comunicación se complica, aunque sólo sea por los motivos siguientes:
la identidad entre el código del emisor y el del destinatario no siempre se produce: piénsese en el caso de la poesía medieval;
el mensaje ofrece una información no siempre fácilmente decodificable porque es complejo, ambiguo, connotado (V. CONNOTACION);
el código lingüístico es simplemente el sustrato del signo literario, de la forma de la expresión (V. FORMA), porque la estilización artística manipula profundamente el valor denotativo de las palabras (V. DENOTACIóN) gracias a múltiples procedimientos de escritura (por ejemplo, retóricos); la mayor dificultad de la decodificación consiste en que detrás del mensaje literario no está solamente el sistema lingüístico del autor, sino un conjunto de subcódigos (V.) histórico-culturales evidentemente distintos del conjunto de referencias del lector. Entran aquí en juego no sólo la diferencia en el área de la lengua, sino la especificidad connotativa de los signos artísticos.
Tratemos de simplificar el proceso comunicativo de la siguiente forma:
En el emisor se resumen tanto la fuente como el transmisor: en nuestro caso es el artista, mientras que el lector es el destinatario. Si los códigos fuesen distintos, será preciso que el destinatario refiera cada uno de los signos-palabra del mensaje al código del artista, históricamente determinado, por medio de los recursos filológicos adecuados, esto es, mediante el estudio histórico de la lengua (filología y lingüística). Llamamos a esta operación exégesis (o decodificación): ésta consiste en la paráfrasis del mensaje en el código del lector, tras ocasionales recursos filológico-lingüísticos.
Así pues, el mensaje es comprendido en su nivel primario, es decir, en el plano denotativo, por los contenidos que transmite:
Recursos filológicos
Interpretación
Emisor Mensaje Destinatario
Código Contexto Mensaje Referente Emisor Receptor Emisor Código Plano denotativo Código (lengua) destinatario Mensaje
Lingüística dulcificación
La exégesis es el presupuesto de cualquier interpretación, especialmente para los textos complejos y oscuros. Sin embargo, la interpretación crítica no se puede reducir, como es obvio, a la mera paráfrasis de los contenidos. Si denominamos ideología (V.) a la visión de la vida que tiene un autor -visión que siempre se remonta a un ambiente históricocultural y si denominamos subcódigo a la tradición literaria y retórica a la cual se remite el artista, en alguna manera, para «formar» estilísticamente su obra, el esquema antes dibujado se hace algo más complejo:
interferencia lingüístico decodificación estilística y retòrica interferencia deciframiento historia de la cultura
Como se ve, el mensaje estético se especifica ahora no sólo en el plano denotativo, como mero contenido parafraseado en el código del destinatario, sino también en el plano connotativo, como significado global, como expresión estilística. En este esquema, la interpretación crítica se entiende como desciframiento, puesto que es la caracterización estética de contenido y forma en la unidad indivisible del estilo. El mensaje poético (o literario) expresa una sustancia informativa por medio del código (la lengua) y el subcódigo (la tradición literaria, con sus instituciones, las escrituras, la retórica) propio del autor y referido a su mundo cultural (la ideología). El desciframiento del mensaje, esto es, su lectura crítica, debe tener en cuenta el hecho de que también el destinatario posee su propio código, no coincidente, como es obvio, con el del escritor. Una interpretación exacta exigiría, por lo tanto, por parte del lector un proce, de adecuación al código y a la ideología del autor, lo que se puede conseguir únicamente con una minuciosa reconstrucción histórica del núcleo cultural del escritor, mediante diversos recursos filológicos (lingüística, estilística y retórica, historia de la cultura). No es preciso subrayar que el crítico debe evitar la adaptación
Emisor Ideología Código Plano denotativo Destanatario Mensaje Subcódigo (trad. literaria y retorica) Código (lengua) Ideología (vison de la vida y mundo cultural) Plano connotativo (estilo)
del texto a su código y a su ideología, o la proyección de ideas y contenidos que per- tenecen a su mundo cultural (= interferencia), so pena de deformar el auténtico mensaje del autor.
Léase, como ejemplo de empleo de diferentes códigos posibles por parte de varios lectores (y todos resumidos en uno) y el que se supone para el autor, el admirable ejercicio de desciframientos que Borges nos relata en «Pierre Menard, autor del Quijote» (en Ficciones).
CONATIVA (Función). La función conativa, según Jakobson, está orientada hacia el
destinatario y encuentra su expresión más pura en el imperativo y en el vocativo. Ejem.: Compre usted en El Corte Inglés; Que la sinceridad / con que te has entregado / no la comprenden ellos, / niña Isabel. Ten cuidado. (Gil de Biedma). Un caso que presenta interés suplementario es el que se plantea cuando todo el texto se dirige, en primera instancia, a un interlocutor expreso: es el Salinas de la oda de Fray Luis, el Palacio, amigo de Antonio Machado, o el Vuestra Merced del Lazarillo, estudiado por Francisco Rico. O cuando el propio autor se convierte en receptor primero a través de la segunda persona: piénsese en Ocnos de Cernuda, o en el Don Julián de Goytisolo.
CONCATENACIÓN. En la terminología sintáctica la concatenación es el lazo de unión
que se establece entre los grupos o sintagmas de una frase (ejem.: F = SN + SV; o también SN = det. + N; la concatenación se indica mediante el signo +).
En la retórica, la concatenación es una forma de gradación que consiste en la continuación progresiva de la anadiplosis (V.). Ejem.: Y desventurados de los que por ostentación quieren tirar la barra con los más poderosos: el ganapán como el oficial, el oficial como el mercader, el mercader como el caballero, el caballero como el titulado, el titulado como el grande, el grande como el rey, todos para entronizarse. (Mateo Alemán); El chamariz en el chopo /-¿Y qué más? / El chopo en el cielo azul /- ¿Y qué más? / El cielo azul en el agua /¿Y qué más? / El agua en la hojita nueva /- ¿Y qué más? / La hojita nueva en la rosa /-¿Y qué más? / La rosa en mi corazón l¿Y qué más? /¡Mi corazón en el tuyo! (Juan Ramón Jiménez).
CONCESIÓN. Figura oratoria que consiste en admitir que el adversario pueda tener
razón, para proseguir con una argumentación victoriosa. La admisión puede ser hipotética (admitamos que, concedamos, acaso nos parezca, etc.), o atañer a elementos secundarios del problema tratado. «Restringiendo las pretensiones, abandonando algunas tesis, renunciando a ciertos argumentos, el orador puede hacer más fuerte su postura, más fácil (le defender, y dar muestra en el debate a la vez (le juego limpio y de objetividad» (Perelman-Olbrechts, Traité de l'argumentation). La fórmula más simple de la concesión sería el manido Sí, pero...
Ejemplos de concesión pueden ser el primer diálogo que sostienen el Zapatero y la Zapatera en La zapatera prodigiosa de García Lorca (I, 3. ), o el divertido parlamento, entretejido de tópicos, del Alcalde cuando quiere conquistar a la zapaterita en el acto segundo: ¡Qué desengaño de mundo! Muchas mujeres he conocido; como amapolas, como rosas de olor... mujeres morenas con los ojos como tinta de fuego, mujeres que les huele el pelo a nardos y siempre tienen las manos con calentura, mujeres cuyo talle se puede abarcar con estos dos dedos, pero como tú, como tú no hay nadie. Esto es pura experiencia. Conozco bien el ganado. Yo sé lo que me digo.
CONCINNITAS. Elegancia formal obtenida mediante un especial esmero en la
dispositio (V.), prestando atención, sobre todo, a los efectos rítmicos y eufónicos de la prosa. Es el canon fundamental de Cicerón y también de Fray Luis de León: El bien hablar no es común, sino negocio de particular juicio, así en lo que se dice como en la manera como se dice. Y negocio que, de las palabras que todos hablan, elige las que convienen, y mira él sonido de ellas, y aun cuenta a veces las letras; y las pesa y las
mide y las compone, para que no solamente digan con claridad lo que se pretende decir, sino también con armonía y dulzura.