2.5 Extension to Classification
2.5.2 Relationship between Estimation and Classification
En este mundo mediático donde los formatos narrativos responden a criterios de información donde las nuevas tecnologías y el capitalismo demandan contenidos de entretenimiento y de coyuntura, la salud, la prevención y el cuidado han pasado a un lugar marginado en la agenda de los medios de comunicación.
En un estudio realizado por los investigadores Jorge Bonilla y Amparo Cadavid en el marco de cátedra Konrad Adenauer de Comunicación y Democracia en 2004 acerca de las agendas noticiosas en el país, tomando como muestra distintos medios de prensa, radio y televisión, el tema de mayor cobertura fue el de seguridad y conflicto armado,
mientras que el de salud16 logró una visibilidad marginal en los tres medios de tan solo 5% durante el tiempo de la investigación.
Eso podría estar explicado de dos maneras, por un lado, la especialización en salud no está legitimada y por otro, el resultado que hace parte del estudio dice que pareciera que esos son asuntos para especialistas y voces autorizadas que generalmente hablan ellas solas. Así entonces la especialización de las agendas de información está relacionada con la autoridad de las fuentes únicas. (Cadavid, 2004, p. 56).
Partiendo también de ese estudio, Maryluz Vallejo17 y Mario Morales18, profesores de la Facultad de Comunicación y Lenguaje de la Pontificia Universidad Javeriana, realizaron una investigación publicada en junio de 2010 en la revista Signo y Pensamiento, donde
arrojan una serie de consideraciones teniendo en cuenta categorías de análisis como la precisión, la relevancia, la proximidad y el impacto social de los temas relacionados con la agenda de periodismo en salud; entre estas consideraciones se destaca la del empleo profuso de testimonios en los medios impresos y audiovisuales en la construcción del relato de salud.
Los profesores infieren que en los medios nacionales se sigue la tendencia mundial del periodismo storytelling (contar historias), donde el testimonio sirve como “gancho”
informativo y cumple con la función de humanizar la información y de sensibilizar al lector sobre graves problemas de salud pública y de generar proximidad (Morales & Vallejo, p. 349).
En cuanto a los géneros periodísticos, el resultado del estudio realizado por Morales y Vallejo arrojó la noticia como el más utilizado para la divulgación de temáticas de
16 En el estudio la temática de salud estaba unida a las de ciencia y medio ambiente.
17 Periodista, catedrática del Departamento de Comunicación de la Pontificia Universidad Javeriana,
directora de la revista Directo Bogotá.
salud, con un arrasador 60% sobre el total de la muestra, mientras que el reportaje tiene un porcentaje de 1,7%.
Un problema que se puede apreciar al contrastar el estudio de la cátedra Konrad Adenauer con el de los profesores Morales y Vallejo, es que la mayor dificultad radica en la construcción periodística de las narraciones, que se separa de los hechos verificables para entrar de lleno en la redacción con base en declaraciones difíciles de contrastar y que expresan posiciones “profesionalizadas” de los expertos o especialistas consultados, a partir de su experiencia y de su desempeño laboral. Ello impide establecer si al lado de esa postura puede haber otras con igual o mayor legitimidad (Morales & Vallejo, p. 351).
Las agendas de salud tanto en impresos como en televisión tienen una orientación institucional, dado que en más de un 50% siguen la pauta de las fuentes: entidades públicas y privadas, gremios de la salud y organismos nacionales e internacionales (Morales & Vallejo, p. 354). En este sentido, la noticiabilidad no se origina en el interés de los periodistas, sino en la contingencia, en el calendario y en las tendencias globales.
En la contingencia, cuando se trata de temas “duros” de las políticas públicas; en el calendario, por cuenta de las celebraciones mundiales o de los cambios de temporada y en las tendencias, según los dictámenes del mercado de la salud y de la estética. Un claro ejemplo de lo anterior es el auge del tema de donación y trasplante de órganos durante el mes de octubre, sustentado en los esfuerzos del Instituto Nacional de Salud (INS) en fomentar una conciencia de donación y dar relevancia al día mundial de la donación de órganos.
Otro de los resultados verificable a raíz del estudio realizado por Morales y Vallejo es el que las agendas públicas de la salud en Colombia van en contravía de los intereses de la
mediáticas y las agendas ciudadanas” (p. 352); pero a la vez destaca el interés de medios como El País o El Tiempo que dan cabida al lector y sus demandas informativas. Se
hace así una exhortación a las agendas mediáticas y ciudadanas para reclamar el derecho a la información en temas de salud pública.
El estudio de Morales y Vallejo destaca modos de representación de la salud en los medios colombianos, estos son la salud como factor de calidad de vida, como derecho ciudadano, como reflejo de la corrupción y de la burocracia estatal, como avances de la ciencia, como mercadeo de la salud, que no está muy lejos de la caracterización presentada al principio de este apartado.
Precisamente contrastando el caso local de periodismo y agendas públicas en salud con el de otros países como España, se deja abierto el panorama en el que todavía hay mucho por investigar en cuanto a periodismo en salud, pero que por ahora concluyo para dar continuidad al objeto específico de este trabajo de grado.