¿Qué alcance tienen las relaciones de los actores que del Norte de Ipiales? ¿Cómo se podría medir la fortaleza de dichas relaciones? Los investigadores de las Ciencias Sociales recurren con mucha frecuencia a modelar el espacio social en el que ocurren las distintas dinámicas sociales que analizan, lo hacen a partir de la objetivación de la realidad y, en alguna medida, replicando aquel postulado de Durkheim (1986) en el que, para explicar el concepto de hechos sociales, afirma que estos deben ser considerados como cosas, es decir, ponerlos metafóricamente al mismo nivel de la materia. Bajo esta premisa resulta bastante práctica la comprensión y explicación del concepto de espacio social propuesto por Bourdieu (1989). Imaginemos que los actores sociales necesitan un escenario para interpretar sus respectivos roles. Sin embargo, dicho escenario dista mucho de parecerse al que conocemos por el teatro, ya que, el escenario que construimos socialmente es multidimensional, es decir, no opera bajo las tres dimensiones en que estamos acostumbrados a observar el mundo, sino a través de un cúmulo de dimensiones determinadas por las reglas que se crean en el mismo sistema, las que establecen la distribución y diversificación de los actores (Ibíd., 29).
El espacio social está conformado por campos más pequeños a través de los que los actores interactúan y, dentro de dichos campos encontramos que las reglas o propiedades activas del espacio social son determinadas por los distintos tipos de capitales, los que atraviesan los campos y en el plano real pueden existir objetivados, es decir, materializados en propiedades, herramientas, o incorporados, como en el caso de la educación y la cultura (Ibíd., 28). Ahora bien, dado que el sistema multidimensional en el que los actores desempeñan sus roles es también un sistema de posiciones y que los actores también tienen un carácter multidimensional, su ubicación en el espacio social depende en gran medida de la fortaleza o debilidad de los vínculos que estos establezcan con los otros actores o agentes del sistema (Ibídem). En este sentido, dichos vínculos sostienen el sistema a partir de la interacción de los agentes que lo componen, al igual que la fuerza de gravedad sostiene los planetas del Sistema Solar girando alrededor del sol.
63 En el capítulo anterior, por ejemplo, se vio como la estructura económica incidió en las dinámicas productivas del mercado agrícola del territorio. El cambio del cultivo de cebada y trigo a una producción más diversificada y tecnificada, hizo que los productores tuvieran que adaptarse a nuevas reglas para sostener económicamente sus respectivas unidades productivas. Lo que es un ejemplo de cómo las fuerzas estructurales inciden en las prácticas de los actores, al igual que en el ejemplo del Sistema Solar, si bien la fuerza gravitacional del Sol mantiene los planetas girando a su alrededor, existen también otras fuerzas más grandes y más pequeñas que influencian las dinámicas de los cuerpos celestes. La Luna, por ejemplo, ejerce su influencia sobre las mareas en la tierra, pero a su vez, la fuerza gravitacional de la Vía Láctea hace que el Sistema Solar completo se mueva a través de sus espirales.
Ahora bien, al situar el concepto de modo de vida dentro del espacio social, se encuentra que este es uno de los elementos que contribuye al posicionamiento de los actores, por lo tanto, también tiene un carácter multidimensional como se planteó desde el comienzo de esta investigación. En este sentido, dado que los modos de vida de los actores en el territorio no pueden examinarse solo a través de la estructura económica, resulta necesario observar otras estructuras que contribuyen a la configuración de la manera cómo los productores se ganan la vida a partir de los recursos y capacidades que tienen a su alcance. Así las cosas, lo más indicado resulta estudiar la estructura de poder y de redes que existe a nivel micro y meso en el territorio, lo que dará nociones de cómo la influencia de estas redes ha contribuido a que los productores sostengan sus unidades productivas en funcionamiento.
A partir de esto último se logrará posicionar a los actores del territorio de acuerdo a la cómo los capitales juegan a su favor, identificando las redes más fuertes que determinan sus prácticas. Sin embargo, también resulta necesario conocer las definiciones de conceptos como poder y dominación para lograr entender cómo se establecen los vínculos entre los actores en el territorio y qué dirección tienen. Para efectos de esta investigación se entenderá el poder como la “probabilidad de imponer la propia voluntad dentro de una relación social, aun contra toda resistencia y cualquiera que sea el fundamento de esa probabilidad” (Weber, 1944: 43). Y el concepto de dominación, que se entenderá como la “probabilidad de encontrar obediencia a un
64 mandato determinado contenido entre personas dadas” (Ibídem), a través de los que se mostrará el sentido y fortaleza de las relaciones del territorio.
Partiendo de lo anterior y teniendo en cuenta que en esta investigación se aplicó una técnica etnográfica para la recolección de la información, se procedió a medir la fortaleza de las relaciones de los productores a partir de una escala de 1 a 10, en la que 1 es la relación más débil y 10 la más fuerte. Cabe recalcar que entre los agentes que interactúan en el territorio coexisten distintas asociaciones de dominación (Weber, 1944: 44) en las que está presente un cuadro administrativo como, por ejemplo, la Alcaldía de Ipiales, el Cabildo Indígena, además de otras instituciones como los mercados y, entre estos, los distribuidores de agroquímicos. Por otra parte, se debe decir que las entrevistas realizadas durante el trabajo de campo aportaron la información para la realización de esta breve medición. En este sentido, si bien la muestra escogida no es estadísticamente representativa, sí permite elaborar una imagen que represente cómo se han establecido las relaciones entre los actores del territorio y, más que todo, ofrece una mirada general de cómo operan las redes establecidas por los productores y cómo este juego de poderes contribuye a la configuración de los modos de vida. Desde una perspectiva más amplia, observar las relaciones de poder también permite ver con qué tipo de capitales interactúan más los productores, lo que da idea de cómo estos se articulan para que las unidades productivas se sostengan y reproduzcan.