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3.7 REPRESENTIVITY OF SAMPLES
nuevo. Todos estamos llamados a volver al hogar cósmico tarde o temprano.
Los Eduen consiguieron descubrir el funcionamiento del juego y propusieron unas reglas para hacer que el juego evolucionase en un entorno de armonía, del bien común y del desarrollo de la inteligencia. Pero otros han decidido controlar el juego según unas reglas que buscan otros derroteros, siendo el más común el del provecho propio. Sea como sea, y juguemos como juguemos, todos somos los artífices de todo esto.
Absurdo es, pues, que nos veamos de otro modo y perdamos el tiempo rezando a los dioses cuando esos dioses habitan dentro de cada uno de estos cuerpos que, tan a menudo, tomamos como la totalidad de nuestro yo, cuando en realidad no son más que un mero vehículo ocasional.
Yo voy dentro de un coche, y este me transporta de un lado hacía otro. El que lo comanda soy yo, yo le digo a donde voy y cuido de él. Si yo no saliera nunca del coche, y nadie pudiese verme a través de las ventanillas y mi voz solo pudiera ser escuchada mediante un altavoz, la gente podría creer que es el coche el que habla y tiene vida. Ellos creerían finalmente que es el coche el que les habla y no yo que estoy dentro de él. Yo sé que no soy el coche, este solo es un vehículo que yo utilizo.
De igual modo son nuestros cuerpos, en los cuales entramos al nacer y ya no salimos de ellos hasta que morimos.
En resumen: somos los Creadores manifestados en carne y hueso… Y si los Creadores pueden ser considerados como Dioses es que nosotros también lo somos.
Pero ¿quién creó a los Creadores?…
Es una pregunta a la que, ni siquiera los propios Creadores han encontrado respuesta, aunque sí saben que más allá de la propia región de la no-manifestación existe todo un horizonte por explorar. Entonces tenemos un Creador Original más allá de los Creadores y luego estamos nosotros como semejantes encarnados en un senso-juego llamado vida.
Este senso-juego tiene sus reglas y sus limitaciones y, sin duda fue obra de estos mismos Creadores (es decir nosotros). Es complicado entender esto si no nos situamos desde la perspectiva de los creadores. Ellos hicieron lo siguiente: el decorado donde se ha de desarrollar la acción, el inmobiliario con toda clase de elementos, plantas, animales, y los programas que conforman las Leyes Universales que rigen el Cosmos, ya estaban ahí fruto del Creador Original así que crearon a los personajes estelares que vivirían en esa inmensa Creación.
eso es lo que anhelaban. ¿Lo hicieron en todos las simientes-humanas que se desarrollaron en diferentes mundos?
El Leendanik nos explica:
• 46 Los Creadores del Hombre observaron con atención el resultado de su experimento genético con el fin de cualificar cual de aquellas tres razas de hombres era la que mejor se había desarrollado según el modelo del Hombre Original.
• 47 Reconocieron que, de entre las tres, la más idónea para poder servir de vehículos a sus almas eran las desarrolladas en el Globo llamado Eden y ello por varias razones; de las cuales destacaron las de ser criaturas consideradas por ellos como muy bellas, poseer un vehículo cerebral, motriz y emocional bien desarrollado capaz de expresar las más altas cualidades y, por ser el modelo que más se acercaba al que ellos habían ideado en un principio.
• 48 Tras un atento análisis concluyeron que los otros modelos desarrollados en el plano vital no habían salido todo lo bien que era de esperar y ello debido a ciertas
mutaciones genéticas producidas por el medio ambiental en el cual se desenvolvían y el origen que les engendró, o sea la placenta en la que se desarrollaron.
• 49 A causa de ello, observaron como en el modelo surgido en Ispanie, había
desarrollado ciertos malos instintos subyacentes en las almas de los Creadores. Esto era algo que quiso evitarse pero, al parecer, bajo ciertas condiciones ambientales, se manifestó.
• 50 Pues los Creadores, en su Seidad anímica poseían dos naturalezas diametralmente opuestas, morando en ellos dos personalidades: la de los malos instintos y la de los buenos y elevados sentimientos.
Llama la atención en esta lectura el hecho de que en el seno de los Creadores existieran las dos naturalezas que dan origen a lo que conocemos como el bien y el mal.
Hay que aclarar que aunque estas naturalezas están latentes no pueden manifestarse en planos elevados de existencia en los que, entre otras cosas, no pueden experimentarse ciertos “sentimientos” por llamarlos de algún modo. Es decir, difícilmente se puede codiciar en un plano donde todo se posee y donde no se experimenta la sensación contraria.
No obstante si puede y, de hecho ocurrió, que alguno de los Creadores se sintiera más que el resto de sus semejantes, también creadores e idease un plan bastante maquiavélico para conseguir que estos le adorasen y le considerasen como el Creador Máximo. Desde luego, desde el plano de la no-manifestación cualquiera que hubiese pensado así habría conseguido como respuesta un eco unánime de todos los demás desde un sentimiento holístico.
Así, al decirles:
“Yo soy vuestro creador, adoradme” todos le contestarían: “Nos somos los Creadores, adorémonos”.
Es decir TODOS son UNO y por tanto el yo individualizado no tenía consciencia de ser.
Pero ¿qué sucede en el plano físico?
• 54 Y los Creadores tomaron posesión de aquellos vehículos físicos. Cada uno de ellos según su especial condición de manifestación. (…)
• 55 Aquellas almas al introducirse en aquellos cuerpos olvidaban su origen siendo este un proceso traumático por el cual necesariamente debían pasar. Ello hizo que - tras tomar posesión de un cuerpo físico - no recordasen todo lo que aconteció cuando eran solo almas. Por ello no recordarían la causa de su existencia a menos que alguien se lo recordase o ellos se dieran cuenta por sí mismos.
Nos dice el Leendanik que aquellas almas (la de los Creadores) olvidaban su origen...
¡Perfecto!
Si es así, pueden ser engañadas desde ese plano existencial. Y eso es lo que sucedió, en especial con aquellas que encarnaron en vehículos no tan eficientes ni preparados como era el caso de los humanos de Ispanie y Nigeriazi. De este modo la oscura sombra que anidaba entre los Dioses Creadores comenzó a llevar a cabo su plan.
Quizás todo esto ya estaba programado desde un principio, quien sabe, pero pronto algunas almas creadoras empezaron a darse cuenta de que algo no estaba yendo todo lo bien que era de esperar. Y es aquí donde comienza la labor del Señor de los Cielos, ese Dios al que tantas gentes piadosas le rezan y hasta le adoran aunque él nunca hubiese pedido tales muestras de sumisión.
Los Dioses Creadores se recrearon en la vida en un acto de hedonismo puro. Querían que sus almas adorasen a sus espíritus de origen situados en el plano de lo no-manifiesto. Pero no todos deseaban esto y los que no pensaron así fueron de algún modo apartados (aunque en la Unicidad-Múltiple no es posible tal cosa).
El Señor de los Cielos es un Eduen (residente en el Mundo llamado Eden) que, poco a poco, va descubriendo los Principios que rigen el Universo y después recuerda con gran nitidez su origen como Dios Creador. Y no solo lo recuerda sino que es capaz de crear criaturas desde el plano de manifestación tridimensional. Se dice que su obra más perfecta es el caballo, pero creo otras muchas. Por su elevada sabiduría se le entronizo como Zar Supremo de los Eduen. Zar significa: anciano y es un apelativo que se aplica a los sabios.
Está bien decir también que es el Sabio Supremo de la Humanidad Eduen y después de las otras humanidades fruto de la colonización y poblamiento de otros Mundos. Este Sabio junto con el Gran Consejo se dieron cuenta de que existía una confabulación entre los Dioses Creadores que es lo mismo que afirmar que las almas encarnadas tenían un conflicto entre sí mismas.
En síntesis, un grupo numeroso de estas querían imponerse con su Egocentrismo sobre todas las demás, en tanto que otras buscaban la unión de todas y el servicio hacía el prójimo. La sociedad creada por los Eduen, que hoy se aplica a miles de globos celestes es una sociedad libre, cuya aspiración es el perfeccionamiento del ser humano y el desarrollo espiritual de su alma, que se fundamenta en la justicia y es regida por una jerarquía de sabios y de un modelo natural de grupos humanos que trabajan al unísono y se prestan abierta y desinteresada colaboración.
La civilización Eduen tiene casi 400.000 años de existencia ininterrumpida. Sus avances tecnológicos, científicos y espirituales sobrepasan en decenas de miles de años a los de nuestras civilizaciones más avanzadas.
Cuando los Eduen tomaron contacto con la materia en este nuestro Mundo, sus
descendientes - ya nacidos en la Tierra - llamaron al Señor de los Cielos con el calificativo de Adios o Adius significando: “nuestra Inteligencia”, de este término proviene el de Dios para los ladinos.
También fue llamado Igo, Go, Io (el Elevado), Iobat (el Primero-Elevado), Goda (es el Elevado), etc.…
De este modo tenemos que existe un Principio Inteligente y Creador Original que nos es desconocido pero que podemos intuir.
Después, afectando directamente a nuestra razón de ser y existir, tenemos a los Dioses Creadores que, en su plano constituyen una Unidad Múltiple Perfecta, por lo que podemos considerarlos como UNO y… por último tenemos al Señor de los Cielos, el cual ha sido capaz de crear y que ha sido considerado como otro Dios.
Cuando expliqué esto por primera vez un señor me preguntó: Entonces ¿a que Dios hemos de adorar?
Mi contestación fue rotunda, a ningún Dios hemos de adorar aunque si hemos de tenerles respeto a todos. Añadiré que, desde el lado del AMOR la adoración es un acto desinteresado y no impuesto que uno rinde sin más a todo lo creado.
El Señor de los Cielos está en alerta constante contra la pérfida sombra que proviene de los Dioses Creadores y que amenaza la armonía y paz en la que viven los mundos de la Confederación Eduen.
Ya hubo una Guerra en los Cielos a causa de ello y que fue la causa de la cuarentena que se le ha impuesto a la Tierra, pero esto forma parte de otra historia.