• No results found

The Relationship of Appealing and Influential Attributes on Future Dining Intention

If I find a place that particularly pleases me

dimension 0. 39574914 0.61016 0.195581 Adventure experience

4.4.10.3 The Relationship of Appealing and Influential Attributes on Future Dining Intention

El conocimiento empieza con la experiencia más no siempre resulta de la

experiencia. Sin el aporte de la experiencia, las formas de la razón permanecerían vacías. El conocimiento no sería posible sin lo que el sujeto aporta y que posee con

independencia de toda experiencia. Existe conocimiento a priori que es independiente de

la experiencia y aún de las impresiones de nuestros sentidos; así también, existe conocimiento a posteriori que es aquél que se obtiene por la experiencia. Sin lugar a

dudas la experiencia enseña cómo son las cosas, pero no enseña que no pueden ser diferentes. El conocimiento a priori es universal y verdadero incluso antes de ser

empírico ya que no depende de la experiencia. Se basa en condiciones trascendentales y puras que anteceden la experiencia y hacen posible la objetividad de la experiencia.

Immanuel Kant, considerado por sus obras uno de los filósofos modernos con más influencia, conceptualizó los juicios a priori y a posteriori. Kant nació en la ciudad de

Königsberg del reino de Prusia en 1724. De orígenes modestos y educado en el pietismo, ingresó en 1740 a la Universidad de Königsberg como estudiante de teología siendo alumno de Martin Knutzen, quien lo introdujo en la filosofía racionalista de Leibniz y Wolf. Posteriormente, como Doctor en Filosofía se dedicó a la docencia en la

Universidad de Königsberg. Entre sus obras se destacan Crítica de la razón pura, los Prolegómenos a toda metafísica del futuro, la fundamentación de la metafísica de las costumbres, la crítica de la razón práctica, la crítica del juicio y la religión dentro de los límites de la mera razón.

Los juicios a priori son universales, necesarios y trascendentales ya que todos los

conocimientos empíricos se basan en el conocimiento a priori. El intentar razonar aquéllas situaciones que van más allá de la experiencia no tienen respuesta en el campo del conocimiento, sino en el campo de la moral por ser conocimientos metafísicos. El origen de todos nuestros conocimientos está en los sentidos, la razón humana tiene en el conjunto de categorías su fuerza para concebir los objetos, pero siempre que haya una

serie de fenómenos sobre los cuales estas categorías puedan actuar, cuando esto no sucede –conceptos metafísicos- la función del entendimiento deriva sin mucho sentido.

El centro del problema no es el objeto que se conoce sino cómo el sujeto lo conoce. El sujeto no encuentra el objeto de conocimiento sino que lo construye, es un sujeto activo. Según Kant (1781), el conocimiento no consiste en un proceso deductivo que parte de ideas innatas –racionalismo- ni en una reproducción de la experiencia – empirismo-. El centro de la relación objeto-sujeto que se encuentra a la base del problema gnoseológico es el sujeto. El racionalismo y empirismo se centran en el objeto del

conocimiento es decir en sobre qué conocemos. Los racionalistas observaban que

conocemos ideas por medio de la razón y los empíricos afirmaban que se conoce a través de los sentidos; pero ambos señalan que conocer es reproducir las cosas de un modo pasivo, receptivo, dejándose impresionar por ellas.

El conocimiento requiere de la presencia de dos factores: (a) la razón ó forma independiente de la experiencia, la cual posee las formas y categorías a priori que son

condición de posibilidad del conocimiento y sin las cuales las meras impresiones serían "ciegas"; y (b) las impresiones o materia, sin las cuales las formas y categorías de la razón permanecerían "vacías". La razón está constituida por: (a) las formas a priori de la

sensibilidad (b) las categorías del entendimiento -relativas a la cantidad, a la cualidad, a la relación, y a la modalidad- y (c) las ideas de la razón pura -alma, mundo y Dios-. El espacio, el tiempo, la causalidad, y la sustancia, no son propiedades de las cosas tal como son en sí mismas, con independencia del sujeto que las conoce. Por el contrario, es el propio sujeto el que dota al objeto de estas formas que él posee a priori, con

independencia de la experiencia y como condición de posibilidad de toda experiencia. Por lo tanto, el objeto de conocimiento no es la cosa en sí misma sino el fenómeno, que construye el sujeto a partir del "caos de sensaciones" que le aporta la experiencia, ordenándolo según sus formas y categorías a priori.

A partir de la epistemología Kantiana, Procee (2006) construye una epistemología de la reflexión en la educación en tres tesis: (1) el aprendizaje formal debe caracterizarse

primordialmente en términos del concepto de Kant sobre el entendimiento, es decir aquéllas reglas y teorías que los estudiantes deben aprender para su especialidad; (2) ejercer la reflexión en la educación debe caracterizarse primordialmente en la noción de Kant sobre el juicio, es decir aquéllas conexiones que el estudiante debe hacer entre el conocimiento vigente y los dominios de la realidad en el que operan, es decir la experiencia; y (3) debido a las dos tesis anteriores, la reflexión tiene un carácter que difiere radicalmente del aprendizaje formal.

Mientras que el entendimiento es la capacidad mental para formular y comprender relaciones lógicas, conceptos, teorías y leyes; el juicio es el poder para determinar qué conceptos o teorías son los más adecuados para situaciones o problemas concretos. Por lo tanto existen dos tipos de juicio: juicio determinante y juicio reflexivo, el primero entra en acción cuando uno trata de situar algo en particular bajo un concepto universal o idea dada, el segundo cuando uno busca descubrir algún tipo de unidad sobre eventos o hechos particularidades sin tener una idea o concepto general al cual referirse. El aprendizaje formal se basa eminentemente en el juicio determinante ya que se centra en trasmitir las relaciones lógicas y el conocimiento previo - conceptos universales que deben ser aprendidos mientras que el juicio reflexivo se orienta hacia el descubrimiento sin considerar una base conceptual previa, de ahí su importancia en función de lograr la resolución de una problemática cuando el conocimiento previo o los conceptos aprendidos no permiten una respuesta funcional, efectiva o satisfactoria.