasta se

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