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6. Conclusions and Discussion 90

6.3   The Relevance of This Study and Possible Areas of Further Exploration 97

La pérdida de masa forestal es un proceso ligado a la evolución de las superficies implantadas con cultivos. Si bien no explican la totalidad de dicha relación existen fundamentos suficientes para correlacionarlas y determinar que la variación en las superficies forestales es consecuencia del aumento de las superficies cultivadas. Para Montenegro et al. (2003: 3) la deforestación “…representa la pérdida de superficie de bosque debido al avance de la frontera agropecuaria y/o crecimiento urbano”. Además, agrega que “…este proceso presenta una alta variación espacial y responde a la combinación de factores socio-económicos y naturales que determinan la forma en que se produce”. Por su parte Zarilli (2008: 95) sostiene que la deforestación es un proceso que “…ocurre por pulsos asociados a momentos favorables para la expansión agrícola, ya sea por los precios de los productos agrícolas, cambios tecnológicos o contextos sociopolíticos”. Agrega que “…este tipo de prácticas agrícolas deteriora de tal manera que dicha transformación es de tipo permanente y de tal impacto que si las tierras fueran abandonadas, la recuperación del bosque nativo original no sería factible, generándose en algunos casos arbustales de escaso valor económico”.

Otros autores como Adámoli (2008), Manoiloff (2002 y 2005), Torre Geraldi (2004) y Pértile (2004) describen la situación político-económica que permitió la expansión agrícola, con críticas al Estado por la falta de controles y regulación a esta actividad extractiva. Por otra parte, Derewicki (2000), Adámoli (2008), Zarrilli (2010) y otros autores han señalado que esta disminución en la superficie de los bosques nativos responde al proceso de avance agrícola y que tiene como marco de acción la tala indiscriminada. Este no es un problema menor en el ámbito de la conservación de los ambientes naturales.

6. LOS SUELOS COMO INDICADORES POTENCIALES DE DEGRADACIÓN

Las características de los suelos es otro de los elementos de importancia en lo que se refiere al estudio de los procesos de desertificación y degradación. Los suelos se definen según Lacoste y Salanon (1981) “…como un complejo

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organomineral…”. Este complejo interactúa con los factores del clima y los seres vivos para dar como resultado una superficie blanda de espesor variable denominada suelo (Lacoste y Salanon, 1981). La interacción entre los elementos mantiene al suelo dentro de un determinando estado hasta que la remoción de la cobertura vegetal forestal altera el sistema original, con lo cual repercute en el comportamiento del sistema edafológico haciendo necesarios insumos para mantener el equilibrio. Esto sucede con la conversión de un ambiente natural a un agroecosistema manejado por el ser humano (Reboratti, 2000). Por otra parte, las características, como las limitantes, sus capacidades de uso, los riesgos de erosión, la profundidad y posición de los suelos, entre otras, se constituyen en buenos indicadores del estado y del riesgo potencial de erosión que estos presentan. Las limitantes del suelo reúnen un conjunto de características que restringen el uso de dichos suelos en el ámbito agrícola (Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, 1990). Particularmente estas características son de importancia para establecer relaciones entre la deforestación y el avance de la frontera agropecuaria, dado que la relación de estos elementos con el concepto de agroecosistema, como la simplificación de un sistema natural, trae como consecuencia la manifestación de factores limitantes o de riesgo, particularmente en las áreas agrícolas que se agregan mediante el avance de la frontera agropecuaria.

7. LOS RECURSOS NATURALES

Los recursos naturales se definen como conjuntos de elementos que se encuentran disponibles en el ambiente para la utilización de estos por parte del ser humano (Reboratti, 2000). Sostiene este autor (1999: 53) que “para que un recurso sea considerado como tal, se necesitan dos factores: la existencia objetiva y concreta del mismo y la necesidad que tiene la sociedad de usarlo”. Aquello que no es visto como un recurso, desde el punto de vista productivo, no es considerado como tal y por lo tanto debe ser apartado o eliminado del sistema ambiente. Este concepto recae en el de agroecosistema (simplificación) y a su vez se relaciona con los procesos de transformación ocasionados por el avance de la frontera agropecuaria. La actividad agrícola es considerada como el reemplazo de un ecosistema natural por otro manipulado por el ser humano

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(Reboratti, 2000) orientado a la generación de una producción particular. El primer impacto que se produce es el de “neutralización” del ecosistema original, consistente en la eliminación de los elementos que no son necesarios en el sistema, posteriormente se realiza la introducción de elementos externos al sistema como plantas genéticamente modificadas acompañadas de productos químicos (Reboratti, 2000). Sostiene este autor que la agricultura genera cuatro impactos más o menos secuenciados, por un lado el agotamiento de los suelos, visto como la pérdida de nutrientes que se produce en el reemplazo del ambiente natural por el cultivo, en segundo lugar la degradación, entendida como la alteración de los componentes estructurales producidas por las malas prácticas de manejos del suelo, en tercer lugar la contaminación por deriva de agroquímicos y finalmente la erosión, entendida esta como la remoción de las capas del suelo.

Desde el punto de vista histórico, en la región chaqueña el aprovechamiento de los recursos forestales bajo un sistema de producción capitalista implicó en la práctica, la destrucción ecológica, la sobre explotación de los recursos naturales y la degradación ambiental. Dicha modalidad de producción implicó un “…desajuste entre los ritmos de extracción, explotación y transformación de los recursos naturales y las condiciones ecológicas para su conservación, regeneración y aprovechamiento sustentable” (Zarilli, 2000: 21).

El recurso forestal es visto como un impedimento para el desarrollo de otras actividades económicas que requieren del suelo y por lo tanto es eliminado mediante la práctica de los desmontes para luego incorporar cultivos y agroquímicos que pretenden mantener en equilibrio al sistema controlado. La nueva “…racionalidad económica aparece asociada con patrones tecnológicos que tienden a uniformar la explotación y a reducir la biodiversidad” (Zarilli, 2000: 21). En este sentido el conocimiento de las características de los suelos y la evolución espacio temporal de las masas forestales permiten hallar una explicación del modo en que se utilizan dichos recursos y de los riesgos que traen aparejados.

26 8. LA EVALUACIÓN DE LA DEGRADACIÓN DE LOS RECURSOS