Nos preguntamos cómo encaja el turismo en “esa modelación geográficamente articulada de actividades y relaciones capitalistas a escala global” que, para Harvey (en Harvey y Smith, 2005; 44) es la globalización.
La revolución tecnológica y el incremento de los intercambios o flujos de toda clase, también de personas e información, ha favorecido el despliegue del turismo por todo el planeta. Es, por tanto, una de esas actividades beneficiadas por el fenómeno de la globalización, tanto si entendemos este concepto como el proceso que ha reducido, a nivel mundial, las barreras que impedían la movilidad de capitales, bienes, fuerza de trabajo, servicios y personas (Rodríguez-Pose, 2008;9) y que ha supuesto un incremento de la interdependencia entre los países y regiones en todos los órdenes (político, económico, social, ambiental y cultural) (Fernández Tabales, 1999; 37), como si entendemos la globalización como el concepto ideológico creado por el neoliberalismo que ha eliminado
los controles políticos sobre la economía, liberalizándola de las “caducas y degradadas formas de intervención estatal” (Touraine, El País) que, al parecer, bloqueaban nuestro desarrollo.
Sin embargo, hoy es constatable el incremento de las desigualdades a escala planetaria y, también, en el interior de los países. El mundo no es plano, como afirmaba Thomas L. Friedman en su famoso libro The World is Flat. A Brief History of the Twenty-First Century publicado en el año 2005. Lejos de favorecer un desarrollo equilibrado y la convergencia entre los diferentes países y regiones del mundo, la globalización ha acentuado la dualidad social y territorial en su interior (Fernández Tabales, 2000; 41). No es posible observar lo que decía Friedman en su libro de que cualquier persona o cualquier territorio pueden jugar en la arena global y posicionarse como nodo en alguna de las redes o flujos que hoy componen el sistema mundial. Más bien es lo que proponen otros autores con una visión más crítica del actual entorno económico y social (Rodríguez-Pose y Crescenzi, 2008; Fernández Tabales, 2000; Touraine, 1999) y es que, el proceso de Globalización y la salvaje competencia que ha generado, ha dado como resultado unos pocos territorios hiper-privilegiados, capaces de atraer grandes inversiones de capital, y una gran mayoría que han quedado marginados, “intocados o negativamente afectados” (Fernández Tabales, 2000; 45; Rodríguez-Pose y Crescenzi, 2008; 12) en el proceso. O, como señala Soja (Soja, 2014), discriminados, dominados o explotados por las fuerzas de poder exógenas.
Las grandes ciudades y aglomeraciones urbanas parecen haber sido las mayores beneficiarias en la globalización, aunque no todas evidentemente. A los grandes centros de poder político y económico del mundo desarrollado, Londres, París, Nueva York, Tokio, Frankfurt, se han unido algunas ciudades emergentes como Bombay en India, Shanghái en China, Sao Paulo en Brasil o Ciudad de México (Rodríguez-Pose y Crescenzi, 2008;14). Se ha producido, por tanto, una gran concentración de la riqueza en aglomeraciones urbanas que se convierten, sobre todo en los países con bajo o medio nivel de desarrollo, en islas privilegiadas en un entorno muy desigual.
El turismo, como actividad globalizada, contribuye a la reproducción de las desigualdades socio -territoriales y a la generación de geografías injustas. Aunque la expansión geográfica de esta actividad por el planeta es enorme, casi convirtiendo cualquier lugar en destino turístico, lo cierto es que ni la distribución de los beneficios que reporta se produce de forma equilibrada e igualitaria, ni la mayoría de los habitantes del planeta pueden ser turistas.
Los datos macro que se mostraban en el apartado anterior sobre el panorama mundial del sector, reflejan como el reparto mundial de ingresos procedentes del turismo y de número de turistas (tanto en número de emisión de turistas como de recepción) sigue estando muy concentrado en Europa y América del Norte, y en esta última región especialmente en Estados Unidos. El turismo como consumo masivo solamente se puede aún concebir en los países desarrollados, donde incluso se habla de “derecho al turismo” vinculado a otros derechos como salarios dignos y jornadas reguladas de trabajo (Filardo, 2006; 194). En el resto del mundo, y con excepción de unas reducidas clases adineradas en los países en vías o emergentes, la mayor parte de la población no dispone de recursos económicos (ni de tiempo) para la práctica turística. Las limitaciones de movilidad por cuestiones económicas, se mezclan con las restricciones de tipo político. Europa y América del Norte son dos de las regiones mundiales menos aperturistas a la hora de otorgan permisos de entrada fronterizos7, mostrando además una evolución negativa del
índice de aperturismo desde los años 808.Actualmente, todavía el 65% de la población
mundial requiere solicitar visa para entrar en otro país. La libertad de movimiento de las personas que requiere el turismo, no es igual para todas9.
Los 20 países del mundo cuyos ciudadanos tienen menos restricciones para esa movilidad pertenecen a estas economías avanzadas y son, de mayor a menor, Finlandia, Estados Unidos, Suecia, Alemania, Dinamarca, Luxemburgo, Reino Unido, Singapur, Portugal, Francia, Bélgica, Holanda, Irlanda, España, Japón, Italia, Canadá, Noruega, Austria y la República de Corea (OMT, 2014).
En el mundo polarizado, no existe reciprocidad aperturista. La consolidación de grandes regiones económicas, poderosos actores de la globalización, ha provocado no sólo el traslado de las fronteras a los límites exteriores de las mismas sino también su
reforzamiento. Así, por ejemplo, el Acuerdo Schengen10 elimina las fronteras interiores
7 Según el Índice de Aperturismo diseñado por la Organización Mundial del Turismo donde 100 es el valor
más aperturista, América del Norte alcanza un valor de 14 situándose en la posición más baja y Europa obtiene un valor de 23. El valor medio mundial es de 31, siendo la región de Asia-Pacífico la más aperturista con un valor de 42.
8 En 1980, las economías avanzadas mostraban un valor en el índice de aperturismo de 35, mientras que en
el año 2014, este valor se ha reducido a 27. En oposición, las economías emergentes son cada vez más aperturistas, y han pasado de un valor de 19 en 1980 a 32 en 2014.
9 La libertad de movimiento, que sin duda interesa al mercado turístico, está limitada, en este caso, por
medio de un dispositivo de control-seguridad que es el visado.
10 “El Acuerdo de Schengen, firmado el 14 de junio de 1985 entre Alemania, Bélgica, Francia, Luxemburgo y los Países Bajos, tiene por objeto eliminar progresivamente los controles en las fronteras comunes y establecer un régi- men de libre circulación para todos los nacionales de los Estados signatarios, de los otros Estados de la Comunidad o de terceros países”. Se ha ido ampliando posteriormente dando entrada a nuevos miembros. (http://europa.eu/ legislation_summaries/glossary/schengen_agreement_es.htm. Consultada 21/05/2015).
pero inicia un proceso de blindaje de la gran y única frontera exterior. Dentro de esta región económica europea, la reciprocidad aperturista es de 100, es decir, los ciudadanos de los países miembros pueden moverse con libertad, pero la reciprocidad aperturista con los países no miembros es de 25.
Gráfico 13. Evolución del Índice de aperturismo en frontera por grandes bloques económicos 10 15 20 25 30 35 40 1980 2008 2010 2012 2013 2014 Ín di ce a pe rt ur ism o Mundo Economía avanzadas Economías emergentes
Fuente: Visa Openness Report 2014. OMT
Desde el punto de vista empresarial, el turismo es, también, una actividad muy concentrada y competitiva. Según el último ranking anual elaborado por Hotels Magazine (www. hotelsmag.com) sobre las compañías hoteleras más grandes del mundo en términos de número de hoteles y habitaciones, las 300 primeras suman en el año 2013 un total de 9.591.455 habitaciones repartidas en 72.483 hoteles, lo que significa que concentran el 66% del total de habitaciones existentes en el mundo y el 46,6% de los hoteles11. Estados
Unidos, con 113 compañías, China con 34 y España con 28, concentran el 58,3% de todas ellas.
Entre las 20 primeras empresas, encontramos también un predominio de las estadounidenses (11) y las chinas (5), además de dos francesas, una inglesa y una española. Son propietarias o gestionan un total de 6.095.592 habitaciones y 50.400 hoteles, es decir, el 42% y el 32% respectivamente del total mundial.
Tabla 3. Top 20 de las multinacionales del sector de la hostelería
NOMBRE COMPAÑÍA SEDE SOCIAL Nº
HABITACIONES Nº HOTELES
IHG (InterContinental Hotels Group) Denham, England 679.050 4.653
Hilton Worldwide McLean, Virginia 678.630 4.115
Marriott International Bethesda, Maryland 675.623 3.916
Wyndham Hotel Group Parsippany, New Jersey 645.423 7.485
Choice Hotels International Rockville, Maryland 506.058 6.340
Accor Courcouronnes, France 461.719 3.576
Starwood Hotels & Resorts Worldwide Stamford, Connecticut 346.819 1.175
Best Western International Phoenix, Arizona 317.838 4.097
Home Inns & Hotels Management Shanghai, China 262.321 2.241
Shanghai Jin Jiang International Hotel Group Co. Shanghai, China 235.461 1.566
Carlson Rezidor Hotel Group Minnetonka, Minnesota 168.927 1.079
Plateno Hotels Group Guangzhou, China 166.446 1.726
China Lodging Group Shanghai, China 152.879 1.425
Hyatt Hotels Corp. Chicago, Illinois 147.388 548
Magnuson Hotels Spokane, Washington 142.500 1.865
GreenTree Inns Hotel Management Group Shanghai, China 110.662 1.226
G6 Hospitality Carrollton, Texas 109.945 1.150
Westmont Hospitality Group Houston, Texas 98.637 722
Louvre Hotels Group Nanterre, France 95.271 1.135
Meliá Hotels International Palma de Mallorca, Spain 93.995 360
Fuente: Hotels Magazine (www.hotelsmag.com)
Grandes multinacionales que no sólo se dedican a la gestión de hoteles. Hoy conforman grandes clústeres o conglomerados empresariales a partir de procesos de integración horizontal, fusionando varias empresas del sector, y de integración vertical, esto es, incorporando todas las áreas de negocio para dominar la competencia: hostelería (en propiedad, en alquiler y en gestión), agencias de viajes, compañías aéreas, negocios de congresos, campos de golf, casinos, marinas, seguros, regalos de empresa, etc., además de sociedades inmobiliarias y entidades financieras (Buades, 2006; 52; Buades, 2010; 9). Clústeres empresariales que realizan alianzas estrategias en forma de ingenios de inversión financiera (Buades, 2010; 7).Es el caso de las SOCIMI en España, Sociedades Anónimas Cotizadas de Inversión en el Mercado Inmobiliario, instrumentos para
fomentar la inversión de capitales en el mercado inmobiliario dirigido al arrendamiento. Son nuevos actores en el tablero de juego del mercado inmobiliario que ponen el foco en activos construidos, bienes raíces no móviles geográficamente, separando la actividad promotora y la patrimonial, y que gozan de una fiscalidad especial, lo que las hace muy atractivas para los capitales extranjeros (Ley 11/2009; El País, 28/03/2014). Estas SOCIMI se especializan en oficinas, centros logísticos, grandes centros comerciales y de ocio, hoteles y residencial. De las cinco mayores SOCIMI en España, Merlin, Hispania, Axiare, Lar España y Uro, caben destacar, por su vinculación con la industria del turismo y el ocio, la SOCIMI de Grupo Barceló con Hispania, por la que la multinacional del sector turístico deja parte de sus activos en la sociedad cotizada quien toma la decisión de desinvertir e invertir (Deloitte, 2015; 24) y LarEspaña y Merlín Properties que cuenta con importantes inversiones en grandes Centros Comerciales y de Ocio.
Con las SOCIMI se consigue combinar las dos formas de renta monopolista a las que se refiere Harvey (Harvey y Smith, 2005; 30-32): la que resulta de especular con el producto inmobiliario (en este caso, hoteles o centros comerciales) y la que resulta del uso, por parte de los clientes, de la propia actividad turística y comercial.
Tabla 4. Principales activos (o portfolio) de las cinco mayores SOMICI en España (2015)
SOCIMI LOGISTICA OFICINAS CENTROS
COMERCIALES Y DE OCIO HOTELES RESIDENCIAL Merlin x x x x Axiare x x x Hispania x x x LarEspaña x x x x Uro x
Fuente: http://larespana.com; http://www.merlinproperties.com; www.axiarealestate.co; http://www. hispania.es; http://www.uropropertyholdings.com/
Desde los inicios del turismo de masas en torno a mediados de siglo XX, cuando las inversiones en los primeros hoteles provenían, fundamentalmente, de empresarios locales, el sector ha modificado notablemente su estructura empresarial. Actualmente, presenta una tipología muy diversa de inversores, entre los que hay grandes fondos europeos y americanos, fondos soberanos de Oriente Medio, inversores asiáticos, nuevos vehículos de inversión (como las SOCIMI), compañías hoteleras y touroperadores internacionales, etc. (Deloitte, 2015; 66). Grandes inversiones que cada vez más se dirigen a este sector de “cara amable” y con buenos resultados que van, paso a paso,
concentrando la titularidad de los activos en unas pocas y grandes marcas, reduciendo las opciones independientes.
Aparece una de las paradojas de la contemporaneidad, y que afecta igualmente al turismo, y es la necesidad que el sector tiene de la excepcionalidad -del destino, del hotel, de la experiencia que vende- pero, a la vez, de su comercialización masiva, lo que termina homogeneizando los productos y reduciendo con ello su distinción (Harvey y Smith, 2005; 32-33).
Mientras que las visiones sobre el producto que manejan los grandes empresarios del sector tratan de ofrecer una amplia diversidad de opciones y adaptadas a cada tipo de cliente12, a la globalidad comercial no le interesan las opciones alternativas, los gustos
diferentes o las idiosincrasias locales (Klein, 2005; 165-166), sino la clonación constante.