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CHAPTER 4: PRESENTATION OF RESULTS: QUANTITATIVE PHASE

4.4 Reliability and Validity

Según los datos recopilados por IMILA, los emigrantes nicaragüenses censados en otros países fueron 101 177, encontrándose que el 89% de ellos residían en Costa Rica y los Estados Unidos (45.4% y 43.6%, respectivamente), lo que marca a dichos países como los principales países de destino. La emigración es eminentemente femenina, observándose una relación de masculinidad de 85 hombres por cada cien mujeres para el total (cuadro 5).

Los nicaragüenses en los Estados Unidos presentan el índice de masculinidad más bajo de la región (67 hombres por cada cien mujeres); en el otro extremo se encuentra Costa Rica, que reflejó una relación de masculinidad de 104 hombres por cada cien mujeres (ver gráfico 9).

Ya mencionados los principales países de destino, es importante conocer además la estructura por edades de estos emigrantes. El gráfico 4, muestra que la población emigrante se concentra en las edades potencialmente activas y reproductivas (79.8%), adquiriendo proporciones de 82.8% y 76.6% para los Estados Unidos y Costa Rica, respectivamente. También es posible apreciar la baja representación de los menores de 10 años, (aproximadamente el 8%) lo que podría sugerir que no hay una migración familiar, sino más bien de personas en edad activa que migran en busca de mejorar su situación económica, dejando a los hijos en Nicaragua.

Otro dato de interés, es conocer la calificación de los recursos humanos emigrantes. Según los datos recopilados por IMILA para los años ochenta, casi una tercera parte de la población nicaragüense censada en el exterior tenía menos de cuatro años de estudios; similar situación se halló para el nivel superior, donde un 33.9% tenían 10 y más años de estudios. Según género se puede distinguir que el porcentaje de mujeres con menos de 4 años de estudios es 6 puntos porcentuales menor que el de los hombres. Las mujeres emigrantes presentan una mejor situación educativa con relación a los hombres en los niveles intermedios de educación, no mostrando diferencias sustanciales en el nivel superior (cuadro 6).

Al analizar la situación educativa de los emigrantes, se observa que la migración se hace más selectiva respecto al lugar de origen mientras más lejano sea el lugar de destino. Partiendo de este hecho, es en Canadá y Chile —dos países extremos geográficamente—, la población censada refleja los porcentajes más bajos en los años de estudios inferiores a 4 años. En el caso de Canadá el 80% de los nicaragüenses censados tienen 10 años y más de estudios, y esta proporción disminuye a 66.7% en el caso de Chile. Debido a que esta emigración es acumulada, no se sabe a ciencia cierta si estos emigrantes llegaron a dichos países con ese nivel educativo o si accedieron al sistema educativo de los países de destino.

De la población nicaragüense censada en Costa Rica, el 51.3% presentaba menos de 4 años de estudios; en esta misma situación se encontraba un poco más de la cuarta parte de la población censada

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Informes nacionales sobre migración internacional en países de Centroamérica

en Belice y una quinta parte en Panamá. Guatemala es el país de la subregión donde los nicaragüenses tienen un mayor nivel de escolaridad (el 48.0% de su población tiene 10 y más años de estudios).

La población nicaragüense residente en los Estados Unidos con menos de 4 años de estudios aprobados representa el 7.5%. En el caso extremo se ubica el 60% de los emigrantes, observándose que para el caso de los hombres estos reflejan una mayor proporción (69.0%), con relación a las mujeres (54.6%). Se puede concluir que Nicaragua, de acuerdo a la ronda de los censos de los años ochenta, presentaba una fuerte corriente migratoria hacia Costa Rica mayoritariamente y los Estados Unidos, siendo los emigrantes hacia este último país los más calificados.

De acuerdo a los datos censales de los años ochenta se empadronaron 45 359 emigrantes nicaragüenses económicamente activos, que representaban cerca del 50% de los nicaragüenses de 10 años y más. En la población nicaragüense en los Estados Unidos corresponde un 52% de económicamente activos; seguido de Costa Rica con un poco más de la tercera parte de estos (43%). En el total de emigrantes mujeres, las residentes en los Estados Unidos, Canadá y Venezuela revelan una mayor participación en la fuerza laboral, que las mujeres residentes en países de la región, lo cual puede estar relacionado con el nivel de industrialización de estos países.

Referente a las ramas de actividad, el sector terciario es el que tiene mayor representatividad, con el 51.3%, seguido del sector secundario con una cuarta parte de la población económicamente activa y casi un 20% en el sector primario. Esta situación varía cuando la relacionamos con los emigrantes hacia países dentro de la subregión, donde el sector predominante es el sector primario con el 39% (gráfico 5).

Más de 50% de los trabajadores del sector terciario se ubica en la rama “servicio”, el 22% en “comercio” y a las ramas “transporte y finanzas” le corresponde el restante 25.7%. Con respecto a los grupos de ocupación, se puede apreciar en el cuadro 7 que los emigrantes están insertos en la categoría de agricultores (17.5%) y en las categorías de artesanos, obreros y trabajadores de los servicios con proporciones similares (alrededor del 13.0%). Los trabajadores en la categoría de empleados representan el 11.7% del total de emigrantes, un 8% se encontraban en el grupo de profesionales y técnicos, y los trabajadores en puestos de gerencia y los servicios domésticos reflejaron porcentajes similares 5.1% y 5.2%, respectivamente.

La participación de los emigrantes censados en Estados Unidos, se caracterizaba en 1980 por una proporción importante (24.8%) como obreros; las categorías de empleados y servicios son las que siguen en orden de importancia con el 19.0% y 16.9%, respectivamente. Dentro de la subregión los emigrantes nicaragüenses en Costa Rica se ubican básicamente en las categorías de agricultores (39.3%), artesanos (16.9%) y los servicios (11.8%).

2.2 Ronda censal de 1990

Los nicaragüenses censados en otros países para la ronda censal de los años noventa fueron 212 889, duplicándose con respecto a 1980. Las mujeres emigrantes son proporcionalmente más que los hombres, reflejado en la relación de masculinidad de 94 hombres por cada 100 mujeres (cuadro 8). Sin contar a los residentes en los Estados Unidos, por ser sus categorías de edad diferentes, el 47.5% de los emigrantes nicaragüenses se concentraban en las edades activas y reproductivas, y casi una quinta parte en el grupo de 10 a 19 años (gráfico 6).

Dado que se carece de información sobre Costa Rica, las cifras censales de los Estados Unidos reflejaron que los nicaragüenses residentes en ese país alcanzaban el 80% del total de emigrados. En Canadá la proporción de nicaragüenses era del 3% y México era de 1.24%. Los nicaragüenses residiendo en países de la subregión representan el 11.9% del total de emigrantes, y dentro de ésta, en Honduras se encontró al 60%. Los nicaragüenses en Honduras, presentan una relación de masculinidad de 107 hombres por cada cien mujeres.

En cuanto a los años de estudios aprobados de los nicaragüenses en el exterior, los datos para los países en conjunto muestran que menos de la sexta parte de los emigrantes tienen menos de 4 años de estudios y más de la mitad (53.2%) 10 años y más de estudios, lo que podría reflejar que la migración en los últimos años ha sido más selectiva o que han logrado acceder al sistema educativo de los países receptores, en este caso, los Estados Unidos (cuadro 9). Se aprecia que los hombres presentan más años de estudios aprobados (con el 62.9% con 10 años y más de estudios), que en las mujeres.

La tercera parte de los nicaragüenses censados en los países de la subregión tenía menos de 4 años de estudios aprobados, un poco más de la quinta parte primaria aprobada, y un 28.7% 10 años y más de estudios. Los nicaragüenses residentes en El Salvador y Guatemala reflejan una mejor calificación; la mitad tiene 10 años y más de estudios y, en el otro extremo se ubican los nicaragüenses en Honduras, donde el 47.1% tiene menos de 4 años de estudios. Esto último podría deberse al origen rural de los nicaragüenses, provenientes de los departamentos fronterizos, como Nueva Segovia, Región Autónoma Atlántico Norte y Jinotega2.

La tasa de actividad de los nicaragüenses en el exterior fue de 48.7%, alcanzando en el caso de los hombres un 71.1% y un 27% en las mujeres. Los gráficos 7 y 8 permiten visualizar el comportamiento de la participación económica de los emigrantes nicaragüenses por grupos de edad y sexo. Las tasas de participación más altas de concentran en los grupos de 30 – 39; 40 – 49 y 50 – 59 años; donde alrededor de las dos terceras parte de los emigrantes estaban realizando alguna actividad económica.

El acelerado proceso de urbanización en los países de la región ha generado un crecimiento del sector terciario por la migración campo ciudad con predominio femenino. Los emigrantes nicaragüenses, reflejan un comportamiento similar, ya que el 68.6% se concentra en el sector terciario, con predominio de las ramas de servicios y comercio (gráfico 9).

Por último, es importante conocer, cómo se distribuye la mano de obra nicaragüense en los grupos de ocupación. En la categoría de empleados de oficina, se ubica el 25% de los emigrantes nicaragüenses, seguidos de los trabajadores emigrantes de los servicios y vendedores y operarios y artesanos, con 22% en cada categoría (cuadro 10).

2.3 Ronda censal de 2000

Para el año 2000, sólo se dispone de información de los censos realizados en Panamá, Costa Rica y México, lo que limita el análisis comparativo con los nicaragüenses residentes censados en los Estados Unidos, que a lo largo del presente trabajo se ha perfilado como uno de los países de mayor importancia en cuanto a destino de los nicaragüenses. De los 233 721 nicaragüenses censados en los países mencionados, el 96.9% residía en Costa Rica, con una proporción similar en hombres y mujeres (cuadro 11). Los nicaragüenses inmigrantes en Panamá son en su mayoría mujeres (76 hombres por cada cien mujeres). En México se presenta una relación de masculinidad de 89 hombres por cada cien mujeres, pero se evidencia una inmigración fundamentalmente masculina en el pasado, ya que en los grupos de edad por encima de los 40 años la relación de masculinidad oscila entre 112 y 139 hombres por cada cien mujeres.

Las tasas de participación económica de los nicaragüenses en Costa Rica mantiene el patrón que se ha venido observando en las rondas censales de 1980 y 1990, menor en los extremos y con proporciones relativas cercanas al 100% para las edades centrales entre 20 y 59 años de edad. Adicionalmente existe una mayor participación de los hombres en todos los grupos de edades.

2 En 1995 estos departamentos tenían porcentajes de urbanización de 45.1, 26 y 18.9%, respectivamente, lo

que se relaciona de manera inversa con el nivel educativo, ya que la población de 10 años y más con menos de 4 años de estudios era de 74.7% en Nueva Segovia, 78.3% en la RAAN y 81.0% en Jinotega (INEC, 1995).

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