2. THEORETICAL BACKGROUND
6.4 Reliability and validity
Tema clave en el que SAN ANSELMO está de lleno y que quizás está detrás de su
Proslogium y el argumento ontológico es el llamado tema de los universales. Hay todo un movimiento que surge a fines del siglo XI y continúa en el siglo XII. Es un ambiente intelectual por así decir.
¿Por qué surge este problema? Los problemas filosóficos son permanentes, como enfermedades no curadas, y en cada época surgen de manera diferente. ¿Por qué surge este problema? Es todo el ambiente socioeconómico y político de esta época, de fines del siglo XI y todo el siglo XII, que es una época de paz, aunque hay escaramuzas con los árabes. Ya no como en la época de Carlomagno, en la que la guerra era normal, en la primavera comenzaba la época de guerra; la guerra era como un método de gobierno.
Se acentúa la agricultura porque hay paz, se roturan praderas y bosques, se sanean terrenos pantanosos. Los señores feudales ofrecieron todos estos campos a los agricultores, pues eran los señores los propietarios. Para atraer la mano de obra las ofrece en renta, construyen las casas, pero ahora esta relación entre señor y campesino ya no es de fidelidad sino de interés. Surge el interés. Se pasa de una economía de hacienda, de terrenos en uso y sobre todo del don, a una economía del dinero, del intercambio o interés, de comercio. Los contratos ya no son como en el feudalismo. La banca surge plenamente, con todo el problema que plantea en la Moral. Vienen las persecuciones de judíos motivadas en parte por el cobro de interés en los préstamos.
Trajo consigo la creación de nuevos pueblos. De la época romana provienen las poblaciones denominadas quintas, de la época de los godos las denominadas villa con un nombre, y ahora es villa nueva. ¿Por qué surgen esas villas nuevas? Porque al adquirir nuevos campos lejos de las ciudades hay que construir cerca de esos campos.
Además al producir más hay un superávit y surge el comercio. Ya no es una economía de subsistencia. En los caminos surgen las villas como centro comercial, para los mercados. Otras veces surgen para defensa de los mercaderes.
Se emplean nuevas semillas más acomodadas a los diferentes terrenos, nuevos instrumentos de trabajo (arado de hierro), se emplean abonos. Trajo todo esto una riqueza, y con ello más libertad o autonomía. Hay un superávit.
Esto hizo aparecer una nueva clase social, los burgueses, que son los que viven en el burgo. Son de una parte artesanos que se dedican a modificar esos productos del campo para poder conservarlos (como una industria), otros ofrecen instrumentos. Viven los mercaderes también (que son intermediarios). Los burgueses no trabajan en el campo pero sí en al industria. Y están también los banqueros, que prestan con intereses. Así los señores fortifican los castillos
y hay lujo en las casas. Las iglesias se reforman (es la época del románico), se acentúa la organización de los capítulos catedralicios y las colegiatas, y los claustros se embellecen.
Todo esto también se acentúa en los centros culturales. Pero trajo consigo una crisis en la vida monástica. Algunos monasterios entran en ellas y se dedican a la agricultura, el comercio… y el monasterio queda en la ciudad. Otros abandonaron la vida monástica y se convierten en colegiatas (para ser más libres para el comercio). Otros se marchan a la soledad, y aparecen las reformas (Císter, Camáldula, Cartuja…).
Desde el punto de vista cultural el hombre de la época adquiere confianza en sí, en su poder, en su saber hacer; es semejante a la época griega de los pluralistas. Se acentúa entonces el estudio de la Dialéctica (el valor de la Razón); en Grecia fueron las Matemáticas, la Medicina, la Arquitectura… en esa época.
La Dialéctica es el esfuerzo del hombre para conocer con la sola inteligencia. El problema de la Dialéctica es el de la Razón o el racionalismo, independizándose de la Fe y sobre todo de la Gramática.
A fines del siglo X estaba el problema entre la Gramática (el uso del hablar) y la Dialéctica (el intercambio). Se olvida el sentido literal para entrar en el sentido lógico.
Esto trajo la renovación de los estudios clásicos. Y estas obras clásicas frente a ellas se adopta una triple actitud:
1. Entre el Loira y el Rhin se desarrolla el comentario de estas obras clásicas.
2. En el sur, sobre todo Italia y España, se acentúan las traducciones. 3. Y aparece en diferentes puntos una autonomía de la Razón o de lo
clásico (es decir la Ciencia al margen de la Teología), sobre todo con el estudio de las obras científicas de los árabes (Álgebra, Astronomía, Medicina…).
Surge fundamentalmente una nueva mentalidad. Podemos expresarlo con
HONORIO DE AUTUN cuando dice que “la patria del alma es el saber y su exilio la
ignorancia”, y con el obispo de Chartres HILDELBERTO cuando dice que “el
verdadero reino del alma es el saber”.
Esta situación va a provocar el planteamiento del problema de los universales. ¿El individuo es algo cerrado sobre sí mismo? ¿Individuo quiere decir independencia, ruptura, soledad? O por el contrario, ¿ el individuo es comunicación, apertura, encuentro? En otros términos, ¿qué valor es el importante, el valor del don (que es la comunidad, el darse) o el valor del interés (centrado en el yo)?
¿Qué es más importante, lo común , lo que une, o lo que separa (las diferencias)? El problema es si el individuo es para la comunidad o la
comunidad está al servicio de los individuos. Se ve claro hoy este problema en las comunidades religiosas.
Por esto, de otra forma, ¿el hombre es un ser en sí? ¿Hay que pensar al hombre a la luz de la categoría de la substancia (independiente, libre…) o hay que pensarlo a través de la Metafísica de la relación (la de tipo estoico)?
Ese problema ya se había planteado en relación a la relación entre Fe y Razón, entre Dios y el hombre. ¿Entre Dios y el hombre hay algo común que permita la comunicación, que posibilite la oración, incluso la Teología, o hay una ruptura entre Fe y Razón, y caminan paralelas? Esto ya se había planteado en SAN PEDRO DAMIÁN con las dos lógicas.
2. Origen histórico de este problema: Aristóteles, Porfirio y Boecio