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g recently, would have referred to the wild dog as a 'doggy'.

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Company (1996) señala la idoneidad de la teoría de prototipos para el estudio diacrónico y lamenta que no se hubiera aplicado, hasta la fecha, más allá de en dos o tres ocasiones. En efecto, si la gramaticalización implica un continuo categorial entre la lexicalización y la gramaticalización en la que se producen clusters de fronteras difusas, la situación es perfectamente análoga al contínuum categorial defendido por la teoría de prototipos (Company 1996:147):

El concepto de continuum categorial propuesto por el modelo de prototipos muestra estrechas afinidades con el conocido hecho diacrónico de que las formas lingüísticas avanzan con el tiempo a más y más contextos; es decir, el proceso diacrónico mismo constituye un continuum evolutivo (Company 1996:147).

Efectivamente, como señala Alfonso (2005), una de las cuestiones importantes es si, con el tiempo, la prototipicidad o la marcación de una categoría permanecen o si, por el contrario, cambian como muchos otros de sus rasgos. Kemmer (apud Company 1996:148) señala que “we might hypothesize that the prototype situations are diachronically more stable tan non- prototype situations”. Serán tanto más estables diacrónicamente, pues, aquellos elementos que ocupen una posición más central dentro del paradigma. En otras palabras, se gramaticalizan (y, en general, cambian) antes los miembros periféricos.

En este sentido, la posición más o menos central dentro del paradigma está correlacionada con la experimentación de procesos de gramaticalización; Company (1996) recoge, a este respecto, un fenómeno diacrónico recurrente: la inversión de la marcación. Esta inversión sucede cuando elementos marginales, más alejados del prototipo, más restringidos y con más propiedades sintáctico- semánticas, al ser más proclives al cambio, experimentan la gramaticalización. Company ofrece numerosos ejemplos de este proceso. Uno de ellos es el de la preposición a ante objeto directo en español, que “se realizó primero en objetos directos atípicos, aquéllos que tenían afinidades léxico-semánticas con dativos, y ha ido avanzando lentamente hasta alcanzar en el español actual a ODs mucho más centrales” (Company 1996:151-152). El mismo proceso lo identifica Octavio

de Toledo (2003) con el caso de dar tiempo, que empieza gramaticalizándose a partir de sujetos no prototípicos (como Dios), mientras que los casos centrales (alguien da tiempo a alguien) se mantienen aún en español actual.

No obstante, si el proceso de gramaticalización, como se ha visto en el capítulo introductorio, conlleva —en líneas generales— una progresiva generalización, una pérdida de rasgos, un debilitamiento semántico y una expansión del uso, la gramaticalización dará como consecuencia que elementos periféricos comiencen a reunir las características de los respectivos núcleos de sus paradigmas; así, en ocasiones, los elementos gramaticalizados pueden incluso desplazar al elemento prototípico y convertirse ellos mismos en no marcados. Este mismo proceso, a su vez, desplaza los elementos nucleares a la periferia hasta que, finalmente, podrían hallarse en la intersección con otras categorías distintas y verse atraídos por ellas. Este proceso, como se demostrará a continuación, es experimentado por PC en diversas coasiones.

En todo caso, tanto Company (1996) como Lehmann (1989) señalan que gramaticalización y contínuum categorial, si bien comparten la noción subyacente de prototipo, deben diferenciarse. Company (1996:149) subraya que: la degradación categorial de los márgenes no es causa de cambio lingüístico. Las causas pueden ser diversas, por ejemplo, entre otras, presión estructural — desde la más estricta formal, como huecos en el sistema, desigualdad paradigmática, asimetrías, hasta causas sintáctico-semánticas, como falta de cohesión o ambigüedad—; también la necesidad o deseo del hablante de incorporar sus valoraciones , su conceptualización de los hechos y entidades que lo rodean puede ser un motivo de cambio (Company 1996:149)

Lehmann, en una línea semejante, admite:

There is a distinct, but related sense in which one might speak of demarking as a factor in grammaticalization. The obligatoriness of a term increases with grammaticalization. This is intimately tied up with the loosening of selection restrictions which the gramatical ítem imposes on its context

Sin embargo, son importantes las primeras palabras de la cita, “distinct but related”, ya que para él existe una diferencia fundamental (Lehmann 1989: 189):

Consideration of the facts of grammaticalization strongly argues for a restricted use of markedness terminology. In particular, nothing is gained if markedness is based on text frequency, since this is influenced by factors not directly related to meaning. Also, markedness should not be applied to any two terms one of which gives more information tan the other. Instead, in a dynamic framework base don language as an activity, markedness should be seen as pertaining to the choice of the speaker within a paradigm, whereas grammaticalization pertains to the choice among different paradigms. (Lehmann 1989: 189).

Para Lehmann, pues, la gramaticalización equivale a la creación de nuevas categorías, y de ahí la afirmación de que se trata de una “elección entre paradigmas diferentes”. Sin embargo, esta afirmación —de 1989— no incorpora puntualizaciones fundamentales en la definición de gramaticalización. Para empezar, no solo existe gramaticalización cuando un ítem léxico se transforma en gramatical, sino también cuando una palabra gramatical adquiere un nuevo valor gramatical; además, una vez gramaticalizada una forma, esta puede seguir experimentando cambios en la misma dirección, seguir subjetivizándose (Traugott 1982, en prensa 2009), hacerse cada vez más abstracta, cada vez menos restringida, cada vez más frecuente, sin por ello cambiar de paradigma. Lehmann, como se ha visto más arriba, concibe la gramaticalización al margen de los marcadores del discurso, solo como el continuo que lleva del discurso a la sintaxis, y de aquí a la morfología (e incluso a la desaparición), pero no a la inversa, como suelen hacerlo los MD. Es necesario, pues, establecer las

particularidades de la marcación para los MD, y adentrarse, por consiguiente, en

el ámbito de la pragmática.