El "hábitat", en su acepción más general, corresponde a la clase de ambiente en que se presenta la especie, el cual puede describirse en términos físicos y químicos, o por una clase de comunidad. De modo más especifico, el hábitat constituye una porción del espacio ecológico caracterizado por ciertas variaciones en la intensidad de los factores, o bien como el lugar de residencia de una especie u organismo, que incluye la interacción del conjunto de factores activos que influyen sobre su desarrollo (Ibarra, 1993).
Según Odum (1986) el hábitat de un organismo es el lugar donde vive o el lugar donde uno lo buscaría, mientras que el nicho ecológico es un término más comprensivo, que incluye no sólo el espacio físico ocupado por un organismo, sino también su papel funcional en la comunidad (como, por ejemplo, su posición trófica) y su posición en los gradientes ambientales de temperatura, humedad, pH, suelo y otras condiciones de existencia. De acuerdo con este autor,
estos tres aspectos del nicho ecológico pueden designarse apropiadamente como nicho espacial
o de hábitat, nicho trófico y nicho multidimensional o de hipervolumen. Por consiguiente, el
nicho ecológico de un organismo depende no sólo de donde vive, sino también de lo que hace (cómo transforma energía, se comporta, reacciona a su medio físico y biótico y lo transforma) y de cómo es coaccionado por las otras especies. Es el propio Odum quien establece muy bien las analogías entre los dos conceptos cuando plantea que el hábitat es la “dirección” del organismo, y el nicho es hablando biológicamente, su “profesión”. El concepto de nicho ecológico según Ibarra (2003) además de indicar una especialización refleja el conjunto de condiciones en las que vive y se perpetúa una población determinada.
Nicho ecológico se refiere al papel que juega un organismo dentro de la comunidad biótica. Por
ejemplo ¿A qué organismo sirve de alimento, de que se alimenta? ¿Que minerales extrae del ambiente, cuales retorna? ¿Es un productor o un consumidor? Las respuestas a estas preguntas ayudan a definir el nicho que ocupa un organismo. El lugar de la especie en una comunidad en relación a otras especies, es su nicho. Nicho es entonces, un término que expresa la especializa- ción de la población de una cierta especie, dentro de una comunidad (González, 2001).
Volviendo a la analogía de la “dirección” y la “profesión” de que habla Odum (1986), este nos plantea que si deseáramos conocer a una determinada persona de nuestra comunidad humana, necesitaríamos saber antes que todo su dirección, esto es, el lugar donde vive, pero para conocerla realmente, necesitaríamos saber algo más que el vecindario donde vive y trabaja. Querríamos saber más, ocupación, intereses y del papel que desempeña en la vida general de su localidad. El propio Odum nos agrega que esto se aplica también al estudio de los organismos; indagar su hábitat no es más que el comienzo. Para averiguar la posición del individuo en su comunidad natural, necesitaremos saber algo de actividades que realiza, alimentación y fuentes de energía, y también de su velocidad de metabolismo y desarrollo, de su influencia sobre otros organismos con los que entra en contacto, y en fin, de la medida en que modifica o es capaz de modificar funciones importantes en el ecosistema.
MacArthur (1968) citado por Odum (1986) ha señalado que el término ecológico “nicho” y el término genético “fenotipo” son conceptos paralelos, por cuanto ambos comprenden muchos atributos, ambos incluyen algunas de las mismas mediciones o todas y ambos son muy útiles para verificar diferencias entre individuos y especies. Así, pues, los nichos de especies similares asociadas juntas en el mismo hábitat pueden compararse con precisión si la comparación sólo implica unas pocas mediciones funcionalmente significativas.
Más adelante Odum (1986) indica que las mediciones de los rasgos morfológicos de plantas y animales puede utilizarse a menudo como índice de comparación de los nichos, por ejemplo el largo y el ancho del pico de los pájaros (el pico refleja la clase de alimento que el ave come) constituyen un índice de la “amplitud del nicho”. Van Valen (1965) citado por Odum (1986) señaló que el coeficiente de variación del ancho del pico resultó ser mayor en las poblaciones isleñas de sus especies de aves que en las poblaciones del continente, en correspondencia con el nicho más ancho (mayor variedad de hábitat ocupado y de alimento comido) en las islas.
Otra aplicación del concepto de nicho se relaciona con la abundancia de las especies, de esta manera Odum (1986) acota que los tipos de abundancia de las especies dentro de niveles tróficos, grupos taxonómicos (aves, insectos, etc.) y comunidades enteras informan en cuanto al carácter de relaciones de nichos de especies estrechamente asociadas ecológicamente en el
mismo macrohábitat.
Muchos autores explican la manera que las especies de una comunidad se “reparten” el espacio disponible del nicho o “hipervolumen” a través de gráficos, puesto que se ajustan a una distribución de a abundancia de especies. Por ejemplo, Odum (1986), explica que si la especie más abundante es dos veces más numerosa que la especie que le sigue en abundancia, la que tiene a su vez una densidad doble de la tercera, etc., obtendremos, al consignar en una escala logarítmica el número de individuos en la ordenada, frente al orden de la densidad de las especies (de la más abundante a la menos abundante) en la abcisa (como puede verse en la Figura 7.16, curva A), una recta. A partir de esto se puede inferir que la primera especie ocupa la mitad del espacio disponible del nicho la segunda mitad del espacio restante (25% del total) y así sucesivamente. Por otra parte, si espacio del nicho está dividido al azar, en segmentos contiguos que no se recubren, se obtendría una curva totalmente distinta, como puede verse en la Figura 7.16 (curva B). Estas dos posibilidades representan lo que parecen ser extremos, mientras que la mayoría de las distribuciones naturales muestran algún tipo de curva sigmoidea intermedia (curva C de la Figura 7.16), o que sugiere un tipo más complejo de diferenciación y coincidencia parcial de los nichos (Whittaker, 1965 citado por Odum, 1986).
Figura 7.16 Curvas de dominio y diversidad de una muestra hipotética de 1000 individuos en 20 especies de una comunidad. Los números de individuos de la especie (ordenada) es- tán relacionados con los números de las especies en la sucesión, de la más abundan- te a la menos abundante (abcisa). A, Serie geométrica. B, Hipótesis de los nichos fortuitos no sobrepuestos. C, Tipo sigmoideo intermedio; véase la explicación que aparece en el texto (Tomado de Odum, 1986).
MacArthur (1957 y 1960) citado por Odum (1986) sugiere que las distribuciones de la abundancia de las especies se presentan como tres arreglos de nicho, a saber:
a) el tipo contiguo, no sobrepuesto, al azar, que acabamos de ver; b) un tipo discreto (nichos no sobrepuestos que no son adyacentes) y c) un tipo parcialmente sobrepuesto.
MacArthur (1957 y 1960) citado por Odum (1986) nos plantea que los grupos que presentan competencia interespecífica intensa y comportamiento territorial, como las aves de un bosque, propenden a conformarse a la hipótesis de nicho no sobrepuesto, pero muchas poblaciones, especialmente las que pertenecen al mismo nivel trófico básico, muestran tipo que sugieren sobreposición parcial de los nichos y tipos de competencia distintos del de exclusión estricta de competencia. Whittaker (1965) citado por Odum (1986) ha observado curvas que se aproximan a la serie geométrica simple (A en la Figura 7.16) en algunas comunidades vegetales, pero que las poblaciones de plantas se sobreponen, en la mayoría de las comunidades maduras, en el espacio y los recursos. Tanto las plantas terrestres como muchos animales coexisten al parecer en condiciones de competencia más bien parcial que directa.
Cuando el nicho de dos especies corresponde a roles funcionales similares en un mismo ecosistema se desencadenará el fenómeno que se llama de competencia interespecífica, hasta que una especie pase a ser la dominante o elimine a su competidora. Una forma en que se produce el desequilibrio en ecosistemas naturales, es debida a la introducción de especies animales o vegetales exóticas. En muchos casos, estas especies introducidas entran en competencia (luchan por ocupar un mismo nicho ecológico) con las especies autóctonas; esto genera un proceso de desplazamiento de estas últimas y en muchos casos la nueva especie (exótica) se convierte en plaga, afectando seriamente el ecosistema y repercutiendo también en las actividades socioeconómicas (Anónimo, 2003).
Las especies varían según la holgura de sus nichos. La naturaleza tiene dos tipos de especies: las especialistas y las generalistas. Las generalistas son a menudo más eficientes en el empleo de sus recursos y por tanto frecuentemente alcanzan mucho éxito cuando los recursos están en amplia disponibilidad. Las especialistas por el contrario son más vulnerables a los cambios biológicos o ambientales. Puesto que el nicho de las especies “generalistas” tiende a ser más amplio, pueden ser más adaptables a los cambios. Los ecosistemas naturales más maduros parecen tener una variedad de especies, incluyendo tanto a especialistas como a generalistas.