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La lucha principal había regresado al sector central. Incluso antes de que la bolsa de Kiev fuera cerrada, la Directiva 36 del Führer, fechada el 6 de septiembre, tardíamente se centraba en Mos- cú para la siguiente fase de operaciones. Para este fin, el cuartel general y la mayoría de las divi- siones del Cuarto Grupo Panzer se redesplegaron desde el Grupo de Ejércitos Norte al Grupo de Ejércitos Centro a finales de septiembre. Esto concentró a la mayoría de las restantes fuerzas mecanizadas alemanas sobre un frente de 400 kilómetros, con el Tercer Grupo Panzer en el norte, el Cuarto en el centro, y el Segundo en el sur. El plan inicial del Mariscal de Campo Fe- dor von Bock era haber enlazado a los Tercer y Cuarto Grupos Panzer, bajo el control operacio- nal de los Noveno y Cuarto Ejércitos Alemanes, respectivamente, en un nuevo cerco en torno a Viaz’ma, abriendo así una brecha en el Frente Oeste y despejando la carretera principal hacia Moscú. El Segundo Grupo Panzer, que había sido debilitado por la operación Kiev y por trans- ferir algunas unidades al Cuarto Grupo Panzer, atacaría al noreste a través del área de Briansk hacia Tula.

Las fuerzas soviéticas estimaban a los efectivos de estos tres grupos panzer, que incluían 13 divisiones panzer y 7 divisiones motorizadas, en 1.700 tanques. Esta cifra parece improbable después de tres meses de dura campaña. Aún, dos divisiones panzer sin emplear previamente estaban disponibles para el combate, y cada grupo panzer recibió una cantidad limitada de vehí-

culos de reemplazo. Los efectivos reales alemanes eran, por consiguiente, probablemente cerca- nos a los 1.000 tanques.

El Coronel General I. S. Konev, un oficial político de la Guerra Civil que se había distinguido en la defensa de Smolensk, asumió el mando del Frente Oeste el 13 de septiembre de Timos- henko, quien fue, a su vez, asignado al mando del Frente Sudoeste. El Frente Oeste entonces consistía en los 22, 29, 30, 19, 16 y 20 Ejércitos defendiendo desde el Lago Seliger hasta el sur de Iartsevo. Este nombramiento estableció otra ronda de cambios en comandantes a lo largo del

frente, contribuyendo al ambiente de confusión e incertidumbre. La estructura de mando fue aún

más complicada por la presencia del Frente de Reserva del Mariscal Budenny, que tenía dos ejércitos de campaña (24 y 43) en la línea del frente a lo largo del río Desna, al sur de de las fuerzas de Konev, y otros cuatro ejércitos (31, 49, 32 y 33) en el segundo escalón cerca de la misma Viaz’ma, aproximadamente a unos 35 kilómetros hacia el este. Todos estos cuarteles generales estaban escasos de oficiales entrenados de estado mayor y de radios de largo alcance. El extendido temor a las operaciones alemanas de interceptación de comunicaciones hizo que muchos comandantes evitaran las radios, confiando en lugar de ello en oficiales de enlace para comunicar sus deseos a los cuarteles generales superiores e inferiores. Huelga decir que este sistema era lento y débil, y las comunicaciones se interrumpían rápidamente una vez que la ba- talla comenzaba.

Ya el 20 de septiembre, Konev informó de los preparativos alemanes para una ofensiva, pero el

Stavka no ordenó una alerta general hasta el 27 de septiembre. A pesar de los mejores esfuerzos

de Konev para preparar posiciones defensivas, sus seis ejércitos de campaña eran inadecuados para defender la línea de frente de 340 kilómetros a cualquier profundidad. Cada ejército tenía cinco o seis divisiones de fusileros en línea y solamente una división en reserva. Las divisiones en ambos frentes eran una mezcla de unidades veteranas que estaban desgastadas desde la bata- lla de Smolensk y de nuevas, pobremente entrenadas y equipadas formaciones de Voluntarios del Pueblo. Solamente 45 de los 479 tanques de Konev eran modelos nuevos, y el frente tenía una severa escasez de oficiales entrenados, aviones modernos, y armas efectivas antiaéreas y antitanques. Los tanques disponibles y otras armas estaban ampliamente dispersos, y una conti- nua escasez de vehículos a motor daba a los defensores mucho menos maniobrabilidad que a los atacantes.

La diferencia de movilidad fue inmediatamente evidente cuando comenzó la Operación Taiphun (Tifón) el 2 de octubre. Los alemanes siguieron una corta preparación artillera con una densa pantalla de humo a lo largo del frene, y lanzaron ataques aéreos que pusieron al cuartel general del Frente Oeste fuera de acción temporalmente. Aunque las tropas soviéticas sostuvieron sus defensas avanzadas en muchos lugares, el Cuarto Grupo Panzer fue capaz de avanzar a lo largo de la débilmente defendida línea de demarcación entre los Frentes de Reserva y Briansk, envol- viendo el flanco sur del 43 Ejército. Igualmente, el Tercer Grupo Panzer penetró entre los 19 y 30 Ejércitos al noroeste de Viaz’ma. Las dos puntas de lanza blindadas presionaron hacia delan- te, enlazando en Viaz’ma el 8 de octubre.

El ayudante de Konev, Teniente General I. V. Boldin, estaba a cargo del contraataque del Frente Oeste, repitiendo el papel que había desarrollado en junio. No fue más exitoso en esta segunda ocasión. El grupo operacional de Boldin, consistente en tres divisiones y dos brigadas de tan- ques, contraatacó los flancos del Tercer Grupo Panzer el 3-4 de octubre, e intentó cubrir la reti- rada de las otras unidades del Frente Oeste el 6 de octubre. El Stavka había autorizado con re- traso esta retirada una vez que las penetraciones alemanas eran aparentes, pero el Frente de Re- serva perdió las comunicaciones con los cuarteles generales de los 24 y 43 Ejércitos, y el cuartel general del Frente Oeste de Konev pronto perdió contacto con Boldin. En la desesperada lucha siguiente, la mayoría de los 19, 20, 24 y 32 Ejércitos, así como también la mayoría del grupo operacional de Boldin, fueron rodeados al oeste de Viaz’ma. Los elementos supervivientes de los Frentes Oeste y de Reserva retrocedieron hacia la siguiente línea defensiva planeada cerca de Mozhaisk y Kaluga. El Teniente General M. F. Lukin, comandante del 19 Ejército, asumió el mando de las fuerzas rodeadas. Los Noveno y Cuarto Ejércitos Alemanes tuvieron gran dificul- tad en contener esta bolsa frente a los repetidos esfuerzos soviéticos por escapar. En la noche del 12 al 13 de octubre, al menos dos divisiones de fusileros huyeron hacia el este a través de un sector pantanoso donde los blindados alemanes no podían maniobrar. Después de eso, Lukin

ordenó destruir sus armas pesadas y vehículos, y la mayoría de la fuerza rodeada escapó en pe- queños grupos.

Mientras tanto en el sur, el Segundo Grupo Panzer había atacado el 30 de septiembre, penetran- do el débil 13 Ejército del Mayor General A. M. Gorodniansky del Frente Briansk el 2 de octu- bre y avanzando sobre Orel al día siguiente. Stalin telefoneó a Eremenko para demandar un contraataque inmediato, pero el Frente Briansk tenía pocos tanques y ninguna reserva. En una posterior llamada telefónica, el Mariscal Shaposhnikov insistió en una rígida defensa de cada posición, negando a Eremenko la posibilidad de retrasar a los atacantes a través de maniobras flexibles. La penetración alemana fue tan repentina que los tranvías todavía estaban funcionan- do en Orel cuando la 4 División Panzer entró en ella. Los sobrepasados 13 y 50 Ejércitos, junto con el cuartel general del Frente Briansk, fueron empujados hacia dos grandes bolsas por el Segundo Ejército Alemán. El cuartel general del frente perdió el contacto por radio con el Stav-

ka, quien tuvo que transmitir todos los mensajes a través de otras unidades.

Al principio, las respuestas del Stavka a estos nuevos desastres fueron demasiado lentas para rechazar a las puntas de lanza alemanas. Todos los bombarderos soviéticos disponibles se con- centraron contra la penetración en Orel. Su altitud de bombardeo permaneció demasiado alta para ser certeras, aunque hicieron añicos las ventanas de un edificio alrededor de las orejas de Guderian.

Los alemanes fueron finalmente ralentizados por una combinación de clima adverso y decididos contraataques. Las primeras nieves cayeron en el sector del Grupo de Ejércitos Centro en la noche del 6 al 7 de octubre. Pronto se derritieron pero fueron seguidas por la lluviosa rasputiza (literalmente, tiempo sin carreteras), un período de barro que golpeaba a Rusia cada primavera y otoño cuando las estaciones cambiaban. Las unidades mecanizadas alemanas utilizaban com- bustibles tres veces más que la tasa que habían planeado. El barro interminable de las carreteras sin asfaltar despojó a los invasores de su movilidad hasta que el terreno se congelara durante el invierno.

Incluso antes que llegara el mal tiempo, sin embargo, una serie de contragolpes soviéticos a lo largo de todo el frente ayudaron a estabilizar la situación. Quizás, el más efectivo de estos gol- pes cayó sobre la 4 División Panzer de Guderian cuando se aproximó a Mtsensk el 6 de octubre. Aquí, dos oficiales soviéticos que después ganaron fama como excelentes comandantes de bata- lla cooperaron para emboscar a los alemanes. El 1 Cuerpo de Fusileros de la Guardia del Mayor General D. D. Leliushenko había sido introducido en la escena para bloquear el avance del Se- gundo Grupo Panzer.

Las tropas de Leliushenko incluían dos brigadas de tanques, la 4 y la 11, y dos brigadas aero- transportadas, la 10 y la 201 del 5 Cuerpo Aerotransportado, que volaron a un aeródromo cerca- no. La 4 Brigada de Tanques del Coronel M. E. Katukov, equipada con los recientemente pro- ducidos T-34, exhibió una habilidad táctica que los invasores no habían encontrado antes. Katu- ko ocultó sus blindados en los bosques mientras que la vanguardia alemana avanzaba. El mosai- co de tropas aerotransportadas e infantería de Leliushenko bloqueó a la 4 Panzer de frente, des- pués de lo cual Katukov emboscó a los alemanes desde los flancos. Los inferiores en armamen- to y blindaje Mark IV alemanes intentaron huir de la emboscada maniobrando alrededor de Ka- tukov pero fueron rápidamente detenidos por breves contraataques. Al final del día, la mayoría de los blindados de la 4 División Panzer había sido reducida a restos humeantes. Esta conmo- ción para el Segundo Grupo Panzer, que había sido redesignado Segundo Ejército Panzer, fue tan grande que fue realizada una investigación especial. Incluso Guderian de mala gana recono- ció que sus oponentes estaban aprendiendo.

Pero era una carrera dirigida de cerca. Siguiendo su hábito usual, Stalin envió a Zhukov desde Leningrado al sector amenazado, haciéndole comandante del Frente Oeste el 10 de octubre. Zhukov tuvo que suplicar a Stalin que mantuviera a su antiguo rival Konev como su adjunto para mantener la continuidad y la moral en el cuartel general. Zhukov se encontró casi sin uni- dades supervivientes para defender el camino hacia Moscú. La vigorosa lucha de Lukin en la bolsa de Viaz’ma, junto con los contraataques de Leliushenko, ganaron el tiempo suficiente para reconstruir una tenaz defensa. Incluso entonces, Zhukov tuvo que retroceder unos cuantos kiló- metros el 18 de octubre porque las puntas de lanza blindadas alemanas habían tomado Kalinin en el norte y Kaluga en el sur, flanqueando su nueva línea.

En Moscú, la reacción inicial al desastre fue negar que hubiese sucedido cualquier penetración y buscar chivos expiatorios. Una vez que la enormidad del peligro hizo mella, Stalin estuvo cerca de entrar en pánico. El 13 de octubre, ordenó la evacuación del grueso del Partido Comunista, del Stavka y de las oficinas del gobierno civil de Moscú a Kuibyshev, dejando solo un esqueleto de estados mayores detrás. Las noticias de esta evacuación, en combinación con repetidas incur- siones aéreas alemanas y una variedad de desenfrenados rumores sobre las batallas de Viaz’ma- Briansk, produjeron un casi pánico en Moscú del 16 al 17 de octubre. La mayoría de la pobla- ción intentó huir, llenando los trenes disponibles por miedo a una ocupación inminente. Sola- mente el anuncio de que el mismo Stalin permanecería en la ciudad calmó el pánico.

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