• No results found

Relevant research: Complementary/supplementary schools

Approx 42 responses leaders in education, teachers and PGCE and MA students

4.4 Multilingualism and plurilingualism in the private sphere

4.4.4. Relevant research: Complementary/supplementary schools

Por las noticias periodísticas –especialmente en los diarios de las pequeñas lo- calidades, aunque no es mejor la situación en los centros poblados y grandes ciudades– se desprende claramente que la situación de los judíos en Alemania se hizo insoportable en el transcurso de las últimas semanas. Pero estos infor- mes no dan ni aproximadamente el verdadero cuadro e impresión de lo que puede sentir y ver un visitante entre las familias judías de la Alemania de hoy, impresión que es tan desgarradora que es casi imposible ponerla de manifiesto mediante palabras.

Los profesionales judíos se ven boicoteados; los clientes y pacientes no se atreven a visitarlos. A los socios de todos los partidos y a sus parientes les está absolutamente prohibida toda relación económica con los judíos, lo que se lleva a cabo por intermedio de circulares que deben firmar. El resto del público está cohibido, pues sabe que si entra o sale de comercios judíos, puede ser fotogra- fiado o atacado de hecho, como así también publicados sus nombres en los dia- rios locales. Está prohibido comprar y vender a los judíos.

Esta persecución se extiende también a las entidades, que hasta ahora no han intervenido directamente en estas actividades: ante el miedo de perder los pues- tos públicos y empleos, los desocupados cuidan su ayuda oficial para el invier- no. Las demás entidades ceden ante la presión de las autoridades y hasta el cam- pesino teme ser perjudicado en el reparto de pasto y semilla y el arreglo de la deuda pública. Todo esto provocó la absoluta imposibilidad del ejercicio de la profesión, y como consecuencia, la adquisición del pan diario. Con excepción de algunas ciudades grandes del sur, Alemania perdió su población judía casi por completo, y por lo tanto, ve debilitada su fuerza económica.

158 / Nuestra Memoria

La judía como ama de casa y madre

Trabamos relación con una mujer judía, quien nos confesó que –noche por noche– llora, y durante semanas ni siquiera se asoma a la puerta. Nos refiere que hasta ahora eran excelentes sus relaciones con los vecinos cristianos, pues éstos entienden bien que esta cruzada contra los vecinos judíos no surgió del seno de la población, sino que se trata de una obligación y plan impuesto por las jefes de los partidos locales.

El boicot es anunciado por los diarios, que se difunden ampliamente en todas las ciudades y localidades, y llega a tal extremo que se prohíbe a la población vender a los judíos; lo que crea a éstos una situación de imposibilidad de ad- quirir lo más indispensable para la alimentación diaria. El ama de casa judía ve en todos los negocios, carnicerías, panaderías, almacenes, etc., letreros que rezan: “Prohibida la entrada a los judíos”, o leyendas similares. Se obliga a los comerciantes a colocar estos letreros. Si algún comerciante se niega a colocar estos letreros en su comercio, su nombre es publicado en los diarios locales o se coloca al frente de su comercio un letrero que dice: “Siervo judío”. Queda prohi- bido retirar estos letreros y es en esta forma que la familia judía queda sin pan, sin carne y sin una gota de leche para sus chicos. Las farmacias no suministran a sus enfermos los medicamentos necesarios.

Entre otras localidades, han colocado estos letreros farmacias de Dessau, Magdeburgo, Koethen. Para poner de manifiesto la forma en que se ejerce esta presión sobre los comerciantes no judíos, a fin de provocar la muerte por ham- bre de los mismos, se narra el siguiente ejemplo: “En Elving, la segunda ciu- dad de Prusia Occidental, comerciantes no judíos dieron a sus clientes israe- litas la oportunidad de pedir la mercadería por teléfono. Enterado de esto el Comité Nacional Socialista de la. localidad, llamó a estos comerciantes por te- léfono y pidió mercaderías bajo nombres judíos. La lista de las casas comer- ciales que aceptaban estos pedidos ha sido publicada al día siguiente en los diarios, bajo la denominación de ‘Traición ideológica’. Así que ni de este modo podrán proporcionarse en el futuro los medios de vida. En Homburg, te- rritorio del Sarre, el partido reúne firmas para prohibir que se compre a los ju- díos. Estas firmas y las correspondientes listas se colocan especialmente en las panaderías, obligándolos a su vez a que no compren tampoco a los comer- ciantes judíos. Aproximadamente en cincuenta ciudades de Prusia Occidental –entre otras, Elving, Marienwerdr; también Schwerin, en Magdeburgo, con sus trescientos mil habitantes; en Dessau, en Fuerstenwald (cerca de Berlín) y otras ciudades– falta leche para los niños judíos. En todo el territorio de Anhalt ordenó el comisionado del Gobierno Loeper esta prohibición: la venta de artí- culos comestibles a los judíos”.

La situación de los judíos en Alemania / 159

de los diarios locales, que los comerciantes no judíos de sus respectivas circuns- cripciones se declararon oficialmente como adversarios de la venta a los judíos.

Los niños judíos

Han sido expulsados de todas las asociaciones y club deportivos, se mantienen alejados de todos los juegos infantiles al aire libre, baños, etc. Es típico el caso de las autoridades de colegios de Diez, quienes se dirigieron a los padres de los niños judíos exhortándolos a que retiren a las criaturas de los colegios para evi- tar las continuas incidencias. Ocurren casos en que los maestros de los colegios presentan a los judíos en la manera descripta en el Stürmer.

Podemos imaginarnos fácilmente cómo sufren bajo estas vejaciones morales los niños judíos y podemos imaginarnos también el comportamiento de los niños católicos con relación a sus compañeros judíos después de estas clases. Estas “enseñanzas” tienen lugar siempre poniendo como material ilustrativo va- rios ejemplares del Stuermer. Hay diarios que declaran con orgullo que, para la enseñanza oficial, se aplican los cuadros y textos de Stürmer, indicando los co- legios y nombres de los maestros que aplican esta táctica.

Los padres judíos de las ciudades provinciales, especialmente de Prusia Oc- cidental, Pomerania, Mecklenburgo, Hessen y Hessen-Kassel, que se encontra- ban en la posibilidad económica de hacerlo, han retirado a sus hijos de los co- legios locales para entregarlos a los institutos educativos para niños judíos. Des- pués de los acontecimientos de las últimas semanas, carecen muchos de los me- dios adecuados y tienen que conformarse con ver cómo sus hijos deben ocul- tarse para pasar desapercibidos al transitar por las calles.

El asilo de niños judíos de Diez tuvo que evacuarse en forma repentina. Esto surge de una noticia publicada en un diario extranjero y hay que complemen- tarla con la siguiente aclaración: los niños allí alojados eran en su mayoría huér- fanos. Bajo escolta policial fueron retirados a las 12 de la noche, y tuvieron que aguardar hasta la madrugada en el gimnasio de otro edificio. La policía declaró que no se sentía capacitada para responder por más tiempo por la integridad de los niños, los que tuvieron que ser transportados a otro lugar. La policía permi- tió que los útiles y ropas de las criaturas fueran retirados posteriormente, que- dando el asilo bajo la correspondiente vigilancia. Esta evacuación de los niños había sido ya anticipada mediante disposición del Consejo Escolar, ordenando la prohibición de la concurrencia de los niños judíos a los colegios.

Un campesino judío residente en Hagenow (Mecklenburgo) aceptó, durante las vacaciones, a doce niños judíos. Se organizó contra él una manifestación de protesta; los niños tuvieron que abandonar la localidad dentro de las 24 horas y el agricultor fue detenido. El hogar de niños judíos de Arendsee a. d. Ostee tuvo que ser evacuado en el término de dos horas. La Superioridad del instituto ob-

160 / Nuestra Memoria

tuvo, por suerte, una ampliación del término, pero no fue posible la anulación del desalojo. El mismo temperamento se adoptó también con respecto al asilo de Misdroy. Ninguna agrupación judía se atreve a realizar con sus asociados ex- cursión alguna.

Hasta en la vida del hogar se hace sensible la presión policial. La policía per- mite solamente una determinada cantidad de reuniones por mes. También a estas funciones mandan los padres de pocas ganas a sus hijos, ante el temor de posibles incidencias. Las reuniones de la juventud judía, en las ciudades pro- vinciales, son completamente imposibles. El Club Judío de Gimnasia y Esgrima de Berlín, creado en 1905, recibió la prohibición de funcionamiento porque al- gunos de sus asociados se permitieron el uso de camisas iguales durante una ex- cursión. Casi todos los campamentos veraniegos en las cercanías de Berlín han sido clausurados. Continuamente se producen incidentes, haciendo imposible garantizar la seguridad de los niños judíos.

Freud y Moisés dialogan